Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 13

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 13 - 13 capitulo 13Julieta
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

13: capitulo 13:Julieta 13: capitulo 13:Julieta Habían pasado casi cuatro meses desde la Noche de los Dones.

Para entonces, Aisha y Adriel dominaban la magia con una facilidad que inquietaba incluso a los profesores.

Sus hechizos eran precisos, su control impecable, y sus nombres comenzaban a repetirse en los pasillos como un murmullo constante: los Ravenwood.

Eran, sin duda, los mejores de su generación.

Sin embargo, aquello no era suficiente.

La puerta roja seguía persiguiéndolos.

Durante semanas se infiltraron en la biblioteca, usando hechizos de camuflaje para deslizarse entre sombras y estanterías.

Revisaron la sección prohibida, antiguos grimorios sellados, mapas arcanos del colegio, registros olvidados.

Nada.

Ninguna referencia clara.

Ninguna explicación.

Solo visiones.

Sueños fragmentados que regresaban una y otra vez: un chico desconocido, una casa que no reconocían, manos que lo arrastraban lejos, gritos ahogados.

Siempre lo mismo.

Siempre incompleto.

Nunca suficiente para entender.

Al final, decidieron detener la búsqueda… por ahora.

Sabían que forzar respuestas solo traería consecuencias.

En la superficie, todo parecía ir bien.

Adriel se llevaba bien con casi todos; su carácter tranquilo y su aura protectora inspiraban confianza.

Aisha, por su parte, había estrechado lazos inesperados, especialmente con Elizabeth… y también con Julieta.

Fue durante una clase de magia de la Casa del Sol cuando Julieta deslizó un pequeño papel sobre la mesa de Adriel.

Te espero en el patio.

Tengo algo importante que decirte.

Adriel alzó una ceja, divertido.

Julieta siempre había sido directa, demasiado incluso.

Admitía, aunque no lo decía en voz alta, que había algo en ella que le resultaba atractivo: su seguridad, su forma de hablar sin rodeos.

Cuando sonó el timbre, salió al patio.

El aire era tibio y el cielo comenzaba a teñirse de tonos dorados.

Esperó unos minutos, con una extraña mezcla de nervios y curiosidad.

Julieta apareció poco después.

Estaba arreglada, más de lo habitual.

Se sentó a su lado sin decir nada al principio, como si necesitara reunir valor.

—Gracias por venir —dijo al fin, mirándolo de frente—.

Lo que voy a decir es importante para mí.

—Te escucho —respondió Adriel con suavidad Julieta respiró hondo.

—Me gustas, Adriel.

Desde que llegaste al colegio.

No voy a fingir que no me importa tu poder, pero no es solo eso.

Me atraes tú.

Por eso… quería decírtelo hoy.

Adriel lo comprendió al instante.

Sabía distinguir el interés genuino del interés nacido del poder, y en Julieta había un poco de ambos.

Aun así, no la apartó.

—Tú también me agradas —respondió con honestidad—.

Podemos intentarlo.

Los ojos de Julieta brillaron.

—Entonces… ¿quieres ser mi pareja?

Adriel asintió, sin saber que aquella decisión, aparentemente simple, acabaría entrelazándose con secretos mucho más oscuros de los que cualquiera de ellos podía imaginar.

Habían pasado casi todo el día juntos.

Cuando el sol comenzó a caer y el cielo se tornó anaranjado, Adriel decidió que ya no podía guardárselo más.

Desde el otro lado del patio vio a Aisha sentada junto a Estela, conversando en voz baja.

Respiró hondo y caminó hacia ellas con una sonrisa que no lograba ocultar.

—No saben lo que pasó hoy —dijo apenas llegó—.

Estoy… muy feliz.

Aisha alzó la vista de inmediato y se puso de pie, intrigada.

—¿Qué pasa?

—preguntó, observándolo con atención.

Adriel sonrió aún más.

—Oficialmente… tengo pareja.

Aisha abrió los ojos y luego sonrió, convencida de tener la respuesta.

—Es Elizabeth, ¿verdad?

—dijo con naturalidad—.

Yo sabía que ustedes dos se llevaban bien.

Además, es una buena chica, una gran amiga.

Estoy segura de que me encantaría como cuñada, aunque a veces sea un poco— —No —la interrumpió Adriel, aún sonriendo—.

No es Elizabeth.

Aisha parpadeó.

—¿No…?

—Es Julieta.

El silencio cayó como un hechizo mal lanzado.

—¿¡Julieta!?

—exclamó Aisha, casi gritando, frunciendo el ceño.

Estela, que hasta entonces había permanecido callada, torció la boca con evidente desagrado.

—Pensé que tenías mejores gustos, Adriel —dijo con frialdad—.

Esa chica es una serpiente venenosa.

Adriel frunció un poco el ceño, a la defensiva.

—Oigan, no exageren.

Julieta tiene un buen corazón.

Aisha soltó una risa corta, incrédula.

—Si de corazón hablamos… no creo que tenga uno —dijo con ironía.

Luego suspiró y se encogió de hombros—.

Pero bueno, eres mi hermano.

Si tú quieres estar con ella, te apoyo Adriel la miró, agradecido, aunque en el fondo una pequeña inquietud comenzó a instalarse en su pecho.

No sabía por qué, pero por primera vez desde que empezó todo… sintió que esa decisión podía traer consecuencias.Hablaron un poco más, hasta que Adriel finalmente se despidió para ir a buscar a Julieta.

Aisha lo vio alejarse y, apenas desapareció de su vista, soltó un suspiro pesado.

—Sabes… —dijo, cruzándose de brazos—.

Julieta me cae regular.

Muy regular.

Pero ¿qué voy a hacer?

Es mi hermano y lo voy a apoyar.

Aunque, si soy honesta… creo que es una mala persona.

Muy mala.

Estela asintió sin dudar.

—Lo es.

No tengo ninguna duda.

Yo habría preferido mil veces que anduviera con Elizabeth.

Aisha inclinó la cabeza, pensativa.

—Al principio desconfiaba de Elizabeth, no te voy a mentir.

Pero es una genia total.

Tiene estilo, inteligencia, carácter… es lo máximo.

Me cae increíble.

Estela respondió —Hizo una pausa y luego añadió con una mueca—.

Eso sí, su hermano es un ridículo completo.

Aisha soltó una pequeña risa.

—Totalmente.

Pero aun así, prefiero a Elizabeth mil veces antes que Julieta.

—Mil veces —repitió Aisha con firmeza.

—¿Preferirme para qué?

La voz apareció de repente detrás de ellas.

Aisha dio un pequeño salto del susto.

—¡Elizabeth!

—exclamó—.

No… no hablábamos de nada importante.

Elizabeth sonrió, divertida.

—Ajá… claro.

Eso dicen siempre antes de criticar a alguien.

Aisha dudó un segundo y luego, como si ya no tuviera nada que perder, soltó: —Bueno, estábamos hablando de la ridícula novia de mi hermano.

La sonrisa de Elizabeth se borró lentamente.

—¿Ya tiene novia?

—preguntó, fingiendo calma—.

¿Desde cuándo?

Estela respondió sin rodeos, cruzándose de brazos.

—Desde hoy.

—Y añadió con frialdad—: ¿Y sabes quién es?

La serpiente venenosa de Julieta.

Elizabeth no dijo nada de inmediato.

Bajó la mirada un segundo, apretó los labios y luego volvió a alzar la cabeza, con una expresión tranquila… demasiado tranquila.

—Vaya —murmuró—.

Entonces ya entiendo muchas cosas.

Algo en su tono hizo que Aisha sintiera un leve escalofrío.

No sabía por qué, pero tuvo la extraña sensación de que aquello no iba a quedarse solo en un chisme de patio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo