Destino terra: El camino de Yui - Capítulo 40
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Capítulo 40: Lo que debía ser
El inicio del enfrentamiento estaba a minutos de comenzar.
La arena vibraba.
Miles de voces se mezclaban en un ruido constante que subía y bajaba como una ola. Desde los bordes del campo se podían ver antorchas encendidas, estandartes del gremio y filas de aventureros apoyados contra las barandas improvisadas.
En el sector previo a la salida al campo estaban los dos grupos.
Por un lado, Escudo y Espada.
Por el otro…
Nova.
Pero había algo curioso.
Del lado de Nova solo estaba Arche.
El espadachín dorado descansaba su peso sobre una pierna mientras giraba una de sus espadas entre los dedos con absoluta tranquilidad.
Su armadura dorada reflejaba la luz de las antorchas.
El casco lo sostenía bajo el brazo izquierdo.
Al ver al grupo de chicas, una sonrisa burlona apareció en su rostro.
— ¿Qué pasa? —dijo con un tono venenoso—. ¿No vino el resto de sus compañeros?
Nadie respondió.
Arche soltó una pequeña risa.
—Especialmente ese patético de Marcus.
Sacudió la cabeza con falsa lástima.
—Al final le dejó a un grupo de desconocidos algo que un hombre como él debería hacer.
Misa lo miró de costado.
Valerian cruzó los brazos.
Pero Yui fue quien habló.
—Deberías mirar a tu alrededor.
Arche levantó sus cejas.
— ¿Hm?
—Tú también estás solo.
La elfa lo observó con calma absoluta.
—Hubiera sido mejor elegir mejor tus palabras.
Hizo una pequeña pausa.
—El karma suele actuar rápido.
Arche soltó una carcajada.
— ¿Solo?
Señaló con la espada hacia las gradas.
—Mis compañeros verán la pelea desde el palco izquierdo.
Las chicas levantaron la mirada.
Allí, en una pequeña estructura elevada, podían verse varias figuras con armaduras negras.
—Ya están ahí —añadió Arche con orgullo.
Entonces Norman habló.
—El grupo Escudo y Espada verá desde el palco derecho.
Señaló el lado opuesto.
Las chicas miraron y allí había otro pequeño balcón preparado.
Norman sonrió.
—Ahora vayan tomando sus posiciones.
Se acomodó el chaleco.
—Yo saldré a entretener al público con la previa.
Miró el reloj de arena que llevaba colgado.
—En cinco minutos comenzamos.
Arche volvió a mirar a Yui.
Su sonrisa regresó.
—No te preocupes.
Levantó una de sus espadas.
—Te venceré en menos de cinco minutos.
Pensó un segundo.
—Aunque creo que fui demasiado generoso con el tiempo.
Misa rodó los ojos.
—Solo es un hablador.
Norman salió caminando hacia el centro de la arena.
En cuanto apareció frente a la multitud…
El ruido explotó.
—¡¡OOOOOOHHH!!
El cantinero levantó ambos brazos.
— ¡SEÑORAS Y SEÑORES!
La voz amplificada por una pequeña esfera mágica resonó por todo el estadio.
— ¡Bienvenidos al enfrentamiento que tiene a todo el piso 21 hablando!
El público rugió.
Norman caminó lentamente por el centro del campo.
— ¡Esta noche veremos algo especial!
Las gradas vibraban.
— ¡Un combate que promete quedar en la historia de esta isla!
Mientras tanto…
En el túnel que llevaba al campo de combate…
Se escucharon pasos apresurados.
— ¡Esperen!
Tres figuras aparecieron corriendo.
Marcus. Arnold. Áugust.
Los tres estaban exhaustos.
Marcus apoyó una mano contra la pared intentando recuperar el aliento.
—Llegamos…
Yui los miró sin sorpresa.
Marcus levantó la cabeza y la observó.
Su expresión era una mezcla de agotamiento… y asombro.
—Tenías razón…
Respiró hondo.
—Estabas completamente en lo correcto.
Antes de que pudiera explicar más, Misa y Valerian levantaron sus manos.
Un círculo mágico apareció bajo los pies de los tres hombres.
—Hechizo combinado, gota de aire.
Una luz cálida recorrió sus cuerpos.
El cansancio comenzó a desaparecer.
Áugust abrió los ojos.
—Wow…
Arnold movió los hombros.
—Eso se siente mucho mejor.
Sofía levantó un dedo.
—Pero no se pasen.
Los miró con severidad.
—Solo tres minutos.
Señaló las gradas.
—Y después a los asientos.
Áugust soltó una risa.
—Eres muy estricta.
Norman continuaba levantando al público.
— ¡Comencemos con uno de los protagonistas de esta noche!
Señaló hacia el túnel izquierdo.
— ¡Un espadachín conocido por su estilo elegante y su velocidad!
El público comenzó a gritar.
— ¡PORTADOR DE DOS ESPADAS!
Una figura salió caminando lentamente hacia la arena.
La armadura dorada brillaba bajo la luz de las antorchas.
Arche salía del túnel sumamente confiado, con la frente en alto.
—¡¡ARCHE!!
Los aplausos estallaron.
Norman continuó.
— ¡Miembro del reconocido grupo Nova!
El público gritó aún más fuerte.
— ¡Un equipo conocido por sus actos ambulantes y reconocido por Urano y las aldeas aledañas!
Arche sonreía disfrutando el momento.
Entonces Norman cambió de tono.
—Pero esta noche…
Hizo una pausa dramática.
—Su oponente pertenece a un grupo que comenzó desde lo más bajo.
El público guardó silencio.
—Un equipo que nació con dos hermanos.
Algunos murmullos recorrieron las gradas.
—Y que con el tiempo fue creciendo…
Sonrió.
—Formando lo que algunos llaman un harén de aventureras.
Risas entre el público.
—Aunque el integrante que luchará hoy es nuevo…
Señaló hacia el palco derecho.
— ¡Su equipo ha depositado en él toda su confianza!
En ese momento…
Arche levantó la mirada hacia el palco rival.
Allí estaban.
Las chicas.
Entre ellas…
Yui.
La elfa estaba apoyada contra la baranda, tranquila.
Mirándolo.
No con miedo.
No con nervios.
Con una expresión que…
Arche no logró interpretar.
Eso lo confundió por un instante.
— ¿Qué…?
Entonces Norman pronunció el nombre.
— ¡EL REPRESENTANTE DEL EQUIPO ESCUDO Y ESPADA!
La arena quedó en silencio.
—¡¡MARCUS MALEM!!
El nombre retumbó en todo el estadio.
En el palco izquierdo…
Los miembros de Nova se quedaron congelados.
— ¿Qué?
— ¿Marcus?
— ¡¿Marcus?!
Pero nadie estaba tan impactado como Arche.
Sus ojos se abrieron de golpe.
— ¡Eso es imposible!
Dio un paso adelante.
— ¡Debe ser una equivocación!
Miró hacia el palco derecho.
Su expresión cambió de inmediato y sus palabras se dirigían estrictamente a Yui.
—¡¡MENTISTE!!
Su voz resonó por toda la arena.
— ¡Huiste de mí!
Señaló hacia el palco.
— ¡Solo fuiste una habladora!
Los gritos de Arche se escuchaban en cada rincón del estadio.
El público murmuraba.
Norman caminó con calma hacia Yui y le extendió la esfera mágica.
—Puedes responder.
Yui tomó la esfera.
Miró hacia la arena.
Luego a Arche.
Su voz salió tranquila.
—En ningún momento especifiqué que yo sería tu rival.
El estadio quedó en silencio.
—Eso fue algo que tú afirmaste.
Hizo una pequeña pausa.
—Sin siquiera poder interpretar mis palabras.
Arche apretó los dientes.
Yui sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Calculadora.
Punzante.
—Pero si prefieres…
Inclinó ligeramente la cabeza.
— ¿Quieres que baje yo?
La arena quedó inmóvil.
Yui sostuvo su mirada.
— ¿O acaso…
Su voz se volvió aún más filosa.
—le tienes tanto miedo a Marcus?
Desde el palco izquierdo estallaron gritos.
—¡¡ESO!!
—¡¡ESO ERA LO QUE QUERÍAMOS!!
—¡¡ACABA CON ÉL, ARCHE!!
—¡¡TE LO HAN DEJADO FÁCIL!!
Arche apretó con fuerza las empuñaduras de sus espadas.
Sus ojos ardían.
Y en la entrada del campo…
Marcus Malem dio un paso hacia la arena.
La arena estaba cargada de tensión.
El aire mismo parecía vibrar.
Arche dio un paso al frente… y de pronto algo cambió.
Una presión ardiente comenzó a extenderse desde su cuerpo.
Un aura rojo fuego empezó a emanar a su alrededor, como si las llamas nacieran directamente de su furia.
Las antorchas cercanas temblaron.
El público reaccionó con un murmullo creciente.
—Whoa…
—Ese tipo va en serio…
Arche levantó lentamente una de sus espadas y apuntó hacia Marcus.
Sus ojos ardían de rabia.
—¿Sabes algo, Marcus?
Su voz retumbó en la arena.
—Ya me cansé de todos sus insultos.
La segunda espada bajó lentamente hasta quedar paralela a la primera.
Las llamas comenzaron a recorrer las hojas de metal.
—Así que voy a dejar algo claro frente a todos.
La sonrisa que apareció en su rostro era fría.
—Hoy te voy a incapacitar.
El fuego se intensificó.
—Para que nunca más puedas volver a ser un aventurero.
La multitud reaccionó con un rugido salvaje.
Pero Marcus…
No dijo una sola palabra.
Solo estaba allí.
De pie.
Mirándolo.
Con los ojos completamente concentrados.
Mientras tanto en el palco derecho…
Áugust apoyó los codos en la baranda mientras observaba la arena.
—Entonces… —dijo con tono curioso—. ¿Nova mordió el anzuelo?
Sofía cruzó los brazos con una pequeña sonrisa.
—Sí.
Miró hacia el palco opuesto.
—Hay que admitirlo… fueron bastante sigilosos.
Valerian asintió.
—Fue clave lo que dijo Marcus.
Se acomodó el cabello detrás de la oreja.
—Ese detalle de que Nova siempre vigila a su rival antes de una pelea.
Misa soltó una pequeña risa.
—Aun así… lo mejor fue el juego de palabras de Yui.
Señaló a la elfa.
—Engañaste a todo el mundo.
Yui se tensó un poco.
Misa continuó.
—Todos pensaban que tú ibas a pelear.
Valerian apoyó el mentón en su mano.
—Y mientras Nova te vigilaba paseando por la ciudad, probándote vestidos y comiendo…
Sofía completó la frase.
—Marcus estaba haciendo algo mucho más importante.
Arnold soltó una carcajada suave.
—Tengo que admitirlo…
Miró a Yui.
—Nunca pensé que viviría para verte cambiar espadas por vestidos.
Le guiñó un ojo.
—Aunque debo decir que te verías bastante elegante.
Yui se quedó completamente roja.
— ¡Y-Yo no estaba…!
Se trabó al hablar.
— ¡N-no era…!
Se aclaró la garganta rápidamente y cambió el tema de golpe.
— ¡¿Tuvieron complicaciones con la espada?!
Áugust soltó una risa.
—Vaya cambio de tema.
Pero respondió.
—No fue sencillo.
Se apoyó contra la baranda.
—Pero el herrero Darwin, amigo de Norman…
Miró hacia la arena.
—Ese tipo es realmente bueno.
Arnold asintió.
—Se quedó trabajando hasta el último minuto.
Sofía agregó:
—La Rama Iris no es un material fácil de trabajar.
Valerian observó la espada de Marcus desde la distancia.
—Pero valió la pena.
En la arena, la nueva espada de Marcus lograba resaltar.
—Una espada con elemento rayo —dijo Áugust—.
Una hoja amarilla con detalles celestes y negros.
—Ligera… rápida… perfecta para su estilo.
Sofía cruzó los brazos.
—Entonces todo salió redondo para nuestro grupo.
Miró hacia la arena con calma.
—Ahora solo queda que Marcus salde cuentas pendientes.
Yui observaba fijamente el combate que estaba por comenzar.
—Tiene lo necesario para ganar.
Hubo un pequeño silencio.
—No.
Las chicas la miraron.
—Si tuviera confianza… —continuó Yui— tendría todo lo necesario para humillar a ese sujeto.
Arnold levantó una ceja.
—Haces afirmaciones fuertes sin conocer al rival.
Yui no apartó la mirada de la arena.
Arnold sonrió ligeramente.
—Aunque…
Se cruzó de brazos.
—Cuando le preguntaste a Marcus en la taberna si estaba de acuerdo…
La miró de reojo.
—Tenías exactamente esos mismos ojos. Los de alguien que piensa: “No estoy equivocada confía en mí”
Un segundo de silencio.
Entonces Yui respondió con total calma.
—Tienes razón.
Volvió a mirar la arena.
—No me equivocaré.
De vuelta en la arena.
Marcus levantó la voz.
— ¡Norman!
El cantinero giró la cabeza.
—Es hora.
Arche soltó una risa furiosa.
—No te hagas el genial frente a toda esta gente.
Sus ojos brillaron.
— ¡Te voy a aplastar!
Con un movimiento rápido
Las hojas se encendieron al instante con llamas abrazadoras.
El calor llegó hasta las primeras filas del público.
—¡¡OOOHHH!!
La multitud rugió.
Marcus respiró profundamente.
Y entonces…
Desenvainó su nueva espada.
Un sonido eléctrico recorrió la hoja.
La espada brillaba con energía amarilla.
Pequeños relámpagos danzaban por los bordes de la hoja.
Los detalles celestes y negros resaltaban como marcas de tormenta.
El público quedó en silencio por un instante.
El palco izquierdo murmuró:
— ¿Elemento rayo?
—Eso no lo tenía antes…
—Interesante…
Ambos combatientes se colocaron en posición.
Arche con sus dos espadas en llamas.
Norman levantó la esfera mágica.
El estadio entero guardó silencio.
Luego…
Con una voz que resonó en todo el piso 21…
Gritó:
—¡¡QUE COMIENCE EL DUELO!!
Y en el mismo instante…
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