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Danmachi: Entre monstruos y dioses - Capítulo 6

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6: Capitulo 6.-Familia 6: Capitulo 6.-Familia Temprano por la mañana, Mufasa se alistó para ir a recibir su nueva bendición.

La inquietud y la emoción no lo dejaron quedarse quieto por mucho tiempo.

El recuerdo del hombre moviéndose a velocidades inhumanas estaba fuertemente grabado en su mente.

Por fin tendría la bendición, y eso hacía que su pecho ardía con intensidad.

¿Logrará alcanzar nuevas cimas?

La simple idea de volverse más fuerte era emocionante.

Estaba ansioso por ver su estado, ver qué habilidades podría tener o que magia poderosa podría adquirir.

Claro, no tenía ningún sistema super tramposo ni había tenido deseos para conseguir grandes habilidades y magias.

De haber podido, pediría Argonauta o alguna habilidad poderosa como la de Zald.

Tal vez incluso hubiera pedido el talento inhumano de Alfia.

Ajustó sus nuevas piezas de armadura y se ató la bolsa de cuero para la espalda.

Terminó de alistarse y ajustar el poco equipamiento que tenía y se dispuso a salir.

Pero mientras caminaba, la voz del hombre sonó.

—Niño —llamó desde su rincón, también alistandose para salir—.

Pareces muy feliz.

¿Acaso conseguiste que una diosa cuide de ti?

Ignoro la burla y le respondió.

—Hoy conseguiré mi falna.

—¿De verdad?

—bufo—.

¿Que Dios acepta a un niño sin ningún entrenamiento?

Como siempre hacía desde que lo conoció, lo ignoro.

—Es lo que averiguaré.

¿Sabes?

Este es el inicio de mi aventura.

La intensidad en la voz de Mufasa provocó que el hombre se detuviera brevemente, lo mirara y se quedara un momento en silencio.

Algo lejano se agitó en su mente.

Algo que dejó atrás cuando cayó.

—¿No sabes el nombre del dios que te dará tu bendición?

Que estupido.

—Tal vez lo sea.

Pero no importa.

El enano aseguró que aceptaban a cualquiera.

El hombre levantó una ceja, conectando algo en su mente.

—¿Fuiste a la Platea de Olivier?

—pregunto.

—¿Eh?

¿La conoces?

—Je, niño…

—la sonrisa en el rostro del hombre estaba llena de expectativa—.

Que familia tan interesante escogiste.

Con esas palabras, el hombre desapareció en un hueco de la gran sala.

Mufasa miro el espacio vacío un momento antes de encogerse de hombros.

¿Qué tan mala podría ser una familia?

Mientras no fuera una familia de asesinos como la familia Sekhmet.

Tomó todas sus cosas y partió.

Tuvo que pedir varias indicaciones antes de dar con el lugar.

Al llegar a la zona designada, vio a otras personas esperando en el lugar.

Todos tomaron una distancia de varios metros, mirándose con desconfianza.

Se acercó al más cercano, un elfo.

—Oye —le llamó.

—¿Hum?

—¿Sabes algo de la familia a la que nos uniremos?

—pregunto directo.

Darle vueltas al asunto no era muy su estilo.

Le gustaba lo directo.

¿Para qué mantenerse en la oscuridad si podía plantar cara desde el inicio?

Esconderse era absurdo a sus ojos.

El elfo le dio una mirada larga y luego habló.

—No.

Escuché un rumor que decía que aquí aparecería un dios a darle su bendición a cualquiera que la quisiera.

—Ya veo.

¿Crees que sea una familia de asesinos?

—Lo dudo —el elfo negó con la cabeza y miró a su alrededor—.

Nadie de los presentes tiene madera de asesino.

Meternos a una familia de ese estilo, con mentiras y cero lealtad no sería muy inteligente.

Mufasa asintió de acuerdo con su deducción, él pensó lo mismo.

Espero durante quince minutos, viendo llegar personas de diferentes razas al lugar.

Tras quince minutos de espera, una puerta incrustada en la pared del centro se abrió con un ruido chirriante.

Un hombre con un parche en el ojo salió.

Mufasa no supo si fue por su sangre de hombre bestia, pero la presencia del hombre se sentía extremadamente poderosa.

—Es más fuerte que él…

—a su mente llegó el recuerdo del hombre de ojos grises.

El hombre le había parecido monstruosamente poderoso, pero el tuerto frente a él parecía un monstruo muy superior.

Sus manos hormigueaban.

—Quiero enfrentarlo.

Una idea irracional cruzó su mente.

Quiso desenvainar su cuchillo y atacar al hombre.

La pesada mirada del tuerto recorrió la multitud antes de ladrar.

—¡Escuchen!

Siganme en silencio y no hagan ninguna pregunta —ordenó—.

Se les dará una explicación dentro.

Se dio media vuelta, con cero interés en las opiniones de los demás, y desapareció en la oscuridad.

—¿Por qué tanto misterio…?

—Eso es sospechoso.

—Tch.

Varias quejas comenzaron a lanzarse una tras otra, pero pese a quejarse con caras toscas, todos se movieron para entrar.

Una oscuridad absorbió el mundo de los reclutas, desvaneciendo sus figuras y encerrándolos en un abismo infinito.

La puerta se cerró con un ruido sordo.

Dentro, Mufasa luchó por ver algo.

Todo estaba completamente oscuro, nublando su visión y haciéndolo depender de su audición.

Como hombre león, sus sentidos eran superiores a los que tenía en su anterior vida.

Intento escuchar algo, pero así como sus ojos, sus oídos estaban sordos.

—Creo que no lo pensé bien.

—Se les colocará una venda negra, luego les explicaré la situación de la familia.

Escucho la voz del tuerto en algún lugar de la oscuridad.

—¿Qué?

—Eso es absurdo —Eso es aún más sospechoso.

—¿Por qué no nos dicen las cosas directamente?

—¡Silencio!

No están aquí para hacer preguntas.

El tuerto los callo con un fuerte rugido, haciendo que todas las bocas se apretarán en líneas planas.

Su aura explotó, haciendo que todos se sintieran encerrados con una bestia apunto de estallar.

Un escalofrío recorrió la espalda de Mufasa cuando alguien se le acercó por detrás y comenzó a colocarle una venda en los ojos.

Vendado, sin sentidos pese a ser un hombre bestia, permaneció en silencio.

La situación no le gustó nada.

¿Se estaba metiendo en un culto religioso lleno de lunáticos?

No parecía el caso.

—La situación es la siguiente: Serán registrados en nuestra familia, pero no conocerán a nuestra deidad en persona.

Sus progresos no se informaran al gremio a menos que les demos autorización.

Las actualizaciones serán dadas de la misma forma en que recibirán la bendición…

…Una vez dentro de la familia, seguirán todas las órdenes.

—Tariq, no los asustes.

Una voz áspera y oscura provocó que el tuerto, Tariq, se callara.

Junto a la voz, una presencia totalmente distinta aparecio.

Opresiva, poderosa, perfecta de alguna forma.

—Es…

¿Es la deidad?

Un escalofrío recorrió la espalda de Mufasa.

Nunca había estado frente a un dios.

Los mortales podían saber cuando conocen a un dios, su presencia divina era percibida por cualquier mortal.

Pero leerlo era muy diferente a sentirlo.

Era opresivo y asfixiante.

¿Todos los dioses eran así?

—Vinieron buscando algo —la voz, oscura y fría, sonó desde los confines del abismo que los envolvió, como si un muerto se arrastrara desde su tumba.

Ligeros pasos sonaron por la habitación.

Alguien se movía lentamente.

Alguien cuyo rostro no podía ver, pero podía sentir por medio de su aura divina.

Ocura.

Fría.

Opresiva.

Aquella deidad no era un dios cálido como Hestia, o un bromista como Loki.

Era un dios oscuro, con una lengua afilada.

Los media, los observaba, analizaba sus reacciones con diversión.

Para la deidad, eran un espectáculo, y un fin.

—Viniste para que te de algo —repitió una vez más, su voz aumentando su profundidad—.

Poder, fama, mujeres, gloria, honor.

No me importan tus motivos.

Lo que me importa es que me sigas en silencio.

Obedeceras mis palabras.

Atenderás mi voluntad.

Será tu única misión.

Los pasos se detuvieron.

—Debes entender, que ya no puedes dar marcha atrás.

Sales de esta habitación con mi bendición, o sales como un cadáver.

El pánico se extendió por la habitación.

Pero la presencia abrumadora de Tariq evitó que se movieran.

—¡Mierda!

¿Dónde me he metido?

Naturalmente, Mufasa también frunció el ceño al escuchar las palabras de la deidad.

Su búsqueda de poder lo había conducido con una deidad lunática, oscura y terrorífica.

¿Se doblegaría?

¡En lo absoluto!

No estaría en una familia de asesinos, aunque eso significara revelarse y que el tuerto lo matara.

Prefería morir antes que convertirse en algo tan asqueroso como un asesino a sueldo.

Pero antes de que se moviera, la deidad volvió a hablar.

—Para los que lo preguntan mentalmente, no somos una familia de asesinos.

No se escuchó, pero el suspiro colectivo en la mente de todos fue casi audible.

—Ahora, de rodillas —ordenó la deidad.

Múltiples rodillas tocaron el suelo.

Mufasa odio la forma, pero no dijo nada.

—Dejen su espalda libre.

Mufasa se retiró la camisa negra recién comprada.

Aunque no veía, la dobló con cuidado y la colocó sobre su rodilla.

—Pfff…

Alguien se rió por su acción.

Lo que siguió fue un silencio absoluto.

Nadie habló durante varios minutos, siendo las respiraciones lo único audible.

—Grupo C.

La voz del dios rompió el silencio.

—Grupo C —Grupo C —Grupo C —Grupo C —¿Humm?

Qué magia tan interesante.

Grupo B.

Mufasa esperó en silencio, confundido por la asignación de grupos tan aleatoria.

¿Qué significaban los grupos?

Un par de manos rompió su tensión.

Pequeñas como las de una mujer, suaves, con un toque ligero.

Las manos tocaron brevemente su espalda antes de que una gota de sangre se deslizara en su espalda.

Una energía inexplicable recorrió su cuerpo, como si una oleada de vitalidad surgiera de la nada.

—¿Hum?

Qué habilidades tan interesantes.

Pero…

No podía verlo, pero Mufasa juro sentir la mirada de la deidad leer su alma.

—Pero una bestia dócil no es un lobo, sino un cordero.

Grupo A.

Con eso, la deidad se alejó de él.

Cuando terminó el proceso de la bendición, apretó su puño para sentir su fuerza.

Era más fuerte.

No era un superhombre como el hombre de las ruinas, pero aquel aumento era lo suficientemente bueno para hacerlo sentir más poderoso.

Un fuego ardiente ardió en su pecho.

—¡Quiero luchar ya!

El deseo surgió como un maremoto, explotando por todo su cuerpo.

—Vaya…

La deidad susurro, mirando algo que solo los que no tenían vendas en los ojos.

—Entonces así se ve.

La deidad terminó de colocar las bendiciones.

Algo cayó en las manos de Mufasa, un papel.

—Ahora son una extensión de mi voluntad.

Una ola de presión estalló.

—La época de Zeus y Hera ha durado demasiado tiempo.

Es hora de que los egipcios tomen el control.

Sus palabras, forjadas por una oscura determinación y usando el resentimiento como material, llenaron la habitación.

Algunas personas dentro de la habitación apretando sus puños.

—Niños…

¿Caerán con la vieja era o serán parte de la nueva?

Varios levantaron su cabeza, sus ojos ardiendo en fría determinación.

Ellos querían ser parte de esa era.

Alcanzar la cima, donde los dioses gobernaban, y derrocarlos.

El sueño mortal.

Las familias Zeus y Hera llevaban siglos en la cima de Orario, restringiendo el trono de la cima que tantos anhelaban.

Muchos intentaron tomarlos, pero cada uno de ellos fue derribado por los campeones de ambas familias.

La era egipcia llegaría.

Ellos querían formar parte de esa era.

Mufasa, como reencarnado, transmigrado, o el término que le pusiera, también levantó la cabeza con determinación.

Algo ardió en su espalda.

—Soy Osiris, tu nueva deidad patrona —se presentó la diosa Osiris sin perder el ritmo—.

Sígueme, alcancemos el trono que nos merecemos.

¡Juntos, derrotaremos a Zeus y Hera!

—¡Si!

Todos rugieron, tanto los nuevos reclutas de la familia como los veteranos en la habitación.

Tariq, el vice capitán de la familia, también rugió con fuerza, apretando sus puños y depositando todos sus sueños y esperanzas en su diosa.

Anhelaba la cima al igual que todos los ejecutivos de su familia.

Mufasa no se quedó atrás.

Pero en el fondo lo sabía.

Lo había leído.

La alianza de familias egipcias estaba condenada al fracaso.

Serían aplastados y desterrados.

Su derrota daría paso a la supremacía absoluta de Zeus y Hera, y daría como resultado la creación de los soldados espirituales usados en Astrea Record.

Mufasa lo sabía.

Pero el discurso de Osiris, su ahora diosa, era imposible de ignorar.

¿Qué pasaría si la siguiera?

¿Serían capaces de derrotar a Zeus y Hera?

Sabía la respuesta antes de siquiera pensarlo.

Aun así lo pensó, pues su corazón lo deseaba.

¡El de verdad quería derribar a esos campeones!

—No me defrauden, niños.

Tras eso, Osiris desapareció de la habitación.

Aunque se fue, su presencia y palabras, así como su ambición, permanecieron presente en el corazón de todos.

—Se les asignará un kit de inicio basándose en su grupo.

La voz de Tariq atravesó la oscuridad.

Avanzó con pasos silenciosos y colocó una hoja en la mano de cada uno de los reclutas.

—Este es su estado, destruyanlo cuando lo hayan leído.

—¿Por qué tanto misterio?

La motivación se apagó lentamente, pero no lo suficiente para ser olvidada.

Para Mufasa, todo aquello: el secretismo, era completamente innecesario.

La familia Hermes, al igual que la familia Osiris, ocultó la información total de los niveles reales de los integrantes de su familia.

¿Hacía falta vendarse los ojos?

Aunque lo pensó, no lo comento.

El pensamiento fue borrado por la expectativa.

Las pisadas atrajeron su atención.

Tariq se paró frente a Mufasa, colocó dos papeles en sus manos y pasó a la persona a su lado.

—Sigan las indicaciones.

Pronto les quitaron la venda y los sacaron de la habitación oscura, regresando al exterior.

Mufasa examinó su hoja de estado con ojos brillantes.

Tenía dos papeles cuando salió, su hoja de estado y las instrucciones.

Primero fue su estado.

—————————————– Mufasa Nivel 1 Fuerza: 0i Resistencia: 0i Destreza: 0i Agilidad: 0i Magia: 0i <Habilidades> [Haoshoku] ● Aumenta enormemente el poder de ataque.

● El efecto aumenta según la voluntad.

● Disparador activo.

[Nemea] ● Fortalece enormemente todo el estado al convertirse en bestia.

● Disparador Activo.

<Magia>  —————————————– Fue una explosion de emoción.

¡Tenía haki del rey y una habilidad de bestificacion!

¿Funcionará igual que en One Piece?

¿Tendría variaciones?

Su objetivo más pronto cambió en un instante: ¡Correr al calabozo!

Arrojó la hoja de estado al bote con una hoguera dentro y partió.

La emoción lo consumía.

Necesitaba ponerlo en práctica.

Guardo la otra hoja y corrió.

—¡Jajaja!

Una carcajada se le escapó de la emoción.

Había venido al mundo de Danmachi, a divertirse y alcanzar la cima.

Lo sentía.

Su corazón lo decía.

Los demás reclutas observaron cómo la silueta del niño león desaparecida en la distancia, siendo su risa lo último en desaparecer.

.

.

.

Continuara…

¿Les gusto el capitulo?

¿Les gusto que fuera introducido en al familia Osiris?

¿Les gustaron las habilidades?

Siempre he pensado en como seria Ottar con Avenger y Bestificacion, así que decidí dárselo a mi personaje.

No se preocupen por otras cosas de One Piece o cualquier poder de otro anime, no los habrá mas.

Las habilidades y magias se apegaran estrictamente a la estructura de Danmachi.

Falta rato para que consiga magia, estoy abierto a sus valiosas opiniones.

Obviamente tienen que encajar en el mundo de Danmachi; no puedo poner a Mufasa con la Gura Gura como magia o el Sharingan porque rompe la estructura ya establecida.

Que tengan un bonito día.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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