Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Born Of An End - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Born Of An End
  3. Capítulo 14 - 14 Capitulo 14 Batalla IV
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: Capitulo 14: Batalla IV 14: Capitulo 14: Batalla IV Antes de que Rita me destrozara el cráneo por completo, cinco espadas se cruzaron sobre mí al unísono.

El golpe de Kiro fue desviado a un lado con un estruendo metálico que me perforó los oídos.

Antes de que siquiera pasaran cinco segundos, un látigo de barro espeso emergió del suelo, retorciéndose como una serpiente viva.

Se enroscó en el brazo de Kiro y lo arrastró hacia abajo, hundiéndolo violentamente en la tierra.

— ¡Lo tenemos!

— dijo uno de los cinco.

El dolor en mi cuerpo persistía, pero con cada segundo que pasaba se atenuaba poco a poco.

Cinco segundos.

Con un rugido cargado de rabia, Kiro alzó su mano libre y lanzó a los cinco combatientes por los aires como si no pesaran nada.

El barro seguía atrapando su brazo, hundido hasta el hombro… pero él sonrió.

— ¡ESTO NO ME PODRA DETENER!

— sus ojos amatistas estallaron en un brillo púrpura, pero esta vez no fue un simple destello, ardían, como si una llama viviente se hubiera encendido dentro de sus cuencas.— ¡MARCA DIVINA: SI-LU!

El barro se deshizo al instante.

No se rompió.

Se evaporó, como ceniza llevada por el viento.

Kiro frunció el ceño, lleno de desprecio.

— ¡Cómo se atreven a interrumpir mi duelo!

¡Acabaré con ustedes cinco primero!

Kiro se lanzó contra los cinco guerreros.

El primero no tuvo tiempo de reaccionar.

Rita descendió con un silbido brutal y su cabeza explotó.

Fragmentos de cráneo, masa gris y sangre caliente bañaron el suelo y los cuerpos cercanos.

El cadáver cayó sin rostro, como un saco vacío.

Y el suelo quedó empapado.

El segundo atacó por la espalda, gritando.

Su espada apenas logró abrirle la piel del costado.

Un corte insignificante.

Cinco segundos.

Kiro se giró lentamente.

Lo miró a los ojos.

Con una sola mano, cerró sus dedos alrededor de su cuello.

Y un chasquido seco se escuchó.

Apreté los dientes al escuchar cada hueso de su cuello romperse como una simple rama.

Kiro apretó.

Los huesos cedieron.

El segundo guerrero soltó un gemido ahogado, espuma roja escapando de su boca.

Golpeaba, arañaba y pateaba a Kiro para que lo soltará pero fue en vano.

Su cuello ya roto se dobló en un ángulo imposible.

Y el cuerpo cayó pesadamente, muerto antes de tocar el suelo.

Un tercer guerrero corrió hacia Kiro, saltó tan alto para hacerle un corte limpio en el cuello, pero él de un movimiento logró esquivarlo.

— ¡TOMA ESTO MOSQUITO!

— grito Kiro y Rita golpeó el suelo.

La onda levantó polvo, sangre y restos humanos.

El tercer guerrero rodó, se levantó, y logró cortarlo varias veces, la hoja manchándose de una sustancia verde que se hundía en la carné.

Kiro amago un golpe.

El tercer guerrero volvió a rodar y luego se detuvo.

Eso fue suficiente para Kiro.

Levanto a Rita y lo aplastó por completo.

No quedó un cuerpo.

Solo una masa irreconocible de carne, tela y huesos triturados.

Sentí náuseas.

“¡MALDICION PORQUE NADIE ESTÁ AYUDANDO!” Miré a mi alrededor y me di cuenta que todos estaban formando un círculo alrededor de Kiro aterrorizados.

Nadie lo quería enfrentar y morir en el proceso.

“¡Mierda!” Apreté los puños con fuerza.

Finalmente el cuarto guerrero apareció.

Gritó, no con valentía, si no por temor e ira.

Sin embargo Kiro de una patada, le hundió el pecho por completo.

Quebrando costillas y explotando órganos.

La sangre salió disparada de su boca en una nube espesa.

Sus piernas temblaron incredulas, cayó arrodillado y luego de frente.

Inerte.

El campo ya no era un campo de batalla.

Era un matadero.

Detrás de Kiro apareció el quinto y último guerrero, inmediatamente me di cuenta que era el chico que estaba protegiendo las habitaciones donde deje a Emma.

Kiro aún con furia, avanzó hacia él, lento, disfrutando cada paso.

El joven no se movió, seguía absolutamente quieto.

Kiro alzó a Rita y luego descendió tronando el aire.

Una voz sonó y los ojos cafés del joven guerrero brillaron.

De pronto los ojos amatistas de Kiro se abrieron de par en par.

— Marca Divina: Barro del Artesano El suelo se volvió gelatinoso.

Y Kiro se hundió hasta la cintura, rugiendo de frustración.

— No te la esperabas ¿Verdad?

— dijo el joven, sonriendo con cansancio.

Kiro trato de safarse del barro endurecido, sin embargo no mostraba la misma mirada y convicción que antes, su reacción y comportamiento eran diferentes.

Kiro respiraba con dificultad, su piel cubierta de sudor y sangre.

— Veo que el veneno en la espada de Ron finalmente surgió efecto en tí, fea masa de carne y músculo “¿Espada?

¿Veneno?” Mire a mi alrededor buscando esa espada, y ahí estaba, tiraba, manchada de sangre de su anterior portador.

Me arrastré hacia la espada de Ron lo más rápido que pude.

Luego un grito se escuchó de la batalla de el joven guerrero y Kiro.

El chico cargo contra Kiro, saco su espada para darle una estocada limpia al corazón.

El veneno seguía haciendo efecto y Kiro voto una gran bocanada de sangre.

La espada entro a su pecho segundo a segundo.

Con casi sus últimas fuerzas Kiro grito: — ¡MARCA DIVINA: SI-LUUUU!

Antes que la espada tocará el corazón de Kiro.

El suelo cedió.

Kiro golpeó al quinto guerrero y él salió despedido, rodando entre polvo y sangre.

Aparentemente inconsciente.

La espada seguía incrustada en el pecho de Kiro pero no le dió importancia.

Kiro se levantó tambaleante, respirando grandes bocanadas de aire con dificultad.

Se arrancó la espada del pecho con un gruñido húmedo.

Y se acercó al joven guerrero, paso a paso.

No tenía prisa, él sabía que acabaría con él y luego conmigo, antes de que alguien más acabe con él mismo.

Kiro alzó nuevamente a Rita y antes de que su mazo de hierro cayera como un juez aterrador.

Yo ya estaba corriendo hacia él, con la espada de Ron en mis manos.

El joven guerrero no seguía muerto, noto mi presencia y creo escaleras de barro las cuales yo subí y desde arriba salté para darle un gran tajo en toda la espalda de Kiro.

— ¡AAAAAAAAAAHHH!

Kiro se giro,y de un manotazo me lanzó varios metros atrás.

Mis costillas crujieron por la fuerza de Kiro.

Rodé, me ensucie de polvo y sangre, traté de levantarme pero al escupir sangre me quedé en el suelo nuevamente.

“Maldición creo que tengo las costillas rotas, esto es peligroso, un golpe más y no la cuento” El tajo que le di a la espalda de Kiro empeoró su estado y por primera vez cayó arrodilló por el daño.

Su respiración era pesada, irregular.

La sangre le corría por el pecho y la espalda, goteando como un río espeso que se mezclaba con el barro del suelo.

La gente alrededor mío gritaron todos al unisono: — ¡ACABENLO AHORA!

Pero nadie se acercaba a darle la estocada final.

Sin embargo una voz familiar llamo mi atención.

— ¡NEEIL!

Una espada cayo al lado mío, incrustandose torcida al suelo con un sonido seco.

Gire mi cabeza para buscar a la persona que me lanzó la espada y entonces, lo ví.

Era el Señor Sandor.

De pie apenas por pura voluntad.

Su camiseta destrozada, el rostro cubierto de sangre y ceniza…

y el brazo izquierdo ausente, arrancado de raíz.

La herida estaba mal cerrada, desgarrada, y la sangre seguía escapando a borbotones.

Algo dentro de mí se quebró.

El mundo se volvió silencioso.

Mis oídos zumbaban.

Una vena palpitó con violencia en mi sien y una voz, qué no era mía, no del todo, se filtró en mi mente, lenta, venenosa.

“Fué él.

Él lo hizo.

Matalo, hay que matarlo” Apreté los dientes hasta que me dolieron.

Sentí algo distinto.

No era solo ira.

Era algo más profundo, algo que ardía en mi pecho como un hierro al rojo vivo, marcando no mi cuerpo, sino mi alma.

Me levanté, agarre la espada incrustada con velocidad y corrí hacia Kiro.

Cada movimiento era una tortura.

Las costillas crujían, el aire apenas entraba en mis pulmones, pero aun así avancé.

Agarré la espada con ambas manos.

Kiro sonrió al verme, él levantó a Rita tan alto que su sombra me bañaba como un mar oscuro, lista para aplastarme por completo.

Si no fuera por…

El joven guerrero de ojos cafés, cubierto de sangre y apenas consciente, abrió los ojos una última vez.

Su brillo era débil, casi extinto, pero suficiente.

— Ahora…

— susurró el quinto guerrero.

El suelo volvió a volverse gelatinoso.

Kiro perdió el equilibrio y se hundió hasta el torso, rugiendo con furia impotente.

— ¡AHORA!

— grito el joven guerrero con un escupitajo de sangre.

Finalmente llegué a la posición de Kiro, agarre mi espada con las dos manos y se la clave justo en el abdomen, un gemido bestial escapó de su garganta.

Le iba a abrir completamente el vientre.

La hoja entró con resistencia, atravesando carné, fibra y músculo.

La sangre brotó con fuerza, empapándome las manos, el pecho y el rostro.

Kiro intentó aplastarme como una cucaracha con su único brazo libre, pero un látigo serpenteante de barro emergió del suelo, atrapándolo con violencia.

— ¡OH NO, NO LO HARAS!

— rugió el joven guerrero, forzando su Marca Divina más allá del límite.

Kiro giró el rostro, sus ojos amatistas llenos de odio y sorpresa.

— ¡TÚ…!

No le di tiempo.

Empujé la espada más profundo.

Sentía un fuego en mi pecho, quemándome desde dentro.

Dolía como la mierda.

Mis ojos rubies comenzaron a brillar sin que yo lo notara.

No pensaba.

No sentía compasión.

Solo cortaba.

La hoja se movía de lado a lado, desgarrando su abdomen, abriendo carne, rompiendo todo a su paso.

La sangre me salpicaba a chorros, caliente, espesa, cubriéndome como un bautismo grotesco.

Sin embargo en mi mente no dejaban de rondar dos simples palabras.

“Muy superficial” Con cada repetición la palabra se hacía más evidente.

— ¡MUY… SUPERFICIAAAAAL!

— rugí, sin reconocer mi propia voz.

Mi espada seguía cortando y cortando y cortando todo su abdomen.

Kiro ya no tenía fuerzas para defenderse pero sin duda sentía todo el dolor, su cara lo delataba.

Con sus últimas fuerzas Kiro gritó.

Un grito largo, animal, desesperado.

Finalmente, la hoja completó el recorrido.

El cuerpo de Kiro colapsó.

Rita cayó de su mano con un estruendo pesado, inerte.

El barro perdió su forma y el cuerpo del saqueador quedó tendido a mis pies, abierto, desangrado y prácticamente sin vida.

El silencio cayó sobre el campo de batalla.

— Finalmente…

¿Terminó?

— dije, con mi voz cansada, agotada.

Me pasé la mano por el cabello empapado de sangre y miré el cadáver de Kiro.

La gente que estaba observando desde la distancia se acercó lentamente.

Nadie gritaba ahora.

Nadie celebraba de inmediato.

Solo miraban…

Con miedo, con horror, con incredulidad.

Habían visto un monstruo morir.

Y habían visto qué se necesitó para hacerlo.

Mis fuerzas se agotaron de golpe.

Entendí que fue por el cansancio que tenía acumulado por todo el cuerpo.

Las piernas me temblaban, no me respondieron.

Caí de rodillas y luego al suelo.

Mientras la oscuridad me reclamaba, una sonrisa mínima, inconsciente, se dibujó en mis labios.

“Lo, logré…”  ********* Y así, mientras mi cuerpo yacía inconsciente sobre un campo empapado de sangre y ceniza, mi alma dio su primer paso hacia el Ascenso.

Una voz antigua, profunda, imposible de ignorar, resonó en la nada: [¡Bienvenido humano!] [Has llegado a tu Primer Santuario de Ascenso.]

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo