Destino terra: El camino de Yui - Capítulo 34
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Capítulo 34: Rey tritón
Durante unos segundos solo se escucharon risas de quienes estaban satisfechos con su victoria, Valerian fue la primera en reaccionar al ver el núcleo de la reina.
—Es… grande —murmuró.
El núcleo estaba sobre el suelo, desprendiendo un brillo violeta intenso, profundo, casi hipnótico. No era como los anteriores. Este parecía tener densidad propia, como si contuviera una presión interna aún viva.
Junto a él, dos colmillos morados del tamaño de antebrazos descansaban sobre la piedra, una escama gruesa y endurecida brillaba con un reflejo azulado, y una pequeña botella sellada con líquido amarillento reposaba entre los restos.
Arnold se inclinó y tomó el núcleo con ambas manos.
—Esto vale más que medio piso —dijo con tono grave.
August observó los colmillos.
—Material para armas… o catalizadores mágicos.
Valerian recogió la pequeña botella y la sostuvo contra la luz.
—Poción de parálisis —confirmó—. Irónico.
Sofía soltó una exhalación controlada.
—Fue más difícil de lo que esperaba.
Nadie la contradijo.
Áugust guardó los objetos en el inventario común del grupo. Su expresión era la de alguien que había cumplido su cometido con éxito al pie de la letra.
—Nos forzó a utilizar todo.
Marcus habló entonces, con voz más estable que antes.
—Fue suficiente.
Todos lo miraron.
—No hace falta llegar más lejos. Yo… —hizo una pausa breve— agradecería volver en compañía.
No lo dijo como alguien que desea retirarse, se notaba en sus palabras que se estaba forzando así mismo a creerlo de esa manera.
El grupo entendió el matiz.
Áugust cruzó los brazos.
—Vaya… al parecer la votación está unánime.
Hizo un gesto contando con los dedos.
—Seis personas queremos avanzar al piso 21.
Simuló pensar un segundo.
—Lo siento. Conté mal. Los siete, si no me equivoco.
Marcus se llevó la mano al rostro.
—No quiero involucrarlos en esto.
Arnold golpeó suavemente el borde del escudo con su mano
—Gente como esta es peligrosa en Akron si actúa de esa forma.
Su tono era sereno, pero firme.
—Si abandonan a un compañero por conveniencia… lo harán de nuevo.
Sofía ladeó la cabeza.
—Además… ver sus caras cuando te vean entrar vivo sería interesante.
Marcus no pudo evitar una ligera mueca, mitad nerviosa, mitad agradecida.
Yui dio un paso al frente.
—Descansaremos bien —dijo con neutralidad—. Luego avanzaremos.
Abrió su inventario y sacó cuatro pociones.
—Esto es lo que me queda.
Las repartió sin dramatismo.
Áugust hizo lo mismo, completando la distribución para que nadie quedara sin reserva.
El grupo se sentó en semicírculo, manteniendo vigilancia rotativa mientras recuperaban aura y estabilidad física.
Misa, aún algo agotada, miró a Áugust.
—Nunca llegamos al piso 20. ¿Cómo es?
Yui sacó la guía que llevaba consigo y se la entregó al líder.
Áugust la abrió y leyó en silencio unos segundos antes de hablar.
—El jefe tritón se caracteriza por dominar habilidades de agua. Las controla mediante su tridente. Es extremadamente ágil cuando está en su terreno preferido… agua.
Levantó la vista brevemente.
—En tierra todo cambia. Según esto, parece que no se adapta bien al terreno rocoso.
Continuó leyendo.
—Su tridente es el medio por el cual manipula el agua. Posiblemente su fuente principal de poder.
Cerró el libro.
Valerian con cara defraudada.
— ¿Eso es todo?
Sofía bufó con ironía contenida.
— ¿Quién escribió esta descripción tan pobre? ¿Mi hermanita de ocho años?
Arnold negó apenas con la cabeza.
—Tomaremos lo que hay, además será divertido sacar nuestra propia información
Yui asintió.
—Dentro de todo no es mala información. Si el tridente es clave… entonces sabemos qué observar primero.
Marcus se quedó viendo como el grupo se llevaba tan bien al punto de recordar a sus propios compañeros
—Saben, nosotros también éramos así, el cambio fue abrupto y sigo sin entender por qué cambiaron este tipo de ambiente por uno tan toxico…
August mira fijamente a Marcus
—Entonces tienes dos opciones, hacer que vuelvan o dar por hecho que se perdieron.
Marcus asiente con una mirada rendida
El grupo quedó en silencio unos instantes
Arnold apoyó ambas manos sobre el escudo.
—Descansamos unos minutos más —dijo—. Luego cruzaremos la puerta.
No hubo objeciones.
—Al pasar al piso 21 podremos ir a unos baños termales, debemos ganar a toda costa—Dijo Sofía
El grupo comienza a reír y el ambiente se volvía más tranquilo y relajado pero la concentración no dejaba de ser máxima.
El grupo se levanta y se dirige hacia la puerta del siguiente piso.
Las puertas del piso 20 se abrieron con un estruendo grave, como si la misma estructura del laberinto advirtiera que lo que aguardaba detrás no era un enemigo ordinario.
El grupo avanzó en formación.
Ante ellos se extendía una cueva colosal. El techo era alto, irregular, cubierto de formaciones rocosas
A la izquierda, un camino de piedra natural serpenteaba hacia lo que claramente era la salida del piso. A la derecha y ocupando casi toda la extensión central… un lago.
No un estanque.
Un lago profundo, oscuro, que reflejaba la luz tenue del entorno como un espejo inquietante.
—Será difícil si su hábitat es así de dominante —murmuró Arnold, evaluando distancias y posibles zonas seguras.
Áugust esbozó una sonrisa contenida.
—No te preocupes, hermano. Todo estará controlado gracias a nuestra maga de soporte… y a nuestro nuevo compañero de rayo.
Marcus dio un paso al frente.
—Justamente quería proponerles una idea.
Se inclinó ligeramente y comenzó a explicar en voz baja. No todos los detalles fueron evidentes de inmediato; la idea era audaz, arriesgada… y dependía de una sincronización perfecta.
Cuando terminó, el silencio duró apenas un segundo.
Luego todos asintieron.
—Cierra por todos lados —dijo Yui.
—Me agrada —añadió Sofía.
—Funcionará —respondió Marcus, con una convicción que no tenía nada que ver con orgullo y todo que ver con redención.
Sin perder tiempo, Marcus y Valerian comenzaron.
Ambos extendieron sus manos hacia el lago. Hilos finos de energía eléctrica comenzaron a formarse, tejiéndose en el aire como filamentos azules vibrantes. Imitando el patrón de las redes que había usado antes, lanzaron esos hilos sobre la superficie.
No eran descargas para dañar si no para sacar al campo de batalla al jefe.
Redes electrificadas que se expandían, interconectándose, extendiéndose por toda la superficie acuática.
El lago empezó a vibrar.
Primero leve.
Luego con burbujas.
Luego con un hervor antinatural.
El agua comenzó a levantarse en espirales, formando una columna que giraba en sentido inverso, como una catarata invertida que nacía del fondo.
Y entonces emergió.
El jefe del piso.
El Rey Tritón.
Su cuerpo era imponente, mitad humanoide, mitad criatura marina. Escamas azul oscuro cubrían su torso, y una cola poderosa.
Sus ojos brillaban con inteligencia hostil. En su mano derecha, el tridente vibraba con energía acuática concentrada.
—Ya salió —dijo Áugust con voz firme.
—Arnold, solo mantente a la defensiva.
—Yui, que no vuelva a sumergirse.
—Sofía, mantengámoslo ocupado.
—Misa y Valerian, soporte a Marcus.
Todos en posición.
El tritón no perdió tiempo.
Alzó el tridente levemente.
Miles de gotas aparecieron y se comprimieron en el aire, transformándose en proyectiles que apuntaron hacia el grupo.
— ¡Ahora! —ordenó Áugust.
Sofía avanzó con una velocidad brutal. Su lanza describió arcos perfectos frente a Áugust, golpeando el aire con tal precisión que las gotas explotaban antes de alcanzar su objetivo.
Arnold extendió su escudo y lo plantó con fuerza.
Una capa extensa de aura ígnea se desplegó como una muralla curva. Las gotas que lograban atravesar la primera defensa se evaporaban parcialmente al contacto, perdiendo potencia.
Detrás de Arnold, Marcus y los soportes mantenían la estrategia principal.
Yui no esperó.
A diferencia del resto, no se limitó a contener.
Comprimió aura en su palma.
Una esfera de viento denso, casi invisible, vibró con violencia antes de ser lanzada directamente al pecho del tritón.
El rey reaccionó con rapidez. Un remolino de agua lo envolvió formando una capa protectora.
La esfera impactó… pero no penetró.
—Caíste —susurró Yui.
La esfera se expandió súbitamente.
Una gran explosión de viento comprimido liberado en todas direcciones.
La fuerza ascendente fue tan brutal que el tritón salió despedido hacia el techo, impactando contra la roca con un estruendo seco.
Pero no era un enemigo simple.
En pleno aire, tomó impulso.
Giró.
Se convirtió en proyectil.
Descendió directo hacia Yui con el tridente apuntando como lanza divina.
La elfa levantó su escudo de viento.
Impacto.
El escudo resistió… pero no lo suficiente.
Yui fue lanzada hacia atrás, perdiendo estabilidad y estrellándose contra el suelo.
Antes de que tocara completamente la piedra, Áugust y Sofía interceptaron su caída.
—Es duro —dijo Sofía con una sonrisa tensa—. Pero nuestro trabajo está saliendo según lo planeado.
El tritón emergió nuevamente del agua, elevándose sobre la superficie.
Alzó el tridente.
El lago respondió.
Detrás de él comenzó a formarse un muro de agua gigantesco.
Un tsunami dentro de una cueva.
—Yui, tenemos que lograr que no llegue a los demás —dijo Áugust.
—Nos toca, Sofía.
Ambos dieron un paso al frente.
Sus armas comenzaron a brillar.
—Yo recto —dijo Áugust.
—Y tú de costado.
—A la orden, jefe.
El tsunami avanzó con fuerza imponente, ocupando casi todo el ancho del lago.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca—
— ¡Ahora!
El dúo lanzó su ataque combinado.
La espada de Áugust trazó un corte vertical colosal.
La lanza de Sofía cruzó en diagonal.
La masa de agua se dividió.
En cuatro secciones.
El impacto disipó la energía central, transformando el tsunami en lluvia pesada que cayó sobre ellos sin la fuerza destructiva inicial.
Yui observó con sorpresa.
—Eso fue increíble… ¿por qué no lo usaron antes?
Áugust respiró hondo.
—Creo que ambos pensamos en usarlo en un momento como este.
El tritón rugió.
Se preparaba para otro ataque.
— ¡Cuando des la señal, hermano! —gritó Arnold.
Áugust sonrió levemente.
—Vamos por el costado izquierdo con una finta.
Parecieron lanzarse al ataque frontal.
— ¡AHORA! ¡Con todas sus fuerzas!
El jefe alzó el tridente para canalizar su poder…
Pero nunca miró más allá de Arnold.
Nunca consideró amenaza a quienes no estaban en primera línea, ni siquiera noto que el techo de la cueva se había cubierto de nubes oscuras que se camuflaron.
El tridente vibró.
Se convirtió en pararrayos.
Marcus levantó ambas manos.
Su aura eléctrica se expandió hacia arriba.
—Trueno Azul.
El rayo descendió.
No como un relámpago común.
Como una columna divina.
Azul intenso.
Impactó directamente en el tridente.
El canal fue perfecto.
La energía descendió comiéndose al tritón.
La explosión fue tan brutal que el lago completo se vaporizó en una fracción de segundo.
Una onda expansiva recorrió toda la cueva.
El grupo salió despedido hacia atrás.
Roca.
Agua evaporada.
Chispas.
Silencio.
Cuando el polvo comenzó a asentarse…
El lago ya no existía.
El fondo rocoso estaba expuesto.
El cuerpo del tritón ya no existía.
Valerian cayó sentada.
—No le dimos chances a nada, creo… que este piso seguirá teniendo poca información…
Misa estaba de rodillas, completamente exhausta.
—La victoria en equipo… fue espléndida…
Yui observó a Marcus.
Sonreía.
—Así que este es el poder que perdió el grupo Nova.
Marcus respiraba con dificultad, pero sus ojos brillaban con satisfacción contenida.
Poco a poco, se reunieron en el camino izquierdo.
Áugust apoyó una mano en su hombro.
—Sin dudas, esta victoria es toda tuya.
Arnold asintió con firmeza.
Sofía le dio un pequeño golpe amistoso.
Valerian sonrió cansada.
Misa, aún arrodillada, levantó la vista.
—Dejó recompensas.
Se acercó al cuerpo.
—Un núcleo.
Un tridente.
Tres esferas azules.
Y branquias.
Marcus soltó una pequeña risa.
—Genial… entonces vamos a poder ir a esas termas a descansar…
Su cuerpo finalmente cedió.
Cayó hacia atrás desmayado, completamente drenado.
Pero sonriendo.
El piso 20 había sido vencido.
No habían ganado solo por estrategia.
No habían ganado solo por fuerza.
Habían vencido gracias a un poder que, en otro lugar, había sido despreciado.
El mismo poder que un grupo arrogante no supo ver.
El mismo talento que fue tratado como insuficiente.
El mismo compañero que dejaron atrás creyendo que no valía nada.
Marcus no era débil.
Nunca lo fue.
Lo que le faltaba no era capacidad, sino personas que supieran confiar en él.
Nova lo empujó a esconder su crecimiento, a minimizar sus logros, a brillar en silencio.
Áugust y los demás hicieron lo contrario.
Le dieron espacio.
Le dieron respaldo.
Y sobre todo le había regresado su confianza.
Y mientras Marcus descansaba inconsciente, una sonrisa tranquila aún dibujada en su rostro, quedaba claro que el mayor error de su antiguo grupo no fue subestimarlo…
Fue abandonarlo.
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