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Destino equivocado - Capítulo 38

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38: capitulo 38:Primer recuerdo 38: capitulo 38:Primer recuerdo Adriel y Aisha caminaron en silencio hasta los aposentos privados de su madre.

No tocaron con fuerza.

No querían que el sonido pareciera acusación.

Aida estaba sentada frente a su tocador, deshaciendo lentamente su peinado, como si el día aún no hubiera terminado para ella.

Su reflejo en el espejo parecía más distante que de costumbre.

Cuando los vio entrar, levantó ligeramente una ceja.

—Hijos… ¿qué hacen aquí?

¿Necesitan algo?

Adriel fue directo.

—Sí, madre.

Necesitamos hablar contigo.

Aida dejó el cepillo sobre la mesa.

—¿Sobre qué?

Aisha tomó la palabra, con esa calma que usaba cuando sabía que estaba pisando terreno delicado.

—Sobre nuestra abuela.

Ada Ravenwood.

El aire cambió.

Fue sutil.

Pero evidente.

Aida no gritó.

No se enfadó.

Solo… se tensó.

—¿Qué quieren saber exactamente?

—preguntó con una serenidad demasiado medida.

Adriel respiró hondo.

—No podemos mentirte, madre.

Su nieta llegó a nuestra escuela.

Aida se giró completamente hacia ellos.

—¿Cómo que su nieta?

Aisha sostuvo su mirada.

—Se llama Violeta Noctariel.

Silencio.

No uno corto.

Uno largo.

—¿Y saben que nos odia de por vida?

—continuó Aisha—.

¿Por qué, madre?

¿Tú sabes algo que nosotros no sabemos?

Aida se levantó lentamente.

—¿Yo?

Claro que no.

Adriel dio un paso al frente.

—Madre… no somos niños.

Sabemos que nuestra abuela mandó ejecutar a Sonia.

Sabemos que hubo algo relacionado con amor… con celos… y que después de eso nuestra familia creció en poder.

La voz de Aida se volvió más fría.

—¿Dónde escucharon eso?

—En rumores —respondió Aisha—.

En fragmentos.

Pero en los libros de la escuela no aparece la verdad completa.

Adriel añadió con firmeza: —Necesitamos saber por qué lo hizo.

Aida los miró como si por primera vez entendiera que ya no podía protegerlos con silencio.

Caminó hacia un antiguo mueble alto, tallado en madera oscura.

—Yo no soy la persona indicada para contarles esa historia —dijo en voz baja—.

No desde mi versión.

Abrió el compartimiento superior.

Dentro había dos frascos de cristal grueso, con un líquido plateado que parecía contener humo en movimiento.

—Son recuerdos de su abuela.

Aisha sintió un leve escalofrío.

—Cada botella contiene tres recuerdos.

Seis fragmentos en total.

Lo que Ada decidió conservar.

Adriel observó el brillo del líquido.

—¿Ahí está la verdad?

Aida lo miró con una expresión imposible de descifrar.

—Ahí está lo que ella creyó que debían saber.

Se acercó y colocó uno de los frascos en las manos de Aisha.

—Pero entiendan algo antes de verlos.

Los ojos de Aida se endurecieron levemente.

—La historia no siempre es lo que parece cuando la cuentan los vencedores… ni cuando la cuentan los derrotados.

Aisha asintió lentamente.

—Vamos a averiguarlo.

Adriel tomó el segundo frasco.

El líquido plateado vibró suavemente al contacto con su magia.

Aida los observó mientras salían de la habitación.

No los detuvo.

No intentó cambiar de opinión.

Cuando la puerta se cerró, murmuró apenas audible: —Ojalá estén listos para ver a Ada… como realmente era.

Y en las manos de Aisha… Los recuerdos comenzaron a agitarse.

El líquido plateado se abrió como agua bajo la luz.

Aisha y Adriel sintieron que el suelo desaparecía.

Y entonces… La vieron.

Ada Ravenwood.

Joven.

Imponente incluso a los dieciocho años.

Su vestido era oscuro, elegante, ajustado a la perfección.

Su postura recta.

Su mirada firme.

Hermosa… pero no dulce.

Frente a ella estaba una chica más joven, de cabello largo y expresión preocupada.

Elvira.

Ada caminaba de un lado a otro.

—Mira, no sé qué decirte… —murmuró con rabia contenida—.

La maldita Sonia está intentando alejar a mi prometido.

No le bastó con haber hecho que terminara conmigo una vez.

Ahora que ha vuelto y es oficialmente mi prometido… voy a poner límites.

Elvira frunció el ceño.

—Tu paciencia ya llegó al límite… lo entiendo.

Pero también la culpa la tiene Gael.

Sabiendo que antes estuvo con ella, sigue aceptando sus invitaciones al palacio.

Parecen casi novios… poco menos ya se casan.

Ada se detuvo bruscamente.

—No digas eso.

Ni en broma.

Su mandíbula se tensó.

—Creo que ahora Sonia me odia.

—¿Porque te casarás con Gael?

—preguntó Elvira.

Ada soltó una risa corta, amarga.

—No te conté algo.

El otro día vino a visitarme.

Me felicitó por el compromiso.

Yo la respeté.

La recibí como corresponde.

Pero luego… me dijo que no era buena mujer para él.

Que estaba demasiado joven.

Que no entendía el amor verdadero.

Sus ojos brillaron con ira contenida.

—Y yo le respondí que una duquesa no debería andar intentando robar maridos ajenos.

Elvira abrió los ojos.

—Ada… —Se puso furiosa.

Me insultó.

Me dijo que ella sí lo amaba.

Que él la amaba a ella.

El silencio se hizo pesado.

—Y yo… —Ada respiró hondo— …le di una cachetada.

Elvira llevó una mano a su boca.

—¿Estás consciente de lo que hiciste?

No puedes faltarle el respeto a la realeza mágica.

No a Sonia.

Ada sonrió.

Pero no era una sonrisa suave.

Era una sonrisa peligrosa.

—Que me respeten a mí.

Yo soy una Ravenwood.

En ese instante, la escena cambió.

Gael apareció cruzando las puertas del salón.

Sonia estaba llorando.

Perfectamente llorando.

Se aferró a él, temblando.

—Me golpeó… me insultó… casi me ataca… Gael miró a Ada con decepción.

No con duda.

Con decepción.

—Nunca más trates a Sonia de esa manera —dijo con frialdad antes de llevarla al jardín.

Ada se quedó sola en el salón.

Inmóvil.

Orgullosa.

Pero herida.

Elvira susurró detrás de ella: —Amiga… sabes que esto no es pequeño.

Sonia es vista como un ángel por el reino.

Ada giró lentamente.

—Un ángel… que en realidad es un demonio.

El recuerdo comenzó a desvanecerse.

Aisha y Adriel volvieron al presente.

El frasco seguía brillando entre sus manos.

Adriel fue el primero en hablar.

—Esto no parece una guerra política… Aisha terminó la frase en voz baja: —Parece una guerra de orgullo.

Y apenas habían visto el primer recuerdo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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