Asheland: El Príncipe Dorado - Capítulo 28
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
28: Capítulo 26 |Recuento| 28: Capítulo 26 |Recuento| Lo miré fijamente.
Él parecía esperar mi reacción.
—Entonces…
la razón por la que cambiaste de actitud es por ella —pregunté, empezando a entenderlo todo.
—Sí —contestó seco.
No parecía querer dar más explicaciones.
—Ya veo.
Entonces estás viendo a alguien más en mí.
Y yo no recuerdo lo suficiente como para aceptarlo.
—Lo harás —respondió con una seguridad escalofriante.
En ese momento Apolo y Michell regresaron.
Nos miraron con cierta duda; estábamos tan cerca que daba lugar a malentendidos.
—Una vez que lleguemos a Auredom —empezó Kaelen, cambiando de tema—, continuarán con su entrenamiento.
Al menos durante un mes.
Después de eso le pediré a Elessar que prepare todo para su partida, incluida una manera de localizar a la persona que están buscando.
Dado que se hospedó en el palacio durante un tiempo, ella debería poder lograrlo.
Hizo una breve pausa antes de continuar.
—Yo me iré un poco antes.
Con suerte, volveré antes de que ustedes partan.
Y siguio asi, organizando todo sin dar lugar a la duda.
…
No mucho después de que nos fuimos, en Asyllenor.
—Su majestad Sunbeam, tiene una llamada desde el reino de los elfos.
—¿Los elfos?
—preguntó, frunciendo el ceño—.
No se han comunicado en tanto tiempo…
¿por qué ahora?
—No lo sé, mi rey, pero aparentemente es urgente.
Un silencio sepulcral cayó sobre la habitación, envolviéndola en una oscura sensación de premonición.
…
Era el tercer día desde que regresamos a Auredom.
Me encontraba observando a Apolo mientras entrenaba.
Era increíble lo mucho que había mejorado.
No solo poseía ahora una fuerza fuera de lo normal gracias al refuerzo de la magia, sino que también podía exteriorizarla levemente.
No como Kaelen, claro, pero empezaba a parecerse a ese haz de luz que surge de su espada cuando pelea.
La magia es compleja.
Los humanos son especialmente buenos en la magia de refuerzo corporal, pero cuando se trata de otras formas —como la elemental o la mística— todo se vuelve mucho más difícil para ellos.
Los encantamientos que las hadas grabaron en Apolo deberían permitirle utilizar cualquier tipo de magia.
Pero, en la práctica, excepto la más básica o aquella hacia la que tiene mayor afinidad, las demás seguían siendo complicadas de manejar.
Por mi parte, el fuego parecía ser todo lo que podía hacer.
Aunque me resultaba particularmente difícil crearlo de la nada.
Me era mucho más fácil controlarlo cuando ya estaba presente; cuando no lo estaba, invocarlo requería una energía que todavía no parecía existir en mí.
Aun así, podía sentir que esa energía crecía cada día…
o con cada gota del vial.
—Alegna —me llamó de repente Apolo—.
¿Puedes intentar usar el fuego contra mí?
Quiero ver si puedo detenerlo con lo que he aprendido hasta ahora.
Me levanté e intenté concentrarme.
De repente, una pequeña bola de fuego se materializó frente a mí y, lentamente, comenzó a dirigirse hacia Apolo.
Él se puso en guardia, esperando.
Cuando la esfera estuvo lo suficientemente cerca, balanceó su espada y la cortó.
Sin embargo, el fuego continuó avanzando, acercándose peligrosamente a su rostro.
Justo cuando estaba lista para detenerlo, una luz rodeó a Apolo, protegiéndolo de las llamas.
—¡Lo lograste!
—dije emocionada—.
Ya puedes levantar una barrera contra la magia.
Apolo me miró con expresión extraña, casi desanimada.
—No fui yo.
Fue entonces cuando notamos la presencia de Kaelen detrás de nosotros.
—Oh…
bueno, ya te saldrá —dije, ahora con la emoción bastante más baja.
—No debería sorprenderte que te cueste —dijo Kaelen—.
Concéntrate en lo que te resulte más fácil por ahora.
Lo demás llegará con el tiempo.
Tu cuerpo todavía se está adaptando a una energía distinta.
Apolo asintió y continuó entrenando.
Kaelen se acercó a mí.
—Y antes de que digas nada —dije exasperada—, no, todavía no recuerdo nada.
Y estos días tampoco he tenido sueños ni visiones.
Últimamente estoy mucho más consciente de ese asunto.
No sé si es presión o una angustia que crece al saber que él ve a otra persona en mí…
pero no puedo dejar de pensar en ello.
Kaelen negó levemente con la cabeza.
—No vine por eso.
Elessar dijo que tiene preparado algo que quizá pueda ayudarte.
Tanto con tu control del fuego como con los sueños que tienes.
—¿Ayudarme?
—pregunté—.
¿Es una especie de entrenamiento o algo así?
—No lo explicó exactamente —respondió Kaelen—, pero quizá te ayude a entender quién eres.
¿No dijiste que viniste buscando eso?
Hizo una breve pausa antes de continuar.
—Además…
parece que mi explicación solo te dejó con más inseguridad.
Lo miré, entendiendo lo que quería decir.
Aun así, la duda seguía ahí.
—¿Saldré de eso entendiendo quién soy…
o siendo alguien completamente diferente?
…
—Alegna, querida.
Estás aquí.
La sabia Elessar me dio la bienvenida con una sonrisa cálida.
—Kaelen me dijo que podría ayudarme.
Ella me miró con comprensión.
—Él me contó que ya sabes algo.
—Si es acerca de Angela, sí…
aunque se siente completamente ajeno a mí.
Excepto por todas las cosas fuera de lo normal que me han estado sucediendo.
Elessar asintió con calma.
—Entiendo que estés confundida.
Los Fénix pueden renacer, pero muchas veces sus memorias se pierden.
Angela temía que eso ocurriera, así que dejó parte de su esencia en ese vial que llevas contigo.
Eso, a su vez, es una prueba irrefutable de que tú eres su resurrección, Alegna.
—Entonces…
si no consumo el contenido del vial, ¿no recordaré nada?
—No exactamente —respondió—, pero podrías decirlo de esa manera.
Puedes recordar porque eres ella, pero aun así necesitas cierta ayuda para lograrlo.
—¿Y si no quiero recordar?
Elessar me miró como si ya supiera que esa no era realmente mi intención.
—Alegna, has venido hasta aquí buscando algo.
Y no creo que tu encuentro con una parte de Kaelen haya sido la única razón para tu presencia aquí…
¿o me equivoco?
—Siempre quise saber quién era… —admití en voz baja—.
Pero siempre pensé que mi mayor secreto sería algo como ser la hija ilegítima de algún noble o algo vergonzoso así.
Y ahora… pensar que quien fui durante estos diecinueve años podría quedar en el olvido… Elessar negó suavemente con la cabeza.
—Alegna, recordar tu pasado no borra quién has sido.
Solo reafirma quién eres.
—He preparado un elixir que te permitirá asimilar la esencia del vial con mayor rapidez.
Si estás preparada… puedes tomarlo.
Miré la pequeña botella sobre la mesa.
Luego miré mi vial y a la sabia Elessar, que parecía esperar mi decisión.
Finalmente extendí la mano y, con determinación, tomé el elixir.
En ese instante mi vial comenzó a brillar suavemente, y comprendiendo lo que debía hacer, ingerí también su contenido.
Mis ojos se cerraron de forma inconsciente, y mi mente cayó en un sueño profundo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com