Asheland: El Príncipe Dorado - Capítulo 30
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
30: Capítulo 30 |Ánima| 30: Capítulo 30 |Ánima| —¡Angela!
—su voz se quebró al intentar alcanzarme.
…
Me levanté sobresaltada.
Los recuerdos aún irrumpían en mi mente como si los hubiera vivido ayer.
—Kaelen…
tengo que verlo —murmuré—.
Ahora todo tiene sentido…
ha pasado por tanto…
y mil años después aún…
Las lágrimas caían, pero no me detuve.
Salí de la habitación sin pensar y corrí hacia la sala común.
Algunos guardias me miraron extrañados al pasar, pero no les presté atención.
Cuando abrí la puerta, Elessar estaba allí.
—¿Dónde está?
—pregunté sin dudar.
—Alegna, querida…
has despertado.
Ven, siéntate primero.
La miré, esperando una respuesta inmediata, pero su calma terminó imponiéndose.
Dudé…
y finalmente me senté.
—Kaelen partió a Sylor hace una semana —dijo con suavidad—.
Has estado durmiendo por más de un mes.
Sus palabras me dejaron inmóvil.
¿Un mes…?
Se había sentido largo, sí…
pero no tanto.
—¿Cómo estaba…
antes de irse?
—pregunté, con la voz más baja—.
Ahora que recuerdo…
todo…
me siento…
No terminé la frase.
—No fue tu culpa, Alegna —respondió Elessar con firmeza—.
Lo que hiciste hace mil años era necesario.
Estábamos al borde de la ruina.
Pero eso no cambiaba nada.
Le había prometido que no lo dejaría solo.
Después de su hermana…
después de sus padres…
Y aun así…
El silencio se volvió pesado entre nosotras.
Elessar me observaba con comprensión.
—El tiempo puede reparar muchas cosas, Alegna.
Tenemos la suerte de poder vivir lo suficiente para verlo.
Bajé la mirada.
—¿Y Apolo?
¿Dónde está?
El recuerdo de él volvió con una punzada amarga.
—Ha estado esperándote —respondió—.
Le dije que no tardarías mucho más en despertar.
Que no era prudente que fuera solo a Nhamashal.
Asentí, algo más tranquila.
Al menos…
él seguía aquí.
Me levanté.
—Voy a verlo.
Creo que…
tenemos mucho de qué hablar.
Di un paso hacia la salida, pero me detuve un segundo.
Porque ahora lo entendía.
Todo.
Mi pasado.
Mi poder.
Mi error.
Apreté los puños.
—Y después…
iré a Sylor.
…
Cuando encontré a Apolo, parecía estar esperándome.
—Escuché que despertaste.
Lo miré insegura.
—Sí, Apolo…
Me interrumpió: —Elessar me dijo que cuando despertaras, puede que no seas la misma.
Negué levemente.
—Eso…
no es verdad.
Recuerdo cosas ahora, pero aun así sigo siendo la misma.
Aunque…
quizá ahora entienda mucho más que antes.
Apolo me observó con seriedad.
—¿Aún vendrás conmigo a Nhamashal, o la búsqueda de Kaelen es más importante?
Respiré hondo antes de responder.
—Iré contigo.
Y, cuando todo esté en paz, ayudaré a Kaelen a terminar con esto.
Aun así…
no sé si Nhamashal realmente nos ayudará.
Dudé un momento antes de continuar.
—No quiero justificar a Flyson.
Después de todo, es la persona que más odio me ha provocado en mi vida, pero…
Tragué saliva.
—Si lo encontramos allí…
¿qué es lo que haremos, Apolo?
No sé si lo que estamos pensando es lo correcto.
—No tienes que preocuparte, Alegna.
Tú no serás la que haga nada.
Su tono fue frío, seguro…
y me provocó un escalofrío.
Supongo que no hay opción.
Lo miré, esta vez decidida.
…
A la noche, mis recuerdos se habían ordenado lo suficiente como para comprender lo que había ocurrido.
Era como si, por fin, aceptara la verdad: realmente había logrado engañar al sello…
o, al menos, no tuve que morir por completo para que funcionara.
Siempre supe que tenía sangre fénix por parte de mi madre, pero de ahí a creer en el renacimiento…
Eso era otra cosa.
Esto me lleva a pensar…
¿Mi madre también pasó por algo similar?
Una nueva vida…
Un nuevo ánima.
…
Elessar estaba con nosotros desde temprano para despedirse.
Sir Michell también se había preparado con antelación para acompañarnos.
Pensé que se había marchado junto a Kaelen…
pero, al parecer, insistió en ir solo.
Eso me molestaba.
Pero, al no estar presente para reclamarle, no me quedó más opción que aceptarlo.
—Celynnen los dejará lo más cerca posible de su destino —dijo Elessar con calma—.
Una vez allí, cuando hayan terminado lo que vinieron a hacer, tienen dos opciones.
Hizo una breve pausa antes de continuar.
—En Nhamashal hay un portal directo hacia la capital élfica, Illsari.
Sin embargo, podría ser arriesgado.
No conocemos la situación actual del reino…
y, si desconocen el regreso de Kaelen, no tendría sentido que intentaran intervenir.
Su mirada se endureció ligeramente.
—La otra opción es regresar por donde vinieron…
y volver a Auredom.
Le agradecí a Elessar que nos advirtiera de todo esto.
Supongo que notó mi preocupación…
y, muy probablemente, que terminaría haciendo alguna locura.
Tomamos nuestro equipaje y nos dirigimos hacia nuestro nuevo destino.
…
Sylor se caracterizaba por sus inmensos bosques.
Los elfos tenían una conexión natural con la naturaleza, así que no fue una sorpresa que, al llegar, lo primero que notáramos fuera la increíble variedad de árboles y flora desconocida.
Aun así, no pude evitar sentir que sería muy fácil perdernos entre aquella inmensa arboleda.
—Al noroeste, ¿no, Sir Michell?
—dije, mientras él revisaba con seriedad el mapa y la brújula.
—Así debería ser… pero, a decir verdad, todo esto ha cambiado bastante en comparación con los mapas que teníamos guardados en el castillo.
Esperemos que no signifique que hemos llegado al lugar equivocado…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com