Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 30

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 30 - 30 capitulo 30susurros contra aisha
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

30: capitulo 30:susurros contra aisha 30: capitulo 30:susurros contra aisha Aisha despertó sentada en la silla, con el cuerpo aún pesado por la noche anterior.

El amanecer entraba débilmente por la ventana.

Lo primero que hizo fue mirar hacia la cama: Estela dormía profundamente, con el rostro pálido pero en calma.

Decidió no despertarla.

Faltar una vez a clases no sería un problema para alguien tan aplicada como ella.

Después de todo, lo que había vivido no era algo que se superara con unas horas de sueño.

Aisha se arregló rápido y salió de la Casa del Eclipse.

Apenas puso un pie afuera, notó algo extraño.

Los estudiantes murmuraban a su alrededor.

No lograba distinguir las palabras, pero las miradas… esas sí las sentía.

Algunas curiosas, otras inquietas.

A lo lejos vio a Elizabeth, Leo e Isaac saliendo de la Casa del Sol.

Se reunió con ellos de inmediato.

—Siento algo raro —dijo Elizabeth en voz baja mientras caminaban—.

El colegio está lleno de rumores.

—Yo también —añadió Isaac—.

Esto tiene que ver con lo de anoche.

Leo suspiró.

—¿De verdad creen que nadie lo oyó?

Hicimos demasiado alboroto.

Aisha negó con la cabeza.

—Cuando la magia se descontrola así, muchos solo sienten el temblor… pero no entienden qué pasó.

El colegio siempre encuentra una forma de mirar hacia otro lado.

—Será mejor apurarnos —dijo Leo—.

No quiero que nos llamen la atención por algo más extraño todavía.

Asintieron y se dirigieron rápido a la clase de Magia con la Naturaleza, una de las pocas asignaturas compartidas entre distintas casas.

Allí se enseñaba a manipular plantas, raíces y energía vital, tanto para sanar como para destruir.

Cuando se sentaron, el ambiente se sintió tenso.

Nada evidente, pero algo estaba fuera de lugar.

Aisha se sentó junto a Isaac; Elizabeth, con Leo.

No era algo planeado, simplemente ocurrió así.

Hades observaba desde el otro lado del aula.

Tenía una sonrisa burlona, ladeada, inquietante.

Murmuraba algo al oído de uno de sus amigos sin apartar los ojos de Aisha.

Ella lo notó de inmediato.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

¿Qué estará diciendo ahora?

pensó.

Y por primera vez desde que todo había terminado… Aisha tuvo la sensación de que la noche anterior no había sido el final, sino solo el comienzo.

La profesora de Magia con Plantas pidió a todos los estudiantes que se pusieran manos a la obra.

La prueba consistía en canalizar energía mágica hacia distintas especies vivas y observar su reacción: crecimiento, defensa o marchitamiento.

Aisha y Adriel se concentraron en sus mesas.

Raíces finas comenzaron a moverse lentamente bajo los dedos de Aisha, respondiendo a su energía con suavidad.

Adriel, a su lado, mantenía un control preciso, aunque todavía se notaba algo agotado.

Mientras tanto, Elizabeth y Leo no prestaban tanta atención a las plantas.

Sus miradas se desviaban una y otra vez hacia el fondo del aula.

Hades.

Y justo entonces, Julieta se levantó de su asiento.

Aisha también lo notó, pero decidió no pensar en ello.

Concéntrate, se dijo, y volvió a mirar la planta frente a ella.

Julieta caminó con paso seguro hasta quedar frente a Hades.

Su voz sonó cargada de desprecio.

—Hades Valdemar… qué gusto tenerte frente a mí.

Déjame adivinar: Casa del Eclipse, ¿o me equivoco?

Hades alzó la mirada con una sonrisa torcida, claramente burlona.

—Sí.

¿Y tú eres de la Casa de los imbéciles fracasados… o solo vienes de visita?

Julieta soltó una risa falsa.

—No seas tan básico.

Puede que no sea del Sol, pero puedo ser igual —o más— poderosa que la estúpida de Aisha.

Hades arqueó una ceja.

—Pensé que te quedaría bien odiarla… después de todo, es tu cuñada, ¿no?

La expresión de Julieta se endureció.

—Lo es.

Y su hermano es un completo idiota.

Hades se inclinó un poco hacia ella.

—¿Todavía te arde la humillación que te dio?

—susurró—.

Porque fue bastante entretenido de ver.

Julieta lo miró con furia.

—Nadie me humilla —escupió—.

Y no vine a hablar de eso.

Vine a hacerte una propuesta.

Hades sonrió, interesado.

—Te escucho.

—Sé que odias a Aisha.

—Por supuesto que la odio —respondió él sin dudar—.

Ella me humilló tanto como a ti.

Julieta asintió lentamente.

—Entonces te interesará saber esto.

Tengo un don especial: puedo olfatear cualquier criatura cercana.

Humanos, zombis, vampiros… lo que sea.

A kilómetros de distancia.

Hades frunció el ceño.

—¿Y eso qué tiene que ver con Aisha?

Julieta rodó los ojos, exasperada.

—Últimamente he empezado a oler… humano.

Proveniente de la Casa del Eclipse.

Y varios estudiantes dicen que Aisha ha estado hablando con un chico que no es Isaac.

Hades se encogió de hombros.

—Eso no me importa.

Julieta se inclinó hacia él, sonriendo con malicia.

—Claro que te importa, estúpido.

Si descubrimos su secreto, podremos humillarla de verdad.

Incluso expulsarla del colegio… por esconder a un humano en el mundo de los hechiceros.

Los ojos de Hades brillaron peligrosamente.

Y desde su mesa, sin saber por qué, Aisha sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Hades la observó con una sonrisa ladeada, peligrosa.

—Bingo, Bango —respondió—.

Destruiremos a Aisha… si tu teoría es cierta.

Se inclinó un poco más hacia Julieta, bajando la voz.

—Y si no lo es, la que será humillada y destruida aquí serás tú.

Por mí.

Julieta no se inmutó.

Al contrario, sonrió con una seguridad inquietante.

—No te preocupes.

Nunca he fallado a mis aliados.

Y cuando digo nunca, me refiero a nunca en mi vida.

Sus ojos brillaron con soberbia.

—Entonces dime —continuó—, ¿serás mi aliado o no?

Hades la miró unos segundos en silencio… y finalmente asintió.

—Muy bien.

Lo haré.

La sonrisa de Julieta se ensanchó.

—Así me gusta.

Se cruzó de brazos y empezó a caminar lentamente frente a él, como si ya estuviera moviendo las piezas de un tablero invisible.

—El primer plan es simple: espiar a Aisha.

Hizo un gesto de desdén.

—Yo no puedo hacerlo directamente… pero tú sí puedes espiar a su supuesto flechazo con Isaac.

Averigua de qué hablan, qué ocultan.

Observa también a la estúpida de Elizabeth y a su hermano Leo.

Hades frunció el ceño.

—¿Y tú qué harás?

—Yo me encargaré de acercarme a ella —respondió Julieta—.

No para pedirle perdón, claro que no.

Eso sería demasiada humillación para alguien como yo.

Sonrió con malicia.

—Le hablarás con burla, como siempre haces.

La provocarás.

Harás que se confíe.

Necesito que averigües algo… cualquier cosa,mientras yo intento sacar información con adriel.

Hades se mostró incómodo.

—¿No hay otra manera sin acercarme a ellas?

Julieta lo miró de arriba abajo, con una sonrisa cruel.

—A menos que tengas una mejor idea —dijo—, pero lo dudo.

Tu cerebro no funciona del todo.

Hades apretó la mandíbula, molesto… pero no respondió.

Desde ese momento, el plan ya estaba en marcha.

Y Aisha, sin saberlo, acababa de convertirse en el centro de una cacería silenciosa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo