Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Como entrenar a tu dragon susurros de otro mundo - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Como entrenar a tu dragon susurros de otro mundo
  3. Capítulo 26 - 26 26-Charlas triviales
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: 26-Charlas triviales.

26: 26-Charlas triviales.

El bosque olía a musgo y a dragón.

Chimuelo estaba donde siempre —en el claro donde Hipo lo había curado meses atrás—, tumbado sobre una roca plana, con las alas desplegadas para tomar el sol filtrado entre las copas.

Al ver a Hipo, sus orejas se enderezaron y lanzó un chirrido feliz.

«Hola, amigo», pensó Hipo, acariciando el morro escamoso.

«Mañana es el gran día».

¿Le has contado lo de Patán?, preguntó Leo.

«No hace falta.

Los dragones huelen el miedo y la ira.

Seguro que ya sabe que ese tipo nos odia».

Chimuelo ronroneó, un sonido profundo que vibraba en el pecho de Hipo.

Luego giró la cabeza hacia el pueblo y emitió un gruñido bajo.

¿Ves?

Te lo dije.

Los dragones son más listos que la mitad de los vikingos.

Hipo se sentó junto a su amigo y sacó uno de los pergaminos.

Había estado escribiendo toda la noche —nuevas entradas para el Manual de Dragones, diagramas de vuelo en formación, tácticas de defensa coordinadas entre jinetes y bestias.

“Leo”, dijo en voz alta, sabiendo que la voz en su cabeza lo escuchaba.

“¿Crees que Patán aceptará esto algún día?” Patán es…

complicado.

No es estúpido, solo está cegado por el odio.

Pero su padre vio la verdad.

Y Patán respeta a su padre.

«Eso es cierto.

Paton es la brújula de esa familia.» Exacto.

Si logras que Paton se una a tu causa —realmente se una, no solo que tolere—, Patán tendrá que elegir entre su orgullo y su familia.

Y los vikingos eligen la familia.

Siempre.

Chimuelo bostezó, mostrando hileras de dientes afilados.

Una pequeña bola de plasma humeó en su garganta antes de disiparse.

“Tienes razón”, suspiró Hipo.

“No puedo rendirme con él.

Si Berk va a cambiar, tiene que cambiar entero.

Incluso Patán”.

Esa es la actitud.

Ahora, hablemos de mañana.

Necesitas un plan de contingencia.

— — — Al caer la tarde, Hipo regresó al pueblo.

El Gran Salón brillaba con antorchas y el olor a cordero asado.

Mañana estaría lleno hasta el techo.

Hoy solo había unos pocos comensales: Estoico en su trono, Bocon repasando listas de entrenamiento, y en una esquina, Patán bebiendo solo.

Habla con él, sugirió Leo.

«¿Estás loco?» Escúchame.

No vas a convencerlo con un discurso.

Pero si te acercas como igual —no como superior, no como enemigo—, plantarás una semilla.

Patán no es malvado.

Es un guerrero que cree que los dragones mataron a su tío.

Eso no se olvida con un horno bonito.

Hipo apretó los puños.

Tragó saliva.

Y caminó.

Patán levantó la vista cuando la sombra de Hipo cubrió su mesa.

Sus ojos se entrecerraron.

“¿Vienas a presumir, flaco?” “No”.

Hipo se sentó frente a él, sin permiso.

“Vengo a preguntarte algo en serio”.

Patán soltó una risa amarga.

“¿Y por qué habría de responderte?” “Porque tu padre respeta el horno.

Y porque sabes que no soy un brujo”.

Hipo sostuvo su mirada.

“¿Qué tienes realmente contra mí, Patán?

No es solo el dragón.

Es algo más”.

El guerrero más grande enrojeció.

Su mano tembló sobre la jarra de hidromiel.

Por un momento, Hipo pensó que lo golpearía.

Agárrate.

“Mi tío”, escupió Patán, y su voz se quebró.

“Murió por una Furia Nocturna.

Hace diez años.

Lo vi volar en llamas mientras el dragón se reía.

Y tú…

tú quieres que luchemos junto a esos monstruos”.

Ahí está.

El corazón del asunto.

“No quiero que olvides a tu tío”, dijo Hipo, con calma.

“Quiero que ningún otro vikingo muera como él.

Y la única forma de lograrlo es entendiendo a los dragones, no matándolos todos”.

Patán lo miró, confundido.

“¿Qué dices?” “Tu tío murió porque nadie sabía cómo defenderse de una Furia Nocturna.

Nadie conocía sus puntos débiles, sus ciclos de sueño, lo que los asusta.

Yo sí”.

Hipo desenrolló un pergamino sobre la mesa.

“Mira.

Esto es lo que he aprendido.

Si tu tío hubiera sabido esto, tal vez…

tal vez estaría vivo”.

Eso es arriesgado.

Pero necesario.

Patán observó los diagramas.

Los puntos rojos sobre la silueta del dragón.

Las notas sobre su velocidad, su alcance, su único punto ciego.

“¿De verdad existe un punto ciego?”, preguntó, la voz ronca.

“Detrás de la tercera vértebra.

Justo donde las alas se unen al cuerpo.

Un golpe ahí y la Furia Nocturna cae en picada”.

Hipo señaló el dibujo.

“Pero no quieres matarlos, Patán.

Quieres controlarlos.

Porque si aprendes a montar uno…

eres invencible”.

Silencio.

El fuego de la chimenea crepitó.

Lo está considerando.

No digas nada más.

Déjalo pensar.

Patán apartó el pergamino.

No lo rompió.

No lo escupió.

Solo lo miró, con los ojos húmedos y la mandíbula tensa.

“Mañana”, dijo finalmente, “si tu dragón no me mata…

tal vez…

tal vez hablemos otra vez”.

Se levantó.

Dio tres pasos hacia la puerta.

Se detuvo.

“Hipo”.

No se volvió.

“El horno…

está bien.

Eso no quita lo de mi tío.

Pero…

está bien”.

Y se fue.

¿Ves?

No es cabeza dura.

Solo está herido.

Hipo exhaló.

Sus manos temblaban.

«Casi me meo del miedo.» Bienvenido al liderazgo.

Ahora a casa.

Mañana necesitas todas tus fuerzas.

Afuera, la luna llena iluminaba Berk.

Y en lo alto, una sombra negra cruzó el cielo —Chimuelo, vigilando, esperando, leal hasta el final.

Hipo sonrió.

Un día más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo