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Born Of An End - Capítulo 9

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  3. Capítulo 9 - 9 Capítulo 9 Reencuentros
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9: Capítulo 9: Reencuentros 9: Capítulo 9: Reencuentros Me quedé unos segundos mirando el cielo, hasta que la ceniza finalmente dejo de caer.

Al darme cuenta me levanté, sacudí mi cabello y ropa, ya que se habían ensuciado de ceniza.

Al mirar un poco a mi alrededor, me di cuenta que tanto como los árboles, chozas, construcciones a lo lejos y hasta el mismísimo Chariot, estaban cubiertos de ceniza.

— ¿Ceniza?

— dije para mí mismo.

Lena al escucharme me contestó: — Hay bastante ¿Verdad?.

Últimamente está habiendo más de la normal, toda está ceniza proviene de la Catedral del nuevo Rey — Lena comenzó a caminar de un lado para otro, mientras que su voz sonaba cada vez más frustrada.

—Cabe mencionar que toda esta ceniza daña tanto nuestros cultivos, agua, oxígeno, como a los animales que habitan estas tierras, y por alguna razón debilita la EDA.

Y el Rey simplemente no hace nada para impedir toda esta ceniza Coloque el pulgar en mi labio inferior, analizando todo lo que dijo Lena.

“Mmmm ceniza que cae de la catedral del nuevo Rey y él no hace nada para detenerlo.

Cómo si lo hiciera a propósito.

Y ¿EDA?

¿Que es eso?” Me quedé en silencio unos segundos y finalmente dije: — Espero que solucionemos este problema pronto Lena — trate que sonara lo más parecido a un consuelo.

Lena paro en seco, y luego me lanzo una mirada que no pude descifrar.

— Lo haremos, ahora eres uno de los nuestros Neil — Lena me ofreció una sonrisa.

Acto seguido hizo un gesto con la mano para que la siguiera.

La seguí, mientras pasabamos por tiendas de campaña modernas, o algunas chozas viejas.

Muchas personas saludaban a Lena de manera casual y otras de forma más formal.

Inmediatamente me di cuenta que ella era importante en este lugar.

Una brisa fría me recorrió la cara.

Lo que ocasionó que todo mi cabello castaño, bailará al song del viento.

Cerré los ojos por inercia y un pensamiento se me cruzó por la cabeza.

“Que refrescante” Todavía con lo ojos cerrados, escuché algunos pájaros cantar y caballos a lo lejos, cabalgar o relinchar.

— ¡Neil!

Abrí los ojos y lo primero que ví fue una gran cabaña.

Con una cruz roja como bandera.

—¿Que sucede Lena?

— Casi te chocas, si que te quedaste absorto en tus pensamientos — Lena solto una pequeña risita.

— Perdón — No te preocupes, ya llegamos a la enfermería.

Aquí debería estar Emma — ¡De verdad!

¡¿Ella realmente se encuentra ahí dentro?!

— Si, anda, ella te espera — Lena esbozó una sonrisa.

Yo asentí y me dirigí a la entrada de la enfermería.

Antes de entrar me voltee para ver a Lena.

Ella seguía tan quieta como una muñeca, pero a su vez mostraba la templanza de una guerrera.

— ¿No vienes?

— Tengo otras cosas que hacer.

Pero dile a Emma que le mando saludos — dijo con una sonrisa.

— Está bien.

Buena suerte Lena — Igualmente tú Neil Volví a girarme y está vez si entre por las puertas de madera oscura.

Al entrar en la enfermería se podía ver a muchas personas heridas.

Tiradas en diferentes camas y a su lado otras personas tratando de curarles las heridas.

Me adentre y comencé a buscar en cada cama a Emma.

Mientras buscaba me fije fácilmente en las heridas de las otras personas.

Algunos les faltaba un brazo, una pierna o simplemente tenían heridas superficiales.

“Tuve mucha suerte de encontrarme a Lena, si no, yo también estaría como ellos, o incluso peor” Llegué al fondo de la enfermería pero no encontré a Emma.

“¿No está aquí?” Comencé a caminar de un lado para otro, tratando de encontrar una respuesta.

“Tal vez alguien la vio pasar y sabe dónde se encuentra.

Eso es, voy a preguntar” Comencé a preguntarle algunas personas si sabían o habían visto, a una niña pequeña de cabello trigo.

Sin embargo recibía un ‘No’ como respuesta.

Hasta que una señora, aparentemente una enfermera, se me acercó y dijo: — Buscas a una niña pequeña ¿No?

— ¡Si!

¡¿Sabe dónde se encuentra?!

— pregunté angustiado.

— Está detrás de la enfermería, mirando las flores con un señor muy barbon “¿Señor Barbon?

¿No será el Señor Sandor?

¡También escapó!” Solté un suspiro y con una voz aliviada dije: — Muchas gracias señora, se lo agradezco mucho La enfermera asintió gratificamente.

Inmediatamente salí de la enfermería y me dirigí atrás del mismo para reencontrarme con Emma y el Señor Sandor.

“Estoy tan cerca” Al dar la vuelta en la esquina, pude verla por fin.

Estaba jugando con unas mariposas azules, las perseguía sin parar mientras soltaba grandes risas de felicidad.

A su lado estaba un gran señor corpulento, mirándola con una sonrisa.

Era el Señor Sandor.

Los ojos me se humedecieron y los labios se me curvaron hacia arriba con un pequeño temblor.

— Se-Señor Sandor.

E-Emma — musite, y el corazón no paraba de latirme como si de una máquina de vapor se tratase.

Di un paso para que me vean.

Para que notarán mi presencia.

Quería darles un gran abrazo y decirles que estaba bien.

Que yo también salí de esa oscuridad.

Pero fue Emma al girarse que noto mi presencia primero.

Y la primera en recibirme.

— ¡NEEEEEEIIIIIIIL!

— grito Emma, mientras le caían lágrimas de sus ojos avellanas.

Yo la ví, estaba corriendo hacia mi posición, llorando con los brazos abiertos para abrazarme.

Puse una rodilla en el césped con ceniza, arrodillándome y también abriendo los brazos.

Por detrás de Emma el Señor Sandor la seguía, con una sonrisa que su gran barba la tapaba.

Emma se lanzó a mis brazos y hundió su cara en mi pecho llorando desconsoladamente.

— ¡NEEEEIIIIL!

¡¿DONDE ESTABAS?!

¡TE EXTRAÑE MUCHO MUCHO NEIL!

¡TENIA TANTO MIEDO DE QUE ALGO TE PASARÁ!

Esbocé una sonrisa y le acaricié lentamente su cabello trigo.

— Perdón perdón, te estuve buscando todo el día sin parar.

Hasta que una linda chica me encontró y pude finalmente reencontrarme contigo y el Señor Sandor — la abrace aún mas fuerte.

El Señor Sandor se acercó y puso su mano sobre mi hombro, mientras se limpiaba una lágrima que le salía de su ojo gris.

— Me alegra que estes bien Neil Yo le ofrecí una sonrisa cálida y le di palmaditas en la mano que puso en mi hombro.

— Lo mismo digo Señor Sandor Emma después de un rato se calmo un poco, la cargue y le ayude a sentarse en una roca.

— ¿Estás bien Emma?

¿No te pasó nada desde que ocurrió la rebelión?

— No…

Alguien me salvó y me trajo aquí…

Luego pedí a gritos que por favor alguien te salvará a ti también…

Hasta que una linda chica me escucho y me prometió que te encontraría…

— dijo Emma con moco en su nariz.

— Y si cumplió su promesa porque estás aquí — Emma volvió a abrazarme.

El Señor Sandor me ofreció un pañuelo.

Yo lo agarre y le limpie los mocos a Emma.

— Sabes, esa misma chica se llama Lena y te manda saludos.

También me dijo que era una niña muy linda y valiente — ¿De-De verdad?

— Siiii te lo prometo, dicen que cuando alguien fuerte reconoce tu fuerza es porque realmente eres fuerte Los ojos de Emma se iluminaron.

— Entonces yo también quiero ser igual de fuerte que ella e igual de fuerte que tú Neil — Bueno.

Pero para eso necesitas disfrutar tu niñez primero — termine de limpiarle sus mocos.

— Anda, ve a divertirte Emma asintió alegré y se marcho hacia unos niños que jugaban con un tipo de balón de tela.

Sentí un toquecito en mi hombro, me gire y era el Señor Sandor.

— Entonces, también saliste ¿eh?

Esbocé una sonrisa mientras abría los brazos, dejando que el aire me rodeara.

Mis ojos recorrieron el exterior como si quisiera memorizarlo todo, como si aquel lugar fuese una prueba de que seguíamos vivos.

— ¿No le parece esto grandioso Señor Sandor?

— Sin duda alguna Neil — respondió.

Pero su mirada no me acompañó.

Permanecía fija en el césped grisáceo, perdido, distante.

Su voz había sonado correcto, pero algo en él estaba roto.

Lo noté de inmediato.

— ¿Sucede algo?

— Ne…

Neil — pronunció mi nombre con dificultad.

— No pude protegerlos.

¡A nadie!

— sus dedos comenzaron a cerrarse lentamente, hasta formar un puño temblorosos.

— ¡¿Que sucedió!?

La voz de el Señor Sandor se rompía con cada palabra que salía de su boca.

— ¡Todos muertos!

¡No quedó nadie!

¡Sus cuerpos descuartizados y sucios, todos tirados en el suelo como si fueran BASURA!

— los dientes del Señor Sandor rechinaron.

— ¡Y todo fue culpa de ellos!

¡Los guardias!

— las lágrimas salían de sus ojos grises.

— Sentí como la mano de Carmilla se enfríaba sobre la mía Neil ¡Y no pude hacer nada!

— su voz se rompió finalmente.

— ¡No, pude…!

Las fuerzas lo abandonaron de golpe.

Sus rodillas golpearon el césped con un sonido seco mientras caía, derrotado, como si el peso de cada muerte finalmente lo hubiera alcanzado.

Inmediatamente me acerque lo sostuve con firmeza, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo mis brazos.

El llanto que había contenido durante tanto tiempo brotaba ahora sin resistencia, pesado, casi violento.

No era solo dolor, era culpa, rabia y una impotencia que parecía ahogarlo.

— No fue tu culpa — dije en voz baja, aunque sabía que mis palabras difícilmente le llegarían.

— Nadie podía prever algo así El Señor Sandor apretó los puños contra el césped, arrancando mechones de hierba mientras negaba con la cabeza.

— Los guardias no escucharon súplicas — continuó.

— No vieron personas… solo objetivos.

Ellos estaban apunto de atacar, de matarme a mí.

Sin embargo Carmilla se atravesó justo en la punto de su lanza y mi pecho.

No solo ella, los demás me estaban protegiendo a mí.

Solo para que yo escapará Guardé silencio un instante.

No había palabras que pudieran devolver la vida ni limpiar la sangre derramada en aquella cueva.

Aun así, dije: — Ellos eligieron luchar — dije con suavidad.

— No murieron en vano.

Murieron por la persona que los protegió casi toda una vida.

Hay que cargar con ello y seguir adelante — mi voz se intensificó.

— ¡Vivir por ellos.

Luchar por ellos.

Y amar por ellos!

Por nuestros hermanos y hermanas caídos, hay que seguir adelante Sandor.

El Señor Sandor levantó el rostro lentamente.

En sus ojos aún vivía el dolor, pero se dió cuenta que ya no estaba solo.

Trago saliva con pesadez y con suavidad dijo: — De acuerdo Me paré y le ofrecí una mano para que se levantará.

El Señor Sandor la agarro y juntos nos dirigimos dónde Emma.

Con la gran vista de un atardecer hermoso y la reacción del Señor Sandor supe que esa masacre en la cueva, no quedaría enterrada en el olvido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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