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Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2 - Capítulo 18

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  3. Capítulo 18 - 18 Inocente
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18: Inocente 18: Inocente —Ven a mí…

—Una voz gutural resonó, femenina por poco—.

Mi otra mitad.

—Dios, esto está muy bueno —Yoru comía con la boca repleta de Ramen, sonrojada—.

Esto es lo mejor que he probado.

—Pero, solo es Ramen…

—Asa desviaba la mirada de Yoru, asqueada—.

Termina pronto, ¿Quieres?

No me gusta verte comer.

—¿Por qué?

—Yoru tenía las mejillas inflamadas, mirando a la chica con curiosidad—.

¿No te gusta ver comer a los demás?

—No me gusta verme comer —Asa dijo, y Yoru pasó la comida con lentitud, saboreándola.

—Pues deberás acostumbrarte.

Quizás pase todo el tiempo del mundo comiendo —Yoru seguía comiendo los fideos, cerrando los ojos—.

Maldita sea, no recordaba que fuera tan bueno el huevo.

Un temblor en la parte inferior del colegio sacudió los alrededores.

El ramen de Yoru tembló levemente, ella se paró y cuidó que ni una sola gota del caldo se derrame, sus ojos entrecerrándose.

—Un demonio —dijo la guerrera, acercándose a la barandilla y observando el suelo—.

¿En el suelo?

—La escuela tiene un sótano para emergencias contra demonios…

—Asa murmuró, mirando todo con nerviosismo—.

Yoru, ¿Este demonio es fuerte?

—No lo sé…

—Yoru parecía atenta a los movimientos, mirando el poco ramen que le quedaba—.

Pero no puede ser más fuerte que yo.

Yoru devoró el resto de la comida, manchándose un poco la camisa.

Asa lo miró con asco, comenzando a tener arcadas.

Yoru se limpió con cuidado, sonriendo levemente.

Miró su plato y lo sostuvo en su mano, observando el suelo.

Grietas aparecieron, justo donde debería haber estado el sótano que Asa mencionó.

—Aquí viene.

El edificio frente a ellas colapsó, la estructura de hormigón cayó sobre los estudiantes del pasillo y aulas, sus gritos pronto se escucharon y horrorizaron al personal.

Ellos fueron silenciados tras unos segundos, y Yoru frunció el ceño.

Asa veía esto con asombro.

—No puede ser…

—Yoru se agachó, metiendo su mano en su sombra—.

Esto es malo.

—¿De qué hablas?

—Esta sensación…

—Yoru se paró, con una daga en sus manos, la cual se vislumbraba con un brillo metálico semejante a la crema—.

Este es muy fuerte.

—¿Qué demonio crees que sea?

—¿Quieres sentirlo?

—Yoru le miró, seria.

—¿Eh?

—Asa de repente sintió un escalofrío que le entumió el cuerpo, un frío que le calaba los huesos e iba más hondo que su propia existencia—.

¿Q-Qué es esto?

—Es el Demonio al que nos enfrentamos —Yoru volvió a tomar control del cuerpo, mirando al frente, donde el polvo y los escombros actuaban como película protectora—.

No puedo saber con exactitud quién es, pero es seguro decir que es muy fuerte.

—¿De verdad?

—Asa, tomaré el control esta vez.

Trata de seguirme el ritmo y prestar atención a lo que haré —Yoru le dijo, el cuchillo en sus manos parecía un adorno inútil—.

Tendré que tomarme esto muy enserio.

En mi estado actual, no somos rivales capaces de obliterarlo.

—¿Qué?

—Asa miró a Yoru lanzar aquella daga con tanta potencia que incluso hizo un hoyo en la cortina de humo—.

¿Qué haces?

¿Por qué tiras tu arma?

—No nos servirá —Yoru se agachó y metió sus manos en su sombra, mientras sus pies eran cubiertos por esta—.

De cualquier forma, tenía que usar esto alguna vez.

—¿De qué hablas?

—¿Recuerdas cuando tomé posesión de tu cuerpo?

Eliminé a Aome y la convertí en algo muy útil.

Quizás no es tan poderoso como si hubiera tomado a Justicia en su totalidad, pero…

—Yoru sonrió, su mirada era afilada y contenía aquella estela carmesí etérea que la hacía sobrenatural—.

Será suficiente para lidiar con este demonio.

Los brazos y piernas de Yoru fueron cubiertos por guantes y botas respectivamente.

Estas se encendieron en líneas blancas luminiscentes, con una cubierta negra y garras doradas.

Pronto, Yoru se irguió con una gallarda postura.

Aquel conjunto para sus extremidades brilló en sus grietas, mientras Asa observaba, catatónica.

—¿Q-Qué es esto?

—Preguntó ella, tragando saliva.

—Es el equipo Balrog.

Normalmente debería estar prendido en fuego y cubrirme hasta los hombros, pero…

—Yoru sonrió, adoptando una postura de boxeo con los pies listos para patadas, muy semejante a las artes marciales mixtas—.

Esto sirve.

—¿Equipo Balrog?

—Ah, es verdad.

No sabes nada de mi leyenda en el infierno —Yoru se burló—.

Creé armamento específico para mí.

Eran demonios cuyo poder y consciencia los hicieron dignos de ser portados por mí.

Beowulf y Balrog, son las dos etapas de un mismo conjunto.

Aunque son las mismas, se enojarían si los llamo igual.

—¿Enojarían?

¡Espera, están conscientes!

—¡Ayúdame!

—El grito desgarrador de Aome resonó en la mente de Asa, paralizándola.

—Oh, sí —Yoru le miró, seria—.

Este es el castigo de Aome por haberte asesinado.

Mantener su consciencia dentro del arma es su penitencia.

Ahora sí, a combatir.

—Deténganse —Yoshida paró al grupo, su celular sonando y él contestando—.

¿Sucede algo?

Un gran insectoide, con dieciséis patas y dos bultos que parecían formar su abdomen descendió colgando de un hilo muy delgado.

Los estudiantes le miraron, abriendo los ojos y poniéndose en posición de pelea.

—¡¿La escuela?!

—Yoshida se alarmó, dándose la vuelta para ver al insectoide bajar—.

Iré ahí pronto.

No tardo.

—Yoshida-Sempai…

—Nina habló, tragando saliva.

—Demonio de las arañas —Yoshida estaba al frente del grupo, sacando una katana corta desde su cintura—.

No se despeguen, miren a sus alrededores, al suelo y al techo.

El demonio de las arañas puede poner huevos y sus crías tienden a ser muchas.

—¿Por qué no pedimos apoyo?

—¿No querían enfrentarse a demonios?

—Yoshida giró, sonriendo—.

En un combate real, nadie va a apoyarte.

—Esa daga casi me atraviesa…

—Una sombra grande se irguió con seguridad, mirando el bloque destruido a su costado—.

Aunque no me hubiera hecho mucho daño.

Frente a la figura cayó una chica, dispersando el humo con su impacto.

Botas y guantes negras, con líneas brillantes blancas y garras doradas.

La figura enfrente suyo lo miró y, en un instante, pareció entender la situación.

—Con que eres tú quien robó el fragmento de mi alma —la figura no lucía enojada, sino más bien, curiosa—.

Puedo percibir una cantidad inmensa de maldad en tu interior.

Un sin fin de crímenes y pecados.

—Je, ¿Esta es tu habilidad?

¿Ver los corazones de los demás?

—Yoru se puso de pie, mirando los pies de la criatura—.

Esa toga, ¿Eres Justicia?

—Lo soy…

—Una figura hecha de mármol estaba erguida—.

En mi forma despierta.

Era enorme, de unos tres metros y medio.

Tenía la apariencia de una mujer bella, con el cabello rizado que no se movía, pareciendo una estatua.

Un gran velo cubría su rostro, ceñido a su piel, revelando facciones delicadas que la hacían lucir inconfundiblemente griega.

Sus ojos estaba cerrados tras el velo, su boca en una perpetua sonrisa de labios tenue.

Ella sostenía una balanza en su mano derecha, y en la izquierda había un báculo con dos serpientes gemelas enroscadas, formando un infinito.

La mano que sostenía su balanza era recubierta con un guante que vibraba en acero cromado, pero sin garras.

Yoru identificó estas características, relacionándolas con la transformada Aome.

—Esa chica, ¿Cuánto de tu alma tenía?

—Menos del diez porciento —Justicia habló, serena, su voz era más suave y delicada—.

Y tú…

¿Guerra?

Justicia tuvo que esquivar un puñetazo, moviéndose con agilidad hacia un lado, destrozando más edificios.

Yoru había sido disparada con un gran derechazo que provocó a la estatua pálida, quien sonreía.

—Ya entendí.

¿De verdad quieres hacerlo a tu modo?

—¿Crees que me ceñiré al tuyo?

—Yoru cayó con gracia, mirando a la estatua con serenidad.

—¿Cómo te impulsaste tanto?

—Asa le preguntó, mientras Yoru sonreía.

—Balrog y Beowulf tienen la capacidad de impulsar las aptitudes físicas del usuario.

Pueden permitir maniobras en el aire, pues sus energías impulsan con ondas de choque que rompen el viento.

Por eso mis movimientos parecerán más versátiles, fluidos e imposibles…

—Yoru le contestó en su mente, adoptando una postura semejante a la del Taekwondo—.

Asa, prepárate para saber lo que la guerra es capaz de hacer.

—Bien, entonces no me dejas otra opción —Justicia suspiró, decepcionada—.

Expansión de Dominio.

—¿Qué?

—Yoru abrió los ojos, siendo engullida en una cúpula que la encerró en un espacio oscuro—.

¡Mierda!

—¡¿Qué sucede?!

—Algunos demonios pueden encerrarte en una barrera donde sus habilidades son absolutas.

—Corte pálida —Justicia dijo, mientras Yoru aparecía frente a una corte marcial que le rodeaba, con caras vestidas de velos, iguales a Justicia, y arriba de ella, justo enfrente suyo, estaba Justicia actuando como jueza—.

Bienvenida, Guerra.

Es un honor tener a un Jinete en mi dominio.

—¿Puedes usar tu dominio incluso sin un fragmento de tu alma?

—Preguntó Yoru, serena.

—Sí, así es —Justicia habló con la misma serenidad—.

No pareces asustada.

¿Sabes acaso lo que ocurre en mi dominio?

—¿Qué ocurre en tu dominio?

—Preguntó Yoru, impasible.

—Dentro de mi dominio, todo aquel que entre será juzgado por mi balanza.

La izquierda representa sus pecados, la derecha sus buenos actos.

De acuerdo a qué lado de la balanza salga inclinado, será recompensado o castigado en función de los crímenes.

Si el demonio es culpable, su habilidad queda inútil.

Si el demonio es inocente, sus habilidades incrementan.

Si el afectado es un humano, sufre un castigo físico o, en su defecto, cura sus heridas.

—¿Por qué te dice todo de sus habilidades?

¿Es estúpida?

—Asa preguntó, incrédula.

—La justicia no puede mentir, sin importar quién seas.

Siempre que le preguntes algo, Justicia está obligada a responderte con la más certera de las verdades.

En cambio, mentirle es contraproducente, porque la balanza se inclina más en contra —Yoru dijo, serena—.

Y bueno, ¿Qué puedo decir?

Inocente no soy.

Pero…

—Inicia el Juicio —la balanza estaba en medio, y rápidamente comenzó a inclinarse hacia la izquierda, con un peso tan abrumador que casi rompe el sitio del juez—.

Guerra, tus acciones han sido abominables.

Genocidio a masiva escala, caos, sufrimiento, tortura, creación de armas apocalípticas, causa y consecuencia de conflictos bélicos, destrucción de gran parte de la humanidad…

—¿Sabes quién sí es inocente?

—Yoru le miró, sonriendo.

—¿Qué?

—La balanza de Yoru se detuvo, regresando un poco—.

¿Has cometido actos buenos?

—¿Yoru?

—Asa le miró con miedo, mientras Yoru asentía.

—Este es tu momento, Asa…

—¿Revivir a Asa Mitaka?

¿Ayudarla a mejorar su autoestima?

¿Mejorar su apariencia física?

¿Protegerla de sus crisis existenciales?

—La balanza apenas y subió un poco, pero era tan masivamente negativa, que esos pequeños actos descolocaron a Justicia.

—Espera…

—La balanza rápidamente volvió a su centro, y de repente, se inclinó hacia el lado contrario con tanta fuerza que la rompió—.

¡Espera!

—Quizás yo sea una genocida, una loca destructora de mundos, o una auténtica desquiciada adicta a las batallas y a causar el peor de los sufrimientos —Yoru sonrió, poco a poco las marcas en su rostro desaparecieron, los anillos se retrajeron y el color rojo de sus iris se volvió Ultramar muy lentamente—.

Pero, lamentablemente para ti, este cuerpo no es mío.

—Asa Mitaka…

—Justicia le miró, poco a poco su dominio se resquebrajaba, mientras Asa tomaba control del cuerpo y sus ojos observaban aquella balanza con un brillo que nunca tuvo desde hacía tanto tiempo—.

Una inocente…

—¿Inocente?

¿Este monstruo?

—¿Cómo puede ser inocente el engendro?

—¡Causó nuestras muertes!

—¡Está maldita!

—Silencio —Yoru calló nuevamente aquellas voces, sus ojos tenían un fuego de anticipación al ver la balanza.

—Ayudar damnificados; rescatar gatitos de la calle; ayudar a sus padres en la limpieza cuando su discapacidad no se lo permitía; ayudar al híbrido motosierra cuando murió en el ataque del Demonio Tifón…

Yoru abrió los ojos de sobremanera, mirando a Asa con incredulidad.

Sus ojos parecieron inyectarse en sangre, catatónica.

—Entregar su mesada a las chicas del orfanato; dar sus vitaminas al resto de los huérfanos; recoger basura; hacerle la tarea a sus compañeros; ser gentil; ser amable…

Los ojos de Asa comenzaron a llenarse de lágrimas conforme la lista de Justicia se ampliaba.

La propia Justicia abría la boca, su velo comenzaba a levantarse.

Ambas cruzaron miradas, con Justicia mostrando sus ojos, iguales a los de la chica.

Dos ultramar profundos y brillantes danzaban, en incredulidad por la otra.

—Asa Mitaka…

—Justicia dijo, su dominio colapsando—.

Tú…

Tú eres inocente…

Los ojos de Asa comenzaron a derramar lágrimas, el equipo Balrog en su posesión brilló con una intensidad mayor, observando a los ojos de la Justicia, cuyo velo bajó lentamente.

La justicia pareció sonreírle, incluso cuando su dominio colapsó y el enfrentamiento se inclinaba a la balanza de la híbrido de la guerra.

—¿Yo soy…

—Asa susurró, su voz enmarcada por un dolor indescriptible, un temblor que humillaba al causado por la propia Justicia, quien le dedicó una cálida sonrisa—.

Inocente?

—Luego puedes llorar lo que quieras, Asa…

—Yoru tomó posesión del cuerpo, sus lágrimas no se detenían, y una sonrisa flotó en su rostro, fiera y sedienta de guerra—.

Bien, Justicia.

—Yoru…

—Justicia miró el equipo Balrog encenderse en un fuego blanquecino, comenzando a cubrir los brazos de Yoru, llegando a formar cuernos en los hombros—.

¿Lista para el round 2?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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