Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 16 - 16 capitulo 16Humano
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: capitulo 16:Humano 16: capitulo 16:Humano Aisha se preparó con cuidado.

No llevó nada al azar.

Metió en un bolso ropa común, la de una adolescente normal, por si debía mezclarse o huir.

Guardó su varita, agua, algo de comida, amuletos de protección, talismanes antiguos, sellos pequeños… todo lo que pudiera servirle.

Sabía que lo que venía no sería algo sencillo.

No se lo dijo a nadie.

Pensó en Adriel, al principio quiso hacerlo con él, pero comprendió que el amor lo había cegado.

Ya no veía con claridad.

A Estela no quiso involucrarla: era demasiado impulsiva y no quería cargarla con más preocupaciones.

Mucho menos a Elizabeth o a Leo.

Esto debía hacerlo sola.

Cuando el reloj marcó la 1:00 a.

m., y el colegio entero dormía, Aisha susurró un hechizo antiguo: —Ex tu mi huakstu.

Su cuerpo se volvió invisible al instante.

Caminó por los pasillos oscuros del colegio, sin hacer ruido, atravesando sombras y escaleras hasta llegar al pasillo prohibido.

Allí estaba: la puerta roja.

Se detuvo.

El aire era distinto.

Pesado.

Deshizo el hechizo de invisibilidad y, en ese momento, los espíritus aparecieron frente a ella, flotando como sombras suaves.

—Querida —dijeron—, ha llegado tu hora.

Aisha tragó saliva.

—La puerta se abrirá con el hechizo que te dejamos —continuaron—.

Deberás decir: Ax tu miru… ax tu miru.

Se abrirá con tu magia, con tu sangre y con tu linaje.

Lo que hay detrás… el futuro… te dejará encantada.

Antes de que Aisha pudiera preguntar algo más, los espíritus desaparecieron.

No lo entendía del todo, pero sabía una cosa: si el colegio escondía un secreto, estaba detrás de esa puerta.

Respiró hondo, tomó su varita con firmeza y dijo: —Ax tu miru.

La puerta se abrió de golpe.

Todo estaba completamente oscuro.

Aisha entró con cuidado y cerró la puerta detrás de ella, asegurándose de que nadie pudiera verla.

Pronunció un hechizo de luz suave… y entonces lo vio.

Había un chico amarrado.

Estaba inconsciente, o dormido.

Parecía tener su misma edad, trece o catorce años.

Al principio pensó que era un hechicero, pero al observarlo mejor, algo no encajaba.

Cabello castaño.

Ojos café claro.

Alto para su edad.

Ropa gastada, manchada de sangre.

No había marcas de magia en él.

Aisha sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

El miedo apareció, pero no retrocedió.

Dio un paso al frente.

Fuera lo que fuera ese chico… no debía estar ahí.

Y el colegio había mentido.

Aisha se inclinó lentamente frente a él y, con cuidado, le movió el brazo.

—Oye… despierta —susurró.

El chico reaccionó de golpe.

Abrió los ojos sobresaltado, respirando con dificultad, y al ver a Aisha frente a él se encogió contra las cadenas todo lo que pudo.

—¿Quién eres?

—dijo con la voz temblorosa—.

¿Tú también vienes a matarme?

El corazón de Aisha dio un salto.

Aquella pregunta no era normal.

No para un mago.

No para nadie que viviera en el colegio.

—¿Qué clase de mago eres tú?

—preguntó ella, frunciendo el ceño—.

¿Y por qué estás atado?

¿Qué te dijo el director?

El chico la miró como si ella hablara otro idioma.

—¿Mago?

—repitió—.

¿De qué hablas?

Yo no soy ningún mago.

Hizo una pausa, tragó saliva y añadió—: Solo soy un humano… ¿acaso tú no lo eres?

Miró a su alrededor desesperado—.

¿Esto es un sueño?

Aisha sintió que algo se rompía dentro de ella.

Humano.

Sus pensamientos se arremolinaron.

Recordó las visiones, la puerta roja, los gritos que solo ella escuchaba, el nerviosismo del director, las palabras de los espíritus.

Todo empezó a encajar… y a la vez a volverse mucho peor.

—Ok… —susurró para sí misma—.

Esto es mucho más raro de lo que pensé.

Cerró los ojos un segundo—.

Tú puedes, Aisha.

Volvió a mirarlo, esta vez con más suavidad.

—¿Cómo te llamas?

El chico dudó, pero finalmente respondió: —Josué.

Aisha sonrió levemente, intentando transmitir calma.

—Muy bien, Josué.

Escúchame con atención.

Se acercó un poco más—.

Voy a desatarte, ¿sí?

Y luego me vas a contar todo.

Por qué estás aquí, quién te encerró y qué te hicieron.

Josué la miró con desconfianza.

—¿No vas a hacerme daño?

—No —dijo Aisha con firmeza—.

Te lo prometo.

Yo no sabía que estabas aquí.

Hizo una pausa y añadió en voz baja—: Acabo de descubrirlo… los espíritus me guiaron hasta este lugar.

Josué abrió los ojos con sorpresa, pero esta vez no de miedo, sino de esperanza.

Aisha levantó su varita, apuntó a las ataduras y susurró un hechizo suave.

Las cadenas comenzaron a aflojarse lentamente.

Y en ese momento, Aisha supo algo con absoluta certeza: lo que el colegio escondía no era magia prohibida.

Era algo mucho peor.

Y Josué era la prueba viviente de ello.

Entonces el chico se incorporó con dificultad, llevándose una mano al pecho.

Sus muñecas aún estaban enrojecidas por las cadenas.

—¿Tú… sabes dónde está mi hermana?

—preguntó de pronto, con la voz quebrada.

Aisha se quedó en silencio unos segundos.

—Josué… —dijo con cuidado—.

Antes dime algo.

¿Estás seguro de que sabes dónde estás ahora?

Josué negó con la cabeza lentamente.

—Solo recuerdo que entraron a mi casa —tragó saliva—.

Mataron a mis padres… Su voz se quebró—.

Y se llevaron a mi hermana.

Dijeron que a mí me iban a usar.

Alzó la vista, confundido—.

Pensé que era por magia… ¿brujería?

¿Tú practicas eso?

Aisha soltó una risa corta, amarga.

—No exactamente.

Se enderezó—.

Los que en tu mundo se hacen llamar “brujos” o “hechiceros” solo imitan lo que no entienden.

La magia real no se aprende: se nace con ella.

Lo miró fijamente—.

Está en la sangre Como en la mía.

Josué frunció el ceño.

—Esto es demasiado raro… No creo nada de esto.

¿Cómo sé que no me estás mintiendo?

Sin decir una palabra, Aisha extendió la mano.

En el centro de su palma comenzó a formarse una esfera de fuego, viva, brillante, palpitante.

El aire se calentó alrededor.

—¿Ves?

—dijo con calma—.

No es un truco.

La esfera se apagó lentamente—.

Soy una hechicera de verdad.

Josué abrió los ojos, paralizado.

—Entonces… todo esto… —murmuró—.

¿Es real?

—Sí —respondió Aisha—.

Y tú eres humano.

Bajó la voz—.

Ahora lo entiendo todo.

Por eso tenía visiones.

Un chico secuestrado… eras tú.

Josué se pasó una mano por el rostro.

—Grité —dijo—.

Durante meses.

Nadie me oyó.

—Lo siento —respondió Aisha con sinceridad—.

Intenté descubrir qué había detrás de esta puerta, pero no pude.

Luego me distraí… discutí con mi hermano, pasaron cosas… y lo olvidé.

Lo miró con culpa—.

Hasta hoy.

Josué respiró hondo.

—Mi hermana se llama Antonieta —dijo—.

Tiene nueve años.

Una pausa—.

Ella amaba todo lo relacionado con la magia, las criaturas, los portales.

Yo siempre le decía que eran fantasías.

Aisha escuchaba sin interrumpir.

—Un día vio algo en un periódico —continuó—.

Un ritual, un supuesto portal.

Sonrió tristemente—.

Yo me reí.

Pensé que era una tontería.

Su voz se endureció—.

Pero en vez de eso… invocó algo.

Espíritus.

Miró al suelo—.

Mataron a nuestros padres.

Se la llevaron.

—¿Y tú?

—preguntó Aisha en voz baja.

—Corrí —dijo—.

Entré al portal detrás de ellos.

Y aparecí aquí.Aisha sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—Eso explica muchas cosas… —susurró—.

Pero dime, Josué… Lo miró a los ojos—.

¿Tienes alguna idea de por qué te quieren a ti?

¿O por qué se llevaron a Antonieta?

Josué negó lentamente.

—No lo sé —dijo con tristeza—.

Apretó los puños—.

Lo único que sé es que tengo que encontrarla.

Sea como sea.

Aisha cerró los ojos un segundo.

Ahora ya no había dudas.

La puerta roja no escondía magia prohibida.

Escondía humanos.

Y Antonieta aún estaba ahí fuera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo