Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 22 - 22 capitulo 22Explosión de poder
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

22: capitulo 22:Explosión de poder 22: capitulo 22:Explosión de poder Mientras Aisha dormía plácidamente, un grito desgarrador la sacó de su sueño.

Abrió los ojos de golpe, sobresaltada, y escuchó pasos rápidos que subían por las escaleras.

—¡Aisha, ayuda, ayuda!

—gritó Estela, con voz desesperada y temblorosa—.

¡Necesito ayuda!

¡Es urgente!

Y cuando digo urgente, me refiero a una emergencia super urgente.

Aisha se incorporó rápidamente de la cama, todavía con el corazón latiendo con fuerza.

—¿Qué pasa, Estela?

—preguntó, intentando mantener la calma—.

¿Qué tipo de emergencia?

Estela, sin aliento por la carrera y con los ojos abiertos de par en par, apenas pudo articular palabras.

—No tenemos tiempo para explicaciones largas.

Necesito que vengas conmigo… ahora.

Aisha se levantó, se ajustó la bata y tomó su varita.

Sabía que cuando Estela pedía ayuda con esa urgencia, no se trataba de algo trivial.

—Está bien, vamos —dijo, mientras ambas se dirigían hacia el origen de la emergencia, con los pasos resonando en los pasillos silenciosos de la Casa del Eclipse.

El aire estaba cargado de tensión y misterio, y Aisha sentía que lo que fuera que las esperaba no podía ser bueno.

Su instinto de hechicera le advertía que algo grande estaba a punto de suceder, algo que pondría a prueba todos sus dones y su valor.

Aisha miró a Estela mientras caminaban a toda prisa por los pasillos del colegio.

—¿Me vas a decir ya qué está pasando?

—preguntó, con el corazón acelerado.

Estela suspiró, con una mezcla de preocupación y miedo en sus ojos.

—Está Elizabeth y Julieta… —dijo, apenas logrando articular las palabras.

—¿Qué pasa con Elizabeth y Julieta?

—preguntó Aisha, intrigada y nerviosa.

Estela tragó saliva y continuó.

—Creo que tu predicción se cumplió.

Anoche, Adriel y Elizabeth se estuvieron besando… y Julieta, al parecer, los pilló en la habitación de Elizabeth.

Ahora están peleando con varitas mágicas, lanzando hechizos por doquier, y nadie puede detenerlos.

Adriel solo intenta proteger a Elizabeth y contener a Julieta, pero no sabemos qué hacer.

Por eso necesitamos tu ayuda.

Eres una de las mejores magas… ¡ayuda, por favor!

Aisha asintió con determinación, sus ojos brillando con energía.

—Está bien, vamos.

Cuando llegaron al comedor, la escena era caótica.

Elizabeth y Julieta estaban enfrentadas, lanzando rayos de fuego azulado y morado que iluminaban la sala con destellos cegadores.

Cada hechizo provocaba chispas que rebotaban en las paredes y mesas, mientras los estudiantes se apartaban aterrados, protegiéndose como podían.

Aisha respiró hondo, preparándose.

Sabía que tenía que intervenir con rapidez y precisión.

Si no, la pelea no solo terminaría dañando a Elizabeth y Julieta, sino que todo el colegio podría verse envuelto en un desastre mágico.

—¡Basta!

—gritó Aisha, levantando su varita y canalizando toda su energía—.

¡Dejen de pelear ahora!

El aire vibró con su poder, y los rayos de fuego se detuvieron, temblando en el aire antes de desvanecerse.

Por un instante, todo quedó en silencio, como si la sala contuviera la respiración.

Aisha dio un paso al frente, firme, lista para calmar la situación y mediar entre ambas chicas.

Sabía que esto apenas comenzaba… y que la magia que se avecinaba sería más intensa que cualquier cosa que hubieran enfrentado hasta ahora.

Aisha dio un paso al frente, con la varita firme en la mano.

—¿Qué está pasando aquí?

—preguntó, con la voz cargada de autoridad.

Elizabeth, agitada, con los ojos brillosos por las lágrimas, respondió de inmediato: —Ella me está atacando.

No me deja en paz.

Julieta rió con rabia y alzó aún más la voz, apuntando con su varita.

—¿¡Y cómo no voy a hacerlo!?

—gritó—.

¡Esta se robó a mi novio!

¡La estaba besando en su cuarto mientras yo estaba enferma!

¡Tiene que pagar!

Aisha levantó la mano con brusquedad, y una onda de energía hizo vibrar el aire.

—¡Basta!

—ordenó—.

Basta, Julieta.

Y tú también, Elizabeth.

¡Las dos!

Luego clavó la mirada en Julieta, sin el menor rastro de compasión.

—Pero sobre todo tú —continuó—.

Deja a Elizabeth en paz.

Y deja en paz a mi hermano.

Hizo una pausa, respirando hondo.

—Él sabrá lo que es conveniente.

No eres dueña de nadie.

Julieta apretó los dientes, pero Aisha no había terminado.

—Y además —añadió con desprecio—, no debes alterar la magia del colegio peleando por amor.

Es ridículo.

Totalmente ridículo.

En ese momento, una risa lenta y burlona resonó en el comedor.

Hades apareció apoyado contra una columna, observando la escena con diversión.

—Sí, muy ridículo —dijo—.

Pero mírenla… la señorita Aisha arreglando todo como si fuera superior a todas nosotras.

¿No lo cree?

Aisha giró lentamente la cabeza hacia él, con una sonrisa peligrosa.

—Cállate —dijo con frialdad—.

O te mando al infierno ahora mismo.

El ambiente se volvió pesado.

La magia volvió a vibrar en el aire.

Todos sabían que Aisha no estaba bromeando.

—Oh, sí, claro —dijo Hades con una sonrisa burlona—.

Porque tú estás a punto de explotar, ¿no crees?

La chica que se junta con los más raritos, sin valor… y ahora su hermano también es parte de ese grupo.

Solo Julieta se salva por ser un poco más inteligente.

Julieta sonrió con falsa gracia, disfrutando la tensión.

Aisha sintió que la rabia le consumía todo el cuerpo.

Sus ojos brillaron intensamente y, de pronto, no pudo contenerlo más.

—¡Basta!

—gritó, y la magia salió de sus manos como un huracán.

Un golpe de energía azul y dorada rebotó por toda la sala, chocando contra las paredes y techos.

La onda de fuerza levantó a todos del suelo y los lanzó violentamente por los aires.

Adriel cayó al piso, aturdido, sin poder creer la magnitud del poder de su hermana.

Los estudiantes y profesores que estaban presentes quedaron boca abajo, con el cuerpo adolorido por la fuerza del impacto.

Incluso Hades retrocedió unos pasos, sorprendido por la explosión de magia pura que acababa de desatar Aisha.

El comedor estaba lleno de polvo y chispas flotando en el aire.

Aisha respiraba con dificultad, pero su mirada seguía fija en Julieta y Hades, dejando claro que nadie más se atrevería a interponerse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo