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Ciclo de fresno y hierro - Capítulo 90

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Capítulo 90: Capitulo 90

Un jardín dispuesto como un escenario celestial estaba ante los ojos de Ducanor y del resto. El jardín era absurdamente grande, lo suficientemente vasto como para contener inclusive un inmenso lago artificial en el cual peces de diferentes tamaños y formas nadaban, disfrutando del escenario con paz y tranquilidad.

Varios animales pequeños, así como algunos sirvientes, pululaban por el lugar. Incluso había varios niños jugando y riendo, mientras un anciano los perseguía con una sonrisa, riendo y gritando entre sí.

—¡No me atrapas, no me atrapas, abuelo!

—¡Jajajaja! Ven, ven, no te muevas tanto, que estos viejos huesos no están tan frágiles como para no atraparte.

El escenario era bastante pacífico y extrañamente contrario a la escena urbana del exterior, llena de lujos y colores vibrantes, pero con gente de expresiones taciturnas que pasaba rápidamente por las calles buscando algo en lo cual gastar su dinero.

Pero eso no llamó demasiado la atención de Ducanor, por lo menos hasta ahora. Su mirada se detuvo en una figura extraña oculta tras la sombra de un sauce. Estaba cubierta con una armadura metálica de tonalidad plateada, grabada con inscripciones que emulaban un dragón de tonalidad azul.

Su rostro y aspecto, en su mayor parte, estaban cubiertos por una visera metálica, dejando ver solo parcialmente la mitad inferior del mismo.

—Al parecer trajiste invitados, Surya —dijo una voz grave que surgió de la figura, silenciando la estancia de forma extraña para el grupo.

Sorprendentemente, el lugar, que parecía pacífico, ahora se asemejaba a una pintura congelada. Los niños corriendo por el pasto ya no emitían ningún sonido; los peces agitándose en el agua parecían haber sido silenciados mientras se movían sin provocar ninguna disrupción en la superficie.

Parecía que el mundo en este jardín se hubiera separado repentinamente del mundo real, como si fuera la ilusión de un pasado que ya no existía.

Surya no parecía sorprendido por la escena, aunque también se notaba algo extrañado mientras murmuraba: —Honorable alquimista, estos honorables invitados vienen a conocerlo.

La persona en armadura, a la que Surya se refería como Cevalier, giró la cabeza. Su casco se fijó en ellos, haciéndoles sentir que su mirada estaba inspeccionando a cada uno.

La mirada de Cevalier, que parecía fría, se enfocó repentinamente en Ducanor, provocando que incluso este empezara a sudar frío, pero inmediatamente se suavizó al ver a Ernzu.

Para contactar con Cevalier, obviamente Ducanor necesitaba algo más que buenas intenciones; si hubiera ido puramente solo, probablemente habría muerto.

—Para que la Secta de la Rama Sombría envíe a un licántropo como mensajero… realmente parece que los tiempos han cambiado —gruñó Cevalier con una expresión fría dirigida a Ducanor.

—Discúlpeme, pero no tengo demasiadas opciones en ese asunto —gruñó Ducanor con molestia, mientras intentaba combatir la presión que estaba sufriendo en este punto.

Pero repentinamente, para su sorpresa, la expresión de Surya, que antes era amena, se volvió tan fría como el hielo cuando se disparó en su dirección como un relámpago con obvias intenciones asesinas.

—¡Ducanor, cuidado! —gritó rápidamente Uisuk, que fue el primero en reaccionar.

—Invocación falsa de rayo: Destello.

La misma habilidad que Surya había usado para incapacitar a decenas de Feynir, ahora la estaba usando en contra de Ducanor.

Ducanor apenas logró reaccionar, retrocediendo rápidamente hacia atrás mientras fruncía el ceño. —¿Qué significa esto? —gruñó.

La apariencia en este punto de Surya era bastante aterradora, manifestando estática a su alrededor de tonalidad carmesí mientras portaba una espada larga de un solo filo en su mano, la cual superaba con facilidad los dos metros de largo.

—Una basura de la raza de sangre debería saber que la muerte es la única salida a su miserable existencia —gruñó con una intención asesina casi palpable Surya.

A lo cual, la respuesta de Ducanor fue igual de fuerte y furiosa: —Chúpame las bolas.

Repentinamente, su cuerpo liberó un aura aterradora que era muy diferente a la de antes cuando usó su runa de Dragón Yiyuan.

Cuando Ducanor había fingido convertirse en subordinado del Templo de las Bestias, David le había otorgado una última cosa: una tira de jade. Al principio no le había visto utilidad más allá de ser bonita, pero se dio cuenta de que había caracteres dentro de la misma que no podía entender. Tan rápido como un rayo, una corriente de información absurda atravesó su cráneo desde la tira de jade hasta su cerebro, imprimiendo y transmitiendo una gran cantidad de conocimientos que, inclusive si quisiera, no podría olvidar.

Su nombre era La Gruta del Diablo de Sangre.

Un aura carmesí surgió del cuerpo de Ducanor mientras su aspecto parecía cada vez más diabólico. Su cabello negro se volvió verde y, como si fuera una melena de león, cubrió toda su cabeza. Sus colmillos habían crecido más allá de su boca, tanto los inferiores como los superiores, mientras una lengua roja se extendía más allá de sus labios azules, colgando hasta casi su pecho.

El aspecto diabólico de Ducanor solo podía ser ejemplificado como una criatura salida de las pesadillas de los niños. Incluso los niños y sirvientes que habían estado indiferentes a los eventos del jardín, giraron la cabeza hacia Ducanor con expresiones llenas de sorpresa y terror.

Una expresión cargada de intenciones asesinas y diabólicas cubrió el rostro de Ducanor, mientras su aura competía con el ímpetu brutal de Surya.

La expresión de Cevalier, que había estado observando en silencio el intercambio, mostró un leve cambio debajo de la visera, pero no hizo ningún movimiento, como si estuviera esperando algo.

Inhalando fuertemente, Surya agarró la espada y la giró haciendo que mirase al suelo, mientras observaba con frialdad a Ducanor. —La razón por la que la invocación de rayo es “falsa”, es porque no uso el rayo realmente. Simplemente acelero mi tiempo de reacción y movimiento inundando mi sistema nervioso de bioelectricidad, saturándolo por completo y superando las capacidades de mi cuerpo. A pesar de ello, todavía no poseo la verdadera invocación de rayo, pero he podido crear tres habilidades a partir de esta.

»La primera ya la experimentaste, se llama Destello. Me muevo a gran velocidad golpeando al mismo tiempo en varios lugares.

Repentinamente, el aire empezó a crepitar mientras la espada en la mano de Surya comenzaba a compartir la misma electricidad que antes pasaba por su cuerpo, prácticamente vibrando por la cantidad de electromagnetismo del cual había sido imbuida.

Antes de que terminara de hablar, la figura de Surya desapareció como una sombra amarilla. La expresión de Ducanor no cambió mientras, con frialdad, levantaba su brazo.

Y entonces explotó una neblina de sangre.

Surya reapareció detrás de Ducanor, pero este último ya no tenía su brazo derecho, el cual había explotado en una neblina de sangre azul.

—La segunda se llama Retumbar, y concentra toda la energía de corte en un solo punto —dijo con una expresión altanera Surya, mientras limpiaba la sangre de su espada—. Una pena, y yo que había apuntado a tu cabeza.

Pero antes de que pudiese moverse, la figura de Masha, aunque no tan alta como él pero igual de aterradora, surgió detrás de él y golpeó con un enorme martillo que crepitaba con el poder del trueno en dirección a su cráneo.

Y no estaba sola. Las figuras de Hebith y Uisuk se materializaron, haciendo eco de los esfuerzos de Masha por defender a Ducanor.

—Invocación falsa de rayo: Tormenta.

Repentinamente, el cuerpo de Surya se cubrió de electricidad que se concentró en el área de la cintura y, haciendo un giro de trescientos sesenta grados, barrió los ataques en todas las direcciones, forzando al trío a retirarse.

Pero antes de que pudiera moverse para atacar al trío, Ducanor se movió.

La sangre azul que había florecido de su brazo amputado se extendió como un látigo y se reconectó con el miembro cortado como si fueran nervios. La sangre cubrió su brazo como una cáscara de escamas púrpuras mientras se dirigía a gran velocidad hacia Surya.

Surya intentó reaccionar al peligro, pero era demasiado tarde. En un instante, la garra demoníaca agarró su cabeza y la estampó contra el suelo, formando un cráter en la zona de impacto.

—Para ser tan arrogante, no eres la gran cosa —dijo con indiferencia y arrogancia Ducanor, mientras se lamía los labios e iba en dirección a Surya.

Su brazo se reencajó en su cuerpo, pareciendo indemne mientras caminaba hacia él. Surya tenía el rostro cubierto de sangre y parecía tener la nariz rota, mientras miraba con una cólera apenas contenida a Ducanor.

—Basta.

Solo una palabra fue suficiente como para hacer que inclusive Ducanor vomitara sangre de la impresión, mientras miraba sorprendido a la figura que repentinamente había surgido del interior del templo.

—Tú… —gruñó Ducanor, mientras el salvajismo surgía en su mirada, provocando un escalofrío en la expresión del nuevo visitante.

—Ya basta todos. Surya, ellos son mis invitados. Incluso si son diablos traídos del inframundo, deben ser tratados con respeto —dijo Cevalier—. Randalie, tú te encargarás de ellos. Yo me llevaré a Surya.

Surya frunció el ceño mientras se retiraba, todavía mirando a Ducanor con fuertes intenciones asesinas, mientras que Cevalier simplemente lo siguió al interior del templo.

—Espera un momento, ¿quién dijo que podías irte? —gruñó Ducanor, con un salvajismo y maldad que surgía de las profundidades de su corazón.

Cevalier se dio la vuelta, y durante un instante Ducanor pensó que iba a morir, pero la figura en armadura simplemente habló: —Ya sé por qué vinieron y lo que me piden no es imposible. Pero para ello deberán trabajar duro. Randalie los ayudará. —Sus palabras eran frías, pero Ducanor igualmente sintió algo de compasión en su tono hacia él.

—Pero primero tengo que hablar algo con Ernzu —agregó.

Mientras decía eso, Ernzu ya había abandonado su lado y la estaba siguiendo, no sin antes darle una mirada cálida a Ducanor, que se sintió extrañamente más calmado.

—Pero si bebes la sangre o devoras la carne de una sola persona en esta ciudad, lo sabré y tomaré tu vida —terminó Cevalier.

Y con esas palabras se retiraron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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