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Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2 - Capítulo 21

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  3. Capítulo 21 - 21 Nayuta I
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21: Nayuta I 21: Nayuta I La pequeña niña lloraba frente a los restos de un demonio.

Carne sanguinolenta y apestosa con hedor a podredumbre hacían que la primaria se tiñera con el olor a demonio.

Sus compañeros y maestros se alejaban de ella, mientras ella estaba de rodillas, aterrada, tapándose la cara con sus manos, temblorosa.

—¡Denji!

¡Denji!

—Ella gritaba con desesperación, su voz entrecortada por el miedo—.

¡Denji!

—¡Nayuta!

—El grito del chico hizo que todos giren, y la niña lentamente se quitó las manos de los ojos.

—Denji…

Denji…

—Ella susurró, completamente aterrada—.

Denji…

Denji miró al demonio en el suelo un milisegundo, agarrando a Nayuta en brazos y levantándola.

La cargó, pegándola a su cuerpo.

Él le sostuvo con tanta calidez que ella se aferró como una astilla a la piel.

No dejaba de llorar en su pecho, su voz hecha girones por la angustia.

—¿Qué sucedió?

—Denji miró a la maestra con preocupación, sus ojos reflejaban un temor.

—Denji…

—La niña veía al chico salir del colegio con Asa en brazos, dejándola en una camilla y hablándole a Yoshida, quien se acercó a ella con una pequeña y cálida sonrisa.

—Así que tú eres la pequeña Nayuta —Yoshida se puso a su altura, ella se escondió con miedo—.

Tranquila, soy la amiga de tu hermano.

Todo está bien, ¿Sí?

Nayuta asintió, Yoshida sonriendo con dulzura.

De su bolsillo sacó una paleta, entregándosela.

—Tu hermano es muy fuerte.

No debes temer…

—Yoshida le acarició la cabeza, sonriendo—.

Él va a protegerte.

Nayuta miró que Denji le entregó un documento a un cazador, quien asintió y lo guardó.

Nayuta miró esto con sus ojos aún nerviosos.

Denji giró a verla, y ella pudo sentir que clavaba su mirada en su flequillo, como siempre lo hacía.

Él se acercó, cargándola con cuidado y ella se pegó a él por instinto.

—Vamos a casa, Nayuta…

—Denji habló en un tono bajo y distante.

—Denji…

—Nayuta miró al rubio, quien hacía la comida—.

¿Puedo dormir esta noche contigo?

—¿Tienes miedo?

—Denji preparaba pasta en una sartén, su voz estaba serena.

—Sí.

¿Y si los demonios regresan?

¿Y si aparece otra vez ese demonio?

—Nayuta habló, su voz no ocultaba nada, y sus ojos casi derraman más lágrimas—.

¿Y si esta vez me comen?

¿Y si te pasa algo?

—Ey, está bien —Denji le tranquilizó, llegando con su pasta en un plato, besándole la frente—.

Todo va a estar bien, ¿Sí?

Puedes dormir conmigo.

—Gracias, Denji…

—Nayuta miró que el chico no tenía comida—.

¿No vas a comer?

—No tengo hambre —Denji se encogió de hombros.

—E-Está bien.

Denji…

—El rubio estaba en el pasillo, girando a verla, sus ojos conectándose un segundo—.

Te amo, Denji.

Nayuta miró al chico desviar la mirada y sonreír, cerrando los ojos.

Siempre solía hacer eso cuando le decía la misma frase, quizás se apenaba al recibir cariño de una niña de diez años.

—Buen provecho, Nayuta —Denji se giró y fue a ducharse, dejando a la niña en la mesa comiendo sola.

Nayuta se colocaba su pijama en su cuarto.

Miró alrededor, los colores rosados y los peluches le agradaban, mirándolos con ternura.

El recuerdo de la libélula llegó a su mente, asustándola y haciéndola correr atemorizada al cuarto del rubio.

Denji estaba en su cama, preparado para dormir.

Su mano alcanzó el borde de la cama por debajo de la sábana, asegurándose de no ser visto.

El mango de un cuchillo cuidadosamente colocado en aquel lugar fue tocado por la yema de sus dedos, dándole una sensación de paz inquietante.

—¡Denji!

—Nayuta llegó hasta donde su puerta, su voz sonaba apresurada y aterrada—.

¡Tengo miedo!

Denji alzó la vista, y al observar los ojos de Nayuta, su pulso se aceleró de inmediato.

Visto a través del filtro sepia, todo parecía más extraño.

Pero ver los ojos de Nayuta otorgaba una visión clara de la realidad, sin la película traumática que le acompañó tras tanto trauma.

Esos ojos, dorados y de anillos negros concéntricos, eran el recuerdo cotidiano de que, esta niña era la reencarnación de la misma mujer que mató en el cementerio de Osaka.

Los dedos de Denji tamborilearon el mango del cuchillo que tenía cerca.

El recuerdo de las palabras de la maestra le llegaron, haciéndolo apretar con una fuerza que casi destroza el mango del cuchillo por puro reflejo.

—Ella mató a esa cosa…

La mató…

Solo alzó la mano, gritó “Bang” y, de repente, explotó…

Denji desenfocó la vista un poco, y aquellos ojos parecieron adquirir una frialdad gélida.

Era como estar frente a Makima.

Fue como volver a revivir esos días donde ella fingía ser su amiga, donde fingía ser humana.

—Denji…

—Nayuta le suplicó, sacándolo de su trance, parpadeando y dándose cuenta de que sus ojos estaban en aquel modo de asesinato que tanto había trabajado por apagar de forma instintiva—.

Tengo miedo…

—E-Está bien…

—Denji empujó el cuchillo debajo del colchón, permitiendo que Nayuta corriera hacia él y se metiera bajo las sábanas.

—Gracias, Denji…

—Ella lo abrazó con fuerza, y él pudo sentir sus manos frías contra su camisa de tirantes.

—No hay de qué…

—Denji dudó en abrazarla, sintiendo que había una sensación extraña—.

Nayuta…

Nayuta pronto cayó rendida en el mundo de los sueños, pero Denji no podía ser igual.

Miraba al techo con una cautela impropia del que hacía unos meses atrás adoptó a la niña.

—Al inicio fue peor.

Tenía incluso más miedo que ahora.

Pero antes, ella no había despertado ningún poder…

—Denji miró a la niña que dormía abrazándolo, serena y con baba escurriendo de su boca—.

Nayuta, lo siento.

En verdad, eres lo que siempre quise…

Pero te tengo miedo.

—¿Vas a salir?

—Nayuta le preguntó a Denji, el cual se colocaba una camisa blanca de manga corta, bermudas de mezclilla azul claro y zapatos deportivos blancos—.

¿No es peligroso?

—No te preocupes.

No tardaré, iré a comprar.

¿Quieres algo?

—Denji sonrió como de costumbre, y Nayuta inmediatamente brilló.

—¡Helado!

—Dijo ella, y Denji no pudo evitar sonreír de manera cálida.

—Entonces será helado.

Denji caminaba por la acera, dirigiéndose a una tienda cercana.

Entró y agarró una bolsa, dirigiéndose a por algunas cuantas cosas.

Cerca de él estaba una chica de cabello rosado cenizo muy tenue, con un vestido blanco de flores azules, rosadas y amarillas, el cual era de mangas cortas y era bastante lindo.

Sandalias blancas y color de uñas fucsia.

Ella conducía un carrito de compras.

—Todavía no puedo terminar de aclarar mi mente…

—Deni metió a su bolsa cuatro helados, comenzando a revisar qué más podía comprar—.

Quizás lo mejor sea empezar a mentalizarme en lo que debo hacer.

Denji comenzó a meter salchichas, jamón, quesos, mantequillas y vegetales a su bolsa.

Pronto se dio cuenta que no cabía nada más, frunciendo el ceño.

—Disculpa, ¿Necesitas ayuda?

—Una voz suave le habló, y él sabía que ella estaba ahí—.

Tengo un carrito.

No pienso comprar mucho, y podría cederlo.

Solo quisiera que me des tu bolsita.

—No quisiera molestar…

—No molestas, Denji-San —el rubio giró de repente al escuchar su voz de la boca de la chica, y al hacerlo se paralizó—.

Sería un placer en ayudar al asesino de mi hermanita.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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