Born Of An End - Capítulo 22
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: Capitulo 22: Sueño Disociativo 22: Capitulo 22: Sueño Disociativo Respiraciones entrecortadas escapaban de aquel cuerpo tembloroso que sostenía entre mis brazos manchados de sangre.
Su cuerpo parecía frágil y ligero a simple vista, pero aún con rastros de la fuerza que alguna vez tuvo, y no pasaba de los veintitrés años.
Su cabello azabache, corto y desordenado, se mecía levemente con el ritmo caótico de mi respiración.
Cada exhalación mía lo hacía vibrar.
Su rostro difuminado estaba manchado.
Sangre coagulada se extendía por su cara como un estampado grotesco.
Entonces el cuerpo que sostenía con firmeza hablo: — N-No es tu culpa… Neil… — su voz salió débil, apenas un hilo que luchaba por no romperse.
Sentí cómo mis ojos se humedecían al instante.
Bajé la mirada hacia él, hacia ese rostro apagado…
— Q-Qué… Qué m-mierda hice… — las palabras salieron entre jadeos ahogadas—.
N-No es posible Su mano temblorosa se alzó con dificultad, y se posó en mi nuca.
Me acercó hacia él y nuestras frentes chocaron suavemente.
Sentí su sangre caliente deslizarse por mi frente, como un fino hilo rojo.
— No t-te preocupes… Neil… — tosió, y una bocanada de sangre manchó su pecho, y salpicó mis mejillas.— Sé que… no fuiste tú realmente De pronto, escuché pasos detras de mí.
Rápidos.
Desesperados.
Levanté la cabeza de golpe, con el miedo clavándose en mi garganta como un cuchillo oxidado.
— ¡NEIL!
¡¿QUÉ HICISTE?!
El Señor Sandor cayó de rodillas a mi lado.
Su barba descuidada, su cabello negro con mechones blancos.
Se sacudían miedosos con él.
— S-Señor Sandor yo le j-juro yo no quise… Sus manos me sujetaron por los hombros.
Fuerte ¡Demasiado fuerte!
— ¡¿PERO QUÉ HAS HECHO, MUCHACHO?!
Mire con temor la cara del Señor Sandor.
Y fue ahí, cuando algo dentro de mí se rompió.
Y sin darme cuenta comencé a gritar desesperado.
Me golpee la cabeza una y otra vez.
“¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!” Las palabras se repetían en mi mente, descontroladas, chocando unas con otras, aplastándome desde dentro.
“¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!
¡NO ES MI CULPA!” Sentía que me ahogaba.
Como si estuviera hundiéndome en un océano negro, profundo y sin fondo.
— ¡Neil, no te muevas!
¡~~~~~~ está perdiendo sangre!
Apreté los dientes con fuerza mientras temblaba.
— S-Señor Sandor, e-esto no es mi culpa… u-usted me cree ¡¿Verdad…?!
— escupí, desesperado.
El Señor Sandor me miró y en su mirada había miedo, confusión y dolor.
En sus ojos grises se formaron pequeñas lágrimas que él lucho para que no salieron.
— ¡M-Maldición, Neil!
¡Tenemos que ayudar a ~~~~~~!
¡Apúrate, ayúdame a cargarlo!
— ¡De acuerdo!
Cuando estaba a punto de ayudarlo.
Algo cambio dentro de mi, lo sentí.
Como si una niebla espesa se deslizara dentro de mi cabeza, apagando todo.
Mis pensamientos ya no eran míos y mi cuerpo tampoco.
Entonces…
Sin darme cuenta, sonreí.
— ¿Cargar…?
— mi voz salió torcida.— ¿Por qué?
Señalé el cuerpo del chico, aún en mis brazos.
— Yo lo veo perfectamente bien ¿No lo cree, Señor Sandor?
Lo tomé del brazo y lo sacudí, como si fuera una muñeca sin vida.
— ¡Mire, Señor Sandor!
¡Le está diciendo ‘hola’!
El Señor Sandor no respondió, se quedó callado.
En silencio.
Pero un silencio pesado, denso, asfixiante.
“¿Q-Que estoy diciendo?” Baje el brazo del chico y mire al Señor Sandor como si me realmente me costará moverme.
Su rostro se transformó, en él había asco, rabia y desesperación.
— ¡NEIL!
¡DEJA ESO!
¡TENEMOS QUE SALVAR A TU HERMANO!
— soltó con súplica.
El joven recostado sobre mi regazo abrió con lentitud sus ojos oscuros y profundos.
Luego, me miró.
— D-Deja al Señor Sandor asesinó… — su voz era apenas un susurro roto.— Tú no eres el Neil que yo conozco Sus dedos se aferraron a mí con lo último que le quedaba.
Gracias a eso, pude ver sus ojos como si se le quitará una niebla densa de ellos.
Sus ojos negros gentiles, me miraron en ese instante con dolor contenido.
— N-No sé quién eres pero… ¡¿Qué le hiciste a mi hermano?!
Su otra mano temblorosa se aferró a mi camiseta como si realmente, este era su último esfuerzo.
— ¡Neil!
¡Neil!
¡Hermano, despierta!
¡No olvides nuestra promesa!
De pronto, su cuerpo cayó con un sonido seco contra la roca húmeda por la sangre.
Lo ví, realmente me dolió verlo así.
Mi corazón…
¡Mi corazón no aguantaba el dolor que se acumulada como si fuera un veneno devastador!
Mis dedos empezaron a temblar.
Mis ojos parpadeaban sin control.
Mi estómago se revolvió tanto, que sentí que iba a vomitar en cualquier momento.
Mis dientes chocaron entre sí y de ellos, un aliento frío salía como niebla.
— N… Neil… h-hermano… — su voz se apagaba.— N-No lo olvi… des… No… lo olvi…des Antes de que pudiera responder.
Él ya había dado su último aliento y llevaba mi nombre.
Entonces sentí como el mundo se rompió a mi alrededor y yo con él.
Grité.
No un grito normal.
Fue algo que salió desde lo más profundo de mi ser.
Cómo si llevara años cargando con algo más grande y todo esto, fue simplemente el detonante para votarlo todo.
— ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!
¡NOOOOO OH DIOS!
¡ÉL NO!
¡LLEVAME A MÍ!
— entonces lloré sin control, sin filtro alguno.— ¡¿POR QUE ME ARREBATAS TODO LO QUE QUIERO EN ESTE MUNDO?!
¡MI HERMANO, NO TÚ!
El mundo se hizo pedazos conmigo en ese momento.
Y justo en ese instante, un golpe seco impacto contra mi nuca, dejándome inconsciente.
********** Intenté abrir mis párpados húmedecidos, sin embargo no respondieron.
“Qué sueño más raro tuve…” Una lágrima tibia se deslizó lentamente por mi mejilla izquierda.
“Me siento extraño, como…
Vacío.
Cómo si algo me faltará.
Y ese chico… Ni siquiera escuchaba su nombre, como si…
Cómo si fuera borrado de mi memoria o algo así, qué raro…” Aleje esos pensamientos y volví a abrir mis parpados.
Esta vez, mis ojos cedieron poco a poco, como si pesaran toneladas.
Una tenue luz anaranjada me cegó por unos instantes.
Parpadeé varias veces, hasta que mi visión finalmente se estabilizó.
Estaba en una cueva pequeña.
Mi espalda descansaba contra una de sus paredes frías, y cerca de la entrada, una pequeña fogata crepitaba débilmente, dándome apenas el calor suficiente para no sentirme completamente helado.
Y ahí, justo al lado de ese fuego se encontraba Altair.
Estaba recostado sobre una roca pequeña.
Su llama… era más débil de lo normal, como inestable.
Mi corazón dio un vuelco al verlo.
— ¡ALTAIR!
Intenté incorporarme de golpe para ir hacia él, pero mi cuerpo no respondió como esperaba.
Caí de frente contra el suelo.
Un sonido seco, hizo eco dentro de la cueva.
— ¡Agh!
Supongo que todavía no me recupero del todo — dije para mí mismo.
Altair se giró sorprendido y luego, sonrió levemente.
— Vaya… Veo que por fin despertó la bella durmiente No pude evitar sonreír al escucharlo.
La pequeña llama negra flotó hacia mí, titilando con debilidad.
— N-Neil rápido, saca la E-Esquirla de EDA y l-la Esencia de Vacío… — su voz temblaba.— No sé cuánto más podré aguantar Fruncí levemente las cejas con confusión.
— ¿Esquirla…?
¿Esencia…?
No sé de qué hablas Al pero…
Déjame levantarme primero por favor Intenté usar mis brazos para reincorporarme.
Sin embargo ninguno de mis brazos respondieron.
“¿Mmh?
¿Que sucede?” De pronto, un dolor agudo explotó en mi brazo derecho.
— ¡AGH!
¡¿Q-Que sucede?!
— escupí con dolor.
Altair se acercó con rapidez, visiblemente preocupado.
— Espera, déjame ayudarte Neil Se posó sobre mi hombro, y con ese pequeño impulso, intente usar las piernas y mi torso para levantarme.
Empujé.
Forcé cada músculo de mi cuerpo.
Y con un enorme esfuerzo, finalmente logré volver a recostarme contra la roca fría.
Jadee agotado.
Altair se alejó un poco y me observó con angustia.
— N-No te alteres, tranquilo Neil, esto se puede arreglar… La forma en que dijo esas palabras no me tranquilizó para nada, y fruncí más las cejas.
— ¿Arreglar…?
—murmuré.— ¿Arreglar qué, Al?
Hubo un breve silencio y luego me respondió.
— T-Tus brazos Neil Mis ojos se abrieron de par en par.
“¿M-Mis brazos?” Con un miedo que me oprimía el pecho, bajé lentamente la mirada.
Y entonces los ví.
Mi brazo izquierdo descansaba inerte sobre la roca fría.
Había un agujero en el centro, un hueco profundo.
Dentro de él, alcanzaba a ver hueso astillado, grasa amarillenta salia fuera de la herida como tripas y sangre seca estaba adherida alrededor como una costra grotesca.
Mi respiración se cortó.
Luego, miré el otro.
Mi brazo derecho, reposaba sobre mi abdomen pero no era normal.
Tenía una forma antinatural.
La piel estaba retorcida.
Enrollada, como si fueran tres espirales de carne, como si algo desde dentro lo hubiera deformado por completo.
— ¿A-Altair…?
— mi voz salió quebrada.— ¿Q-Qué sucede?
—tragué saliva.— N-No no puedo moverlos… Altair no apartó la mirada y soltó un leve suspiro.
— Lo sé, Neil — dijo él en voz baja.— Los estuve examinando y…
— Altair hizo una pequeña pausa, como si le costara decirlo.—…el izquierdo, prácticamente tiene todos los nervios dañados, y es por eso que no te responde Sentí un vacío en el estómago.
— En cuanto al segundo.
Logré como pude quitar esas rocas puntiagudas pero… Fueron lanzadas en espiral, y cuando se clavaron la fuerza fue tanta, que tus tendones se retorcieron desde dentro y quedaron enrollados, contraídos entre si.
Por eso está así.
Mire mi brazo derecho y luego mire mi mano.
Tenía un gesto imposible.
Guarde silencio.
Mis dientes comenzaron a chocar entre sí.
No por frío, si no miedo.
Y un pensamiento apareció en mi cabeza como una niebla oscura.
Apreté los dientes con fuerza, alcé mi cabeza y miré con miedo a Altair.
“¡Estoy jodido!”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com