Danmachi: Entre monstruos y dioses - Capítulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Capitulo 7.-Calabozo 7: Capitulo 7.-Calabozo —Entonces, ¿Esto es el calabozo?
Un pequeño niño león, superior en tamaño a cualquier niño, se abrió paso en el primer pasillo del calabozo.
El lugar era oscuro, escalofriante, con un ligero aroma a sangre que corría por el aire.
La luz fosforescente iluminó el camino.
Los ojos plateados de Mufasa recorrieron las paredes blancas con fascinación.
—¿Cómo puede existir esto?
—verlo en carne y hueso era una experiencia incomparable—.
Que fascinante.
Sus ojos brillaron fuertemente.
¡Crak!
—Khaaaa…
Una de las paredes azules del pasillo se agrieto, luego una figura humanoide verde regordeta asomo la cabeza.
Bajita, con colmillos y una panza redonda.
Un Goblin.
El monstruo más débil del calabozo, uno que incluso Mufasa en el cuerpo de un niño y sin bendición pudo matar sin muchas dificultades.
—Jeje…
Este es el inicio del viaje.
Su primer monstruo en el calabozo.
El primer paso de su aventura ¿Los monstruos de la superficie?
Solo aperitivos.
Desenvainó su cuchillo curvo, un cuchillo kukri que el líder de los guardias de la caravana le regaló para que iniciara su aventura.
La emoción estalló desde su pecho.
Levantó el cuchillo.
El goblin gruñó en su dirección mientras cargaba.
Un rayo negro crepito en el cuchillo a medida que los ojos plateados se encendían con su voluntad.
Era hoy, hoy iniciaba y eso lo emocionaba mucho.
El cuchillo, envuelto con un rayo negro a lo largo de se corta hoja, corto el aire con fuerza.
La punta del cuchillo apuntó directamente a la cabeza del goblin.
El goblin reaccionó con agresividad y se acercó con las garras en alto, listo para desgarrar el cuello de su presa.
Un poder inimaginable crepitó en la hoja de Mufasa en forma de rayo.
Una voluntad ardiente estaba impregnada en la hoja del cuchillo.
Con fuerza y voluntad, la hoja del cuchillo se estrelló contra el cráneo del goblin.
El mundo lo contempló y el goblin lo vivió.
Su melena blanca se balanceaba.
Su corazón palpitaba con fuerza.
La embestida tenía un solo resultado.
La fuerza detrás de la cuchilla con un relámpago negro crepitando a su alrededor destrozo la cabeza del goblin.
La determinación estalló con el ataque.
Con decisión, destrozó al goblin.
Con un crujido repugnante, fragmentos de su cabeza derramaron sangre oscura por los alrededores.
El cuerpo explotó y la carne se dispersó.
Aquella fuerza, muy lejos y distante del primer ataque de un aventurero de nivel 1, destrozó por completo el cuerpo del pequeño y feo ser.
—Jeje Soltó una risita.
Bastó un solo golpe para destrozar un cuerpo.
Fue un resultado absolutamente increíble.
Los dioses hubieran aplaudido al ver tal resultado.
Para Mufasa, fue su primer movimiento.
Su primer paso.
Su primera huella marcada.
Para él, se sintió como su primera gran victoria.
—Hah…
Enderezo la espalda, manteniendo su cuerpo cubierto de manchas de sangre por su potente corte.
—Se sintió increíble —murmuró aun sintiendo la emoción.
Más goblins asomaron sus feos cuerpos.
Levantaron sus garras y mostraron sus colmillos.
Detrás, un Kobolt chillo con ira.
Mufasa respiro hondo, asimilando la sensación y disfrutando del momento.
Una sonrisa de oreja a oreja marcó su rostro.
—Esto es lo que buscaba.
Con eso, salió disparado en línea recta hacia el primer goblin que se acercó.
Su cuchillo trazó un arco simple y torpe, alcanzando su pecho y provocando un estallido.
El resultado fue el mismo, cuerpo destrozado y manchas de sangre.
Su hermosa melena blanca ondeó con su salvaje movimiento.
El pequeño niño león avanzó sin parar.
Destrozó el cráneo de otro goblin, cortándolo antes de que se acercara lo suficiente para clavarle sus garras.
El Kobolt, que ahora estaba peligrosamente cerca, abrió su hocico e intentó morder su cuello.
Mufasa reaccionó rápidamente.
Si no hubiera sido un hombre león, con sentidos super desarrollados, superiores a los de un humano normal, no hubiera escuchado el ataque sorpresa.
Su mano se extendió.
Ante los ojos del kobolt, un puño con crepitantes rayos negros corte desde arriba con una fuerza atronadora.
El puño cayó como un martillo.
Impacto de lleno en el cráneo del kobolt, destrozando su cráneo y haciendo estallar sangre y materia cerebral en el rostro de Mufasa.
Pero él no se asqueo.
Estaba emocionado.
Su corazón bombeaba cada vez más rápido.
Apartó el cuerpo y miró a su siguiente víctima: otro goblin.
Miro su cuchilla, aun cargada con su voluntad y manifestándose como rayos negros.
Luego, pensó en su bestificacion.
—¿Qué pasaría si los combino?
La idea lo entusiasmó.
Pero había un problema.
¿Cómo se activaba?
La habilidad de beatificación de Mufasa —Nemea— era una transformación que fortaleció enormemente todo su estado al activarse.
Similar a la de Ottar, tal vez mejor.
¿Qué pasaría si combinara tan poderosa habilidad con su relámpago negro empoderador?
¿Qué pasaría si Ottar se bestificara y tuviera la habilidad Avenger de Aiz?
¿Y si a eso le sumara su magia?
La idea lo hizo temblar de emoción.
Respiro hondo e imagino que la habilidad se activaba.
Había leído Danmachi, la novela, visto el manga y el anime.
Para Bell, activar su habilidad Argonauta requería de mentalidad y pensamiento de activación.
Entonces, eso hizo.
Pensó en esa habilidad y la activó.
—…¿Hum?
No ocurrió nada.
Movió su cuerpo hacia un lado para esquivar las garras del goblin, levantó su cuchillo y atravesó su garganta.
Con un chasquido, retorció la cuchilla y acabó con su vida.
Pero algo cambió.
El relámpago se apagó repentinamente.
Haoshoku, o como él lo conocía, Haki del conquistador, en este mundo funcionaba con la mentalidad, como en One Piece.
Pero aquí era una habilidad y no un dote que se podía aprender si se tenía la suerte de nacer con él.
Frunció el ceño.
—¿Por qué no funcionó?
¿Por que se apago el relampago negro?
La decepción comenzó a filtrarse por su mente.
Sin saberlo, esa decepción le impidió usar el haki.
Su habilidad no depende enteramente de la voluntad, pero su efecto si.
El efecto básico, era un fortalecimiento del poder de ataque muy similar a Avenger de Aiz.
Pero para Mufasa, su odio no potenció el efecto de la habilidad, sino que fue su voluntad.
Ahora, siendo un principiante y siendo la primera vez, no pudo controlar el efecto.
—Graaaa…
Un goblin apareció por la pared.
—No importa.
Disfrutemos el momento.
Decidió ignorar los problemas y disfrutar de su nueva fuerza.
Estaba emocionado y quería divertirse.
Con esa mentalidad, un débil rayo crepitó en su hoja.
– – – Un hombre vagaba por el primer piso del piso 1, siguiendo el camino que sabía de memoria para bajar aún más.
Hoy se despertó temprano.
Como todos los días, afiló sus dos hachas y partió directo al calabozo.
Un goblin, sin saber su verdadero poder y teniendo poca inteligencia, le gruñó y se interpuso en su camino.
Sus hermanos, al ver a uno de ellos bloquear el paso, se envalentonaron y comenzaron a bloquear su paso.
Todos gruñeron al unísono, levantando sus garras de forma amenazante.
Sin embargo, la expresión aburrida del hombre perduró.
Con un rápido movimiento de una de sus hachas, cortó limpiamente la cabeza del goblin.
Los demás, al parpadear y ver a uno de los suyos aparecer muerto, entraron en pánico.
Con chillidos lastimeros, comenzaron a correr hacia atrás.
El hombre no mostró emoción alguna.
Bostezo aburrido y siguió caminando.
Una docena de goblins corrieron delante de él, presas del pánico.
Los goblins corrieron en línea recta, casualmente en la misma dirección a la que necesitaba ir.
Ignorandolos, siguió caminando.
Su atención se perdió en su andar y en recuerdos no olvidados.
Pero una voz llena de vitalidad captó su atención.
—¿Vienen más?
¡Es genial!
Una voz joven y apasionada sonó en la distancia.
Pronto, una pequeña silueta de león con melena blanca y ojos plateados apareció.
Su chillido, crepitando con un rayo negro, destrozaba a diestra y siniestra los monstruos que se acercaban.
Los goblins, antes asustados, atacaron juntos al niño león que bloqueaba su ruta de escape.
Los ojos grises del hombre siguieron su silueta desde la distancia, observando con interes el rayo negro en la cuchilla del niño.
Sin embargo, otra cosa llamó su atención.
—¡Jajaja!
El niño se reía como si estuviera jugando.
Cortaba y reía.
Apuñalaba y reía.
Destrozaba craneos con sus manos envueltas en rayos negros y se reia.
Un recuerdo lejano volvió a la mente del hombre.
Un joven Chienthrope que escapó de su tierra natal en busca de aventuras.
Encontró una familia y comenzó a superarse.
Pero todo salió mal.
Luego, se rindió.
¿Cuándo fue la última vez que disfruto blandiendo sus hachas?
El niño siguió cortando cuerpos y extremidades sin parar, avanzando sin contratiempos e ignorando los cuerpos que dejaba tirados.
Todo monstruo en su camino fue destruido en una masacre total.
Sin piedad, sin oportunidad de defenderse.
Recibió mordidas y rasguños, pero no dejo de reírse.
—Ni siquiera está tomando las piedras.
Pronto, la figura del niño león desapareció en la distancia, ignorante a los ojos grises que lo miraban aventurarse.
—Je…
no esta teniendo en cuenta su propia seguridad.
– – – – – —¿Qué mierda?
Un grupo de aventureros caminaba por el piso 1, examinando los alrededores en busca de goblins o kobolts.
Pronto, tanto ellos como varios grupos débiles, fruncieron el ceño al no encontrar monstruos.
—Todos sus cuerpos estan destrozados.
—¿Magia?
—No, no hay residuos de poder mágico.
El elfo del grupo negó con la cabeza, descartando la idea de que una fuerza explosiva como la magia destruyera sus cuerpos.
Mirándolos, parecía que algo increíblemente poderoso los había destrozado.
Pero no era magia, así que era físico.
—Es poco probable que un monstruo de pisos profundos esté en el piso 1.
Las regulaciones todavía afectan este piso.
Los ojos de todos recorrieron el largo pasillo.
La luz fosforescente reveló la escena.
Cuerpos verdes destrozados y sin vida.
Extremidades.
Órganos.
Sangre oscura.
Era asqueroso de ver.
Eran aventureros, acostumbrados a ver este tipo de escenas.
Sin embargo, la imagen no era importante, sino su trasfondo y contexto.
¿Qué clase de monstruo podría lograr algo así?
¿Seguiría el monstruo presente en los alrededores?
—Tsk!
—el líder chasqueo mientras aumentaba el agarre en el mango de su hacha —.
¿Tyler?
—Nada.
Moviendo sus orejas de animal, el hombre bestia del grupo negó con la cabeza.
No lograba encontrar algún ruido inusual.
Para un hombre bestia, aunque fuera de nivel 1, sería fácil captar la más mínima perturbación.
—Miren —una mujer se agacho junto a varios órganos—.
Las piedras siguen aquí.
Todos examinaron diferentes cuerpos, encontrando las piedras mágicas.
—Que raro…
¿Será un monstruo o un aventurero?
—No puede ser un aventurero.
¿Quién dejaría todas las piedras mágicas?
—Que cosa tan rara —murmuró el líder desconcertado—.
Como sea, tomen las piedras.
– – – – – —¡Jajaja!
Una risa alegre resonó en la profundidad del primer piso.
Una cuchilla decapitó bruscamente a un kobolt, provocando que su cabeza saliera volando por los aires.
Su cuerpo, ahora sin cabeza, cayó pesadamente hacia atrás al perder su fuerza.
Sangre comenzó a chorrear.
Un puño voló en línea recta, destrozando el cráneo de un goblin que atacaba con sus garras.
Mufasa pasó de largo del cuerpo y siguió buscando presas.
Estaba eufórico.
Desde que hizo estallar al primer goblin, no dejo de cortar y matar monstruos.
Era tan divertido para él.
Muchos buscaban el significado de la vida a lo largo de sus vidas, muriendo sin saber si lo encontraron.
Pero no sería uno de ellos.
Ahora, allí mismo, sintió que lo había encontrado.
Pateó con su pie y torció el cuello de un kobolt.
Otro corto desde su derecha con sus garras.
Estando tan cerca, no había posibilidad de esquivarlo.
Levantó su brazo y dejó que el avambrazo recibiera todo el daño.
Tres cortes profundos se grabaron en la pieza de cuero endurecido, incapaces de traspasarlo por completo.
—¡Vamos, sigan!
Rugió con fuerza.
Barrio las piernas del kobolt y luego pisó su pecho con fuerza.
Un crujido asqueroso sonó en el momento en que su bota destrozó su pecho.
Luego, el monstruo explotó en cenizas.
Aquel pisotón había dado de lleno en su piedra mágica.
—Esto es tan divertido.
Ahora que tenía su falna, sentía que podía hacer lo que quisiera.
¿Matar al dragón tuerto?
Su emoción era enorme, pero no surrealista.
Pero mientras destrozaba todo a su paso, sintió que nada podía pararlo.
Esa emoción hizo arder su corazón con más fuerza.
Un brillo intenso iluminó sus ojos.
Entonces apareció.
—Parece que te estás divirtiendo.
Una voz profunda llegó desde la oscuridad.
Las orejas de león de Mufasa se tensaron en el momento en que escuchó las palabras.
¿Por qué no había escuchado las pisadas de la persona?
Terminó de cortar a un goblin y se giró para encarar a la persona.
Murafa revisó su estado brevemente tras salir del “momento”.
Tenía pequeñas heridas a lo largo de su cuerpo, principalmente en sus brazos y piernas.
Pero nada era grave, había golpeado más rápido que los monstruos.
Centro su mirada plateada en la silueta que atravesaba la oscuridad.
—Entonces…
¿Te diviertes?
—Si.
No dudo en responder con sinceridad.
Se estaba divirtiendo, y mucho.
La silueta caminó lentamente desde la oscuridad, apareciendo como un espectro traído del infierno.
Un par de ojos grises como el acero lo miraron, por un momento olvidó respirar.
Él conocía esos ojos.
Un hombre emergió de la oscuridad, vestido con un equipo de mayor calidad que el de Mufasa.
No era un experto en armas y mucho menos en su calidad, pero mirando su cuchillo y el equipo del hombre, pudo notar la clara diferencia.
—Si, lo pude notar.
Sus palabras fueron cortas y deliberadas.
—Te estás divirtiendo mucho…
y eso me molesta.
Extendió su mano y tomó una de las hachas atadas en su cintura.
Luego, caminó con unos pasos pesados, declarando su intención claramente.
Lucha.
—Matar un par de ratas y ya te crees poderoso.
Me molesta.
—Entonces mira hacia otro lado.
En vez de retroceder ante el hombre, el cual lo había abrumado con velocidad absurda en el edificio abandonado, Mufasa sonrió con emoción ante el reto.
Levantó su cuchillo y dejó que su emoción se filtrara a través de él.
Rayos negro crepitaron en su cuchilla.
La mirada acerada del hombre se entrecerró con curiosidad.
—Eso no es magia.
¿Una habilidad?
—¿Por qué no lo descubres?
—Mufasa respondió con un reto.
Estaba emocionado, y sobre todo, tenía un fuerte deseo de probar su fuerza contra el hombre.
Aquel hombre lo había abrumado, y ahora, quería medir el poder de ambos a través de un choque.
—Más fuerte que un nivel 1.
¿Nivel 2…
tal vez 3?
Aunque emocionado, no dejó que esa emoción nublara por completo su mente.
Ahora que veía al hombre, claramente fuerte, caminar hacia él, recobró un poco el sentido.
Ahora que recobro el sentido, ¿Se asustó del hombre?
¡En lo absoluto!
—Bien —el hombre, cuyo nombre es Barcelo, no se molestó por el desafío del niño—.
La arrogancia de los novatos hoy en día es molesta.
Con un fuerte pisotón, el hombre despegó hacia Mufasa.
Su velocidad era menor ahora, claramente frenada para que Mufasa pudiera reaccionar a ella.
Mufasa, sin entender los motivos del hombre, respondió con un corte.
Captó el hacha del hombre, con una velocidad justa para que pareciera sólo veloz.
Sin embargo, no pudo medir la fuerza detrás.
La distancia entre ambas armas se cortó en un instante.
El hacha, cargada con una fuerza increible, impacto de frente contra la cuchilla que liberaba rayos negros.
Un choque de fuerza.
No, eso no ocurrió.
Mufasa creia que, con el rayo negro de su habilidad, podria borrar la diferencia de nivel y forzar al hombre a la defensiva.
Pero el destino y el mundo no funcionaban de esa manera.
El hacha barrio por completo la cuchilla, apagando los rayos negros con pura fuerza bruta.
Una explosion de acero ensordecedora.
Luego…
¡Crack!
Un crujido asqueroso sonó.
Mufasa, con su sonrisa congelándose, sintió como ambos brazos se deslizaban tras el choque apocalíptico contra Barcelo.
Sintió que sus pies abandonaron el suelo.
Su cuerpo voló hacia atrás con fuerza.
Luego, se estrelló contra la pared más cercana.
—¡Ugh…!
—un gemido lastimoso y dolorido salió de sus labios.
Se retorció ligeramente antes de enderezarse pesadamente, con la respiración entrecortada y la visión medio borrosa.
Tomo un par de respiraciones antes de poder ver claramente.
Miró su cuchillo, ahora roto por la fuerza absurda que lo golpeó.
Pero no fue solo la fuerza absurda, sino una combinación de factores.
La daga había cortado sin parar durante días, desde que Mans se la dio.
No se le dio mantenimiento.
Luego, su poderosa habilidad era tan fuerte que dañaba el arma pese a ser de una gran calidad.
La uso durante horas, dañando la hoja que ya comenzaba a ceder.
—Vaya…
que lastima.
Una bota aplasto la cuchilla con desdén.
—¿Qué pasó con esa confianza?
¿La destruí con mi hacha?
Barcelo no tuvo piedad alguna, su lengua filosa soltando frase tras frase.
El niño saltaba de un lado a otro en su primer día como aventurero, todo sin preocuparse por su seguridad.
Esto no era más que un bautismo.
Le estaba enseñando una valiosa lección.
En el calabozo, el poder lo es todo.
Bajo la mirada hacia el niño tendido contra la pared.
¿Lloraría?
¿Se rompería?
Quería ver su reacción.
Pero no salió como esperaba.
—¡Jajajaja!
¡Increíble!
¡Otra vez!
La locura del niño león empeoró.
Lo que debería ser una absoluta derrota, un quebrantador de espíritus, no había sido más que algo divertido para él.
Observó al hombre y rió a carcajadas.
—¿Qué le sucede a este niño?
Allí, parado en silencio mientras miraba al niño con los brazos dislocados, se quedó perplejo.
¿Estaba mentalmente roto?
—Así que ese tipo de poder es posible —murmuró el niño tras dejar de reir—.
Es asombroso.
Lucho visiblemente mientras se levantaba con dificultad, todo bajo la mirada de Barcelo.
No había resentimiento en su mirada.
—Ese fue un gran golpe.
En lugar de tener miedo, estar enojado o resentido, Mufasa sonrió brillantemente y elogió la fuerza del hombre.
Para él, aquel golpe era increíble.
Él quería hacer un golpe igual de fuerte.
¿Un golpe capaz de dislocarle los brazos y enviarlo a volar varios metros?
Todo eso mientras evitaba destrozarle todo el cuerpo.
Era increíble.
—¿Cómo te llamas?
Los ojos acerados de Barcelos permanecieron inescrutables, sus pensamientos totalmente desconocidos.
Se quedó parado, mirando fijamente a Mufasa.
Su brillante sonrisa.
Aquella voluntad.
¿El rayo era una manifestación de su voluntad?
Habló lentamente.
—Barcelo.
—Jajaja, Barcelo.
Choquemos de nuevo cuando me haga más fuerte.
La confianza en sus palabras era tanta, que por un momento Barcelo se sintio que de verdad sucederia.
—Estás loco.
Engancho de nuevo el hacha con el que había enviado a volar al niño y se acercó.
Extendió su mano y de un tirón acomodo de nuevo el brazo derecho, repitió lo mismo con el izquierdo.
Busco entre sus cosas y sacó una botella con un líquido rojizo.
—Esto debería curar cualquier lo que falte.
Le tiró la botella y se dio media vuelta, luego desapareció en la oscuridad.
No quería hablar más, no sintió necesidad.
—¡Jajaja!
¡Choquemos acero de nuevo, Barcelo!
La risa de Mufasa fue bastante audible.
—Qué niño tan raro.
.
.
.
¡Qué fuerza tan increíble!
Sabía que los aventureros podrían tener una fuerza más allá del razonamiento humano.
Superhombres en toda regla, capaces de hazañas increíbles.
¿Pero esto?
Sentir en carne propia ese tipo de fuerza fue…
¡Increíble!
Ignore el dolor en mis brazos y cuerpo y tome la poción.
Quité el corcho de la poción y me la bebí por completo.
Un cálido calor recorrió mi cuerpo, como una hoguera que abrazó todo mi cuerpo.
La sensación se extendió rápidamente, curando todas mis heridas.
—Ah…
no sabe mal.
Arrojé la botella hacia un lado.
—Humm, no recogí ninguna piedra.
Dio media vuelta y comenzó a recoger todas las piedras mágicas que pudo.
Los cuerpos eran un desastre, por lo que la recolección no fue un gran desafío.
En otra parte al mismo tiempo.
Varios pares de ojos observaban la situación con asombro.
—¿Qué acaba de pasar?
—Ese loco con el hacha lo mandó a volar de un golpe.
—¿Y esos rayos negros?
No era magia.
Con muchas preguntas pero ninguna pregunta, los pares de ojos decidieron retirarse en silencio.
Por lo que pudieron deducir, aquel rayo negro era una habilidad potenciadora muy potente.
No tenían ganas de verificarlo.
.
.
.
Continuara…
¿Les gusto el capitulo?
Cualquier duda o sugerencia es aceptada.
Pueden dar ideas para personajes o miembros de la familia Osiris, como ejecutivos.
Que tengan un bonito día.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com