Born Of An End - Capítulo 21
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21: Capitulo 21: Criaturas del Santuario 21: Capitulo 21: Criaturas del Santuario Los latidos de mi corazón estallaban frenéticos, como tambores de guerra dentro de mi pecho, amenazando con romper mis costillas en cualquier instante.
Altair flotó con rapidez hacia mí, su llama temblaba con una inquietud poco habitual.
— Neil, debes tener cuidado con esa Criatura del Santuario que está en el medio.
Parece ser que él, es el más fuerte — musitó con gravedad.
Giré la cabeza, tenso.
— ¡¿Estás seguro?!
— ¡Por supuesto!
Solo míralo… Él es diferente Volví a girar la cabeza y entonces, lo ví.
El lobo del centro no solo era más grande.
Imponía, pesaba en el ambiente.
Su pelaje azul era más denso, más oscuro, como si absorbiera la luz a su alrededor.
No gruñía como los otros.
Solo esperaba el momento oportuno.
De pronto, algo se movió lentamente detrás de él.
Era su cola.
Una cola crispada de un azul marino intenso.
Y en su punta, emergia una estructura rocosa azulada.
— ¿Qué…?
Mierda, eso es aterrador — susurré, pero justo al me llamo la atención de ese lobo.— ¡Espera!
Tiene un mensaje arriba Fue entonces cuando la vi, una pantalla de mensaje flotaba sobre su cabeza.
[Dominante del Bosque] El aire se volvió más pesado.
— ¿Dominante de qué…?
Fruncí el ceño y miré a los otros dos lobos.
Ellos compartían un mensaje similar, pero diferente al ‘Dominante del Bosque’.
[Depredador del Bosque] “¡Mierda!
¡¿Por qué están aquí?!
¡Espera!
¿Fue por mi…?
¡Hice mucho ruido maldita sea!” Retrocedí un paso.
Luego otro.
Otro.
Y otro.
El Dominante del Bosque ladeó su cabeza y ladró con autoridad.
Un solo sonido basto, y los otros dos reaccionaron al instante.
Con una velocidad feroz comienzaron su ataque.
— ¡MIERDA!
Giré desesperado buscando algo.
¡Lo que fuera!
Y mis ojos encontraron un palo de madera oscuro, qué tomé sin pensar.
Su textura era más resistente de lo que parecía.
Apenas lo alcé y uno de los lobos se abalanzo contra mí.
— ¡AAAAAH!
Caí de espaldas, el impacto me sacó el aire.
Apenas reaccioné, un gran mordisco iba directamente a mi garganta, rápidamente levanté el palo y bloqueé sus fauces.
Sus colmillos chocaron contra la madera con un sonido seco.
Sus patas delanteras presionaban mi pecho.
Su peso me aplastaba poco a poco.
— ¡Mierda, mierda, mierda!
Astillas oscuras y saliva caliente me caía en la cara.
Su aliento putrefacto me raspaba las cosas nasales — ¡Altair!
¡Necesito tu ayuda!
El lobo empujó con más fuerza.
— ¡ALTAIR!
— ¡Dame un segundo!
¡Estoy ocupado con el otro!
Giré apenas la mirada.
Altair flotaba en círculos, provocando al otro Depredador del Bosque.
Esté saltaba intentando morderlo, pero solo atrapaba aire, produciendo chasquidos metálicos con sus dientes.
Volví al mío.
Mis brazos temblaron y comenzaron a ceder con lentitud.
— ¡No!
¡No ahora!
Mi Depredador del Bosque gruñó con furia y una de sus garras alcanzó mi rostro.
—¡AGH!
Sentí el calor de la sangre recorrer mi mejilla.
Sus patas traseras aruñaban mis piernas por el forcejeo.
— ¡PARA!
Un gran ardor provenía de mis piernas y fue ahí cuando algo dentro de mi, se encendió.
— ¡¿Quién te dió el derecho de lastimarme maldito?!
Apreté los dientes con fuerza y empujé para alejar al Depredador del Bosque cada ves más.
“¡Vamos brazos!
¡Es ahora o nunca!” Gracias al espacio que reuni, recogí las piernas y le di una gran patada justo en el pecho.
El lobo rodó apenas unos centímetros, pero fue suficiente.
Me levanté de golpe y tomé el palo con ambas manos.
— ¡VEN!
¡VEN AHORA!
El Depredador del Bosque volvió a lanzarse.
Sin embargo, esta vez lo estaba esperando.
Justo antes de que sus colmillos rozaran mi piel, lancé con toda mi fuerza un garrotazo directo sobre su cabeza.
Vi cómo su cráneo se hundía, sus dientes se destrozados por la fuerza y su cuerpo, caía sin vida justo a mis pies.
— ¿¡ESO ES TODO LO QUE TIENES?!
— grité jadeando.
Entonces aparecieron varios mensajes.
[¡Felicidades!
Has matado a una Criatura Renacida de Subrango Menor.
Depredador del Bosque.] [¡Has obtenido una Esquirla de EDA!] [¡Tú Esclavo ha obtenido una Esencia de Vacío!] Entonces, relaje los hombres y respiraciones caóticas salían de mi boca.
“¿Esquirla…?
¿Esencia…?” Quería analizar esas recompensas, sin embargo no había tiempo.
— ¡Neil, ayúdame!
— dijo Altair con súplica.
Levanté la mirada.
Altair descendía del cielo, como si estuviera perdiendo fuerzas de golpe.
Mientras que su Depredador del Bosque lo esperaba abajo con la boca bien abierta.
Entonces corrí sin pensarlo dos veces.
Aproveche la distracción del lobo azul y le propine un garrotazo.
Golpeándolo justo en el costado con fuerza, y mandándolo a volar varios centímetros lejos.
Una cortina de polvo se levantó dónde rodo el Depredador.
Fue ahí cuando Altair cayó justo sobre mi cabeza.
— ¡Gracias, gracias, gracias, Neil!
No podía más — dijo exhausto.
Lo miré preocupado.
— De nada Al — jadee.— Pero escúchame, si eres alguien salido del Dios del Vacío.
¡Un Dios Primordial…!
Demuestra lo que puedes hacer.
Si no… — tragué saliva.— …los dos vamos a morir de verdad Un ladrido profundo cortó el aire.
Era el Dominante del Bosque.
— ¡Mierda!
¡¿Va a atacar?!
Comenzó a avanzar lentamente, abriendo sus fauces.
Saliva caliente caía de su hocico.
Tenía hambre.
Y yo lo sabía bien.
Luego tres ladridos diferentes salieron del Dominante del Bosque.
Fue ahí cuando desde la cortina de polvo, apareció el Depredador del Bosque que golpee justo en las costillas hace un momento.
No me dió tiempo de reaccionar.
“¡Mierda!” El lobo azul me mordió el brazo izquierdo con fuerza.
Sus dientes se clavaron a mi carne como miles de cuchillas.
Rebanando y cortando mi piel.
— ¡¡AAAAAAAAAAAH!!
Solté el palo sin darme cuenta.
El lobo gruñía, saboreando la sangre que brotaba de mi brazo.
— ¡A-A-Alejate maldito!
Apreté los dientes, el cuello, tratando de soportar el dolor.
Sin embargo, fue en vano, ¡Dolía como la mierda!
Comencé a hiperventilar.
No sabía qué hacer.
Miré a todos lados, buscando ayuda, alcé un poco la cabeza y entonces lo ví, a Altair.
Extendí mi mano derecha temblorosa hacia él.
— A-Ayúdame… — mi voz se quebró.— A-Altaiiiir… Altair flotó hacia el Depredador, intentando embestirlo.
Sin embargo, no lo movió ni un pequeño centímetro.
— ¡Mierda!
— gruñó Altair con impotencia.
— Perdoname Neil, no puedo hacer nada El pánico me devoraba segundo a segundo Con la respiración rota, cerré mi mano derecha en un puño tembloroso y comencé a golpear la cabeza del lobo azul.
Una y otra y otra vez.
Sin embargo, mis golpes no hacían absolutamente nada.
Era como si toda esa fuerza que había sentido antes…
Se hubiera desvaneció como una llama lentamente.
Pero aun así, no me detuve.
¿Cómo podía?
¡Tenía que vivir!
¡Tenía que sobrevivir!
No iba a morir aquí.
— ¡Estás equivocado si crees que moriré por ti!
No sé si fue por suerte, o por pura voluntad, que mi Núcleo de EDA volvió a reaccionar.
Los latidos de mi corazón estallaron como tambores de guerra, retumbando en todo mi cuerpo.
La llama… la misma llama que creí apagada, volvió a encenderse.
TUN.
TUN.
Sin darme cuenta mis ojos ganaron un brillo irregular.
TUN.
TUN.
Volví a golpear, está vez con furia.
Parecía que mi golpes ahora le hacían efecto, pero no era suficiente.
Y sin pensarlo, clavé mi pulgar directamente en el ojo del lobo.
El Depredador del Bosque soltó un gruñido desgarrador, pero aún así, no aflojó su mandíbula.
“¡NO SE INMUTA EL MALDITO!
¡ME ESTA RETENIENDO PARA QUE SU LIDER, ME DE EL GOLPE FINAL!
¡¿QUÉ HAGO?!
¡PIENSA NEIL!” Sentía sus dientes desgarrando más profundo, estaba llegando al hueso.
Lo sabía muy bien y eso era lo que menos quería.
Miré desesperado a mi alrededor.
Nada…
Nada más que tierra dura había.
“¡Espera!
¡Tierra!
¡Debajo hay roca compactada!
Sin perder un segundo, reuní lo último que me quedaba de fuerza y golpeé el suelo con violencia.
— ¡AAAAAAAAH!
El impacto resquebrajó la superficie, abriendo un pequeño agujero.
Introduje el brazo sin dudarlo, ignorando el dolor, y saqué un trozo de roca.
Sin pensarlo dos veces, me lo llevé a la boca.
“¡Vamos…!
¡Mi fuerza aumenta con cada latido!
¡Por favor… que no sea solo en los puños!” Cerré los ojos con fuerza y con una determinación aplastante, mordí el trozo de roca oscura.
Para mí sorpresa, no se rompieron mis dientes, pero si la roca.
Está se quebró entre mis mandíbulas, astillándose hasta formar una punta irregular y afilada.
Mis ojos se abrieron con incredulidad.
“¡FUNCIONÓ!” Sin dudarlo, empecé a apuñalar al Depredador justo en el cuello.
Una vez, ¡Otra!
¡Y otra más!
No me detuve y no iba a detenerme hasta que soltará mi brazo.
La sangre caliente brotó de su cuello.
Chispeando todo alrededor, empapando mi pecho y mi cara, con su sangre escarlata.
El lobo se retorcía, pero seguía aferrado.
— ¡YA RINDETE!
El Dominante del Bosque lanzó un aullido que hizo vibrar el aire, y corrió directamente hacia mí.
Altair reaccionó al instante, interponiéndose en su camino.
— ¡NO TE ACERQU- — No terminó.
El Dominante del Bosque no tenía tiempo para eso.
Abrió las fauces y…
De un solo mordisco, engulló a Altair por completo.
— ¡NOOOOO!
¡ALTAIR!
— Mi garganta se desgarró al gritar su nombre.
Con más razón no podía detenerme.
Seguí apuñalando al Depredador del Bosque con furia ciega y con una desesperación absoluta.
— ¡Suéltame…!
¡SUÉLTAME YA MALDITO LOBO DE MIERDA!
El Dominante del Bosque mientras se acercaba, con indiferente, movió su cola hacia un costado y la sacudió con fuerza.
Tres rocas azules se desprendieron de su punta rocosa y como proyectiles, se aproximaron directamente hacia mi cabeza.
Por instinto puro, levanté mi otra extremidad y lo usé como escudo.
Y las tres rocas puntiagudas se clavaron en puntos diferentes de mi brazo derecho.
Un dolor brutal me atravesó como un relámpago.
— ¡AAAAAAAARGH!
— El grito salió desde lo más profundo de mis entrañas.
Sentí los tendones contraerse violentamente, como si algo los estuviera retorciendo desde dentro.
Mi brazo quedó entumecido al instante.
Inservible.
Apreté los dientes con fuerza y empecé a patear al Depredador del Bosque.
— ¡MALDITA MIERDA YA MUÉRETE!
Lo seguí pateando justo en el cuerpo, hasta que…
La presión cedió y la mandíbula del lobo azul finalmente se aflojó.
Sin darme cuenta, un gran charco de sangre escarlata, ya me rodeaba por completo.
[¡Felicidades!
Has matado a una Criatura Renacida de Subrango Menor.
Depredador del Bosque.] [¡Has recibido una Esquirla de EDA!] [¡Tu Esclavo ha obtenido una Esencia de Vacío!] Con dolor, saque mi extremidad de las fauces de la Criatura.
Mi respiración se detuvo, y entonces lo ví.
Una gran herida abierta donde se podía ver un hueso perlado.
Alrededor había carne triturada y magullada.
Tendones expuestos, grasa mezclada con sangre, todo colgando de forma grotesca.
Me dió asco de ver mi propio brazo.
No sé si era por la adrenalina, pero no lo sentía.
Ni dolor.
Ni movilidad.
Solo está hay, existiendo pero sin vida.
Fruncí las cejas y apreté dientes tan fuerte, que dolieron.
— ¡M-Mi brazo!
Me puse de pie tambaleándome.
El brazo muerto colgando a un lado, mientras el otro, entumecido por las rocas, apenas sostenía la piedra afilada.
Un gran ladrido retumbante salió de Dominante del Bosque, no tenía tiempo para pensar en mi brazo muerto.
Así que con mi otro extremidad restante, me puse en guardia como podía.
Si esas cosas luchaban como bestias, yo haría lo mismo ¡Con lo que me quedara!
¡Con lo que fuera!
¡Yo iba a sobrevivir!
— ¡VEN A MÍ, BESTIA HORRENDO!
El Dominante respondió con otra ráfaga de espinas.
Me lancé hacia un lado en el último segundo, cayendo de plancha y sintiendo cómo el aire se cortaba a mi alrededor.
Rápidamente alcé la vista para reponerme.
Sin embargo fue en vano.
Ya estaba encima de mí.
Sus ojos.
¡Esos malditos ojos bañados en sangre!
Me miraron con diversión y mostraron un brillo irregular.
Y entonces, toda voluntad dentro de mí se apagó, tan simple cuando soplas sin el mayor esfuerzo una vela.
[¡Cuidado!
Has recibido un efecto negativo: Ojos del Dominante.] Mi cuerpo dejó de obedecer.
Quería moverme.
¡No podía!
Quería gritar ¡No podía!
La Criatura abrió sus fauces lentamente, como si saboreara el momento.
Tenía unos dientes como navajas y una lengua retorciéndose en su interior ansiosa.
“¿V-Voy a morir así…?
¿Después de sacrificar ambos brazos…?” Hice un intento más para moverme, pero fue en vano.
Mi cuerpo simplemente estaba tendido en la tierra, al merced de esta Criatura.
“Maldición… Quería ver a Emma, aunque fuera una vez más… Quería escuchar al Señor Sandor, hablandome sobre lecciones de la vida” De pronto una persona se me vino a la mente.
Cabello sedoso y de avellana.
Con una diadema azul sobre su pelo.
Pestañas largas y delicadas.
Ojos como el océano y…
Una sonrisa tan cálida que no merecía.
“T-También, me hubiera gustado devolverle el favor a ella.
Mi salvadora” Pequeñas gotas se acumulaban en mis ojos rubíes, mientras que mi labio inferior temblaba sin control.
“Maldición, soy tan débil…” Mordí mi labio inferior con impotencia y sangre caliente descendió lentamente por mi barbilla, como un fino hilo rojo.
“…No quiero morir.” Las fauces comenzaron a cerrarse lentamente.
Cómo si fuera un juego para esta Bestia, él lo estaba disfrutando.
Sentí sus colmillos clavándose en mi hombro y mi cabeza.
“Perdon” fue lo último que pensé, después de todo, todo iba a terminar aquí.
Hasta que…
El Dominante gruñó.
Pero no como antes.
Era un gruñido de dolor.
Retiro sus fauces y cayó al suelo.
La Bestia comenzó a retorcerse violentamente, gimiendo, ladrando, como si algo lo estuviera desgarrando desde dentro.
Sus gritos me atravesaban los oídos.
Algo andaba muy mal.
Pero no sabía el qué.
Entonces mi vista se comenzó a nublar.
— Ma… Maldición, estoy p-perdiendo el c-conocimiento, estoy muy a-agotado — dije con voz baja.
El Dominante volvió a levantarse tambaleante.
Sin embargo ya no era el mismo.
Su pelaje había cambiado.
De azul, a un negro profundo, ardiente, como si hubiera sido consumido por la noche misma.
Un fuego blanco delineaba su cuerpo, mientras una llama negra danzaba sobre su melena, moviéndose como si tuviera vida propia.
— R-Rayos Y-Ya… Ya estoy alucinando…
Sus ojos, ya no eran rojos, ahora pasaron a unos negros profundos y ardientes.
Con una pupila perlada en forma de gato.
La Criatura transformada se acercó a mí.
Gracias a eso, ví duda y preocupación en su mirada.
Abrió la boca y dijo algo.
Por desgracia, no lo escuché bien, el sonido se rompía y deformaba.
Seguro porque ya estaba cayendo rendido por mi propio sobreesfuerzo.
— Ne…
il n…
no t…
m…
eras…
Mi visión fallaba, el mundo se desvanecía.
— no…
mue…
as — volvió a decir el Dominante del Bosque.
Mis párpados cayeron, pesados como piedra.
“Has-ta aquí ll-llegue” Y entonces… Todo se volvió oscuridad.
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