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Deseos imperfectos - Capítulo 322

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Capítulo 322: Aguafiestas

Nora estaba en la recepción escuchando el informe del personal cuando vio a Dylan y a Cali acercarse.

Dylan se paró frente a ella y sonrió ampliamente: —¡Gracias por el desayuno, AMIGA!

La forma en que enfatizó «amiga» casi hizo que Nora se echara a reír, pero tuvo que fruncir los labios para contenerse.

—¡De nada, AMIGO! —respondió Nora de la misma manera que él.

Dylan se inclinó hacia ella y dijo: —No sé por qué, pero la gente nos está malinterpretando de verdad. —Nora frunció el ceño ante sus palabras mientras él continuaba—: O sea, Ah-Si ya cree que te gusto y ahora Cali también pensó que éramos más que amigos. Te digo que esto es una locura.

—¿Ah-Si cree que me gustas? —repitió Nora con el ceño fruncido.

—Sí… Por eso estaba tan enfadado conmigo. —Dylan no se contuvo en lo más mínimo mientras proseguía—: Debe haber pensado que te robaría de su lado, pero nunca tuve la intención de hacerlo. —Dicho eso, se giró hacia Cali y volvió a sonreír. Su humor cambió a la velocidad de la luz—. ¡Adiós, Cali! Te veo luego.

Él ya se marchaba a toda prisa cuando Cali lo llamó:

—¡Eh! ¿Y tu cuadro?

Dylan miró por encima del hombro. —Me lo llevaré la próxima vez. Cuídalo hasta entonces. —La saludó con la mano y se fue corriendo. Definitivamente no se iba a llevar el cuadro. Si lo hacía, iba a perder su única excusa para verla. Aunque no debería necesitar una excusa para ver a una amiga, esta vez era diferente.

Cali estaba negando con la cabeza cuando Dylan corrió de vuelta hacia ella y abrió los ojos con sorpresa. —¿Qué?

—Se me olvidó… —sonrió él con timidez.

—¿Qué se te…?

Las palabras de Cali se ahogaron en su garganta cuando Dylan la atrajo hacia sí en un abrazo de oso, tomándola por sorpresa. La estaba estrujando como a un verdadero oso de peluche, haciendo que le costara hasta respirar. Finalmente la soltó, levantó la mano para darle una palmadita en la cabeza y murmuró: —Estoy muy feliz de verte en mi ciudad. —Se dio la vuelta y se fue corriendo, dejando a una atónita Cali mirando su espalda.

Siempre había estado rodeada de amigos varones y, sin embargo, ninguno de ellos se atrevía a abrazarla porque lo odiaba. Todo el mundo sabía que si abrazabas a Cali, la única respuesta sería un puñetazo y una nariz rota. Pero Dylan era esa excepción en su vida que la abrazaba intencionadamente cada vez que se veían. La pillaba en momentos inesperados y salía corriendo antes de que ella pudiera pegarle. Ese estúpido ni siquiera sabía que ella nunca había querido pegarle.

—¡Porca miseria! Quando mi fai questo, perdo la testa. [1]

Nora, que había estado perdida en sus pensamientos, había vuelto a la realidad al ver a Dylan actuar de esa manera. Pero entonces oyó a Cali murmurar en italiano y sonrió para sus adentros. Cali se dio la vuelta para irse a su habitación cuando se percató de la sonrisa que Nora le dirigía.

—Entendiste lo que dije, ¿verdad? —Cali no sabía por qué, pero los ojos de Nora lo decían todo.

—Sí, lo entendí —respondió Nora, encogiéndose de hombros. Aunque era Latina, había que recordar que primero fue la mejor amiga de la verdadera Novell del Destino, que era Italiana de pura cepa. No era tan sorprendente que Nora hubiera aprendido el idioma de su mejor amiga después de años de conocerla. Puede que no destacara en la lengua Italiana como lo hacía con el español, pero sus conocimientos eran suficientes para entender lo que Cali había dicho.

—No se lo digas —dijo Cali.

Nora sonrió ligeramente. —¿El qué? ¿El hecho de que te hace perder la cabeza o que estás enamorada de él? —Cali frunció los labios, sin saber qué decir—. No te preocupes. Aunque se lo gritara en la cara, no se daría cuenta. O sea, si es lo suficientemente denso como para no notar la mirada en tus ojos, dudo mucho que algo pueda ayudar.

Cali no pudo evitar soltar una risita como si se burlara de sí misma. —Bueno, no es la persona más brillante de mi vida, pero es la estrella más brillante en mi vida.

Nora le dio una palmadita en el hombro y dijo: —Házselo saber antes de que sea demasiado tarde. —No todos los días Nora le daba un consejo a cualquiera. Sus consejos, por tontos o inútiles que fueran, estaban reservados únicamente para su mejor amiga. Pero eligió decirle estas palabras a Cali porque sabía personalmente lo que se sentía al ser demasiado tarde para confesar tus sentimientos.

….

Xiu acababa de terminar la reunión cuando vio a Dylan ir saltando de camino a su despacho. Su rostro se crispó al ver su felicidad, pero decidió ser indulgente con él. Después de todo, la tormenta que se avecinaba para aguarle la fiesta era, en realidad, obra suya.

—¿Teniendo una buena mañana?

La voz de Xiu sobresaltó tanto a Dylan que casi gritó. Su sonrisa no parecía amistosa. No, parecía que algo no andaba bien.

—Te perdiste la reunión matutina con los jefes de departamento —le informó Xiu—. Ya me he encargado yo. —A Dylan le sorprendió que no le estuviera gritando por faltar a una reunión importante. ¿No iban a lanzar un nuevo producto? ¿Y la reunión no era sobre su lanzamiento? Definitivamente era importante, entonces, ¿por qué actuaba como si no pasara nada?—. Ahora, ¿dónde está tu maleta?

—¿Maleta? —preguntó Dylan confundido.

—Sí, tenemos que tomar un vuelo en… —miró la hora y continuó—, precisamente cuarenta y cinco minutos.

Los ojos de Dylan se abrieron de par en par al recordar que Xiu le había estado insistiendo en su visita a la Ciudad Lin para inspeccionar la fábrica, ver la manufactura del producto y también para tener una discusión con el sindicato. Pero anoche, estaba realmente perdido en su propio mundo y lo olvidó por completo. ¡Lo ves! ¡Sabía que algo andaba mal!

—¿No la tienes? —inquirió Xiu al verlo en silencio y suspiró—. Menos mal que ya preparé tu maleta. —Se dio la vuelta y tiró de su propia maleta mientras le encajaba la de él en la mano—. ¿Nos vamos?

—No estás esperando mi respuesta, ¿verdad?

—Nop… —prosiguió Xiu sin dedicarle una mirada.

Antes de llegar a la oficina, estaba tan emocionado de poder pasar el rato con Cali, ya que ahora estaba en su ciudad y además se iba a quedar. ¡Pero quién iba a decir que su aguafiestas estaba tan preparada! Solo pudo seguir en silencio a Xiu hasta el coche y sentarse. Ya había organizado lo del conductor y todo lo demás. Realmente estaba bien preparada para pillarlo.

—Xiu…

—¿Sí?

—¿No podemos posponer esta visita?

Xiu lo fulminó con la mirada. —No. No estoy dispuesta a despedirme de mi novio una vez más solo porque a ti no te apetece ir. Deberías saber que odio las despedidas. Así que mantén a raya tus cambios de humor, ya que fuiste tú quien decidió esta visita. Yo solo sigo tus órdenes como una buena A. E.

Dylan miró por la ventanilla mientras refunfuñaba: —¡Pero si yo ni siquiera he podido despedirme!

[1] «¡Maldita sea! ¡Cuando me haces esto, pierdo la cabeza!»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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