Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2 - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Ganador
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15: Ganador 15: Ganador —¡Denji!
—Nayuta corría desde la puerta del colegio a los brazos de Denji, quien la envolvió en un fuerte abrazo.
—¡Nayuta!
—Denji la puso sobre sus hombros, mirándola y cerrando los ojos para sonreírle—.
¿Vamos a casa?
—¿Podemos ir al parque hoy?
—No lo sé…
—Denji dudó, caminando y mirando al frente, dudoso—.
¿Por qué debería?
—Saqué un diez en matemáticas —Nayuta hizo una pose de victoria, mientras Denji asentía.
—Entonces vamos.
—¡Oye, no corras tan rápido!
—Nayuta estaba agitada, corriendo detrás de Denji, cuya sonrisa contrastaba con el agotamiento de la niña—.
No te alcanzo…
—¿No puedes?
—No, no puedo…
—Nayuta cayó al pasto, mirando al frente y sudando a mares—.
Calor, mucho calor…
—Oh, es verdad —Denji se acercó donde ella, mirando a Nayuta desparramada en el suelo—.
Pronto iniciará el caluroso verano.
—Helado…
Helado…
—Nayuta alzó sus brazos y apretó repetidamente las manos—.
Denji, helado…
—Bien, ya sabes cómo es esto —Denji la cargó en su hombro como a un costal de papas, llevándola al puesto de helados del parque.
—Ya sé…
—Nayuta recuperó su espíritu, sonriendo con audacia—.
Si gano, cenaremos pizza.
—Oye, ¿No te hartas de la pizza?
—Nayuta se acomodó mejor, sentándose sobre los hombros de Denji, jugueteando con su cabello.
—Tienes el cabello muy suave.
—Es porque uso tu champú —Denji se burló, Asa comenzando a darle golpecitos.
—¡Ladrón!
—Oh, hola Denji-San…
—Una chica emergió del puesto, nerviosa y sonrojada—.
¿Lo mismo de siempre?
—¡Amai-Chan!
—Nayuta sonrió alegremente—.
¡Dos de mora azul!
—Entendido, Nayuta-Chan —Amai le sonrió a la niña, yendo a por los helados—.
¿Cómo te fue en la escuela?
—¡Saqué un diez en matemáticas!
—Nayuta lucía contenta y orgullosa, con estrellas en los ojos.
—¡Felicidades, Nayuta-Chan!
—Rietsuko-San, ¿Dónde está Hideo-San?
—Denji preguntó, mirando a la chica sacar dos paletas de mora azul.
—Oh, Kenichi-Kun…
—Amai le miró, nerviosa—.
No lo hemos visto.
Ayer dejó la tienda abandonada y el jefe la cerró.
—Que raro…
—Denji recibió ambas paletas, sacando dinero de su cartera—.
Aquí tienes.
—No hace falta —Amai se negó de forma apenada—.
Es por el diez de Nayuta-Chan.
—Ya la mimo lo suficiente —Denji le puso el billete con gentileza en la mano, sonrojando a la chica—.
Por favor, ten esto.
No trabajas gratis.
—G-Gracias, Denji-San —Amai guardó con nervios el dinero en su bolsillo, despidiéndose del dúo sin mirar al rubio a la cara.
—Le gustas a Amai-Chan —Nayuta disfrutaba su helado en una banca del parque, mientras Denji comía con sinceridad.
—¿Enserio?
—Denji se detuvo, mirándola con sorpresa.
—No te hagas…
—Nayuta le entrecerró los ojos, Denji mirando a otro lado con una risita.
—Bueno, ¿Y a quién no le gustaría?
Soy muy guapo.
—¡Exacto!
—Nayuta asintió en repetidas ocasiones—.
¡Eres el más guapo del mundo!
—Claro, claro…
—Denji habló con orgullo.
—Pero Denji —Nayuta le habló, y el chico parpadeó, regresando su mirada al flequillo de la chica—.
¿No te sientes solo?
—¿Solo?
—Denji parpadeó, confundido—.
¿Por qué me sentiría solo?
Te tengo a ti, pequeña diablilla.
Denji se acercó y le besó la frente a la pequeña pelinegra, haciéndola inflar sus mejillas con un tenue sonrojo.
—Tonto, no me refiero a eso —Nayuta negó rápidamente con la cabeza.
—Oye, te vas a desnucar —Denji le detuvo con una mano, haciéndola suspirar.
—Ya sabes a qué me refiero, Denji.
No eres ningún tonto.
—Sí, sí, lo sé…
—Denji se rió, parándose y cargándola con una sola mano, sentándola sobre sus hombros—.
Pero, ¿Por qué querría novia?
—Pues ya sabes —Nayuta le habló con un tono de obviedad redundante—.
Para estar feliz, para enamorarte, para amar.
—Nayuta, yo no necesito novia para ser feliz ni para amar —Denji sonrió, acabando su helado junto a ella—.
Todo eso lo puedo hacer contigo a mi lado.
No necesito otra mujer en mi vida más que a Nayuta-Chan.
—¿Enserio?
—Los ojos de Nayuta tenían un brillo sorprendente, cristalinos—.
Denji, ¿Hablas enserio?
—Sí, hablo enserio.
Todo lo que quiero en este mundo es a Nayuta-Chan, nada más que a ella.
Ninguna mujer, por más hermosa que sea, podría hacerme más feliz que tú —Denji sonrió, cerrando los ojos y alzando su cabeza—.
Y tampoco podría ser capaz de amar a alguien más que a ti, Nayuta.
—Denji…
—Nayuta le abrazó, su voz era suave y cálida—.
Te amo, Denji.
Denji caminaba mientras la niña miraba su paleta, frunciendo el ceño.
—Perdí…
¿Cómo es posible?
—Bueno, supongo que esta vez yo soy…
—Denji miró su palito de helado, un estremecimiento lo detuvo en su paso.
—¿Denji?
—Nayuta miró al rubio congelarse en su camino—.
¿Qué sucede?
—Ganador…
—Denji miró su palito del helado, y de repente, Nayuta sintió que la nuca del rubio se hizo fría, un temblor le recorrió.
—¿Tienes frío, Denji?
—Nayuta lo abrazó más fuerte, preocupada—.
Vamos a casa, te vas a congelar.
—S-Sí…
—Denji caminó de forma un poco apresurada, su vista concentrada en el suelo—.
Vamos a casa, Nayuta.
Una chica de pelo rosado cenizo y bastante tenue estaba por el parque.
Llegaba hasta por debajo de su mentón, dos mechones enmarcaban su rostro hasta la altura de su boca, con un flequillo cubriendo su frente.
Cejas delgadas y una mirada pacíficamente apática.
Tenía una tez pálida, nariz respingada y fina, labios rosado brillante y vestía un uniforme escolar semejante al de la propia Asa.
El cuello de su camisa inferior tenía un moño de color.
Ella tenía tres lunares pequeños bajo el ojo izquierdo, con dos más juntos que el otro.
Bajo el ojo derecho un solo lunar se perfilaba, y un quinto estaba del lado inferior derecho del mentón, cercano a su labio.
Eran pequeños puntos curiosos y lindos, contrastando con sus ojos.
Dos iris cansados y ausentes de brillo, fucsia y, como rasgo distintivo, de anillos concéntricos.
Ella llevaba dos perforaciones en la parte superior del lóbulo de sus orejas, con dos pendientes en el centro de sus lóbulos.
Aquellos pendientes eran largos y negros, con una cola en forma de triángulo oscuro, muy semejante al cordón de una motosierra.
Ella observaba al dúo marcharse, completamente lejana a ellos, aún en el parque y bastante estoica, quizás agotada.
—Buenas tardes —una voz suave y carente de emociones habló, haciendo que Amai se gire para ver a la figura de la chica de ojos extravagantes.
—Buenas tardes, ¿Le puedo ayudar en algo?
—Disculpe, vi que el chico lindo y la niña pidieron dos paletas…
—La chica habló con serenidad—.
¿Podría tener uno de esos?
—Claro —Amai dijo con una pequeña sonrisa forzada—.
¿Chico guapo?
¿Se refiere de Denji-san?
—¿Así se llama?
—La chica habló con una curiosidad y voz cansadas, agotadas—.
No sabía.
¿Y la niña?
¿Es su hija?
—Ah, Nayuta-Chan es su hermana —Amai entregó la paleta, mientras la chica sacaba un billete de gran denominación y se lo daba—.
Eh, es mucho dinero.
Esto solo cuesta cien yenes.
—Tómalo, por favor —la chica obtuvo su paleta, dándose la vuelta—.
Gracias por la paleta, que tengas un lindo día.
—¡Oye, tu cambio!
—Quédate con él, el dinero va y viene —la chica se giró, mirándola con aquellos ojos extraños—.
Haz algo bueno con ese dinero.
Disfrútalo, ve al cine, pídele que salgan.
—¿Eh?
—Te gusta, ¿Verdad?
—¡¿Denji-San?!
—Entonces deberías invitarlo a salir mañana —la chica se giró, sin darle más explicaciones, pero dejándole unas últimas palabras—.
Luego de eso, no podrás hacerlo.
—Que chica más extraña…
—Amai estaba nerviosa, mirando el dinero en sus manos—.
Cien mil yenes.
Está loca…
—Está bueno —la chica estaba sentada en la banca del parque, observando a los pájaros sobrevolar el área.
Uno de los pájaros voló hacia ella, posándose sobre una mano que extendió.
Sobre su dedo índice decidió posarse, mirándola con curiosidad.
Ella extendió su paleta, pero el pájaro no parecía querer probarlo.
—Nayuta…
—La chica miró al ave irse y sobrevolar el cielo, perdiéndose en el crepúsculo—.
Es un nombre por el que podría llamarte, Laplace.
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