Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Destino terra: El camino de Yui - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. Destino terra: El camino de Yui
  3. Capítulo 28 - Capítulo 28: Desagradable
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 28: Desagradable

Antes de avanzar, el grupo se detuvo por costumbre.

— ¿Todos bien? —preguntó Áugust, recorriéndolos con la mirada.

Uno a uno asintieron. Ninguna herida grave. Aura estable. El ritmo era bueno.

—En el piso quince vamos a tomarnos más tiempo —añadió—. Ahí descansaremos como corresponde.

Sofía giró la cabeza, ya anticipando lo que venía.

—Me imaginé. Los monstruos de ese piso no son para apurarse.

Áugust asintió con seriedad.

—Crinks. Humanoides acuáticos. Mandíbulas potentes, dientes en varias filas. Siempre en grupo. No juegan a desgastar: buscan matar rápido.

Miró a Sofía.

—Ahí el cuerpo a cuerpo es clave. Nosotros nos encargamos.

Sofía sonrió de medio lado, flexionando los dedos.

—Sabía que ese piso sería nuestro momento.

Avanzaron.

El piso catorce mostraba con claridad el patrón de evolución. Las paredes seguían siendo rocosas, pero el color había cambiado: tonos azul oscuro, vetas húmedas, pequeñas corrientes de agua que serpenteaban por las grietas. El aire era más frío, más pesado.

Lo extraño era el silencio.

Avanzaron durante varios minutos sin encontrar una sola entidad.

—Esto no me gusta —murmuró Valerian.

El pasillo se abrió cerca del final del piso.

Y entonces lo vieron.

Un grupo grande de crinks formaba un círculo irregular. Sus cuerpos encorvados se movían con ansiedad, las mandíbulas abriéndose y cerrándose con sonidos húmedos.

En el centro… restos.

Sangre fresca manchando la piedra. Fragmentos de ropa rasgada. Un casco partido en dos. Una espada doblada de forma imposible.

Un grupo de aventureros, el mismo que se habían topado en el bar.

O lo que había quedado de ellos.

—No puede ser… —susurró Arnold, con la voz rota.

Las chicas, salvo Yui, apartaron la mirada casi de inmediato. Misa se llevó una mano a la boca. Sofía apretó los dientes.

Áugust dio un paso al frente.

—Aparten la mirada —ordenó con voz dura—. Yo me encargo. No hace falta que vean esto.

El viento cambió.

No fue una ráfaga natural.

Fue una explosión, casi empujó a todo el grupo.

Yui desapareció.

Un instante después, el primer crink cayó sin siquiera emitir un sonido. Su cabeza rodó por el suelo antes de que los demás entendieran que estaban siendo atacados.

La elfa estaba en medio de ellos.

Su aura elemental envolvía todo su cuerpo, violenta, desbordada. Las esferas de aura ya no orbitaban con calma: se disparaban solas, buscando gargantas.

Los crinks reaccionaron tarde.

Uno intentó morderla.

La espada atravesó su mandíbula abierta, partiendo el cráneo desde abajo.

Otro giró para huir.

El viento lo atrapó, lo levantó apenas del suelo… y el filo lo cortó en dos en pleno aire.

Los monstruos comenzaron a entrar en pánico.

No atacaban.

Intentaban escapar.

Yui no los dejó.

Su expresión estaba vacía. No había estrategia, ni análisis. Solo ira. Una furia fría, silenciosa, absoluta.

Cada paso suyo era muerte inmediata.

Un crink tropezó con un cuerpo y alzó la mirada… justo a tiempo para verla frente a él. Sus ojos se abrieron de terror antes de que una esfera de aura le atravesara el pecho y explotara desde dentro.

El suelo se llenó de cuerpos que lentamente desaparecían dejando sus núcleos.

Cuando el último intentó arrastrarse lejos, la espada descendió sin piedad.

Silencio.

Yui quedó de pie en el centro del desastre, respirando agitada, el aura aún envolviéndola como una tormenta contenida. Su espada goteaba.

Áugust fue el primero en reaccionar.

—Yui… —dijo con voz firme, pero suave.

Sofía se acercó por el otro lado.

—Ya terminó.

El viento comenzó a disiparse lentamente.

Yui parpadeó. Una vez. Dos.

Su expresión se quebró apenas un segundo.

—…Lo siento —murmuró.

Bajó la espada.

El grupo se reunió en silencio. Sin palabras, comenzaron a recoger lo que quedaba de los aventureros caídos. Objetos personales. Armas rotas. Fragmentos de equipo.

Cavaron una tumba simple, pero digna.

Arnold se adelantó, apoyó una mano sobre la tierra removida y cerró los ojos.

—Descansen en paz —dijo con voz grave—. El laberinto no los olvidará.

Nadie habló durante un largo momento.

Luego, Áugust se giró hacia la salida.

—Vamos —dijo—. El piso quince nos espera.

Yui asintió, con la mirada baja.

Áugust se detuvo justo antes del umbral que conducía al piso quince. No avanzó de inmediato. En cambio, se giró y observó a su grupo.

Todos llevaban el peso del silencio encima.

Las bromas habían desaparecido. Nadie miraba directamente al frente. Incluso Sofía, normalmente imperturbable, tenía los hombros tensos. Misa jugueteaba con sus dedos. Valerian mantenía la vista fija en el suelo.

Yui… Yui permanecía quieta, con la mirada perdida, aún atrapada en lo que había ocurrido.

Áugust inhaló profundo.

—Escúchenme —dijo.

Su voz no fue dura, ni autoritaria. Fue cálida. Firme. Real.

—Lo que vimos recién no fue culpa nuestra. Ni por llegar tarde, ni por avanzar demasiado rápido, ni por haber tomado este camino.

Levantó la mirada, uno por uno.

—El laberinto es cruel. Siempre lo fue. Y no porque quiera castigarnos… sino porque no distingue entre los que están preparados y los que no.

Hizo una breve pausa.

—Es fácil pensar que podríamos haber hecho algo. Que si hubiéramos llegado antes, si hubiéramos sido más fuertes, si hubiéramos sabido… —negó con la cabeza—. Pero ese pensamiento solo nos rompe por dentro.

Dio un paso al frente.

—Nosotros seguimos vivos no por suerte, sino porque caminamos juntos. Porque confiamos unos en otros. Porque cada vez que alguien cae, hay otro sosteniéndolo.

Su mirada se posó en Yui, sin reproche alguno.

—Hoy vimos lo que pasa cuando un grupo pierde eso. Y también vimos algo más.

Sonrió apenas.

—Vimos que todavía existen personas capaces de pelear incluso cuando el mundo es injusto. Personas que no dudan. Personas que protegen, incluso cuando duele.

El ambiente comenzó a cambiar. Lentamente.

—No estamos aquí para competir con nadie —continuó—. No estamos aquí para demostrar nada. Estamos para volver vivos. Para hacernos más fuertes. Para que, cuando alguien nos necesite tengamos la fuerza necesaria para enfrentar la gravedad.

Se enderezó.

—Así que caminen con la cabeza en alto. Porque mientras sigamos juntos, este laberinto no va a quebrarnos.

Arnold fue el primero en asentir.

—Seguimos —dijo, con voz grave.

Uno a uno, el resto lo imitó.

Áugust sonrió, satisfecho.

—Bien. Piso quince. Y para que no se sorprendan: los monstruos serán los mismos que en los pisos doce, trece y catorce. Slimes, sapuls, variantes acuáticas. Nada nuevo.

Empujaron el umbral.

El piso quince mantenía la misma estética húmeda, pero el terreno era más amplio, con charcos profundos y corrientes lentas que cruzaban el camino. El aire estaba cargado de humedad.

—Formación habitual —ordenó Áugust

Los primeros slimes aparecieron desde el agua, arrastrándose en grupos.

Misa fue la primera en actuar.

Extendió ambas manos y el agua del entorno respondió de inmediato. Una corriente espesa envolvió a los monstruos, volviéndolos lentos, pesados, como si se movieran dentro de gelatina.

—Ahora —dijo con calma.

El grimorio amarillo de Valerian se abrió, páginas vibrando con energía.

Rayos eléctricos débiles, pero precisos, atravesaron el agua controlada por Misa. La combinación fue inmediata: los slimes se estremecieron, sus cuerpos colapsaron desde dentro antes siquiera de poder acercarse.

—Funciona perfecto —murmuró Sofía.

Más adelante, un grupo de sapuls apareció lanzando bombas de agua.

Arnold alzó su escudo.

—Refuerzo —ordenó Valerian.

Un símbolo luminoso cubrió el escudo de Arnold y el de Yui. Ambos brillaron con mayor solidez justo cuando las explosiones impactaron, amortiguando casi todo el daño.

Yui respondió levantando una barrera de aire que desvió los proyectiles restantes.

Áugust y Sofía entraron entonces con precisión quirúrgica. Ningún movimiento desperdiciado. Cada ataque era letal. Cada monstruo que lograba salir del control elemental caía en segundos.

El avance fue constante, ordenado, firme.

Cuando el último enemigo cayó, el grupo llegó al final del piso.

El cansancio ante tanto monstruo de este piso comenzó a notarse

—Por suerte no aparecieron esos monstruos explosi…— dijo Misa

Sin terminar la frase uno desde el final de la sala es dirigido a toda velocidad como objetivo a Misa, pero a unos metros de distancia es rodeado por una esfera color esmeralda con remolinos

Yui mantenía un brazo apuntando al monstruo con una concentración fuerte, cierra el puño y la esfera se cierra haciendo explotar al pequeño monstruo.

— ¿Cómo hiciste eso? —dijo Valerian

—No lo sé, yo solo imagine como el viento que manejo era una especie de extremidad y lo tomé, luego imagine que reduciendo el espacio y al hacer contacto explotaría— dijo Yui

El grupo queda sorprendido, agradecen mucho a Yui por proteger a Misa y se ponen muy contentos con su evolución.

El cansancio empezó a sentirse, el enfrentamiento a la variedad de monstruos fue agotador.

—Descanso —ordenó Áugust.

Misa se arrodilló en el centro y liberó una suave magia de agua. La energía recorrió al grupo como una marea tranquila, cerrando heridas menores, relajando músculos.

Áugust se acercó a Yui y le extendió una pócima.

—Para el aura. Tómala, estoy seguro que la necesitas.

Yui la aceptó con una leve inclinación de cabeza.

El piso dieciséis los esperaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo