Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2 - Capítulo 24
- Inicio
- Denji (No) es un Niño Parte 2 - Denji is (Not) a Child Part 2
- Capítulo 24 - 24 ¿Gratitud
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
24: ¿Gratitud?
24: ¿Gratitud?
—Buenos días —dos toques a una puerta dentro del hospital parecieron despertar a Yoru, quien alzó la cabeza de entre las almohadas, con sus ojos enrojecidos—.
Soy yo, Denji.
—¿Denji?
—Preguntó Yoru, su voz era baja y rasposa.
—Hayakawa-San —Asa murmuró, cabizbaja.
—¿Puedo pasar?
—Denji se oía amable, mientras ambas veían a la puerta.
—Claro…
—Un día ha pasado…
—Asa miró por la ventana, algunos edificios tenían marcas superficiales que estaban siendo atendidas por trabajadores del gobierno—.
¿Qué le sucedió al colegio?
—Se han cancelado las clases hasta que se reconstruya el edificio que colapsó, y hasta que la situación mejore.
—¿Hasta que la situación mejore?
—Asa le miró, curiosa.
—Hubieron ataques en varias partes del país.
Demonios débiles fueron capaces de atacar al unísono, en puntos no estratégicos, pero muy conglomerados —Denji habló, mirándola a los ojos—.
¿Cómo sigues?
Me informaron que no tenías ninguna herida.
—Estoy bien —Asa asintió.
Denji le dirigió una mirada a los ojos y la cara de la chica.
Yoru percibió esto, frunciendo el ceño.
—No le cree.
—Mitaka-San —Denji habló con un tono formal—.
Sobre ayer…
—Ya veo…
—Asa miró al rubio a los ojos, aquel brillo en el ámbar de Denji era inusualmente más reflexivo—.
No está aquí para ver cómo estoy.
Él vino a recopilar información sobre lo sucedido.
Nuevamente, no le importo a nadie, incluso si el día está salvado gracias a Yoru.
—Algunas personas comentaron que miraron una figura femenina con el uniforme del colegio combatiendo a una gran estatua de mármol.
Eres la que mejor encaja con la descripción.
Estabas perfectamente sana, intacta incluso —Denji le miró con esa calma suya que parecía transmitir calidez—.
Lo que me sorprende es que hayas derrotado a un demonio, especialmente a uno que parecía muy poderoso.
—¿Eh?
¿Cómo pueden decir que era poderoso?
—Porque…
—Denji parpadeó, sereno—.
Se te miró usar poderes demoniacos para combatirle.
Un demonio débil puede ser vencido por cazadores profesionales sin necesidad de usar sus contratos.
Uno poderoso merece el uso de contratos.
Pero solo uno muy poderoso es capaz de causar tantos estragos con tan poco tiempo de aparición.
Se estima que el encuentro no pasó de los cinco minutos, a juzgar por la magnitud de la destrucción y las huellas que había en el área.
—Hicieron un buen trabajo de análisis…
—Yoru le dijo a Asa, seria—.
Asa, no es conveniente mentirles.
Saben del pacto con Justicia, podemos aprovecharlo.
No parecen saber que eliminamos a la Justicia.
—Yoshida-San me dijo que habías hecho un contrato con Justicia a cambio de la mitad de tu vida.
Este contrato te daba más fuerza y mejoraba tu cuerpo.
Entonces, Mitaka-San…
—Denji se inclinó un poco hacia atrás, estirándose, su camisa permitía observar un poco mejor su figura atlética—.
Repasemos.
Derrotaste a un demonio de mármol usando un equipo especializado.
—¿Qué?
—Yoru abrió los ojos, Asa sudó frío.
—Una persona nos comentó que te miró usando guanteletes y botas que despedían fuego.
Eso es parte de tu contrato con Justicia, ¿No?
Además…
—Denji se le acercó un poco, obligando a la chica a retroceder un poco en la cama—.
El demonio que atacó ayer tenía una balanza y los ojos vendados.
No hace falta ser un estúpido para saber que quien atacó era Justicia.
—Asa, vas a prestarme atención y decir lo que te digo —Yoru habló con seriedad—.
Cambio de planes.
—Entonces, con lo que he podido determinar en base a mi experiencia trabajando en Seguridad Pública, y a que he conocido gente como tú en el pasado…
—Denji estaba tranquilo, mirando a la chica perder poco a poco los estribos—.
Es que tú eres un híbrido, Mitaka-San.
Y dada que fue Justicia quien atacó, puedo decir que tú sometiste al demonio por la fuerza.
—¿Eh?
—Yoru y Asa parpadearon al unísono, confundidas.
—Es un poco extraño, pero ha sucedido —Denji habló, suspirando—.
Lo que sucede es que, dado tu contrato, probablemente parte del poder de Justicia estaba en tu organismo.
Reconstruir un cuerpo solo es posible cuando el demonio lo utiliza.
Al derrotar a Justicia, debiste terminar por absorber su energía restante por medio de la fuerza.
Eso quiere decir que el poder de Justicia está dentro tuyo, Mitaka-San.
—¿De verdad saben todo eso?
—Yoru estaba sorprendida, mirando al chico con incredulidad—.
¿De verdad pueden ser capaces de descifrar la esencia de las posesiones e hibridaciones de una forma tan sencilla, únicamente viendo a otros?
—Entonces, ¿Voy a ser reclutada en Seguridad Pública?
—Asa preguntó, nerviosa.
—No exactamente —Denji le detuvo, sonriendo—.
¿Recuerdas nuestro trato?
Alejarte a cambio de darte lo que requieras para vivir una vida cómoda.
Es claro que cuando tienes un demonio dentro tuyo deben haber ciertas cosas riesgosas, o problemas que llamarán a la puerta de tu casa.
Pero, justamente, por eso he venido.
—N-No entiendo…
—Asa le miró, su ceño fruncido demandaba explicaciones—.
Entonces, ¿No has venido a interrogarme?
—No, no he venido a eso —Denji negó, sereno—.
Sabemos lo suficiente sobre la situación como para no molestarte.
Además, yo mismo deduje muchas de las cosas que sucedieron.
—¿Cómo?
—Asa preguntó por reflejo—.
Quiero decir, ni siquiera estabas ahí…
—Conectando los puntos.
No es tan difícil cuando te pones a pensarlo un poco.
Tu contrato, tu nuevo cuerpo, tus poderes, haber sido capaz de sorprender a Yoshida y, luego de eso, haber derrotado a un demonio por tu cuenta —Denji se burló entonces—.
Además, últimamente han habido menos demonios en el área cercana a tu casa.
Coincidentemente, sucede cuando te mudas tras haberte entregado el departamento.
—No pensé en eso —Yoru tenía una enorme gota de sudor en su nuca—.
Tiene sentido.
—¿Cometí un crimen?
¿A qué vienes, Hayakawa-San?
—Asa le preguntó, angustiada—.
Si hice algo malo, entonces…
—No hiciste nada malo, Mitaka-San —Denji la volvió a detener, esta vez más serio—.
Vine justamente por eso.
—¿Eh?
—Seguridad Pública atraviesa una crisis.
Hay cada vez más demonios que antes y los problemas aumentan.
Pero eso no significa que el personal actual sea insuficiente como para recurrir a estudiantes de preparatoria como nosotros.
Lo que vine a hacer al verte es, simple y llanamente, ver que estés bien.
Asa miró a Denji, sus ojos ultramar observaban sospechosamente la expresión facial del chico.
Los ojos de Asa escaneaban furtivamente al chico, en búsqueda de cualquier señal que pudiera delatar una mentira por su parte.
—Sueles ser así, ¿Verdad?
—Denji sonrió un poco, desconcentrándola—.
No te culpo.
Te han ocurrido cosas que, francamente, me tendrían en una situación semejante a la tuya.
Pero, Mitaka-San, es verdad.
He venido a ver cómo estás.
—Debes estar mintiendo…
—Asa murmuró, bajando la cabeza, sus ojos tenían un brillo tembloroso—.
Seguro vienes tras ver mi nuevo cuerpo.
Nadie me prestó atención cuando estuve mal, cuando mi pierna estaba mal.
—Mitaka Asa, estudiante de tercer año.
La mejor calificación de primer y segundo año.
Ganadora en la feria de ciencias con un proyecto sobre la vida marina —Asa alzó los ojos con sorpresa, Yoru se sonrojó en ese instante—.
Solías ser la capitana en el equipo de matemáticas de tu secundaria.
Ayudabas a los damnificados del demonio tifón, y una vez te vieron recogiendo gatitos de la calle para luego darlos en adopción.
—¡¿Cómo?!
—Asa preguntó, sonrojada y exaltada.
—¿Eh?
¿Mis mejillas arden?
—Yoru miró a Asa, notando un brillo en sus ojos—.
¿Esto es vergüenza?
—¡¿Quién te dijo todo eso?!
—Asa cuestionó de inmediato, nerviosa.
—¿Ves?
—Denji se burló, haciéndola sonrojarse más—.
¿De verdad actúas como una pesimista?
Te sonrojas con tan solo mencionarte algunas cosas de ti misma.
—E-Eso es muy conocido de mí…
—Asa habló, frunciendo el ceño—.
Seguro que te lo dijeron mis compañeros…
—¿Ah sí?
—Denji ladeó la cabeza, seguro—.
¿Qué tal esto?
Solías tirar los bentos en la papelera de la azotea.
Eras la única que iba a ese lugar, porque los demás lo veían como una holgazanería.
—¿Qué?
—La cara de Asa pasó de la vergüenza a un nerviosismo frío, con la punta de sus dedos tornándose helados—.
¿Cómo?
—Subía a la azotea para hablar con Yoshida al finalizar la jornada escolar.
También fuiste víctima de acoso por un tiempo, ¿No?
Por Aome Iritsuka, tu presidenta de clase.
—¿Aome?
¿Ella era quien metía cosas en mi casillero?
—Era un poco lógico, ¿No?
—¿Tú sabías eso y no hiciste nada?
—Asa agachó la cabeza.
—¿Por qué crees que no volvió a hacerlo?
—Denji sonrió—.
Resulta que es tan fácil como amenazarla con exhibirla si no se detenía.
—¿Qué?
¿Tú hiciste que ella parase?
—No, solo le amenacé con exhibirla si volvía a verla haciendo eso con los casilleros.
No sabía que era el tuyo —Denji dijo con sinceridad—.
Pero funcionó.
A todo esto…
¿Te vengaste de ella, no?
—¿Qué?
—Asa palideció, comenzando a negar—.
¡No!
¡Absolutamente no!
—Entonces debió morir por culpa de algún demonio —Denji dijo con calma—.
No encontramos ni siquiera su cuerpo.
En su casa no había rastro de sangre alguno.
—Eso es por la hibridación —Yoru dijo, seria—.
Cuando el demonio hace el pacto de hibridación, consume la anterior versión del individuo para dar forma a la nueva.
Por eso no debieron encontrar tu sangre ni sesos en el piso de su casa.
—Como sea, he venido a eso.
Oh, casi se me olvida —Denji se paró, sonriéndole de forma amigable—.
Gracias, Mitaka-San.
—¿G-Gracias?
—Asa le miró, pálida y nerviosa—.
¿Y eso?
¿Por qué?
—¿Cómo que por qué?
—Denji habló con un tono sarcástico—.
Salvaste a la escuela.
De no haber sido por ti, habrían muerto estudiantes.
—¿No hubieron muertos?
—No —Denji dijo, sereno—.
La Justicia no mató a nadie.
Parece ser que no podía dañar a inocentes.
Bueno, eso sería todo.
Nos vemos.
Estaré atento a tu recuperación.
No dudes en llamarme si ocurre algo, ¿Sí?
—S-Sí…
—Asa le miró salir lentamente del cuarto, observando su espalda con una brillantez que no tenía precedentes—.
Hayakawa-San.
—¿Sí?
—Denji giró, curioso.
—Gracias…
—Asa bajó la cabeza de inmediato, su voz era muy baja—.
Por todo…
Por la casa…
Por las gracias…
—Ha sido un honor, Mitaka-San —Denji le dijo, sonriendo, observado por Yoru—.
Nos veremos cuando reconstruyan la escuela, o si nos vemos en la calle.
Me debo ir, o Nayuta se molestará conmigo.
—¿Nayuta?
—Asa alzó lentamente la cabeza, mirando al chico—.
¿Es su novia?
—¿Novia?
Oh, claro que no —Denji se rió por lo bajo—.
Nayuta es mi niña.
—¡Vámonos Denji!
—La voz de una pequeña niña hizo despedir al rubio, quien cerró la puerta y se marchó.
—Gracias…
—Asa miraba el techo, acostada en la noche y sin poder dormir—.
Con que…
¿Así se siente la gratitud?
—¿Te gusta?
—Yoru se asomó por encima de Asa, del otro lado de la cama—.
Ese rubio, Hayakawa Denji, ¿Te gusta?
—¡Que no!
—Asa frunció el ceño, sonrojada y molesta—.
¡Llevas preguntando lo mismo desde que se fue!
—Yo siento que te gusta —Yoru parpadeó, ligeramente sonrojada.
—¡No me gusta!
¡Tan solo es muy guapo y lindo conmigo!
—Asa se molestó aún más, sonrojándose mucho más.
—Entonces, ¿Te gusta?
—¡Que no!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com