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Crónicas de lo Improbable I: Físico. - Capítulo 34

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Capítulo 34: Capítulo XXXIV: Lo improbable…

Capítulo 34.

El odio y la furia, comenzaron a invadir todo mi ser… Ese maldito orbe, con esa estúpida maldición, me iba a arrancar nuevamente lo que más amaba. Mis pensamientos se nublaban, solo quería salir de ahí y destruir ese maldito artefacto, sin importar nada, ni nadie, con mis propias manos sí fuese necesario y la persona que lo estaba usando, a ella… A ella la haría sufrir una y mil torturas, todas más horribles, una de la anterior.

Ya no podía ver claramente… Trataba de enfocar mi vista en el rostro de Ray y su agitada respiración, pero las lágrimas habían hecho un océano de mis ojos. «Debo de hacer algo… Debo de tranquilizarme… ¡Piensa…! ¡Piensa…!» Ray tosió nuevamente… Él cubrió su boca con su mano, pero quedó empapada por un chorro de su propia sangre…

Me veía con unos ojos condescendientes, como sí quisiera que ante todo, no llorara su perdida… No lo soportaba más… «¡Tengo que tranquilizarme y pensar…!» Respiré profundamente y le dije, muy seria:

—¡Está bien…! Cumpliré mi promesa, pero… Solo sí tú me prometes una cosa más… ¿Estás de acuerdo?— Él sonrió a pesar de su estado y asintió… Volví a respirar profundo y le dije decididamente:

—Dame cinco minutos… Prométeme que aguantarás con todas tus fuerzas por cinco minutos, que no te dejarás vencer, ¿si? Solo cinco minutos…— Él se quedó pesando un par de segundos y asintió cabizbajo, apretando sus dientes por el dolor.

«Muy bien, respira… Respira… ¿Qué puedo hacer? Buscar a Camille, está fuera de mi alcance… Nunca llegaría Ray con vida. Piensa… Piensa… ¿Podría, tal vez…? Tratar de emular la magia de Camille, he visto como hace sus conjuros… Podría intentar hacer algo desesperado, pero… Nunca he visto siquiera como hace un conjuro para disipar las maldiciones… No tengo confianza y lo más importante para mí está en juego, sí fallo… Ray morirá. Pero… De todas formas, sí no hago nada, va a morir. Piensa… Piensa… ¡Ah! ¡Podría ser…?» Las palabras que me dijo el maestro hace mucho tiempo, llegaron a mi mente… “Arlinne, por si las llegas a utilizar. Guárdalas en tu equipo, una es una poción para sanar heridas, la otra sirve para anular maldiciones”. Me emocioné… «¡Sí! ¡Eso es…!»

Busqué en mi bolsa con mi corazón en la mano… «La poción del líquido transparente ha estado conmigo durante toda mi aventura… Sé que está por aquí, apenas la vi hace poco, pero… Pero… ¿Después de esa caída…? ¡Por favor! ¡Botellita! ¡Te lo ruego! ¡Dime que no estás rota…!» Al fin… Envuelta entre mi mantita, encontré el abombado recipiente… ¡Intacto! «¡Gracias! ¡Gracias, botellita! ¡Gracias, mi querida mantita!» La saqué, la destapé y le dije a Ray, sonriendo nerviosamente:

—Abre bien la boca… Supongo que no te importará el mal sabor en el estado que estás…— Él dijo, revolviendo su sangre con su saliva:

—¿Qué es eso…?— Le dije, molesta:

—¡Solo tómatelo, cabrón! ¡Sí? ¡Por favor!— Abrió su boca y le empiné el recipiente hasta la última gota… Él hizo una mueca de malestar y yo me lancé a sus brazos, mientras pensaba…

«¡Por favor! ¡Funciona! ¡Te lo ruego!» El tiempo pasaba como un martirio, yo con mi oído pegado a su pecho, hasta que por fin… Su respiración se comenzó a normalizar y me abrazó de vuelta con fuerza. Llorando, lo volteé a ver a la cara y le dije:

—Abre la boca…— Él así lo hizo…

No había más sangre en su interior, solo trazas alrededor de sus labios. Solté la botella… Apenas la dejé caer de mis manos y cuando tocó el piso, como sí hubiera pasado hace mucho el momento de su existencia, se reventó en mil pedazos…

Permanecimos abrazados un rato… Hasta que él dijo, completamente repuesto:

—Peque… No sé como lo hiciste, pero lo hiciste. Te lo agradezco.— Lo vi aún llorando y le dije, molesta:

—¡Qué te crees, pendejo…? ¡Qué me vas a dejar viuda, recién casada…? ¡Ni madres! ¡Te echaste un compromiso encima y ahora cumples! ¡Querías casarte con un niño, no? ¡Pues ahora no hay escape!— Y lo volví a abrazar, mientras lloraba… Fuerte, muy fuerte, acercándolo a mi corazón. Él me distanció apenas un poco y secó mis lágrimas con sus manos, mientras sonreía… Dijo dulcemente:

—Mi pequeño niño llorón…— Lo abracé de vuelta, con mi rostro pegado a su pecho y canalicé mi conjuro de sanación… «No es muy poderoso, pero de algo servirá…» Me concentré para que ambos, sanáramos un poco… Me quedé ahí, unida con él, en un abrazo cálido y reconfortante…

Cuando el conjuro había surtido efecto, nos separamos y nos pusimos en marcha… Él dijo:

—¿Cómo te sientes, peque?— Le dije, sonriendo:

—Mucho mejor, ahora que tú estás bien. Me duele un poco mi espalda por la caída, pero estaré bien… Ahora debemos salir de aquí.— Él asintió y caminamos al lado opuesto por el que habíamos caído, en busca de una salida… En el trayecto, él dijo:

—Arlinne, esta es la segunda vez que salvas nuestras vidas de una situación muy difícil…— Me quedé pensando y le dije:

—¿Segunda…? ¿A qué te refieres? ¿Cuál fue la primera…?— Él dijo:

—¡Ah…! ¿Pues qué ya no lo recuerdas? Cuando peleamos con ese esqueleto en Tsun, con ese conjuro de llamas sobre mi espada, lograste que le diera vuelta al combate…— Le dije, extrañada:

—¿Peleamos…? Tú peleaste, yo solo iba en calidad de bulto, además… ¿Cuáles llamas? ¿Las de tu espada? Esas no las conjuré yo, ¿qué no son parte de tu técnica?— Él se detuvo y dijo: —¡Qué? ¿No las conjuraste, tú…?— Le dije, sin prestarle mucha atención, mientras buscaba a mi alrededor por un lugar donde pudiéramos escalar de vuelta a la superficie:

—No, yo no fui…— Él se quedó en silencio y volteé a verlo… Le dije, sonriendo:

—¡Uy…! ¡Ray, el espadachín hechicero!— Él sonrió incrédulo y agregué:

—¡Más competencia…! ¡Pfff…! Después hasta Penny va a hacer magia… ¡Jajaja!— Él se quedó muy contento y pensativo, mientras ambos escuchamos un ladrido desde la superficie…

Era el lobito, que ladraba, gruñía y gemía, parado encima de un borde, que se veía que podríamos escalar con facilidad. Tomé de la mano a Ray y le dije:

—¡Mira, por ahí!— Él asintió y fuimos hasta aquel lugar…

Comenzamos a escalarlo, yo por delante y él detrás mío… Le dije, cambiando la conversación:

—Amor… Aprovechando que estás de muy buen humor… ¿Te puedo decir algo, qué puede que no te guste mucho…?— Él dijo:

—¿De qué se trata, peque?— Le dije, mientras buscaba y me apoyaba para seguir ascendiendo:

—Verás… Este… Mmmh… ¡Ana está embarazada! Lo siento…— Él se comenzó a reír como nunca lo había escuchado antes…

—¡Jajajajaja! Peque… ¡Jajaja! ¡Felicidades!— Me detuve en mi escalada y le dije:

—¡Qué…! ¡No estás molesto? Lo siento de veras… De alguna forma me convenció, yo no quería, pero…— Él dijo:

—¡Jajaja! ¿Por qué habría de molestarme por eso? ¿Piensas vivir con ella?— Le dije al instante:

—¡Por supuesto qué no! Ella tiene a Miranda, eso no está a discusión.— Él dijo:

—Después de todo, ese niño o niña, necesitará un padre… Dos mamás está bien, pero… Seguramente, también necesitará de ti.— Le dije, reanudando mi escalada:

—Lo siento… Eso es lo más difícil de todo. ¿Qué cara le podría poner a un hijo mío con este cuerpo…? Además, seguro será un niño, ¡ya lo verás!— Él dijo:

—Pues… Piénsatelo bien… No creo que sea algo que debas de tomar a la ligera.— Le dije: —Y lo he hecho… Por eso, te quería pedir, que… Por favor, me ayudarás, siendo como una figura paterna para él…— Ahora él fue el que se detuvo y dijo:

—Arlinne… Dirás, figura masculina, porque padre solo hay uno.— Le dije:

—Sí, lo sé, pero… Eso mismo es a lo que me refiero, ¿podrías?— Él dijo:

—Está bien, pero… ¿Y tú? Yo no me puedo hacer pasar por su padre…— Le dije:

—Lo sé, también he pensado eso… Seremos el tío Ray y la tía Arlinne, ¿qué te parece?— Él se echó a reír nuevamente y dijo:

—¡Jajajaja! Está bien… ¡Cómo quieras! Pero te repito, deberás pensarte muy bien las cosas.— Le dije:

—Tienes razón… Pero… Por el momento no está en mis planes… Tal vez, en un futuro le diga toda la verdad y mis razones… Por ahora, solo seremos sus tíos y me encargaré de que nada le haga falta. Además… No olvides que sí seremos mamá y papá, de Linna.— Él dijo: —Está bien… Solo espero que todo esto no cause un embrollo en el futuro…— Le dije: —Estarán bien… Como te digo, me encargaré de que nada le falte a mi hijo y lo tendré siempre cerca, aunque no pueda decirle quien soy en realidad…— Él dijo:

—Muy bien, peque. Está bien, como tú quieras. Ya hablaremos con calma los detalles después.— Le dije, mientras pisaba de nueva cuenta el suelo fuera del socavón:

—Sip. Ya lo haremos.

Llegamos hasta el frente del edificio… Había una pesada y gruesa puerta de madera, que desentonaba con el resto de la estructura… «Seguramente, esta puerta sí fue colocada por los virzuks a diferencia del resto del edificio. Mmmh… No creo que vaya a estar abierta…» Analicé la estructura… Había arcos en todo el rededor por encima del nivel del piso. «Sí pudiera saltar con mi conjuro, hasta uno de esos, seguro me podría colar por ahí y abrirle la puerta a Ray…» Le dije:

—Ray, me colaré por ahí y te abriré. Dame un momento…— Él dijo, interrumpiendo:

—No creo que haya tiempo para eso, peque… ¡Mira!— «¡Uh?» Volteé en la dirección que me señalaba… Un grupo de guardias, equipados en armadura completa de placas, armados con hachas y mazos, que emanaban magia de sus filos y puntas, se dirigía hacia nosotros… Le dije:

—¿Más…? ¡Qué perdida de tiempo…! Vamos a derrotarlos rápido y luego me colaré…— Él dijo:

—No, peque… Esta vez, me toca divertirme un poco a mí. Entra a ese lugar y detén lo que sea que esté pasando, en seguida estaré contigo.— Le dije:

—¡No! ¿Tú también? ¿Pues ahora qué les pasa?— Ray dijo:

—Arlinne… Piensa por un momento, ¿dónde estaríamos ahora? Si no lo hubiéramos hecho de esa manera. Debes de tener confianza en todos nosotros, pero primero que nada… Debes de tener confianza en ti.— Torcí mi boca y él agregó:

—Anda, se hace tarde… Acabaré con estos estorbos y en seguida estaré contigo.— Le dije: —¿Me lo prometes?— Él dijo:

—Por supuesto. Después de lo que pasó hace un rato, no creo que esto sea la gran cosa… Vamos, solo deja algo para nosotros, cuando estemos de vuelta.— Suspiré profundamente, sonreí y le dije:

—Cuídate mucho… ¡Hay algo que debo de hacer!— Le di un beso en su mejilla, canalice mi conjuro de salto y salté hasta uno de los arcos, mientras el lobo me seguía con facilidad…

*************************

Respiré profundamente y llegó a mi mente una pregunta… «¿Cuánto tiempo pasará antes de que pueda combatir nuevamente…? Tal vez, solo un tiempo… Arlinne es muy inquieta y seguramente encontrará la forma de ir y buscar aventura nuevamente, en cuanto esté de ociosa. ¡Me viene bien! Después de todo, no me arrepiento de haber dejado atrás mi vida en el gremio».

«En un principio, me tomó por sorpresa… Debo de ser sincero. Esperaba que Arlinne se refugiara tras de Grand y de mí, en la mayoría de los combates, desde que salimos de la torre. Pero… Nunca hizo falta realmente, siempre estuvo lista a empuñar su espada y estar a un lado de nosotros. En un principio, un poco torpe, pero con el paso del tiempo y algunos de nuestros consejos, se volvió una experta».

Desenfundé mi espada y me concentré por un par de segundos, como cuando lo practicaba en la torre… De la hoja encendió una llamarada. Sonreí para mis adentros… «¡Así que era verdad…!» Les dije en voz alta a los últimos guardianes virzuk, que se interponían en nuestro camino:

—¡Sé qué pueden entenderme! ¡Es su última oportunidad para largarse de aquí y desaparecer en lo que las cosas vuelven a la normalidad! ¡Sí realmente no aprecian su vida, entonces, vengan!— Por un momento dudaron y se vieron los unos a los otros, en desconcierto…

«Arlinne, desde un principio he sabido que esta es tu aventura. Sabía que la protagonista eras tú. Me he conformado con tomar un papel secundario y no me arrepiento de ello. Desde que entendí cuál era tu problema, cuál era la piedra que estaba encadenada a tu tobillo, no he hecho nada más, que tratar de que ganes confianza y seguridad en ti misma. Me he dado cuenta, que cuando estás segura y tranquila, emanas confianza y alegría a todos los que te rodean, por eso desde un principio, sabía que serías una buena líder. Cuando estás tranquila, eres lista, vivaz y sagaz, desafortunadamente, aún hay mucho por hacer, pero me alegra ayudarte en todo lo que puedo, simplemente me hace feliz… Es un cambio tan drástico a como acostumbraba vivir mi vida, antes de conocerte».

«¡Jajaja! En un principio, solo me hiciste gracia… ¡Jajaja! Eras una niña muy chistosa y con un lindo trasero… O eso pensé, antes de conocer tu secreto. No puedo mentir… Me atrajo hacia ti, tu comportamiento infantil, tu gracia y tu alegría… ¡Jajaja! Eres linda, definitivamente lo eres, pero con el paso del tiempo, me he hecho dependiente a tu estado de ánimo y tus sentimientos, tanto… ¡Qué solo quiero verte sonreír! Ahora estoy seguro también, que no me arrepiento de haber tomado esta decisión… Fue más difícil, pensar en decidirme, que dejarme llevar… Y ahora puedo decir con tranquilidad en mi corazón, que nada ha cambiado en mi interior. No he perdido mi hombría, no siento que me atraigan los hombres en lo más mínimo… Solo eres una linda excepción a la regla, que la justifica… ¡Jajaja! ¿Quién lo iba a pensar? ¿Qué llegaría el momento en qué ya no puedo esperar más para tenerte en mis brazos y hacer que te estremezcas de placer? ¡Jajaja!»

Mis oponentes, por fin se decidieron y se lanzaron al unísono sobre mí… Tal vez, dos docenas de ellos… «Los guerreros de élite virzuk, quiero pensar… Siempre me ha gustado ser modesto… Tal vez, incluso en exceso, pero solo por este momento, haré una excepción. Después de todo… ¿Qué pueden tener estos pobres diablos para poder hacerme frente? Tengo algo maravilloso por que pelear, una causa noble y justa, está contra mi espalda y por último y lo más importante… ¡Yo soy Ranerd Forthand, maestro de la espada!»

Sin siquiera moverme un paso de mi lugar, abrí el arco de mis pies y levanté mi espada en posición defensiva, a la espera de sus movimientos tan torpes y lentos, llenos de sed de sangre, agolpándose unos contra otros por tratar de alcanzarme primero y obtener la victoria… Como iban acercándose a un par de metros y sin darles ni un solo respiro, lanzaba tajo tras tajo, a las coyunturas de sus armaduras, que se desdoblaban con su propio movimiento. Su cuello, bajo sus brazos, sus ingles… De sus heridas brotaban chorros de sangre que al contacto con el calor de mi espada se volvía vapor, apenas y alcanzaban a gemir y bufar de dolor, cayendo un par de pasos adelante. Todo pasaba tan lento a mi alrededor que ni siquiera tuve la necesidad de bloquear sus ataques…

Por fin, un puñado de ellos se detuvo amedrentado, volteando a lado opuesto, listos para salir despavoridos… Les dije:

—Demasiado tarde, el momento para escapar, pasó hace rato…— Utilicé mi técnica y uno a uno, reflejos de mí cobraban vida alrededor de ellos… Sin más, puse fin a la batalla… «Yo no soy nadie para juzgar a las personas… Lamento que hayan tomado malas decisiones que los hayan traído hasta aquí… Lo siento, todo terminó».

Las llamas de mi espada cedieron y comencé a limpiar la hoja con un trapo que saqué de mi equipo, mientras fumaba un cigarrillo y me recargaba en la pesada puerta de madera… «Arlinne… En un momento, estaré contigo… Haz tu mejor esfuerzo, confío en ti».

*************************

Me colé por la planta alta… «En efecto, este lugar parece un viejo coliseo. Los arcos en el exterior, quiero pensar, que servían de ventilación para los días calurosos, en los que el estadio estaba lleno…» En el centro del lugar, una arena, y por dentro, gradas de roca tallada a forma de escalera a todo lo alto, hasta donde llegaba el edificio… Por fin, podía verlo… El orbe, estaba en el centro de aquella arena, emanando pulsaciones de oscuros tonos, como sí fuera un faro oscuro llamando a la muerte. «¡Muy bien, es el momento!» Volteé a ver al lobo y le dije, muy seriamente:

—Lobito… De aquí en adelante, será peligroso. Por favor, quédate por aquí en silencio y apóyame o ayuda a los demás sí se requiere. Por favor, no te expongas.— El lobo gimió, entendiendo cada palabra que le decía y se echó por debajo de una de las bancas de piedra… Le dije:

—Gracias, buen chico. Te prometo que comeremos pollo asado lo antes posible.— Sonreí, mientras lo acariciaba, respiré profundo y salté hacia el centro de la arena…

Recuperé mi equilibrio después del salto, desenfundé mis espadas y una voz femenina, retumbó en aquel lugar…

—¡Bienvenida, Arlinne! ¡He estado esperando por ti, hace ya mucho tiempo…! El gran espíritu me informó que vendrías sin falta. Llegas a tiempo para presenciar un nuevo comienzo en este mundo…— Suspiré para tranquilizarme y le contesté, gritando: —¡Muéstrate!— Un adefesio de mujer en sucias togas, salió de detrás de una columna… Demacrada y envejecida, seguramente por la influencia del artefacto, mantenía sus manos entrelazadas, como si estuviera realizando una conjuración… «¡Ya veo!» Le dije:

—Dudo mucho que eso vaya a pasar… Sí sigues canalizando, lo que sea que estés haciendo con el orbe, no podrás defenderlo, ni defenderte a ti misma.— Ella dijo:

—¡Qué importa, chiquilla! No tienes la fuerza para poner en riesgo mi plan… No necesito meter las manos, todo pasará como el gran espíritu lo auguró…

Sin hacer caso a sus últimas palabras, me lancé contra el orbe vuelta una furia, tratando de impactar mis cuchillas en toda su superficie… Una y otra vez, lo golpeaba, mientras la mujer veía complaciente. Me parecía que mis golpes, solo chocaban contra su superficie sin efecto, pero… Imprimí más fuerza en ellos, apretando mis dientes, hasta que un destello me cegó y una fuerza me impulsó al lado contrario, volándome, como sí fuera una hoja al viento…

Me ponía de pie, mientras escuchaba su risa a carcajadas… Con mi vista perdida en el piso del lugar, el cual estaba cubierto de una muy fina arena. Ella dijo:

—¡Jajaja! ¡Chiquilla, así piensas destruirlo? ¡A golpes? ¡Jajajaja!— Levanté mi rostro, sonriendo y dije:

—¡Sip!— El artefacto hizo un sonido, como de cristal estrellándose y una pequeña cuarteadura asomó sobre su superficie… El rostro de la anciana se desencajó y cambio de semblante por completo… Dijo, gritando:

—¡Qué? ¡Cómo es posible? ¡Quién te has creído para destruir la propiedad divina!— Esta vez, la que rio fui yo y le dije:

—¡Jajaja! ¡Propiedad divina? ¡Vives una pesadilla! ¡Eso solo es un pedazo de cristal, maldito por un ocioso! ¡Jajajaja!

Ella dio un paso frente al orbe y dijo:

—¡Muy bien! Si así lo quieres… Entonces, terminaré lo que comencé hace once años, por fin te arrancaré tu alma y el ojo de dios, la transformará en la más maravillosa energía para iniciar este nuevo mundo…— Le dije, tranquila y hablando pausadamente:

—¿Sabes…? En un principio, pensé en la venganza, pensé en el odio, a causa de todo lo que me arrancaste junto a esta porquería, pero… Ahora que por fin estoy aquí, frente a ti… Ahora, solo puedo sentir lástima…— Ella dijo, gritando:

—¡Chiquilla engreída! ¡Cállate y muere de una vez!— Una bruma oscura empezó a emanar del cristal…

Se arremolinó como un pequeño torbellino para después golpearme de lleno… La bruma me envolvía, pero no sentía nada de dolor, solo sentía una profunda tristeza por lo que estaba presenciado… Tapé mis ojos para evitar que la arena del piso se metiera en ellos, mientras la anciana gritaba, desquiciada:

—¡Púdrete! ¡Jajaja! ¡Púdrete y muere! ¡Muere! ¡Jajajaja!

El viento se disipó de mi alrededor y le dije, tranquilamente:

—¿Eso es todo…?— Ella estaba boquiabierta, incrédula de lo que veían sus ojos… Dijo:

—¡Pero… Cómo? ¡Cómo es posible? ¡Deberías estar muerta con tus entrañas colgando de los restos de tus huesos…! ¡Cómo puede ser posible…?— Le dije:

—Todo esto no es más que un horrible desperdicio… No lo entiendo… ¡Por qué? Los villanos contra los que me he enfrentado, por lo menos tenía sentido su existencia… Un sentido retorcido y trastornado, por su propio ego, pero lo tenían… Por lo menos, ellos querían poseer, dominar, acaparar… ¡Pero tú? ¡Tú solo quieres destruir! ¡Es un tremendo desperdicio! ¡Por qué lo haces? ¿Qué no te das cuenta, qué nada ganas destruyéndolo todo?— Ella seguía boquiabierta y agregué, mientras las lágrimas se formaban alrededor de mis ojos:

—¡Hacerle esto a nuestro mundo, sin razón alguna, qué estupidez! ¿Sabes? También he peleado contra muchos monstruos, pero… Incluso ellos, son mejores que tú. Tal vez, sean de naturaleza retorcida y maliciosa y después de todo, tal vez su inteligencia no les dé para más, que para comportarse como les dice su instinto… ¡Pero de algo estoy segura, ni siquiera los más horribles monstruos, demolerían su propio hogar en llamas!—Yo, ya lloraba a cántaros, mientras ella me veía confundida y decía:

—Esa es exactamente la diferencia entre nosotras dos, Arlinne. ¡Tú no puedes verlo! ¡No puedes entender la gloria del ojo de dios!— A mi llanto se agregó una carcajada…

—¡Jajaja! No hay nada que entender… ¡Ya te dije que eso solo es un trozo de cristal y te lo voy a demostrar en este mismo momento!

«¡Muy bien! Es el momento, no voy a dejar nada al azar… ¡Por fin estoy aquí, dónde quería estar hace mucho tiempo! ¡Voy a volver cenizas esa porquería y nadie más se convertirá en una víctima por su causa!» Ella dijo, recuperando la compostura:

—Ya veo… Eres como una cucaracha que ha sobrevivido a la devastación y de alguna manera, te has hecho resistente al poder del ojo de dios… Eso es lo de menos, al fin y al cabo solo eres una cucaracha que se puede aplastar por otros medios…— Dio un paso más, para cubrir por completo el orbe tras de ella y comenzó a canalizar… Una lluvia de relámpagos se desató en todo el lugar… «Debo de ingeniármelas para destruir el cristal, sí me desgasto con ella, solo estaré gastando mi fuerza en vano…»

Un relámpago me alcanzó, mientras pensaba y salí volando de nueva cuenta al piso… «¡Urgh! Ese sí me dolió, ¿qué hago…? Sí conjuro mi barrera, no ayudará en nada, solo me estaré defendiendo…» Apenas y canalicé mi conjuro de aceleración y como sí supiera de antemano, di un paso lo más rápido que pude hacia mi izquierda, para esquivar otro relámpago. Inicié la carrera y salí disparada, rumbo al orbe con mis armas en la mano, pero la anciana se interpuso en mi camino y me lanzó una llamarada color violeta, directamente a la cara… Apenas y la logré esquivar, me colé por uno de sus flancos, pero… Cuando iba a golpear el orbe, mi espada chocó contra algo invisible delante de él… «¡Una barrera…?» Otro rayo me golpeó y tuve que retroceder de un salto hacia atrás… La anciana reía, diciéndome:

—¡Crees qué sería tan tonta, como para volver a dejar que te acercaras a él? Antes tendrás que derrotarme, pero ten en cuenta que será una lucha a muerte… ¡Jamás dejaré que nada le pase a la divina obra que se me ha encomendado!— Mientras hablaba, canalicé mi conjuro de pilar de llamas y lo precipité sobre el orbe…

El fuego envolvió a ambos y me quedé a la expectativa… Cuando las mágicas llamas se disiparon, la anciana reía, visiblemente lastimada y el orbe, estaba intacto… Dijo:

—¡Jajaja! ¡Gracias, me empezaba a dar frío! ¡Creíste que eso dañaría el ojo? Pues estás muy equivocada… ¡Qué puedes hacer tú, una simple cucaracha contra la magia que me ha entregado el gran espíritu y el ojo de dios?— «¡Pfff! ¡Debo de hacer algo…! ¿Podré disipar la barrera…? No lo sé, pero podría probar… No me importa que tan fuerte sea esta porquería de artefacto, tengo al menos que intentarlo…»

Otro relámpago me impactó de lleno, pero esta vez, ni siquiera me inmuté… Me había dolido, pero había cosas más importantes en ese momento. Comencé mi concentración… Me concentré en aquella templada noche en la sabana, en la oscuridad. Donde todos los animales dormían uno al lado del otro en la profunda tranquilidad que brinda la noche, en el hermoso lago sobre el cual se reflejaba la luna… Sentí otro impacto en mi piel… «No puedo perder mi concentración…» Veía el lago, como sí volara sobre él, pero mi mente, comenzó a alejarse de aquel lugar… Lo veía cada vez más lejos, como sí me alejara volando de él, cada vez más rápido… De pronto, ya no podía distinguir el lago, solamente veía nuestro mundo… Color azul, como sí estuviera en frente de él, pero… Seguía alejándome y alejándome, cada vez más, pronto ya no podría ver ni siquiera nuestro sol. Seguía alejándome y veía líneas de colores, que se dibujaban en el oscuro espacio entre las estrellas, más y más lejos… Hasta que de pronto, mi viaje llegó a su final… A mi izquierda, un cuerpo celestial de proporciones titánicas, giraba dentro de sí mismo… Era como… Como… Sí solo fuera un hueco, un inmenso vació, con líneas de luz brillante, orbitando a su rededor. Sentía una sensación extraña… Sentía como sí el tiempo comenzara a transcurrir más rápidamente, mientras observaba a ese gigante. Primero, apenas perceptible… Me daba la impresión que se hacía más pequeño, para después confirmarlo… Efectivamente, se estaba encogiendo, cada vez más y más, hasta que por alguna causa que simplemente estaba fuera de mi entendimiento, el inmenso agujero oscuro, colapsaba sobre sí mismo, encogiéndose más y más, hasta que solo parecía un punto en la distancia, después… ¡Una explosión! El titán devolvía de nueva cuenta todo lo que había tomado del universo a su alrededor… Era un espectáculo increíble, partículas encendidas volaban de regreso hacia todas las partes del universo… Polvo… Que poco a poco, se acumularía y volvería a formar estrellas, renovando el ciclo… Como un saco de semillas, que explota dejando que el viento se las lleve…

Abrí mis ojos, poseída por la sensación… Un relámpago me volvió a azotar, pero apenas y parpadeé. Lancé mi conjuro y un pequeño punto imperceptible al principio, se dibujó frente a la barrera a un lado de la anciana… Ella estaba ensimismada, dirigiendo los relámpagos, pensando que pronto me derrotaría… El punto comenzó a crecer, oscuro por completo, como sí solo se tratara del vacío. El punto, que ya era como un orificio en la realidad, comenzó a absorber todo a su alrededor y entonces la anciana, sí que lo notó… Una fuerza la empujaba hacia él y ella, hacía todo lo posible por salir del rango del conjuro, mientras su blanco cabello, volaba hacia su espalda y gritaba desesperada…

—¡Maldita, qué has hecho…?— Creció un poco más, absorbiendo incluso la barrera mágica frente al orbe, hasta que de pronto, se comenzó a encoger… Después de un instante, explotó en un silbido, como el de un fuego artificial, expulsando llamas y partículas en todas direcciones. La anciana salió disparada contra una de las columnas y el orbe recibió el impacto de lleno…

Estaba agotada… Respiraba agitadamente, apenas y podía mantener los ojos abiertos. Observé la superficie del cristal… No había sido suficiente, la cuarteadura se había hecho mucho más prominente y las líneas, ya se dibujaban en su superficie de lado a lado, pero aún brillaba y pulsaba… «¿Qué puedo hacer? No me queda fuerza… ¡No! ¡No debo rendirme!» Tomé mis espadas y comencé a caminar hacia él, con el firme propósito de terminar mi obra, pero… Una ráfaga de rocas y fuego, me golpeó de lleno y salí volando contra la pared de la arena… Perdí la noción de las cosas por un par de segundos y después, escuché la voz de la mujer:

—¡Arlinne! ¡Jajaja! ¡Sorprendente! ¡Posees un poder mágico sin igual! Ahora yo te haré una pregunta…— Decía la vieja, mientras caminaba hacia mí, dispuesta a ultimarme…

—¿Qué no te das cuenta? En el fondo, somos exactamente iguales… Ambas estamos locas… ¿Quién podría venir en su sano juicio hasta este lugar desolado…? A arriesgar todo lo que tiene por salvar algo que ya está muerto… ¡Jajaja! Peor aún… A sabiendas de que tiene un poder como el tuyo, con el cual podría sobrevivir hasta que todo haya pasado. ¿Por qué arriesgarse por el resto, que no vale nada? ¡Eh?— «¡Eh? ¡Jajaja…!» Sonreí sin querer, un extraño presentimiento me invadió y ella continuó:

—¡Qué no te das cuenta? ¡Ambas somos mujeres, ambas estamos solas y ambas, haremos lo que sea necesario para lograr lo que creemos correcto!— Comencé a reír y le dije, mientras trataba de incorporarme:

—¡Sí, verdad? ¡Jajaja! Solo que… Te equivocas en dos cosas…— Ella se quedó sorprendida por mi reacción y dijo cortantemente:

—¡Cuáles?— Le dije, viéndola a los ojos, ya de pie frente a ella:

—¡La primera es…! ¡Qué…! ¡Yo no soy realmente una mujer y la segunda…!

*************************

Nos apresurábamos para encontrarnos con Ray y Arlinne… A mi mente vino aquella soleada tarde de primavera, cuando el maestro me enseñaría por primera vez, uno de sus conjuros…

—¿Maestro…? Disculpe mi atrevimiento, pero… Realmente, no le veo ningún uso práctico a este conjuro… ¿De qué me podría servir un conjuro, qué me hace perder todos los demás, cuando lo uso…?— El maestro me veía, sentado, desde aquella pesada piedra frente a la torre… Él dijo:

—Lianne… Este es un conjuro muy poderoso. Seguramente, el conjuro más poderoso que aprenderás de mí.— Fruncí el ceño y le dije, desanimada:

—¿El más poderoso…? Pues… No le veo lo poderoso a quedarme sin un solo conjuro, con tal de contrarrestar un solo hechizo de un oponente…— El maestro me vio enérgico por un instante, para después reír a pierna suelta…

—¡Jajajaja! Lianne… Este conjuro es mucho más poderoso que eso… Ya te dije, que no solo contrarresta un conjuro rival, además anula cualquier tipo de magia posterior hasta por treinta minutos. ¿Lo entendiste? Cualquier tipo de magia…— Incrédula, le dije:

—¿Y eso de qué me sirve? Sí yo tampoco podré hacer magia después de realizarlo… ¡No le veo el caso! No es como que pueda empuñar una espada o algo… Y si voy a salir corriendo, ¿no sería mejor un conjuro de movimiento?— El maestro dijo, negando mis objeciones:

—Bueno… ¡Jajaja! Tú no, Lianne… Tú, tal vez no tengas una espada. Tú, tal vez no tengas más conjuros… Pero… A lo mejor, alguien más los tendrá… ¡Jajajaja!

—¡Maestro! ¡Qué desperdicio de mi tiempo! Por fin, me iba a enseñar algo único y especial… ¡Y esto es lo que me enseñará? ¡No es justo!— El maestro se levantó de la roca y comenzó a caminar de vuelta a la torre… Aún tirando risotadas…

—¡Jajaja! Lianne… ¡Basta de quejas! ¡Aprenderás este conjuro y después, podré enseñarte otros! Ahora, pasemos por Arlinne y vayamos a almorzar, se hace tarde…

«Es un gran riesgo… Pero algo me dice, que el día de hoy será de utilidad… La verdad, preferiría ni siquiera tener que usarlo de ser posible…» Le pregunté a Camille, aún sin entender del todo…

—¿Camille, entonces? ¿Cómo es eso? ¿Dices que la maldición que ha matado a tantas personas, cayó sobre nosotros?— Camille apenas dijo, resoplando por el esfuerzo de la carrera:

—¡Sí! ¡Pfff! ¡Pfff! Lo siento… Fue un descuido de mi parte. Las guardas debían durar mucho más tiempo, pero… Nunca tomé en cuenta, que estando en este lugar, tan cerca de la fuente, su efectividad se vería disminuida tan dramáticamente. Las debí de renovar antes siquiera de separarnos o por lo menos, cuando nos detuvimos a descansar… ¡Pfff! ¡Pfff! ¡Por favor, mi diosa, qué no haya cometido una barbaridad…! ¡Nunca podría perdonármelo!— Le dije, tratando de ser empática:

—Calma, Camille. Todo va a estar bien, ya lo verás… Démonos prisa.

Llegamos casi frente a la edificación que era nuestro destino, pero a lo largo del camino, había un socavón con el piso cuarteado y desquebrajado hacia el interior… Grand me detuvo del brazo y dijo:

—¡Cuidado, cariño!— Me paré en seco y traté de iluminar el interior… Camille apenas y podía respirar y yo también estaba muy cansada… «Siempre creí, que incluso Camille tenía mejor condición física que yo, pero… Tanto esfuerzo por mantenernos protegidos ya le está causando mella…» Le dije:

—Camille, descansa un momento. Vamos a revisar este lugar…— Grand me dijo, preocupado:

—¿Corazón, crees qué…?— Le dije:

—¡No! O espero que no…— Penny se adelantó a los demás y dijo:

—¡Déjenme a mí! Enseguida, revisaré este lugar por Arlinne y Ray…— Le dije:

—No, Penélope, lo siento…— La detuve del brazo y chasqueé los dedos con la otra mano… Canciller apareció frente a nosotros y le dije a Penny:

—Deja que Canciller baje, puede volar, ver en la oscuridad y además es incorpóreo. No quiero que te pongas en riesgo en vano.— Volteé a ver a Canciller y le dije:

—¿Canciller, podrías revisar por renacuajo y Ray, ahí debajo? Nos separamos y nos tienen preocupados, venían en esta dirección…— Él dijo:

—A sus órdenes, su eminencia.— Y descendió a las profundidades de aquel precipicio… Le dije a Penny:

—Sí es que están ahí, te ocuparemos para que los subas con bien de regreso. Descansa un poco, por favor.— «Espero que estén bien… Renacuajo es ágil y sagaz, dudo que pudiera caer en una trampa como esta… Pero… ¿Y si están lastimados?» Grand sonrió de repente y dijo:

—Mmmh… ¡Ya veo! ¡Jajaja! Estoy seguro de que ambos están bien…— Volteamos a verlo y le dije, murmurando:

—¿Cómo lo sabes…?— Él dijo:

—Pues… ¿No se han dado cuenta? Los resplandores se han detenido…— Le dije:

—¡Es cierto!— Canciller regresó en un par de minutos y dijo:

—Su eminencia, no están ahí debajo, pero lo estuvieron…— Le dije, tratando de convencerme a mí misma:

—¿Revisaste bien? ¿Debajo de cada roca y de cada rincón?— Él dijo:

—Así es, su eminencia, de cada una de ellas… Hay restos de sangre y algunos objetos rotos, pero ellos ya no están ahí debajo, ni vivos, ni muertos.— Suspiré aliviada y le dije:

—Gracias, Reon. ¿Podrías adelantarte y ver qué es lo que pasa? Nos pondremos nuevamente en marcha…

Rodeamos el socavón a una distancia que fuera segura y por fin, llegamos hasta la estructura… Me parecía como un anfiteatro antiguo, de compleja arquitectura para ser de origen virzuk. Recargado contra una puerta de madera, estaba Ranerd Forthand… Corrimos hacia él y Penny se adelantó, gritando:

—¡Ray! ¡Ray! ¡Estamos aquí! ¡Dónde está Arlinne?— Ray nos volteó a ver con su semblante indiferente de siempre y dijo:

—¡Ya era hora! Se tomaron su tiempo…— Camille llegó directamente a revisar su estado de salud… Le dije:

—¿Ray, dónde está renacuajo?— Él dijo:

—Arlinne está bien, no te preocupes… Aunque ya va siendo hora de que nos hagamos presentes.— Le dije, preocupada:

—¡No entraste con ella a hacer frente a la bruja virzuk?— Él dijo, igual de tranquilo, mientras nos señalaba una pila de cuerpos a unos metros en el piso:

—No… Tuve que encargarme de que estos muchachos tomaran una siesta.— Camille dijo, aliviada e interrumpiendo:

—No… No tienes absolutamente nada, además de algunos raspones y contusiones… ¡Qué extraño!— Él sonrió y encendió un cigarrillo, para decir después de aspirar el humo:

—No te preocupes, de alguna forma, Arlinne se hizo cargo.— Camille dijo, sorprendida: —¡Arlinne?— Él dijo:

—Sí, parece ser que por alguna causa, tenía justo la pócima adecuada, para el momento indicado…— Se paró frente a nosotros y dijo:

—Adelante… Creo que ya es la hora. Arlinne ha tenido suficiente tiempo para ganar confianza y divertirse un poco… ¿Están listos?— Camille dijo, aún preocupada:

—Pero… ¿Arlinne, no está mal? ¿No le viste síntomas de la maldición?— Él sonrió y dijo: —¿Arlinne…? No tienes que preocuparte por ella, al menos no por las maldiciones. Su maestro el hechicero azul, me dijo alguna vez, que Arlinne es completamente inmune a ellas…— Camille se quedó sorprendida, mientras yo pensaba… «¿Renacuajo es inmune a las maldiciones…? ¿Y ni ella lo sabe?» Ray dijo en un tono autoritario, que le salía muy natural: —Bien. Pues no hay más, ¿están todos listos?— Penny dijo, al instante:

—¡Lista!— Ray agregó:

—Esto será peligroso… Quiero decirles antes, que ha sido un placer compartir esta aventura con todos ustedes.— Penny contestó:

—¡Sí! Llegué hace poco, pero en verdad, ha sido muy divertido… ¡Los quiero mucho a todos y por Arlinne…! ¡Por Arlinne, podría hacer cualquier cosa que ella me pidiera! ¡Jijiji!— Todos reímos y uno a uno, comenzamos a asentir. Ray dijo:

—Me alegra que todos pensemos de la misma manera… En verdad, además de pasarla bien, nos ha ayudado mucho a todos.— Volvimos a asentir casi al mismo tiempo… La curiosidad picó mi interés, debía preguntar algunas cosas, solo algunas… Antes de seguir adelante. Dije apresuradamente:

—¡Esperen! Hay algunas cosas que quiero preguntar. Disculpen que lo haga en este momento… Son dos preguntas para ti, Forthand y una para Penny…— Ray me vio extrañado, pero dijo, complaciente:

—Pregunta, Sylverlin…— Respiré profundo y dije:

—Lo siento, Ranerd. Pero la curiosidad simplemente ya no me deja en paz… La primera es… ¿Por qué Arlinne, Ray? ¿Por qué ella, de todas las mujeres con las que seguramente has compartido tu vida? Discúlpame que te pregunte esto, pero… Lo quería hacer desde que te conocí en la torre. Perdóname, pero te ves como el tipo de hombre que las mujeres siguen gustosas para complacer hasta su más mínimo capricho.— Grand me jaló del brazo, sonriendo y pidiendo mi discreción, mientras decía, murmurando:

—¡Lianne…!— Ray sonrió y dijo:

—Me alegro de que lo preguntes, Lianne. Y me extraña que siendo como una hermana para Arlinne, no lo hayas hecho antes. La respuesta es simple, porque me harté de ese tipo de mujeres, donde todo se trataba de mí… La relación que tengo con Arlinne, me da algo mucho más que eso, me da a alguien que de verdad, necesita de mí.— Respiré aliviada, sonreí y le dije:

—¡Gracias, por cuidar de ella como lo haces! ¡Te lo agradezco!— Él asintió sonriendo y le dije:

—Ahora, la segunda… ¿Por qué dejar que Arlinne fuera la líder desde un principio…? Desde que lo planeamos todo en la torre del maestro. Tienes don de mando y buen sentido común, sin dudarlo dos veces, Arlinne haría feliz, todo lo que tú le pidieras… ¿Por qué dejar así nada más, qué ella tomará siempre todas las decisiones?— Él se paró frente a nosotros y dijo: —Precisamente por eso, Lianne. No voy a mentir, desde un principio, también pensé por algunos momentos que Arlinne era un poco ingenua, un poco torpe y carecía de confianza en sí misma… Que todo esto, era algo como un sueño sacado de su infancia, pero como fue pasando el tiempo y la fui conociendo cada vez mejor, me iba sorprendiendo más y más. Ella tiene un gran potencial… Arlinne es como una fuente, que solo necesita una gotita de comprensión y una más de confianza, para que sus aguas comiencen a fluir. Al final, esta es su historia y estoy muy contento de estar aquí apoyándola.— Todos sonrieron y asintieron al escuchar sus palabras, nuevamente dije:

—¡Gracias, Ray! La has ayudado mucho… Yo conviví con ella casi por siete años y estaba tan atrapada en mí misma, que nunca me di cuenta de eso… ¡Te lo agradezco!— Agregué: —Bien… La última pregunta, porque se hace tarde… ¿Penny…?— Ella volteó sorprendida y dijo, nerviosa por la cuestión que le iba a describir:

—¡Sí…?— Sonreí y le pregunté:

—¿Cuántos pinches años tienes…? ¡Jajaja! ¿Por qué nunca nos dices?— Ella suspiró aliviada, torció la boca y dijo, entre dientes:

—Diecinueve…— Todos nos quedamos sorprendidos y yo le dije a Camille:

—¡Ves? ¡Lo sabía! ¡Esta no es una chiquilla! ¡Jajaja!— Camille dijo:

—¡Pero sí se ve tan pequeña…! ¡Creí que tenías como dieciséis, Penny!— Grand dijo: —¡Jajaja! ¡Yo también! ¡Jajaja!— Ray dijo:

—¡Bah! ¡Yo le calculaba dieciocho!— Ella dijo:

—¡Ya ven…? ¡Por eso no digo las cosas! ¡Cómo dieciséis? ¡Soy bajita, nada más! ¡Pero aún así, le saco como dos centímetros a Arlinne!— Todos reímos desparpajadamente… Me calmé un poco y le dije:

—Bien y ahora… Dinos cuándo es tu cumpleaños…— Ella se quedó pensando y agregué: —¡No salgas con que no te acuerdas, ni nada de eso! ¡No funciona! Ya lo intentaste una vez, pero ni quien te lo crea…— Ella dijo, apenas perceptiblemente:

—Vigésimo octavo solar de otoño…— «¡Eh…?» Le dije:

—¿Cómo? No te alcancé a escuchar…— Ella gritó:

—¡Vigésimo octavo solar de otoño! ¡Qué eres sorda?— Todos nos quedamos sorprendidos por aquella casualidad… Repetí tontamente:

—¿Vigésimo octavo solar de otoño? Pero… ¡Ese! ¡Es el mismo día que renacuajo, cumple años!— Ella dijo, cabizbaja:

—Lo sé… Me enteré por Camille. Por eso ya no quise decirles cuando era… No soy tan importante como para que se distraigan de Arlinne por mi causa y no quiero que se moleste conmigo por eso…— Comencé a reír…

—¡Jajaja! ¡Penny! Al contrario… Arlinne, no es así. Se alegrará y dirá una barbaridad, como… ¡Qué bueno, así comeremos doble pastel…! O algo por el estilo… ¡Jajajaja!— Ella dijo:

—¿Ustedes creen…?— Le dije:

—Por supuesto, hagamos una apuesta… Cuando todo esto termine… ¡Dile y ya verás! ¡Jajaja!— Ella sonrió y asintió con su cabeza. Ray dijo:

—Se hace tarde, ¿todo listo?— Le dije:

—Sí, perdón. Gracias por contestar. Todo listo.— Él dijo:

—Entonces, vamos… Arlinne nos está esperando.

*************************

—La segunda… La segunda es… ¡Qué yo no estoy sola!— El lobo saltó de entre las gradas y se le echó encima, mordiéndola por el cuello…

La anciana comenzó a gritar de la impresión y forcejeó por sacárselo de encima… «¡Es mi oportunidad…!» Me encarreré rumbo al cristal, debía destruirlo cuanto antes, pero… Esta vez al primer golpe con mi espada, el cristal me repelió, arrojándome con un destello de vuelta por donde vine, como sí estuviera consciente de sí mismo y supiera que corría peligro…

Estaba muy cansada… Apenas y podía mantener mis ojos abiertos. La anciana, por fin se zafó del lobo y este, regresó frente a mí, encarándola, mientras gruñía y ladraba… Ella dijo, mientras sangraba de su cuello:

—¡Basta! ¡Debí de haber sacrificado a esta bestia desde el primer día que abandonamos nuestras creencias primitivas! ¡Esto no se lo perdonaré a ninguno de los dos!

«¡Debo de ponerme de pie, debo hacerlo…! ¡No dejaré que lastimes a mi lobito!» Apenas y me pude incorporar… Ella, ya canalizaba un conjuro… Alisté mi barrera, pero no hizo falta. Antes de que pudiera siquiera lanzarlo… La puerta estalló hacia el interior y Grand, se abrió paso por ella, como un toro enfurecido, que chocó contra la vieja y la mandó a volar al otro lado de la arena…

¡Todos estaban ahí, sanos y salvos…! «¡Qué alegría!» Lianne dijo:

—¡Renacuajo, Aún no acabas con este vejestorio? ¡Creí que eras más poderosa que eso!— Comencé a llorar y le dije:

—¡Sí! ¡Lo siento! ¡Qué bueno que todos se encuentren bien! ¿Me ayudan un poquito…?— La anciana rio, mientras se incorporaba…

—¡Jajaja! No importa cuantos de ustedes sean, ¡vengan! ¡Los mataré a todos, serán el máximo sacrificio para el ojo de dios! ¡Jajaja!— Todos me voltearon a ver, dudando… Les hice una seña con mi dedo a un lado de mi cabeza, dando a entender, que la vieja estaba fuera de sí… Sonrieron y se dispusieron a enfrentarla…

Nuevamente me puse de pie, renovada… Como sí después de ver a mis amigos a mi lado, la fuerza regresara por completo a mi cuerpo. Les dije:

—¡Nuestro objetivo principal es ese pedazo de vidrio…! La abuela… Ella está loquita, la pobrecita… Sean cuidadosos.— Ella dijo:

—¡Cómo te atreves siquiera, chiquilla engreída? ¡Desearán no haber nacido!— Canalizó un conjuro y la niebla que me azotó al comienzo de nuestro combate, ya venía sobre todos nosotros, como un viento veloz y mortal… Me paré frente al resto y esta vez, sí usé mi barrera para cubrirlos a todos… El viento chocó, repelido por la barrera y les grité:

—¡Denle! ¡Ahora es el momento!— Lianne y Camille, canalizaron sus conjuros… Las flechas de luz volaron por los aires y el ensordecedor orbe oscuro, silbó en dirección del cristal. Grand usó su aura de fuerza y Ray sus imágenes, para comenzar a golpear el orbe cada vez más ferozmente… La anciana asustada, gritó:

—¡No! ¡No! ¡No! ¡Deténganse…!— Las cuarteaduras en el cristal se hacían más profundas, mientras este, titilaba múltiples destellos que se ahogaban en la oscuridad de mi conjuro…

Al fin… La vieja se lanzó como último recurso, frente al orbe para recibir ella, el castigo que estaba recibiendo el objeto… Apenas y alcanzó a canalizar algo y se quedó parada frente a él, como sí fuera un muro, concentrada y canalizando… Todos se detuvieron, con excepción de Lianne, el orbe oscuro de Lianne, chocó contra la anciana que tenía los brazos extendidos… Lo recibió de lleno, pero sin mostrar siquiera una mueca de dolor, lo disipó alrededor de ella. Todos se me quedaron viendo… Negué con mi cabeza y le grité:

—¡Hazte a un lado, ya se terminó!— Volteé a verla sin recibir respuesta… El cristal, ya estaba en las últimas… Unos cuantos golpes más y se desmoronaría. Ella dijo, distrayéndose un poco de su concentración:

—¡No importa lo que me pase a mí! ¡El ojo de dios es lo más importante, no lo detendrán y menos ahora, que está tan cerca de iluminarnos a todos con su obra máxima!— Lianne me gritó:

—¡Arlinne, no lo dudes, pártela en dos! ¡Sí dejamos pasar más tiempo, puede ser fatal…!

Asentí con la cabeza y di un paso al frente… Aún teníamos un as bajo la manga. Les hice una seña para que esperaran y después me siguieran… Le dije a la anciana:

—Lo siento, pero como te dije… ¡Todo acabó!— Y me encarreré corriendo hacia ella… Grité:

—¡Ahora, Penny!— Penny se descolgó por los aires, como sí fuera a apuñalar el orbe con toda su fuerza… La vieja se distrajo y volteó a verla. Era mi momento… Salté hacia el frente, como sí quisiera chocar contra ella al vuelo y Penny gritó:

—¡Por fin, pagarás lo que le hiciste a mi madre, bruja!— Ella intentó reaccionar y defender el orbe, pero… En el aire le lancé una patada al rostro y me la llevé conmigo hacia el frente, hasta el suelo… Todos reaccionaron y comenzaron a golpear el orbe con todo lo que tenían…

Sin pensarlo, comencé a golpear y restringir a la anciana en el suelo, por un momento creí que lo habíamos logrado, que era el final, pero… Una luz cegadora brilló en el lugar y una explosión detonó en el centro de la arena. Todos salimos volando al lado contrario de donde estaba el orbe a punto de desmoronarse…

—¡Vaya que has sido un incordio, Arlinne! Pero no llegarás más lejos que esto…— Apenas y pude abrir mis ojos al escuchar la voz… Una brillante silueta femenina, emanaba un tremendo poder en el centro de la arena… Lianne me dijo, mientras trataba torpemente de ponerse de pie:

—¡Querías a tu culpable, renacuajo? ¡Ahí lo tienes…!— Le contesté, tratando de ser racional:

—Pero… ¡Quién es? O mejor dicho… ¡Qué es?— Camille dijo con miedo en sus palabras:

—¡Es una diosa!— Lianne ya de pie, la contradijo:

—Lo dudo mucho, Camille… Solo es una hechicera poderosa y esa aparición que está frente a nosotros, es una proyección arcana o mejor dicho, su avatar… Ella realmente no está aquí, al menos no, por completo…— La figura golpeó el piso con su callado y gritó:

—¡Basta!— La figura en un parpadeo, canalizó un conjuro y una luz abrasadora, cayó sobre todos nosotros…

Salimos volando de nueva cuenta, contra la pared opuesta… El conjuro había sido tan poderoso, que incluso desquebrajó la estructura detrás de nosotros… «Esto va muy mal… Apenas y me quedan fuerzas… ¡Qué podemos hacer?» Discretamente, volteé a ver a mis compañeros… Todos estaban lastimados y hacían un esfuerzo por ponerse de pie…

La figura dándonos por vencidos, se dirigió a la anciana y le dijo con un tono retorcido:

—¡Pero vaya que eres una inútil! ¡Después de todo el poder que te otorgué, no has podido vencer a una simple chiquilla transexual!— La abuela dando escusas, dijo:

—Divino espíritu… Por favor… Perdóname.— La figura la pateó en su rostro con toda su fuerza y comenzó a reír…

—¡Jajajaja! ¡Espíritu…? ¡Vaya que eres una sucia, primitiva e ignorante! ¡Jajaja! ¡Espíritu? ¡Cómo sí algo así pudiera existir! ¡Imbécil!— Y la volvió a patear con saña en el piso…

«¡Grrrrr…! No entiendo lo que está pasando aquí, pero… ¡Cómo puede tratar así a alguien que le ha servido durante todo este tiempo, sacrificando todo lo que tenía para hacerlo? ¡Grrrrr! ¡No lo permitiré!» La ira me llenó de fuerza y me paré de un salto, recogí mis espadas de junto a la pared y la encaré a unos pasos…

—¡Detente, idiota! ¡No trates así a la abuela!— Ella volteó sorprendida y dijo arrogantemente:

—¡Chiquilla imbécil! ¡Qué no sabes quién soy?— Sonreí y le dije:

—¡Sí lo sé! ¡Eres una mierda de persona que abusa de su poder…! ¡Además de eso, no eres nada, ni nadie!— No podía permitir que uno de sus conjuros nos volviera a pegar de lleno… Enfundé mis espadas y me preparé para alzar mi barrera en cualquier momento…

—¡Grrrr! ¡Debí de haberte matado hace mucho tiempo, fenómeno!— Nos señaló con su cayado y un rugiente haz de luz se precipitó hacia nosotros…

Alcé mi barrera justo a tiempo… La luz chocó contra ella, pero… Era demasiado fuerte y a mí, ya no me quedaban fuerzas… «Debo resistir… ¡Todos dependen de mí! ¡No permitiré que se salga con la suya…!» Apenas y lo logré… La luz cesó y mis compañeros terminaron de ponerse de pie.

—¡Jajajaja! ¡Eres poderosa, fenómeno, pero no más que yo! ¡Cuántos más podrás resistir? Yo puedo continuar así todo el día…—Lianne se acercó a mi lado y dijo a mi oído:

—Renacuajo, prepárate… Voy a hacernos una apertura, tienes que golpearla con todo, ¿está bien?— Le dije:

—Pero…

—¡No hay peros, renacuajo! Haz lo que te digo…— La figura resplandeciente, dijo:

—¡Qué se están cuchicheando, perras? ¡Jajajaja! ¡Cómo sí algo de lo que pudieran hacer, pudiese lastimarme!— Lianne dijo, dando un paso al frente:

—A decir verdad… ¡Sí! Es el momento de darte una lección de magia verdadera… ¡La magia de la hechicera azul!— Incrédula, dijo:

—¡Jajaja! ¡Ah, sí?— La figura resplandeciente, comenzó a canalizar…

La luz comenzaba a brillar en su cayado, pero… Una onda de impulso, salió de las manos de Lianne y al contacto con el cayado, estalló en silencio… Como sí todos nos hubiéramos quedado sordos… La figura y Lianne, salieron proyectadas en direcciones opuestas…

Lianne se puso de pie, ayudada por Grand y sangrando de su nariz… Dijo:

—¡Ahora, Renacuajo! ¡Dale una paliza!— Reaccioné demasiado lento, cuando corrí desenfundando mis espadas, la figura ya estaba de pie, señalándome con su bastón… Lianne rio y dijo:

—¡Jajajaja! ¡No creo que eso vaya a funcionar!— Me detuve por un momento para reaccionar y esquivar el conjuro, pero… Nada… La figura volteó a ver su cayado una vez más y dijo:

—¡Qué! ¡Cómo es posible?— Lianne dijo:

—¡Te lo advertí! ¡Acabala, renacuajo! ¡Es inofensiva sin sus conjuros!— «¡Ah? ¿Con qué esas tenemos?» Volteé a ver a Penny, quien ya se acercaba hace rato a su retaguardia…

—¡Penny, ahora!— Salimos disparadas…

Solté mis espadas al piso y Penny haciendo lo mismo, corrió a mi encuentro. Llegamos a propinarle una golpiza… Golpes simétricos, golpe por golpe… A su cara, a su estómago, a su torso…

Le dije, enfurecida:

—¡Cómo te atreves a hacer sufrir así a las personas…? ¡Este es por todas las personas que murieron sin poder cumplir sus sueños, como la dulce Linna!— Penny dijo:

—¡Este es por mi gente! ¡Por someterlos y volverlos tus esclavos!— Dije:

—¡Este es por nuestro mundo! ¡Por envenenarlo lentamente con tu odio y corrupción!— Penny dijo:

—¡Esté es por mi mamá! ¡Jamás te perdonaré que la hayas asesinado arteramente!— Dije:

—¡Este es por la reina Lenor y el largo suplicio que tuvo que resistir por culpa de tu veneno!— Penny dijo:

—¡Este es por todos los huérfanos que has ocasionado con tus idioteces!— Al final, dijimos al unísono:

—¡Y todos los que faltan! ¡Son por nosotras!

Éramos dos furias… La figura de luz, envuelta en una verdadera golpiza, gritando y retorciéndose de dolor… Le dije:

—¡Es el único idioma que entiendes, no? ¡La violencia! ¡Cómo puedes siquiera, atreverte a lastimar a las personas, cuando tú misma eres inofensiva…?

Cuando nos hartamos de golpearla, la figura se arrastró hacia el orbe y dijo:

—¡Esta me la pagarás, Arlinne! ¡Me vengaré de ti y todos tus compañeros! ¡Ya lo verás!— Le dije, mientras recogía mis espadas:

—Te estaré esperando, solo ten en cuenta que la siguiente vez, nos podríamos encontrar en persona…— La figura desapareció en un haz de luz, que se elevó hacia el cielo…

La abuela me veía asustada y enmudecida… Me iba a dirigir hacia ella, pero justo en ese momento, todos lo oímos… El crujir del cristal, las cuarteaduras por fin habían atravesado la circunferencia del orbe y estaba a punto de estallar en pedazos… Lianne me gritó:

—¡Renacuajo, está hecho! ¡Larguémonos de aquí, de prisa!— Vi a la anciana a los ojos y comencé a llorar… Ella perdida en mi mirada, comenzó a llorar también… Negué con la cabeza y me acerqué hacia ella… Lianne me volvió a gritar, mientras preparaba un pergamino:

—¡Arlinne, qué no me escuchaste? ¡Vámonos o todos, moriremos aquí…!— Respiré profundo y le dije:

—Ya voy, ya voy…— Le dije a regañadientes a la anciana:

—Debería dejarte aquí, pero… Incluso tú, mereces ver la luz del sol y respirar el aire fresco… Aunque sea, una sola vez más.— La alcé y la cargué entre mis brazos… Todos me voltearon a ver y les dije:

—¡Ya, ya! Está bien… La abuela no hará una locura o eso espero. Seguro quiere ver y despedirse de su gente.— Comencé a correr hacia la salida… Todos me voltearon a ver esperando atrás… Les dije:

—¡No qué llevábamos prisa? ¡Qué esperan?— Lianne dijo:

—Pon atención, renacuajo… ¿Qué no estás viendo el portal que canalicé con el pergamino?— «¡Ah…!» El portal de Lianne, brillaba como un espejo a un lado de nosotros… Le dije:

—¿Pero…?— Ella dijo, sonriendo:

—Por fin, está perfeccionado, renacuajo… Por eso mismo, te dije que no lo usaríamos en los caballos esta vez.— Les dije, sonriendo:

—¡Jajaja! ¡Gracias, hermanita! ¿Y bien, qué esperamos?— Penny dijo:

—¡Pues a ti, mensa!— Les dije al momento que atravesaba el portal:

—¡Ya voy, ya voy!

Todos atravesamos sanos y salvos, al otro lado del portal de Lianne, que nos llevó de vuelta a la muralla, donde habíamos dejado los caballos. Thorak, ahora junto con Graretos, nos esperaban… Una vez del otro lado, Lianne cerró el portal y solo unos cuantos segundos después, escuchamos una explosión que incluso hizo temblar los cimientos de la muralla… Nos tiramos al piso para guarecernos. Cuando pasó la onda de choque, nos incorporamos y Graretos corrió hacia mí, le pasé en brazos a la anciana… Él asintió y la recostó en el piso, unos pasos alejados de nosotros.

Sonreí y pensé… «Seguro se tienen que despedir…» Sentía una extraña sensación en todo mi cuerpo… Todos estaban ahí parados, heridos y cansados, pero viéndome y también sonriendo. Mi mente, por fin volvió a la realidad y les dije, emocionada:

—¡Lo hicimos? ¡Lo logramos? ¿De verdad, se acabó? ¡Jajaja! ¡Sí! ¡Todos lo hicimos!— Todos sonreían, mientras yo saltaba como una loca de la alegría, alrededor de ellos… Comencé a llorar y les dije:

—¡Gracias! ¡Muchas gracias! ¡Lo logramos, amigos! ¡Por fin, lo logramos! ¡Jajaja!— Penny corrió hacia mí, me abrazó y continuamos saltando, abrazadas…

Me calmé un poco y les dije:

—¡Gracias! ¡Los quiero mucho! ¡Jajaja! ¡Quién es ahora la ingenua? ¡Jajaja!— Todos estaban muy contentos… Ray y Grand, sacaron algunas botellas de quien sabe donde y las destaparon, pasándolas a todas nosotras. Bebí ávidamente y les dije:

—¡Qué rico! ¡Jajaja! ¡El sabor de la victoria!— Thorak se acercó con nosotros, también muy contento y dijo en su idioma:

—Mohatha nishate, Arlinne. ¡Felicidades! ¡Gracias por todo lo que han hecho por nosotros!— Le dije, cabizbaja:

—Lo siento… No creo que puedan regresar a sus tierras en un buen rato, pero… No hay problema que ocupen el territorio donde se encuentra el campamento por el tiempo que sea necesario.— Él dijo:

—No te preocupes más. Has hecho más que suficiente. Dejaremos pasar algunos días y mandaremos una expedición… Lo hablaremos con las chamanas y haremos lo que sea necesario para sanar la tierra. ¡Así nos lleve generaciones!— Le dije, sonriendo:

—¡Está bien! Pero nada de guerras, ¡Eh?

Me recargué en una roca… La emoción estaba pasando y los músculos de todo mi cuerpo, en especial de mi espalda, se estaban quejando a gritos… Me dolí de mi costado y Camille salió volando a mi lado, diciendo:

—¡Cómo estás, Arlinne? ¡Estás herida?— Le dije, sonriendo:

—No… Es solo mi espaldita, está lastimada por todas las veces que azoté como una res, en especial después de la caída…— Ella sin decir palabra, me comenzó a sanar y uso un conjuro para aliviar el dolor… Le dije:

—Detente, Camille… Tú también debes de estar exhausta… Por favor, descansa…— Ella dijo, sonriendo:

—A eso voy, Arlinne. Pero antes debo revisarlos a todos.

—¡Muchas gracias, Camille! ¡Gracias, por todo lo que haces!

Me quedé sentada sobre mi querida mantita, mientras Camille me atendía… Penny se acercó, se sentó a mi lado y dijo:

—¡Arlinne…! ¡Gracias, por todo! ¡Gracias, por cumplir todas tus promesas!— Le dije:

—¡Qué eres tonta? ¿Por qué me agradeces? Tú eres parte importante de nuestro grupo y todo esto, es también tu obra… ¡Jijiji!— Ella sonrió tímidamente y Camille dijo:

—¿Arlinne, a qué no sabes cuántos años tiene Penny?— Le dije, pensando…

—Mmmh… No lo sé… ¿Quince?— Penny hizo una cara de incredulidad y dijo:

—¡Mensa! ¡No, Arlinne! ¡No soy una mocosa! Bueno… No más que tú. Tengo diecinueve…— «¡Qué…?» Le dije:

—¡Cómo? ¿Diecinueve? ¡Jajaja! ¡No te creo!— Ella dijo, sonriendo:

—Sí, diecinueve.— «¡Vaya…!» Camille agregó, mientras Lianne se acercaba también a nosotras:

—¿Y a qué no sabes qué día es su cumpleaños…?— Le dije, tratando de adivinar:

—Mmmh… ¡Hoy? ¡Mañana…?— Lianne rio y dijo:

—No, renacuajo… Es el vigésimo octavo solar de otoño.— «¡Eh! ¡No lo creo!» Les dije: —¡Nah? ¡Jajaja! Están mintiendo por convivir, ¿en serio, Penny?— Penny afirmó con su cabeza, sin decir palabra… Yo me paré de golpe, la abracé y le dije:

—¡Jajaja! ¡Penny, qué bien! Así tendremos el doble de comida, el doble de pastel y el doble de regalos. ¡Jajaja! ¡No cabe duda, el vigésimo octavo solar de otoño, es el día que las personitas lindas y hermosas, llegamos al mundo! ¡Jajaja!— Penny comenzó a llorar y dijo, murmurando, mientras me abrazaba:

—¡Te quiero mucho, Arlinne!— Le dije:

—Bueno… Pero qué no se te olvide, sigo siendo tu hermanita mayor… ¡Y yo también te quiero…! Pero nada de estar de pronta, ¡eh?— Sonreí y agregué, murmurando a su oído:

—No por ahora… ¡Jijiji!— Ella sonrió, prendada de mis brazos…

Camille terminó de atenderme, me puse de pie y Graretos llegó a mi encuentro… Me dijo:

—Gracias, Arlinne. Gracias por sacar a Vella de ese infierno por lo menos por un momento.— Le dije cabizbaja, adivinando por la congoja en su rostro:

—No hay nada que agradecer… Lo siento, espero pueda descansar.— Él dijo:

—Yo también, espero lo mismo… Gracias.— Asentí y lo dejé solo… Busqué un lugar adecuado cerca de la hoguera y les dije:

—Bien… Sí me disculpan, mañana podemos seguir festejando o emprender el camino de regreso. Por ahora, tengo muchas horas de sueño atrasado y me voy a la cama…— Sonreí a la par que extendía mi mantita y la acomodaba. Les dije:

—Me despiertan mañana, por favor. Buenas noches…— Me acomodé donde estuve a gusto y me quedé profundamente dormida…

*************************

Las ovaciones y vitoreos, hacían estremecer la sala que ocupábamos para reunirnos, solo interrumpidas por el estruendo de la batalla que sacó a Iskiel de su concentración, arrojándola al piso, lastimada y maltrecha, por la golpiza que le habían propinado segundos antes… Era el momento de poner las cosas en su lugar. Di un paso al frente y dije, señalándola, mientras reía:

—¡Jajajaja! ¡Así qué, Iskiel…? ¿Cómo dijiste esa vez…? ¡La vida de esa niña, es lo que menos me importa! ¡No vale nada! ¡Jajajaja! ¡Espero que te sirva de lección…! Te ha dado una buena golpiza, junto con Arlinne… ¡Jajajaja!— Iskiel explotó, mientras todos murmuraban a nuestro alrededor y Vetan, observaba fijamente…

—¡No! ¡No! ¡No! ¡Cómo puede ser posible? ¡Maldita perra! ¡Esa maldita suerte! ¡Una y otra vez! ¡Cómo una cucaracha que sobrevive a lo que sea! ¡Es imposible, ha habido trampa! ¡Esto es una treta tuya, dios del engaño…! ¡Tú les diste los medios para poder hacerme frente! ¡Qué no lo pueden ver? ¡Es la única forma! ¡El dios de la falsedad ha intervenido en este resultado!

Todos guardaron silencio por un segundo y ella agregó:

—Él… Vryn ha intervenido… ¡No dejaré que se burlen de mí!— Vetan estaba a punto de contestarle, pero… Era el momento de terminar lo que Arlinne había comenzado. Le contesté, enfrentándola:

—¿Iskiel, hablas de trampa? ¿De intervenir? ¡Jamás he movido un dedo por Arlinne, desde que la convertí en mi campeona! ¿Aunque no sé, sí puedas decir lo mismo de ti misma? ¡Jajajaja!— Todos enfocaron su atención en nuestra discusión y agregué:

—¡Me pregunto…? ¿Por órdenes de quien, tu campeona mandó a asesinar a Arlinne? ¿Me pregunto, como llegó un diablo de los trece abismos hasta este mundo, en busca del alma de mi campeona? ¡Me pregunto como llegó el Orbe oscuro de Lamdos, desde la necrópolis de Cyan, a este mundo, desde el polo opuesto del universo? ¡No solo eso…! ¡Para caer en las manos de esas personas, con sus creencias puras y tribales! ¡Pero…! ¡Todo eso no te bastó y rompiste la regla más importante de todas e interviniste y trataste de matar a Arlinne con tus propias manos…!

Todos se quedaron absortos por mis palabras e inmediatamente su semblante cambió… Comenzaron los murmullos y cuchicheos, los cuales dieron paso a los comentarios de desprecio… Por fin, después de todo este tiempo, se había corrido el velo sobre sus ojos. Iskiel nerviosa, iba a comenzar a dar sus excusas… Más acusaciones. Pero esta vez, Vetan la interrumpió y dijo:

—¡Silencio! ¡Ahora lo veo todo con claridad! ¿Cómo pude ser tan ciego…? ¡Iskiel, tú…! ¡Tú solo has querido traer la ruina desde un principio! ¡Llenar tu ego más y más con el sufrimiento de las personas que juramos guiar! ¡Diosa de la muerte? ¡No me hagas reír! ¡La muerte es imparcial, benevolente, parte del ciclo de la vida…! ¡Tú! ¡Tú…! ¡Tú simplemente estás demente!— El aire se volvió hostil a nuestro alrededor… Iskiel trató de salir por palabras, pero nuevamente, Vetan la interrumpió y dijo con voz firme e imponente:

—¡Iskiel! ¡Lo qué has hecho es imperdonable, pero el juramento que tenemos entre todos nosotros, me impide a bien, darte lo que te mereces! Pero… ¡Por el poder qué todos ustedes me han otorgado…! ¡Quedas exiliada por toda la eternidad de este mundo! ¡Por favor, toma tus posesiones y lárgate ahora mismo!— Todos apoyaron la decisión de Vetan y veían a Iskiel con ojos enfurecidos… Ella frunció su ceño y maldijo…

—¡Malditos sean todos! ¡Maldito Vryn…! ¡Tú y tu campeona! ¡Pero esto no se quedará así, ya lo verás! ¡Te arrepentirás de haber jugado en mi contra!— Sonreí burlonamente y le dije: —¡Jajajaja! ¡No te dañes más! ¡Quieres volver a pelear contra el destino…? ¡Cuándo en una mano empuña la justicia y en la otra, la verdad es su escudo? ¡Jajaja! Ingenua… ¡Te estaré esperando!— Ella hizo una mueca de desprecio y abandonó el lugar apresuradamente…

El ambiente se tranquilizó después de su partida… Justine se aferraba a mi brazo, temerosa por las palabras de Iskiel. La volteé a ver y dibujé en mi rostro una mueca para tranquilizarla. Vetan respiró profundamente y dijo, riendo:

—¡Jajaja! Bien… De vuelta a lo que es importante. ¡Vryn, los declaro ganadores a ti y tu campeona! Este espectáculo ha sido simplemente sorprendente… ¡No solo por los combates, sino por la actitud, determinación y sentimientos de tu campeona y todos sus compañeros!— Todos ovacionaron las palabras de Vetan… Él calmó los ánimos con un movimiento de sus manos y agregó:

—Un acto como este, merece la más grande de las recompensas… Sé muy bien, que no estaba contemplado recompensa alguna, pero… Dada la omisión que todos aquí, hemos cometido… No puedo, sino sentirme culpable por los actos y acciones de Iskiel. Así que pido la ayuda y cooperación de todos los aquí presentes… Démosle a Arlinne un regalo. ¡Un deseo cualquiera que fuere! Y hagamos todo lo posible por nuestras fuerzas combinadas, en volverlo realidad.— Todos se vieron los unos a los otros y felices asintieron… Cerion dijo: —¡Sí, un deseo! ¡Lo que más anhele! No es mucho, pero es lo mínimo que se merece… Además… Me carcome la curiosidad, por saber que pedirá…— Vetan dijo:

—¡Jajaja! ¡Sí, yo pienso lo mismo! Pero sea lo que fuere, lo cumpliremos y después de eso… Yo por mi parte, me despediré de todos ustedes…— «¡Eh? ¿Vetan…?» Todos murmuraron al oír esas palabras y él agregó:

—Lo siento… Después de ver todo esto, simplemente no puedo seguir aquí sentado, tratando y fallando, en ser un dios. Un ser supremo… Las acciones de Arlinne, me han recordado, que después de todo, todos nosotros fuimos mortales alguna vez y me han vuelto las ganas de ir, buscar, ayudar y pelear por lo que es correcto… ¡Cómo hace muchos años, antes de conocer este poder, solía hacerlo! Nada me haría más feliz que eso… ¡Los que quieran acompañarme son bienvenidos!

Todos se emocionaron al escuchar sus palabras… Él terminó diciendo, al paso que iba saliendo de la habitación…

—Bien, entonces… ¡Está decidido! En algunos días resolveremos aquello que quiera Arlinne, desde el fondo de su corazón y los que quieran seguirme y yo, nos marcharemos… ¡Solo una advertencia! Los que se queden, sean cuidadosos con sus acciones y sus designios, no vaya a ser que un día, se encuentren del otro lado del filo de la espada de Arlinne… ¡Jajajajaja!

Fin del Capítulo 34.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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