Destino equivocado - Capítulo 21
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21: capitulo 21:confianza en la oscuridad 21: capitulo 21:confianza en la oscuridad Aisha al volver a la casa del Eclipse se encontró con Estela, que estaba sentada en un sillón, concentrada leyendo un libro.
Sin poder contener su emoción, Aisha saltó hacia ella.
—¡Demonios, Aisha!
—exclamó Estela, sobresaltada—.
¿Por qué tienes tanta emoción?
¡Me matas del susto!
Aisha sonrió ampliamente, casi temblando de felicidad.
—¡No puedo contenerlo!
—dijo—.
¡Me acaba de pasar algo increíble y estoy tan emocionada!
Estela cerró el libro y la miró con curiosidad.
—Ah, ¿sí?
¿Qué te acaba de pasar?
Aisha respiró hondo y susurró, como si contarlo hiciera que el corazón le latiera más rápido: —Isaac me invitó a una cita.
Los ojos de Estela se abrieron de par en par, llenos de entusiasmo.
—¿¡Qué!?
¿En serio?
¡Dime cómo fue!
Aisha se rió, nerviosa y feliz a la vez.
—Bueno… no sé si fue exactamente una cita, pero me invitó a un picnic mañana en la tarde —dijo—.
Me dijo que soy una chica súper cool y que le caí bien.
Estela se recostó en el sillón, emocionada por su amiga.
—Pues si es de amor, nada puede interferir.
Estoy muy emocionada por ti.
—Gracias —dijo Aisha, sonriendo aún más—.
Yo también estoy muy emocionada.
Después de unos segundos, Aisha cambió de tema, preocupada por lo que más le importaba en ese momento.
—Y dime, ¿cómo está Josué?
Estela sonrió suavemente y respondió: —Acaba de despertar.
Si quieres ir a verlo, ya hablé con él.
—¡Claro!
—exclamó Aisha—.
Iré a verlo enseguida.
Con el corazón lleno de emociones encontradas, Aisha se dirigió hacia la habitación de Josué, lista para asegurarse de que estuviera bien y, de paso, compartir con él un poco de la calidez que la acompañaba en ese momento.
Aisha entró a la habitación y encontró a Josué sentado en la cama, con el ceño ligeramente fruncido, pero aliviado de verla.
—Hola, Josué —dijo Aisha con una sonrisa cálida—.
¿Cómo estás?
—Hola —respondió él, con un hilo de voz—.
Estoy… bien, dentro de lo que puedo.
Sobreviviendo.
Aisha se acercó y puso una mano sobre su hombro.
—Anímate —dijo—.
Hablé con mi hermano y creo que vamos a poder encontrar a tu hermana.
Estoy muy segura.
Josué la miró con curiosidad y un toque de incredulidad.
—Te ves muy emocionada… ¿pasa algo?
Aisha respiró hondo, contagiada por su propio entusiasmo.
—Bueno… sí —admitió—.
Ahora que vas a vivir aquí en la casa del Eclipse, tengo que contarte algunas cosas.
Hace un tiempo… me fleché por un chico de la Casa del Sol.
Lo conozco desde que entré aquí, pero nunca me atrevía a hablarle.
Hoy, justo hoy, me invitó a una cita.
Josué sintió un pequeño pinchazo de celos, aunque no lo dejó notar en su expresión; solo en su mente se revolvía la sorpresa y la incomodidad.
—Oh… qué bien —dijo, intentando sonar indiferente.
Aisha saltó un poco de emoción y rió, contagiada de alegría.
—¡Sí!
¡Es más que bien!
¡Es fantástico!
¡Es lo mejor!
—dijo, antes de calmarse—.
Pero bueno, eso no es lo más importante ahora.
Te voy a ayudar a descansar bien.
Adriel también te ayudará.
Pronto conocerás a mi hermano… aunque no me interesa tanto si se reconcilia con alguien —dijo, frunciendo un poco el ceño—.
Estoy un poco enojada con él todavía.
Se acercó al borde de la cama y miró a Josué con ternura.
—Ahora tú necesitas descansar, aliviarte y no estar triste por tu hermana.
Estoy segura de que la vamos a encontrar.
Josué asintió, con un pequeño hilo de esperanza brillando en sus ojos.
Por primera vez en semanas, sintió que no estaba solo, que alguien lo apoyaba y que, tal vez, su búsqueda no sería en vano.
Aisha se quedó junto a Josué mientras él se acomodaba bajo las mantas, cubriendo sus heridas con cuidado.
Sus ojos se suavizaron al verlo relajarse un poco; podía notar cómo el cansancio y el miedo iban cediendo ante la sensación de seguridad.
—Duerme tranquilo —susurró Aisha, acariciándole ligeramente la cabeza—.
No voy a dejar que nada te pase.
Josué cerró los ojos y suspiró, dejando que la calma lo envolviera.
Aisha lo observó por unos instantes, pensando en todo lo que había ocurrido: el secreto de la puerta roja, el peligro de Julieta, y la búsqueda de Antonieta.
Todo parecía abrumador, pero también había un pequeño hilo de esperanza que la guiaba.
Mientras Josué dormía profundamente, Aisha se permitió un momento para sí misma.
Se recostó en la cama junto a él, sin invadir su espacio, y dejó que sus pensamientos vagaran hacia Isaac, el chico de la Casa del Sol.
Recordó la forma en que la había mirado, la emoción que sintió cuando la invitó al picnic.
Sonrió con suavidad, un poco nerviosa.
Por un instante, el mundo mágico, los secretos de la escuela y los peligros que los rodeaban desaparecieron de su mente.
Solo quedaba la certeza de que no estaba sola, y que habría aliados dispuestos a luchar a su lado: Adriel, Elizabeth, Estela, Josue ,Leo… y quizá, algún día, Isaac.
Cerrando los ojos, Aisha se dejó llevar por la tranquilidad del momento, sintiendo cómo la noche caía silenciosa sobre la casa del Eclipse.
Afuera, el viento movía suavemente las hojas del jardín, como un susurro de que lo mejor aún estaba por venir.
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