Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 11 - 11 capitulo 11Ecos de la puerta
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: capitulo 11:Ecos de la puerta 11: capitulo 11:Ecos de la puerta El amanecer llegó sin hacer ruido, pero para Aisha fue imposible ignorarlo.

No había dormido en toda la noche.

Las imágenes del salón sagrado, las palabras del director y el murmullo lejano de los espíritus se repetían una y otra vez en su mente.

Le había contado todo a Estela.

Absolutamente todo.

Y Estela tampoco durmió.

Ambas permanecieron despiertas, sentadas una frente a la otra, hablando en susurros como si las paredes pudieran oírlas.

Cuando finalmente la luz del día se coló por la ventana, el reloj marcaba las 8:00 de la mañana.

Estela fue la primera en notarlo.

Miró el reloj y luego a Aisha, seria.

—Aisha… creo que ya es hora de saber la verdad Aisha miró la hora y sintió cómo el nudo en su estómago se apretaba aún más.

Bajó la mirada antes de hablar.

—Pensé que me encantaría tener estos dones —dijo en voz baja—.

Al inicio… pero Adriel sospecha algo.

Estela se acomodó los lentes lentamente.

—¿Sospecha qué cosa?

—Que el colegio guarda un secreto —respondió Aisha—.

Y que nuestros dones interfieren con eso.

Estela abrió los ojos con lentitud, impresionada.

—Wow… eso suena loco —murmuró—.

Pero… eso explicaría mis sueños.

Aisha frunció el ceño de inmediato.

—¿Qué sueños?

Estela abrió la boca para responder, pero no tuvo tiempo.

Desde el pasillo se escuchó la voz de Adriel, clara y urgente: —¡Aishaa!

¡Ya sal, es la hora!

Aisha se levantó de golpe.

El corazón le latía con fuerza.

Sin más remedio, se despidió de Stella.

—Luego hablamos —dijo apresurada.

Estela asintió y, antes de que Aisha cruzara la puerta, le dijo: —Suerte… la vas a necesitar.

Aisha salió sin mirar atrás.

Aisha salió y se reunió con Adriel.

Él la miró con el ceño fruncido y dijo en voz baja: —Vamos… ya es hora.

Estoy tan emocionado como nervioso.

Tengo tantas cosas revueltas en el estómago que siento que voy a morir.

Por favor, ayúdame.

Aisha respiró hondo y respondió: —Cálmate, Adriel.

Por favor, no me pongas más nerviosa a mí.

Nadie sabe qué va a pasar, así que mejor caminemos hacia la oficina del director y veamos qué sucede.

No puede ser tan malo… ¿o sí?

Caminaron en silencio hasta la sala del director.

Las puertas se abrieron lentamente y el director los saludó con una expresión seria.

—Chicos, me alegra que hayan llegado.

Por favor, siéntense.

Adriel y Aisha se sentaron uno junto al otro.

El director comenzó a hablar: —He consultado a los espíritus.

No fue fácil… estaban molestos por mi presencia y por mis preguntas.

Pero han tomado una decisión: no quitarles los dones.

Adriel se tensó de inmediato.

—¿Por qué?

Usted mismo dijo que era peligroso que los tuviéramos.

El director suspiró.

—Quitárselos infringiría normas antiguas.

Además, a los espíritus no les agrada que se altere lo que ellos conceden.

Dicen que sus dones pueden usarse, pero deberán ser observados.

No permitiré que esto se salga de control.

Aisha asintió, aunque algo dentro de ella no estaba tranquilo.

De pronto, sintió algo extraño.

Desde una puerta lateral, que parecía llevar a los antiguos salones de reliquias, creyó oír gritos.

Eran muy suaves, casi imperceptibles.

Sacudió la cabeza, pensando que solo eran imaginaciones suyas.

Adriel se puso de pie.

—Entendemos, señor director.

Con su permiso.

Tomó a Aisha del brazo y salió con ella, visiblemente molesto.

Ya en el pasillo, Adriel murmuró: —Ese director esconde algo.

Algo muy sucio.

Tenemos que averiguar qué es.

Aisha no respondió.

Seguía mirando fijamente la puerta de donde había creído oír los gritos.

—Aisha… —insistió Adriel—.

¿Me estás escuchando?

Ella parpadeó y volvió en sí.

—Sí, perdón.

¿Qué decías?

Adriel frunció el ceño.

—Te estoy diciendo que el director oculta algo en esta escuela, y que nuestros dones interfieren con eso.

Por eso quería quitárnoslos.

Pero los espíritus no lo dejaron… y creo que necesitamos descubrir la verdad.

Aisha lo miró con seriedad.

—Por primera vez en mi vida, estoy de acuerdo contigo.

¿No escuchaste nada?

—dijo señalando la puerta—.

Yo oí gritos… como pidiendo ayuda, pero eran distintos.

No lo sé.

Adriel negó con la cabeza.

—Yo no oigo nada.

Aisha apretó los labios.

—Estos días han sido muy raros.

También necesito hablar con Estela.

Me dijo que tenía sueños relacionados con nuestros dones.

—Entonces vamos —respondió Adriel.

Sin decir más, ambos corrieron hacia la Casa del Eclipse, con la sensación de que algo oscuro acababa de despertar en el colegio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo