Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino equivocado - Capítulo 31

  1. Inicio
  2. Destino equivocado
  3. Capítulo 31 - 31 capitulo 31Dúo Julieta y hades
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

31: capitulo 31:Dúo Julieta y hades 31: capitulo 31:Dúo Julieta y hades Elizabeth miraba muy de cerca a Julieta y a Hades.

No era una mirada casual.

Era análisis puro.

Sus ojos iban de uno a otro, estudiando cada gesto, cada inclinación de cabeza, cada sonrisa torcida.

Entonces se volteó hacia Leo.

—¿No crees que esos dos están hablando demasiado?

—susurró—.

Normalmente apenas se soportan.

Leo ni siquiera levantó la vista de su plato.

—Relájate, hermana.

Julieta siempre habla demasiado.

Y Hades… bueno, Hades habla cuando le conviene.

—No —insistió Elizabeth—.

Esto es distinto.

Están demasiado concentrados.

Eso no es chisme.

Es estrategia.

Leo suspiró.

—¿Quién intentaría algo contra nosotros?

No saben nada.

Y lo poco que sospechen no pueden probarlo.

Elizabeth no respondió.

Porque en el fondo sabía algo: Julieta no necesitaba pruebas.

Solo necesitaba una sospecha… y un público.

Aisha, sentada junto a Isaac, también había notado el intercambio de miradas.

No dijo nada.

Solo mantuvo la postura firme y elegante, como si nada pudiera afectarla.

Pero su instinto no fallaba.

Mientras tanto, al otro lado del comedor, Julieta inclinó apenas la cabeza.

—Te lo dije —murmuró a Hades—.

Están tensos.

Hades sonrió con una media mueca.

—Siempre están tensos.

Viven como si el mundo fuera a explotar mañana.

Julieta cerró los ojos discretamente… inhaló.

Y entonces lo sintió otra vez.

Ese olor.

Sutil.

Cálido.

Distinto.

Humano.

Sus pupilas se dilataron levemente.

—Está aquí —susurró.

Hades dejó de sonreír.

—¿Qué está aquí?

—El humano.

Hades soltó una pequeña risa incrédula.

—Si eso fuera cierto, ya lo habría sentido alguien más.

Julieta negó con la cabeza.

—Mi don no falla.

Está débil… pero está.

Y viene de la Casa del Eclipse.

En ese momento, Isaac se movió incómodo en su asiento.

—Alguien me estaba siguiendo —le dijo a Aisha en voz baja.

Elizabeth escuchó.

—¿Quién?

—No vi su cara.

Pero no fue casualidad.

Adriel, que acababa de llegar con su bandeja, se quedó quieto.

—¿Estás seguro?

Isaac asintió.

—Y no era una presencia oscura.

Era alguien real.

Elizabeth miró de nuevo hacia Julieta.

Y esta vez, Julieta la estaba mirando directamente a ella.

Sonrió.

No una sonrisa burlona.

Una sonrisa segura.

Como si ya supiera algo.

Aisha sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda.

El juego había comenzado.

Y esta vez… no era un demonio el que estaba moviendo las piezas.

Era alguien con rostro.

Con nombre.

Con intención.

Leo bajó la voz de inmediato.

—¿No creen que Julieta tenga algo que ver con esto?

Adriel negó con la cabeza.

—No lo creo.

Leo alzó una ceja.

—¿Lo dices porque es tu novia?

El ambiente se tensó.

Adriel sostuvo su mirada unos segundos antes de responder.

—No sé si sigamos juntos… estamos distanciados.

Aisha, sin intervenir, miró hacia la mesa de Julieta.

Hades también la estaba mirando.

No con burla esta vez.

Con atención.

Demasiada atención.

Demasiada atención.

Isaac habló en voz baja: —Es mejor que tengamos cuidado al hablar de nuestro secreto.

Alguien podría oírnos.

Y con eso me refiero a Julieta… y a Hades.

Leo se quedó inmóvil.

Sus ojos se abrieron.

—Oh no… lo olvidé.

Elizabeth frunció el ceño.

—¿Qué cosa?

Leo tragó saliva.

—¿Saben cuál es el don de Hades?

Todos guardaron silencio.

Elizabeth respondió: —¿Cuál?

Leo bajó aún más la voz.

—Puede oír conversaciones a distancia.

No importa si susurras.

Si él quiere escucharte… te escucha.

Un escalofrío recorrió la mesa.

Aisha sintió el pulso acelerarse.

—¿Desde qué distancia?

—preguntó Isaac.

—Depende de cuánto se concentre —respondió Leo—.

Puede elegir una voz entre cien.

Puede escuchar palabras sueltas.

Secretos.

Incluso pensamientos verbalizados muy bajo.

Elizabeth palideció.

—Entonces… nos oyó.

Adriel negó rápido.

—No necesariamente.

Solo si estaba concentrado en nosotros.

Isaac murmuró: —Y si Julieta le dijo que sospecha algo… claro que estaría concentrado.

Aisha volvió a mirar hacia su mesa.

Justo en ese momento, Hades se inclinó hacia Julieta… y sonrió lentamente.

Como si acabara de escuchar algo interesante.

Aisha sintió un vacío en el estómago.

—No podemos hablar más aquí —dijo con firmeza—.

Ni una palabra más sobre Josué.

Ni sobre Erevan.

Ni sobre el portal.

Elizabeth asintió.

—Desde ahora hablaremos con códigos.

Leo agregó: —O mejor aún… no hablaremos.

Isaac respiró hondo.

—Si Hades ya sabe algo… no tardará en usarlo.

Adriel apoyó los codos en la mesa.

—Entonces debemos adelantarnos.

Aisha lo miró.

—No.

Debemos ser más inteligentes.

Al otro lado del comedor, Hades levantó ligeramente la mirada… directo hacia Aisha.

Y, muy despacio, llevó un dedo a sus labios.

Como diciendo: Silencio.

Julieta no entendía por qué sonreía.

Pero Hades sí.

Había escuchado lo suficiente.

Y ahora tenía curiosidad.

Y cuando Hades tenía curiosidad… las cosas se volvían peligrosas.

En la mesa apartada, lejos de las miradas curiosas del resto, Hades seguía observando a Aisha mientras jugaba distraídamente con su copa.

Luego miró a Julieta de reojo.

—¿Sabes?

—dijo con voz baja y perezosa—.

No sé con qué terminaré… pero oír millones de palabras otra vez desde tan lejos cansa.

Aunque esta vez… valió la pena.

Julieta se inclinó hacia él, intrigada.

—¿Sí?

¿Qué escuchaste?

Hades sonrió apenas, esa sonrisa ladeada que siempre anunciaba problemas.

—Tiene un secreto.

Uno grande.

Mencionaron algo sobre… “Josué”.

Y una especie de portal.

También un nombre extraño… no lo recuerdo completo.

Era raro.

Los ojos de Julieta brillaron.

—Perfecto… —susurró—.

Entonces mi teoría es cierta.

Hades apoyó el mentón en su mano.

—No cantes victoria todavía.

No escuché todo.

Estaban susurrando después.

Algo los puso nerviosos.

Julieta soltó una pequeña risa.

—Eso es mejor aún.

Si están nerviosos… es porque esconden algo serio.

Hades la miró con interés real por primera vez.

—¿Y qué propones?

Julieta cruzó las piernas con elegancia.

—Simple.

Confirmarlo.

No podemos acusar sin pruebas.

Pero si realmente hay un humano escondido en la Casa del Eclipse… Se inclinó más cerca de él.

—Aisha será expulsada.

Deshonrada.

Y su pequeña reputación de heroína perfecta se romperá frente a todos.

Hades entrecerró los ojos.

—¿Y tú qué ganas?

Julieta sonrió, fría.

—Venganza.

Hades soltó una risa baja.

—Sabía que no lo hacías por justicia.

—La justicia es aburrida —respondió ella—.

La humillación pública es mucho más interesante.

Hades se recostó en la silla.

—Está bien.

Pero haremos esto a mi manera.

Julieta arqueó una ceja.

—Te escucho.

—No atacaremos de frente.

La observaremos.

Si mencionan “Josué” otra vez, sabré dónde enfocar mi oído.

Y si hablan del portal… quiero saber cuándo lo intentarán.

Julieta asintió lentamente.

—¿Y si nos descubren?

Hades sonrió con malicia.

—Entonces fingiré que me preocupa Aisha.

Que quiero protegerla.

A ella le encanta creer que puede cambiar a las personas.

Julieta soltó una carcajada suave.

—Eres peor de lo que pensé.

—Gracias.

Se hizo un breve silencio.

Luego Hades agregó, más serio: —Pero si hay un portal involucrado… esto es más grande que una simple pelea escolar.

Julieta lo miró.

—¿Qué quieres decir?

—Que si realmente están intentando abrir algo… no solo se meterán en problemas con el director.

Sus ojos se oscurecieron.

—Se meterán en algo mucho más antiguo.

Julieta tragó saliva, pero luego volvió a sonreír.

—Mejor aún.

Hades volvió a mirar hacia la mesa de Aisha.

Y esta vez no sonreía por burla.

Sonreía por anticipación.

La caza había comenzado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo