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Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2 - Capítulo 19

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  3. Capítulo 19 - 19 Clase Especial
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19: Clase Especial 19: Clase Especial Yoru se lanzó directamente contra Justicia, un borrón de velocidad que resplandecía en blanco furor.

—¡Es muy rápida!

—Justicia logró esquivarla.

Yoru le propinó un golpe en la nuca, desestabilizando a la Justicia.

El golpe fue demoledor, haciéndola caer de cara al suelo.

Se apoyó con su báculo, incrustándolo en la plaza del colegio.

Yoru dio una pirueta y cayó de cuclillas, impulsándose con ayuda de sus botas Balrog, las cuales vibraron y cuya luz dejó una estela ígnea en el aire y suelo.

—¿Cómo me dio ese golpe?

La había esquivado, debía seguir en el aire cuando…

Otro golpe en la espalda de Justicia la hizo salir volando, deteniéndose antes de chocar contra otra estructura del colegio.

Justicia miró a Yoru, quien giraba en el aire y caía con gracia al suelo, su equipo danzaba con la gracia del fuego.

Yoru poseía una sonrisa entusiasmada, las lágrimas de su rostro se habían secado, dejando unos ojos listos para el combate.

—Ya veo…

—Justicia miró su báculo, ambas serpientes enroscadas respondieron a su llamado, con la esfera del báculo brillando tenuemente—.

Esas botas le permiten impulsarse en el aire.

Están cargadas con energía.

Normalmente no deberían ser tan fuertes, solo tiene un híbrido con el diez porciento de mi alma.

Pero con el aumento de mi dominio…

Yoru estaba parada a unos metros, y de un momento a otro, un estallido de velocidad levantó una estela de polvo que fue disipada por la propia fuerza propulsora de la guerrera.

Yoru estaba debajo de Justicia, quien se impresionó con su movilidad.

—Ahora tiene la fuerza de al menos la mitad de mi poder…

—Yoru saltó en el aire y giró con un puño alzado, conectando con la mandíbula de Justicia, alzándola unos cuantos metros en el aire—.

Y la guerra, aunque debilitada, sigue siendo un jinete del apocalipsis.

Esto es malo.

A este paso, va a convertirme en arma si me derrota.

Yoru le propinó una patada, impulsándose con sus botas, las cuales parecieron adquirir una fuerza cinética propia.

Aquella patada fue poderosa y pareció propulsarse con el aire mismo como un cohete, conectando el estómago de la gran estatua y sacándola hasta el campo de deportes del colegio.

—Si la llevo lejos de los estudiantes, Asa no perderá la concentración y podré seguir peleando —Yoru miró a la chica a su lado, flotando con la mirada perdida y lágrimas bajando por su rostro—.

Asa está procesando las palabras de Justicia.

No me puede seguir el ritmo.

No hará falta.

Acabaré esto para que pueda irse a llorar como siempre lo hace.

Yoru hizo una pirueta hacia atrás, su pierna derecha se impulsó en un ángulo descendente y frontal, dirigiéndose cual proyectil balístico en dirección de la estatua que caía al suelo.

Cayó con una gran velocidad, conectando su patada con la espalda de la estatua que había caído al suelo, resquebrajando el suelo por la poderosa patada y el peso de la Justicia, levantando una gran cortina de humo.

—¿Qué sucede?

—Yoru caminó con tranquilidad, su voz con un matiz de arrogancia—.

¿La Justicia no alcanza para detener a la guerra?

Las heridas en el cuerpo de Justicia sanaban velozmente, su báculo brillaba.

Yoru observó esto con cautela, y de repente, un haz de energía salió disparado de aquel báculo.

Yoru hizo la cabeza a un lado, su ojo siguió la estela de luz que le rozó la mejilla.

—Serpientes.

Está disparando las serpientes de su báculo.

No pueden estar separadas del báculo mucho tiempo, entonces, lo más probable es que…

—El haz de luz rebotó en el edificio sin causar daño, regresando con la misma intensidad—.

Actúe como un boomerang.

Yoru hizo un giro en el aire a la derecha, inclinándose y saltando, con sus pies dejando una estela de fuego por donde cruzó el haz de luz que regresó al báculo de Justicia, y la serpiente volvió a aparecer.

La estatua aprovechó para ponerse de pie, mirando a la pelinegra caer con gracia al suelo.

—Ciertamente eres la guerra…

—Justicia habló con calma, pero Yoru sonrió con seguridad—.

Ni siquiera puedo asestarte un golpe.

—¿Cuánto tiempo dura el efecto de tu dominio?

—Preguntó Yoru, aquella sonrisa en su rostro era insoportable para Justicia.

—Dura toda la pelea…

—Y, ¿Cuánto tiempo más crees poder durarme?

—Yoru veía a Justicia con sorna.

—¿Cuánto tiempo más pretendes jugar conmigo?

—¿Jugar?

—Yoru negó, sonriendo—.

No soy esa clase de persona.

Jugar con el enemigo es una estrategia estúpida y muy baja.

—Al contrario de mí, tú puedes mentir.

Has usado esa característica mía en mi contra todo este tiempo.

Pero…

—El velo de Justicia volvió a levantarse, revelando su hermoso rostro de cejas delgadas y mirada delicadamente gentil, ojos ultramar que veían a los carmesí profundamente brillantes de Yoru—.

No detecto mentiras en tus palabras.

Si no juegas conmigo, entonces, ¿Por qué no me conviertes en arma?

¿Por qué aún no estoy siendo convertida en algo para tu uso?

—¿No lo has entendido?

No cabe duda que la Justicia es ciega —Yoru se burló por lo bajo, encogiéndose de hombros y negando con la cabeza—.

Yo no juego con mis enemigos, nunca lo he hecho.

Por otro lado, me divierto bastante al pelear, especialmente con quienes son capaces de hacerme frente, y sobre todo con aquellos que me representan un reto, a quienes me encanta vencer en su propio juego.

—¿Eh?

—Lamentablemente tú no eres un rival digno de eso último —Yoru le miró, aquel ojo rojo brillaba con peligrosidad, cualquier rastro de diversión borrándose, apareciendo una fría mirada que congeló a la estatua—.

Solo estaba probando mis habilidades actuales contra ti.

No has sido más que el conejillo de indias de mi cuerpo actual.

—Ya veo…

—Justicia bajó la mirada, su velo volviendo a cubrir sus ojos lentamente, ciñéndose a su bello rostro—.

Entonces, no he sido más que un mero maniquí de entrenamiento para ti.

Ni siquiera soy digna de que pelees con todo lo que tienes.

¿Es que acaso la justicia es meramente decorativa?

¿Es que ni la propia guerra puede compadecerse del deseo de un simple demonio?

—No, no puede —Yoru estaba frente a Justicia, su mano tocándole el pecho con Balrog aún clamando con fuego—.

Beowulf de Justicia.

—Entiendo…

—El cuerpo de Justicia comenzó a contorsionarse, su calma contrastaba con la increíblemente cruel decisión de Yoru, cuyo rostro impasible revelaba su frialdad milenaria—.

¿Al menos te divertí lo suficiente, Yoru?

Yoru miró como el cuerpo de Justicia comenzaba a unirse junto a su equipo Balrog.

Aquellas líneas blancas se intensificaron, agrietándose incluso más.

Pronto, sus hombreras se curvaron cual cuerno de chivo, emitiendo un brillo ígneo de color blanquecino que poco a poco se volvió carmesí.

Sus guantes cubrieron todo su brazo con una robustes incluso mayor, y sus botas con garras ahora adquirieron la apariencia de piernas de bestia que cubrían sus rodillas con una placa redondeada en la articulación.

Las líneas pulsaban con energía oscilante y vibratoria, un aumento total de energía que hizo inclusive más intimidante la apariencia guerrera de la pelinegra.

Yoru observó esto con calma, vislumbrando su nuevo equipo de combate.

Beowulf y Balrog habían vuelto.

Donde Beowulf comandaba las piernas, Balrog emitía el choque con sus puños.

—No, no lo hiciste —Yoru se deshizo del equipo de combate con ayuda de sus sombras, volviendo a tener el uniforme de Asa.

—¡Yoshida-Sempai!

—Gritó Nina, con una katana en sus manos.

—Esto será rápido —Yoshida estaba frente al grupo y, un segundo después, la araña principal estaba cortada en cientos de pedazos.

Del cuerpo cortado del Demonio Araña brotaron miles de pequeñas replicas que comenzaron a dirigirse en todas direcciones.

Aquellas replicas intentaron trepar por el cuerpo de Yoshida y devorarlo, pero él se movió a una velocidad mayor.

Estaba nuevamente frente a sus compañeros, quienes estaban sorprendidos de su velocidad.

—Gori, usa la granada de humo —Yoshida pidió, y el estudiante hizo lo pedido—.

Lánzala frente a mí.

Gori siguió las instrucciones al pie de la letra, y pronto, fueron engullidos por el humo.

Las arañas no se guiaban por la vista, aunque era fundamental.

Estas, por su número y mente de colmena, lograban identificar al enemigo a través de otros factores.

Lanzaron sus telarañas hacia el grupo.

Una sola de sus telarañas no era problema para Yoshida.

Pero cientos de miles de ellas no era algo que debiera tomarse a la ligera.

Yoshida no podía mirar nada, pero no le hacía falta.

El sonido de las arañas escupiendo asquerosamente a través de sus retaguardias fue capaz de proporcionarle una imagen mental clara de la situación.

—Trajimos armas de corto alcance.

Normalmente no deberíamos salir vivos de esta.

Podría encargarme de ellas, pero, debo protegerlos…

—Yoshida miró a su grupo, demasiado cerca para poder notarlos aún—.

Si hubiera hecho un contrato con algún demonio, podría encargarme de esto.

No me queda más opción.

Tendré que usar las armas de fuego.

—¿Qué haremos, Yoshida-Sempai?

—Salir de aquí con vida —Yoshida metió su mano en su campera del colegio, sonriendo—.

Tranquilos, todo estará bien.

Pronto estaremos a salvo en el colegio.

—Confiamos en ti, Yoshida-Sempai —le dijeron al unísono, y los ojos de Yoshida brillaron en reconocimiento.

—Gracias, chicos…

—Yoshida sacó una pistola con un tanque trasero, y en su otra mano estaba un encendedor—.

No los decepcionaré.

El humo fue usado como una cortina que cubrió el fuego.

Yoshida disparó su pistola, revelando que el tanque trasero de aquella corta pistola contenía gasolina.

Pronto cubrió las paredes y el suelo cercano con gasolina encendida, quemando a varias de las cientos de miles de arañas demonio.

—Corran a la salida —Yoshida les instruyó, deteniendo su ráfaga de fuego—.

Yo destruyo al resto.

—¡Gracias, Yoshida-Sempai!

Yoshida les miró marchar, sonriendo.

—Confiamos en ti, Yoshida-Sempai —las palabras de ellos resonaron en su mente, mientras los ojos apáticos del chico adquirían un brillo indescifrable.

—Hacía tanto tiempo que alguien no confiaba en mí…

—Yoshida miró la pistola en su mano, el encendedor en la otra y sonrió con, por primera vez, genuina solidaridad—.

Había olvidado lo que se siente formar parte de la sociedad.

—Yoshida-Sempai estará bien, él es el más fuerte…

—Nina les dijo al resto.

—¿Y si sale herido por nuestra culpa?

—Otro estudiante le replicó, pero Nina negó.

—No puede salir herido.

Yoshida-San es el más fuerte.

Abandonaron aquel edificio y, al hacerlo, el interior se prendió fuego.

El humo escupió miles de cosas, una pequeña explosión que cubrió el interior con gasolina incendiada.

Los estudiantes reflejaban las ascuas en sus pupilas, sorprendidos de la magnitud del daño.

—¿Qué esperan?

—Yoshida habló a sus espaldas, haciéndolos saltar del susto.

—¡Yoshida-Sempai!

—Gritaron, asustados.

—Oigan, debemos ir al colegio —Yoshida les dijo, serio—.

Ha ocurrido algo.

—¿Qué?

—Todos le miraron al unísono, sorprendidos.

—¿De verdad existe un demonio tan estúpido como para atacar la sede de Seguridad Pública con los más fuertes en un mismo lugar?

—Amon habló, mirando hacia el frente a un enorme demonio con forma de murciélago, junto a un gran gusano y una sanguijuela retorcida con una boca gigante.

—Tal parece que sí —Kishibe dijo, observando que parte del edificio había sido colapsado.

—Viejo, ¿El chico va a pelear?

—Preguntó Amon, sonriendo—.

Muero por verlo pelear.

—Denji ha evacuado al resto del personal —Kishibe mencionó con pereza—.

Esto te lo dejo a ti.

—Marica…

—Amon susurró, frunciendo el ceño—.

Oigan, idiotas…

—Esquivó mi ataque sonoro, tengan cuidado…

—El murciélago enorme habló, con cautela.

—¿No es muy injusto un tres contra uno?

—Amon se burló, formando una figura con sus manos—.

Zorro.

—¿Eh?

—La sanguijuela y el gusano fueron partidos a la mitad, devorados por la cabeza de un gran zorro blanco con ojos rojos y anillos blancos.

—¡Demonio Zorro!

—El murciélago logró esquivarlo gracias a su vuelo, sorprendido—.

¡Hijo de puta!

—¿Cómo has dicho?

—Una voz fría resonó en el edificio detrás suyo, y el murciélago casi cayó al suelo.

Lentamente giró, su cuerpo estaba temblando de forma estrepitosa.

El frío le recorrió cada centímetro de la piel, y sus oídos registraron un pitido que le hacía roer el cerebro.

Fue una señal propia de su cuerpo, ajena a su entendimiento.

—¿Por qué?

¿Por qué siento tanto terror?

¿Qué es esto?

—El murciélago pensó, su voz interna en caos—.

Esta voz, es tan familiar.

Es tan aterradora.

Un dolor de cabeza inundó su mente, recuerdos que parecían de una versión anterior a la que es hoy fueron implantados.

Un pelo rubio desordenado, ojos muertos, y la sensación de ser torturado de la peor forma posible.

Esto no podía ser otra cosa que un muy mal momento, el momento justo de su anterior muerte.

—Repite eso, ahora —Denji habló desde la cima de un edificio, sus ojos estaban desprovistos de cualquier rastro de luz, profundamente inquietantes dentro de su intensidad que el demonio murciélago se aterrorizó.

—Lo recuerdo…

Lo recuerdo todo…

Él…

—A su memoria llegó la imagen de Denji cortándole el estómago, sacándole las tripas y enrollando su cuello en ellas, para proceder a correr a tan alta velocidad que logró enrollar aquellas tripas en el edificio, ahorcándolo con ellas, mirándolo morir mientras aquella misma mirada le veía hasta el final de su antigua vida—.

Él fue quien me mató la primera vez.

—Zorro —la voz de Amon convocó al zorro, quien devoró al demonio murciélago, quitándole la cabeza—.

Verdaderamente eres algo, ¿No, mocoso?

—Me da gusto que pudieras aprovechar esa apertura —los ojos de Denji lentamente volvieron a adquirir su tono casual, su mirada dejó de ser gélida, mirando a Amon—.

¿Todo bien?

—¿Todo bien?

—Amon se burló.

—Es que…

—Denji se burló, comenzando a bajar del edificio y dejando al hombre observar su espalda—.

Estás temblando un poco.

Amon miraba la espalda de Denji alejarse, con una calma que le terminó por recabar el escalofrío que llevaba recorriéndole desde que el chico decidió hablarle al demonio Murciélago.

Amon negó, sudando frío y riendo de forma ansiosa.

—Maldito monstruo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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