Born Of An End - Capítulo 19
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19: Capitulo 19: Sirviente del Vacío 19: Capitulo 19: Sirviente del Vacío [¡Iniciando Santuario del Renacido!] [¡Preparando el Escenario del Santuario!] [Espere por favor] […] [Espere por favor] […] [¡Escenario completado!] [¡Iniciando Prueba del Santuar-] [¡Problema!] […] [¡Se ha detectado un problema!] [¡Buscando el problema!] [Espere por favor] […] [Espere por favor] […] [Espere por favor] […] [¡Problema encontrado!] [¡El problema viene de tí!] [¡La Estrella que reside dentro de este Santuario, no tolera tu presencia!] [¡Cambiando Prueba del Santuario!] [¡Cambiando Escenario del Santuario!] […] [¡Cambios exitosos!] [¡Comenzando primera Prueba del Santuario!] […] El silbido suave del aire rozaba mi oreja con delicadeza.
A lo lejos, distintos cantos de pájaros se entrelazaban en una melodía extrañamente armoniosa.
La sombra de las hojas cubría mi rostro, mientras pequeños destellos de luz se filtraban entre los espacios, danzando sobre mis párpados cerrados.
Sentí la suavidad del césped rozando mi piel.
Una brisa más intensa pasó sobre mí, haciendo ondear mi ropa y cabello castaño.
Entonces, la luz golpeó directamente mis ojos.
Fruncí el ceño y finalmente, los abrí.
Parpadeé varias veces, intentando enfocar.
Pero durante unos segundos, no logré reconocer nada.
Me froté los ojos con lentitud y miré a mi alrededor.
“¿Dónde estoy…?” Lo primero que distinguí fueron árboles.
Altos.
Silenciosos.
Y que sus ramas se balanceaban con suavidad.
Sus hojas eran de un azul marino, densas como un cielo nocturno congelado.
Sus troncos eran oscuros, gruesos, con una corteza áspera que parecía resistir el paso del tiempo.
Bajo ellos, arbustos del mismo tono azulado cubrían el suelo, creando un paisaje tan hermoso como irreal.
Fruncí el ceño extrañado.
“Todo es, muy azul” Me puse de pie con cautela.
— ¿Entonces…
Este es el Santuario?
—murmuré.
Observé el lugar con desconfianza.
— Es demasiado pacífico, para que hayan criaturas incontrolables y poderes fascinantes Un leve dolor punzante recorrió mi mano izquierda.
— ¡Ay!
La alcé por instinto y encontré que en mi piel había un símbolo grabado como tinta viva.
— ¿Que es esto?
Parece un tatuaje raro Me sobe la mano y mire con más atención el supuesto tatuaje.
Habían seis delgados ojos donde una máscara rota los envolvía, como si ocultara algo.
Los ojos miraban hacia una dirección.
Arriba.
Sobre la máscara, se encontraba un sol.
Pero no era un sol normal.
Sus líneas eran intrincadas y retorcidas, por un momento sentí que pedían ayuda.
Tragué saliva.
Y en el centro del sol, una media luna.
Brillante.
Y a la vez apagada, como si no tuviera esperanza alguna.
De golpe un escalofrío recorrió mi espalda.
— Wow…
Pasé el dedo sobre la marca.
No se borró.
Ni siquiera se movió.
Era como tocar algo fijo, pero al mismo tiempo profundo.
— Maldición… ¿Qué significará todo este tatuaje?
Mire con más detenimiento el diseño y con suavidad nuevamente pase mis dedos sobre ella.
Y entonces, un mensaje apareció justo por encima de la marca.
— ¡Qué!
[Restricción: xxxxxxxxxxxxxxx] Alcé una ceja.
— ¿Restricción?
¿Así que esta cosa que tengo en la mano se llama Restricción?
Vaya nombre pero… ¿Por qué no puedo leer todo el mensaje?
Las letras estaban distorsionadas.
Inestables.
Fue hay cuando entrecerré los ojos, forzando la vista y mi concentración.
Las letras comenzaron a reorganizarse, a tomar forma, hasta que finalmente se estabilizaron y pude leer lo que decía.
[Restricción: Sirviente del Vacío] Mi expresión se tensó.
— ¿Sirviente…?
Desvíe la mirada de la pantalla y luego mire la Restricción de mi mano.
“¡No me digas que yo soy el sirviente!” Con preocupación volví a mirar la información.
— ¡Espera!
¡Hay más letras debajo!
[Descripción: Tu ser y alma ahora comparten afinidad con el Vacío.
El Dios del Vacío te otorga un pequeño obsequio por aceptar su Bendición.
Ahora tienes tu propio esclavo que te obedecerá en lo que sea que necesites.
Solo tienes que decir las siguientes palabras: Sal, Fragmento del Vacío 1287.] [Regla: El amo no puede quedarse sin su sirviente, y el sirviente no puede escaparse de su amo.
A menos que su lazo sea destruido por el Corta Almas.] — ¡¿Obsequio?!
¡¿Esclavo?!
¡¿Para mí?!
¿Y qué quiere decir esa regla?
Miré mi mano.
Luego el bosque y otra vez mi mano.
“Solo tengo que decir esas palabras…” Guardé silencio unos segundos y mire todo el bosque azulado.
— Estoy en un lugar que no conozco…
— musite.— Necesito cualquier ventaja posible Cerré los ojos un segundo y respire hondo.
— Sal…
Luego los abrí con una determinación que ni yo sabía que tenía y dije: — ¡Fragmento del Vacío mil doscientos ochenta y siete!
La Restricción reacciono al instante.
Las líneas negras de la marca comenzaron a brillar con una luz blanca opaca.
Como si algo estuviera despertando dentro de ella.
Sentí un leve tirón en la piel y allí, emergió una llama eterica negra.
— ¡Wow!
La pequeña llama flotaba sobre el césped azul.
Me acerqué lentamente…
Fue entonces cuando lo noté.
La llama no era solo negra.
Tenía otra capa, una segunda y delgada llama envolviéndola desde el exterior, delineando su forma.
Esa pequeña capa era de un blanco tenue.
Me fascine por su forma y traté de tocarlo con las yemas de mis dedos.
Hasta que dos ojos blancos brillantes se abrieron de golpe.
Sus pupilas negras, con forma de gato me miraron con confusión.
Retrocedi unos pasos con inseguridad.
— ¿Qué?
¿Qué eres?
Me fijé que justo por encima de sus ojos, tenía una pequeña flecha blanca, que apuntaba hacia arriba.
— ¿H-Hola?
Me acerqué nuevamente y traté de tocarlo con el dedo índice.
Pero debajo de sus ojos aparecieron una fila de dientes afilados y enseguida trató de morderme el dedo.
Aparté la mano rápidamente — ¡¿Qué te pasa?!
La pequeña llama etérea me miró con diversión y sonrió.
— ¡SOOOOY LIBREEEEEEE!
¡Lo sabía!
¡Vamos maldita sea!
¡Sabía que esa maldita monstruosidad no me podía tener encadenado por siempre!
Me quedé helado.
—¿Q-Qué?
La pequeña llama me miró.
— No sé lo que hiciste niño, pero sin duda debió ser grandioso y te agradezco por liberarme — hizo una pequeña pausa.— ¡Nos vemos!
Mi cerebro tardó un segundo en reaccionar.
” Cómo que ¿Nos vemos?” La pequeña llama etérea salió disparada, alejándose entre los árboles azulados.
— ¡Espera!
¡¿Te vas?!
¡Se supone que serías mi ayuda!
Tras decir esas palabras, perdí a la llama negra de vista y un silencio incómodo me invadió.
Resople con enojo y patee el cesped frustrado.
— ¡Mierda!
Me rasqué la nuca, molesto, y luego me dejé caer sentado.
— Genial…
Mi supuesta “ayuda” se fue en menos de diez segundos Con frustración, agarré mi mano izquierda y la agité.
— ¿Cómo que esclavo?
¡Mentiroso!
¿Regalo?
¡Oh, vamos!
¡Puras mentiras!
Solté un largo suspiro y dejé caer la mano lentamente.
“Mierda, todo este sitio me eriza la piel y no se porqué” Coloqué mi pulgar bajo mi labio inferior.
“¿Qué es lo primero que debería hacer?
Mmmm tal vez…
¿Una fogata?” De la nada, un grito me hizo girar de inmediato.
— ¡¡AAAAAAAAAAAAH!!
Era la llama etérea negra y regresaba a toda velocidad, descontrolada.
Se detuvo frente a mí, jadeando.
— ¡Maldito!
¿Qué tipo de maldición usaste contra mí?
— escupió con rabia.
— ¡¿Yo?!
— No, yo idiota.
¡Claro que tú!
Me levanté, indignado.
— ¡¿De qué hablas?!
¡Yo no te hice nada!
Además…
¿Por qué regresaste?
Solo vete.
Ya se me borró la idea de que tenga una ayuda extra aquí — ¡Exaaacto, genio!
¡A eso voy!
—gruñó.— No puedo irme sin que algo me de una castigo o advertencias como: ‘No puedes alejarte de tu amo’ o ‘Regresa’ Parpadeé sorprendido.
— ¿A qué te refieres?
La llama flotó más cerca, deteniéndose a pocos pasos de mí.
— ¡Que al parecer tú eres mi amo, niño!
¡Así que rompe esta maldición o haré que te arrepientas!
Fruncí el ceño.
— ¡¿Que me arrepienta?!
¡Yo no te puse nada!
Fue un “regalo” del Dios del Vacío.
Ni siquiera pedí tener un compañero como tú.
La llama gruñó, vibrando con furia.
— ¡Mentiroso, mentiroso!
¡Rompe esto ya!
Lo miré con desprecio.
— ¿Sabes qué?
No tengo tiempo para esto.
Piérdete.
Me giré y comencé a caminar.
De inmediato, un mensaje apareció frente a mis ojos rubíes.
[¡Cuidado!
Se detecta que quieres quedarte sin tu sirviente] — Pues sí — dije entre dientes.— No lo necesito Di cinco pasos más.
[¡El amo no puede quedarse sin su sirviente!] — No me interesa Avancé de nuevo.
[¡Regresa!] Desvíe mi vista e ignore el mensaje.
[Iniciando castigo] Fruncí las cejas.
— ¿Iniciando qué…?
Una descarga eléctrica recorrió todo mi cuerpo y un grito ahogado salió de mi garganta.
—¡M-M-Mierd-da!
Mis músculos se tensaron de golpe y apreté los dientes soportando el dolor.
Luego, escuché una gran carcajada detrás de mí.
— AAAAAAA ¡JAJAJAJA!
Sí… Eso mismo me pasó a mí.
No es divertido ¿Cierto?
Apreté los puños — ¡Cállate!
— dije jadeando.
— Sí, claro, porque me lo digas crees que te hare cas- El sonido desapareció.
“¿Eh…?” Giré lentamente la cabeza.
La llama etérea flotaba frente a mí, pero no emitía sonido alguno.
— Mmh… ¡Mmmh!
¡MMMMH!
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
— ¿Ahora quién se ríe de quién, eh?
El pequeño fuego negro voló hacia a mí, agitando su llama mientras hacía ruidos mudos desde su boca.
Lo mire con atención con una pizca de extrañeza.
“Espera, realmente no puede hablar” Entonces, recordé la descripción y la regla.
‘Ahora tienes tu propio esclavo que te obedecera en lo que sea que necesites…’ ‘El amo no puede quedarse sin su sirviente, y el sirviente no puede escaparse de su amo.
A menos que su lazo sea destruido por el Corta Almas.’ Fue en ese instante, que una idea se formó en mi mente.
“Realmente puedo darle órdenes” La llama negra seguía lanzando sonidos ilegibles de su boca.
— ¡Mmmh!
¡Mmmh!
Sonreí con ligera superioridad.
— ¿Quieres que te deje hablar otra vez?
La pequeña llama asintió rápidamente.
— ¡Mmh mmh!
— Bien.
Pero dejaré algo claro Mi expresión se endureció.
— Para tí, no soy niño, ni mocoso, ni ningún otro nombre que se te ocurra Di un paso al frente.
— Mi nombre es Neil.
¿De acuerdo?
La llama se quedó en silencio unos segundos.
Luego… asintió.
Solté un suspiro.
— No se que tienen todos ustedes con llamar a personas con cualquier otro nombre que no sea el propio.
— hice una pequeña pausa.— Bien.
Ya puedes hablar Fragmento del Vacío mil doscientos ochenta y siete Como si una maldición se rompiera, el sonido volvió.
La llama negra se relamió los labios y me miró con molestia.
— Y por lo que veo… Tú eres igual.
Fruncí el ceño.
— ¿A qué te refieres?
— Al nombre — ¿El nombre?
Si quieres puedo decirte ‘mil doscientos ochenta y siete’ y ya, así es más cortó — ¿Eh?
No.
Me refiero a que ese no es mi nombré Eso me tomó por sorpresa y fue cuando me di cuenta que estaba siendo hipócrita.
— Perdón.
No lo sabía Su mirada se suavizó un poco.
— No pasa nada Dudé unos segundos, pensando que era muy tarde, sin embargo aún así pregunte: — Entonces… ¿Cuál es tu nombre?
Su expresión se tensó nuevamente.
— ¡No intentes fingir que te importa!
Hace unos minutos me dejaste tirado — ¡¿YO?!
¡Pero si tú fuiste el que se fue primero!
— ¡Lo sé!
Pero eso fue diferente…
— ¿En qué lo diferencia?
La llama negra me dió la espalda.
— No lo entenderías Mire había arriba y con frustración me cubrí la cara con las manos.
“Cálmate, Neil… Esto puede ser útil” Respiré hondo y bajé la cara, por ende también mis manos.
— ¿Sabes qué?
Está bien — lo miré con más calma.— Empecemos de nuevo La llama negra dudó.
— Se nota que ninguno de los dos puede separarse del otro…
Así que será mejor que nos llevemos bien.
¿No crees?
La llama guardó silencio.
Luego respondió: — Supongo que tienes razón — ¿Ves?
Vamos mejorando Acerqué una mano cerrada a mis labios y aclaré la garganta.
— Mucho gusto.
Mi nombre es Neil — le mostré una pequeña sonrisa.— ¿Y el tuyo?
La llama dudó.
Vaciló varias veces.
Como si le costara decirlo más de lo que debería.
Luego, se acercó lentamente, flotando justo frente a mí.
— Mi nombre es… — dudo nuevamente.— …es A-Altair Sonreí levemente.
— Un placer, Altair
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