Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Como entrenar a tu dragon susurros de otro mundo - Capítulo 5

  1. Inicio
  2. Como entrenar a tu dragon susurros de otro mundo
  3. Capítulo 5 - 5 5- El peso del cambio
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

5: 5- El peso del cambio.

5: 5- El peso del cambio.

La noche se había vuelto más fría después del encuentro.

Hipo seguía sentado frente al fuego, pero ya no miraba las llamas.

Miraba la puerta.

Como si esperara que la Furia Nocturna regresara.

La daga seguía en su mano, aunque sabía que no serviría de nada contra una bestia de ese tamaño.

-Leo..

-dijo al fin, con la voz tartamudeando—.

¿Qué más sabes?

La voz en su cabeza tardó unos segundos en responder.

Como si estuviera organizando pensamientos que no terminaban de encajar.

“¿Qué quieres decir exactamente?” espero Leo que no pidiera detalles complejos.

-Dijiste que conoces mi historia.

Que has visto cómo se supone que pasan las cosas.

Entonces…

¿qué sigue?

¿Qué se supone que pase ahora?

“En la historia original…

no pasa nada esta noche.

Tú duermes.

Mañana es la cacería.

Derribas una Furia Nocturna con una catapulta.

Y todo empieza ahí.” -Pero él ya vino -dijo Hipo, y su voz tembló apenas- Me vio.

Me miró.

Y no atacó.

“Lo sé.

Y eso es lo que me tiene desconcertado.”  Hipo apoyó la daga sobre la mesa y se pasó las manos por el rostro.

Estaba agotado.

El miedo le había drenado la energía como una hemorragia lenta.

-Leo…

¿tú crees que los dragones sienten?

¿O solo son bestias?- Pregunto Hipo como si no fuera algo que llevara mucho tiempo pensando.

“¿Por qué preguntas eso?” -Por la forma en que me miró.

No era hambre.

Era…

no sé.

Como cuando mi padre me mira antes de decir algo importante.

Como si estuviera decidiendo algo.

Leo guardó silencio.

Hipo sintió que dentro de su cabeza se estaban moviendo recuerdos.

No los suyos.

Los de Leo.

Imágenes borrosas.

Un perro.

No, no era un perro.

Era un animal de otro mundo.

Más pequeño.

Con orejas largas y una nariz que olfateaba el suelo.

“Donde yo vengo, tenemos animales domesticados.

No dragones.

Pero…

sienten.

Claro que sienten.

Miedo.

Hambre.

Lealtad.

Amor, incluso.

Si tu dragón te miró así…” -No es mi dragón.- dijo Hipo sin saber como se doma algo de ese tamaño.

“Todavía.” Refuti Leo esperando que por un accidente no se tuerza la cosa Hipo apretó la mandíbula.

-No quiero herirlo.

“Lo sé.” -No quiero ser el que dispara primero.

“Lo sé.” -Entonces…

¿qué hago?

¿Cambio todo?

¿Huyo de la cacería?

¿Finjo que no lo vi?

“No.

Vas a la cacería.

Pero no disparas.

Observas.

Aprendes.

Ves cómo se mueve.

Cómo caza.

Cómo es en su elemento.” concluyo leo que esa es la mejor opción al menos sin ver agresión o odio de parte de chimuelo.

*Es mejor tener a chimuelo sin derribarlo y quitarle la cola, en el futuro será mas fácil asi, o eso espero* internalizo la voz de Leo.

-¿Y si me ataca?- Pregunto el nervioso Hipo.

“No lo hará.

O no lo parece” -¿Cómo puedes estar tan seguro?- Siguió sin estar seguro de creer algo asi de un dragon.

“Porque ya tuvo la oportunidad esta noche.

Estabas solo.

En el suelo.

Temblando.

Con una daga del tamaño de su colmillo.

Si hubiera querido atacar, lo habría hecho.” Hipo sintió un escalofrío.

No por el frío.

Por la verdad de esas palabras.

-Entonces…

¿qué quiere?

“No lo sé.

Pero algo en ti le llamó la atención.

Y en mi mundo…

eso nunca pasa sin una razón.

tal vez por mi llegada o algo en ti, pero algo cambio y le pareciste curioso…” El sueño llegó horas después, cuando el fuego ya era solo brasas.

Hipo se había recostado en el banco, vencido por el cansancio.

Sus párpados pesaban como plomo, y su mente era un revoltijo de planos, dragones de ojos morados y palabras del futuro.

-Leo…

-murmuró, ya casi dormido-.

No te vayas.

“No lo hare y no creo saber hacerlo de igual manera.” -¿Me despertarás si pasa algo?

“Creo poder.

Al meno no parece que sienta sueño alguno.” -¿Lo prometes?

Una pausa.

Luego, la voz dentro de su cabeza sonó más suave que nunca.

“Lo prometo.” Hipo sonrió.

Y se durmió.

Dentro de la mente compartida, Leo Valerius no podía dormir.

No necesitaba hacerlo.

Su conciencia no tenía cuerpo, no tenía ciclos biológicos.

Solo existía, flotando en un mar de recuerdos que no eran suyos pero que ya empezaban a sentirse como propios.

Vio a Hipo de bebe.

Pequeño.

Flaco.

Corriendo detrás de su padre con piernas demasiado cortas.

En los brazos de valka, aunque ese recuerdo y los de muy joven pacen imposibles de ver para Hipo solo para el en ese archivo tan grande llamado memoria puede ver toda una vida.

Vio a Estoico cargándolo en hombros, una sonrisa rara en su rostro barbudo.

“Un día serás jefe, hijo”.

Vio el momento en que la madre de Hipo ya no estuvo y un dragón cerca de su cara de bebe antes de llevársela.

despues el vacío.

Las palabras que nadie dijo.

La casa vacía.

solo el llanto de un bebe en brazos de una voz furiosa de Estoico gritando Valka.

Vio fracasos.

Catapultas que no funcionaban.

Miradas de decepción.

Noches enteras dibujando planos a la luz de una vela mientras los demás guerreros roncaban después de cazar.

Y vio a dragones.

Desde los ojos de Hipo, la bestia era aterradora.

El cuerpo robusto, macizo, cada músculo definido bajo la pieles de distintos colores y texturas.

Las alas no eran de murciélago delicado, sino membranas gruesas tendidas sobre huesos que parecían armas.

Las cabezas, anchas y poderosas, con mandíbulas capaces de triturar piedra.

cada dragón que ataco Berk se muestra completamente distinto a los tiernos y feroces dragones animados, mas como la posterior saga en life acción, robustos, fieros y poderosos.

Eso no era un animal de cuento.

Era un depredador de la cima de la cadena alimenticia.

Y sin embargo…

el de hoy no ataco.

Leo repasó las imagen una y otra vez.

en especial los ojos blancos con ese toque morado de chimuelo.

La inclinación de cabeza.

El gesto de…

¿evaluación?

¿Curiosidad?

-Quédate conmigo, Chimuelo -susurró Leo en el vacío de la mente-.

No sé qué está pasando.

Pero vamos a asegurarnos de que no te lastimen para domarte.

Afuera, en la oscuridad de Berk, la nieve seguía cayendo.

Y entre los árboles, dos ojos morados seguían abiertos.

Observando.

Esperando, sin saber que en el interior de ese dragón le hace no sentir mas que curiosidad de ese enano flaco a comparación de esos guerreros.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo