Deseos imperfectos - Capítulo 321
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 321: Buscapleitos
Dylan parecía horrorizado mientras intentaba hablar: —¿Ex qué? ¿Exnovia? —Cali se encogió de hombros como respuesta—. ¿Qué te hace pensar que es mi novia?
—¿No acabas de decir que fue el destino lo que os hizo reencontraros? —afirmó Cali mientras daba un sorbo a su cappuccino e cornetto.
—Creo que estás malinterpretando algo —dijo Dylan—. Nora y yo… Bueno, ¡eso es un rotundo no, ni en mi próxima vida! —Incluso cruzó los brazos para enfatizar su punto—. Puede ser cualquier cosa menos mi novia.
—Vale. —La voz de Cali no sonaba muy convincente.
—He dicho que no es mi novia ni mi exnovia. ¡Maldita sea! Nunca he tenido la intención de salir con ella. Ni por un instante —añadió Dylan sin dejar de mirarla a la cara.
—He dicho que vale.
Dylan se pasó los dedos por el pelo, que había tardado una hora en arreglarse antes de venir a verla, y respiró hondo. Su voz se suavizó al repetir—: De verdad que solo es una amiga.
Cali sonrió levemente ante su reacción. —Dylan, ¿por qué te explicas? Ha sido un comentario estúpido por mi parte. No tienes que aclararme tu estado sentimental. —Volvió a comer. Al notar que Dylan seguía mirándola, añadió en voz baja—: Mommo, cálmate ya. Solo come.
Dylan no tenía ni idea de lo que significaba «Mommo» en realidad, pero podía decir que, cada vez que ella hablaba en italiano, sonaba muy bien. Pero, ¿cuál habría sido su reacción si Dylan hubiera sabido que «Mommo» se traducía como «chico tonto»?
Sin embargo, como no sabía el significado, se limitó a sonreír como un idiota antes de asentir con la cabeza y volver a comer sus tortitas. —¿Cuánto tiempo te quedas?
—Depende —respondió Cali, reclinándose en su silla.
—¿Depende de qué?
—Depende de lo que tarde en encontrar lo que busco. —Su respuesta fue vaga, pero al menos le dio a Dylan la impresión de que no se iría pronto. Bueno, eso fue un alivio. En cuanto a por qué era un alivio, no lo sabía y tampoco iba a perder el tiempo pensando en ello.
—¿Necesitas ayuda? —le ofreció Dylan, parpadeando.
—Gracias por la oferta, Príncipe (Príncipe). Pero por ahora estoy bien —lo rechazó ella, ya que no quería que se involucrara en sus asuntos familiares, que se estaban volviendo demasiado complicados incluso para ella. Al ver cómo se le demudaba el rostro, añadió—: Te avisaré si de verdad necesito algún tipo de ayuda tuya.
Dylan entrecerró los ojos hacia ella mientras refunfuñaba: —Sé que no lo harás. Aunque necesites ayuda, preferirías buscar a Dazi antes que a mí.
Cali enarcó las cejas con diversión. —Eso es porque a menudo te gusta crearme más problemas que solucionármelos.
—¿Cuándo he hecho yo eso?
—En el instituto. Me pediste que te acompañara a buscar un regalo para tu novia, y acabamos peleándonos con un grupo de estudiantes de otro centro.
—¡Estaba ligando contigo!
—¡Por millonésima vez, Dylan, no estaba ligando conmigo!
—¡Te pidió el número!
—Parece que olvidas con facilidad que yo estaba en el club de fútbol y que por eso me pedía el número, para que pudiéramos decidir un lugar donde tener un partido de práctica antes del partido de verdad. Pero tú acabaste dándole un puñetazo sin ton ni son.
—¡No importa cuántas veces lo digas, no me lo creo!
Cali renunció a seguir explicando. Habían tenido esa conversación demasiadas veces y siempre terminaba con Dylan diciendo que no estaba convencido en absoluto.
—Mi pregunta sigue siendo la misma. Incluso si estaba ligando, ¿por qué te peleaste por mí?
—Porque… eres una amiga.
—Eso me hace preguntarme en qué clase de lío te metiste por tu primer amor cuando alguien se atrevió siquiera a hablarle.
Dylan se quedó en silencio. Estaba sentado, quieto, con la mirada perdida en el espacio mientras pensaba en lo que ella acababa de decir. ¿Realmente se había peleado por su primer amor? La respuesta sería: ¡sí! Pero fue diferente, porque con quien se peleó fue con el hermano de su primer amor y no con un pretendiente. Nunca tuvo que enfrentarse a algo así con su primer amor.
—Siento haberla mencionado. —El trance de Dylan se rompió al oír la voz de Cali. Ella pensó que él se había quedado tan callado porque había vuelto a sacar el tema de su primer amor. Debía de haberle entristecido de nuevo. Pero eso no era cierto en absoluto—. No pensé que te afectaría tanto incluso ahora.
—¿Afectarme? ¿Incluso ahora? —preguntó Dylan con un bufido—. Sería un auténtico tonto si dejara que su nombre controlara mis emociones.
—Si ella no tiene ese control sobre ti, entonces ¿por qué sigues soltero? ¿Por qué insistes en no intentar encontrar tu propia felicidad? ¿Por qué no quieres sentar la cabeza?
Dylan la miró a la cara un momento más antes de decir: —Quizás, no he encontrado a esa persona especial que me haga querer sentar la cabeza.
—O quizás ni siquiera estás buscando a esa persona especial —replicó Cali.
—Hablas como si hubieras encontrado a tu media naranja.
—Quién sabe… Tal vez he encontrado a LA PERSONA…
El rostro de Dylan se puso serio mientras la miraba fijamente: —¿En serio?
Cali iba a bromear un poco, pero la mirada en sus ojos realmente la incomodó y negó con la cabeza. —No, tonto. ¿Dónde iba a encontrar a esa persona especial? Estuve atrapada en un hospital durante años.
—Pero siempre existe la posibilidad de encontrar un paciente guapo o un médico guapo. Nunca se sabe… —Aunque Dylan hablaba en un tono tranquilo, por dentro se estaba volviendo loco esperando su respuesta.
—¿Salir con un paciente? No, gracias, eso va en contra de mis principios. ¿Y salir con un colega? Demasiado aburrido… —Miró a su alrededor con despreocupación mientras añadía—: Preferiría salir con alguien a quien le encante crearme problemas.
—Entonces, ¿buscas a un problemático?
—No tengo que buscar… —Sus ojos se detuvieron en el rostro de él más tiempo del necesario, como si intentara transmitir algo, ¡pero el cerebro de Dylan era demasiado simple para captar la indirecta de que él era el problemático en cuestión!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com