Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 10
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10: Capítulo 9 10: Capítulo 9 Después de una hora desde que Naruto decidió ir a caminar un rato, Sasuke comenzó a impacientarse.
¿Por qué tardaba tanto ese tonto?
Aburrido y fastidiado, se colocó la capa encima y se acomodó la espada en la espalda para ir a buscarlo.
Guardó las cosas en las mochilas y las dejó junto a la fogata.
Corrió unos cuantos metros y se detuvo deliberadamente.
No.
No era posible.
Miró a todas partes con su rinnegan y advirtió una breve estela del chakra de Naruto que se perdía ahí mismo.
El leve rastro era apenas perceptible para su ojo y se precipitó.
¿Qué había pasado?
¿Dónde estaba Naruto?
Pero no percibía señal de otro chakra aparte del suyo.
Alzó la cabeza y su ojo con el rinnegan advirtió que la luna estaba de un color extraño con hileras de… ¿chakra?
siendo absorbidas, que formaban un camino en dirección a esa maldita aldea.
—¡Maldición!
Se apresuró a ir por las cosas.
Guardó la mochila de Naruto junto a la suya, debajo de su capa y apagó la fogata antes de comenzar el rescate.
Se guio por el rastro de la luna para correr a toda velocidad y evitar que le hicieran daño a Naruto.
Pronto el valle apareció ante los ojos de Sasuke como una herida abierta entre las montañas.
Durante más de una hora había atravesado senderos estrechos, bosques silenciosos y formaciones rocosas tan antiguas que parecían pertenecer a otra era.
Pero nada lo preparó para lo que encontró al descender.
Justamente en la entrada de ese lugar terminaba el rastro de la luna del chakra de Naruto Uzumaki.
La aldea reposaba en el fondo del valle como un reflejo atrapado de la luna.
Incluso antes de entrar, algo en aquel lugar le resultó inquietante.
Las casas estaban construidas con piedra clara que parecía absorber la luz del cielo nocturno, mientras los techos curvos recordaban la forma de lunas crecientes.
Faroles de cristal blanco iluminaban las calles con una luz suave, demasiado suave, como si todo el lugar estuviera diseñado para existir únicamente durante la noche.
Un río estrecho atravesaba la aldea en varios canales, y el agua reflejaba la luna con una claridad casi antinatural.
Sasuke frunció levemente el ceño.
Todo parecía demasiado… tranquilo.
Pero no era paz.
Era silencio.
Un silencio que observaba.
Sus ojos oscuros recorrieron las calles mientras caminaba.
Los habitantes comenzaron a aparecer lentamente.
Al principio creyó que era un efecto de la iluminación, pero cuando uno de ellos pasó cerca, lo comprendió.
Eran diferentes.
Su piel era extremadamente pálida, casi translúcida bajo la luz lunar.
El cabello de la mayoría caía largo y liso, en tonos blancos o plateados que brillaban suavemente cuando se movían.
Por un instante, Sasuke pensó en Kaguya Ōtsutsuki.
Tendría mucho sentido que esa demente hubiera dejado en el anonimato a una aldea entera de los suyos para después intentar regresar a destruir el mundo luego de ser derrotada.
Los rasgos eran similares.
Rostros finos.
Expresiones serenas.
Una belleza fría que parecía más antigua que el propio mundo shinobi.
Pero sus ojos no eran como los de ella.
No había Byakugan.
En su lugar, poseían miradas de colores pálidos: grises claros, plateados o azules casi transparentes.
Aun así, había algo perturbador en la forma en que observaban.
No miraban como las personas normales.
Analizaban.
Tal como Gaara había comentado, como si midieran algo invisible.
Y se preguntó cómo es que ese idiota de la arena logró salir ileso de ese lugar y lograr recabar información.
Sasuke sintió la tensión en su cuerpo aumentar.
Desde que habían llegado, Naruto había estado extrañamente silencioso.
No era normal.
Naruto nunca estaba en silencio, a menos que algo o alguien lo hubiera noqueado o bien, que la luna, de alguna manera, le había drenado el chakra por completo.
Sasuke lo miró de reojo.
El rubio caminaba a su lado, pero sus pasos se habían vuelto más lentos, como si algo lo arrastrara.
Entonces Sasuke lo notó.
La luz de la luna.
El valle estaba completamente bañado por ella.
Y los habitantes… Estaban mirando hacia el cielo.
No todos.
Pero varios.
Sus ojos reflejaban la luz lunar con una intensidad inquietante.
Sasuke entrecerró los ojos.
El chakra en el ambiente había cambiado.
Era sutil.
Pero estaba allí.
Una corriente invisible, casi imperceptible, fluyendo desde el cielo hacia la aldea.
Y desde la aldea… hacia las personas.
Entonces Naruto se detuvo y se tambaleó sin saber qué pasaba.
—Naruto.
El rubio no respondió.
Sus ojos azules estaban desenfocados.
Su respiración se volvió más pesada.
Sasuke sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Los habitantes comenzaron a acercarse lentamente.
No corrían.
No hablaban.
Simplemente caminaban hacia Naruto como si algo los guiara.
La luna brillaba más fuerte entre las montañas.
Y Sasuke lo entendió.
No estaban observando parejas.
Estaban cazando chakra.
La energía fluía hacia ellos como si la luz lunar fuera un canal.
Naruto se tambaleó nuevamente.
—Muévete, Usuratonkachi… Sasuke reaccionó en el instante en que dos figuras intentaron sujetarlo.
Un destello de movimiento.
Un golpe.
Arena y polvo se levantaron del suelo cuando Sasuke se interpuso entre Naruto y los habitantes.
Sus ojos se volvieron fríos.
—Ni lo intenten—.
Desenvainó su espada, a la defensiva.
Los habitantes se detuvieron.
Pero no parecían sorprendidos.
Solo lo miraban.
La luz de la luna iluminó sus rostros pálidos.
Y entonces Sasuke advirtió algo mucho peor.
No estaban interesados en él.
Solo en Naruto.
Porque el chakra dentro de Naruto… Era inmenso por poseer al Zorro de las Nueve Colas en su interior.
Y para aquella aldea que se alimentaba de energía bajo la luna… Naruto Uzumaki era prácticamente un banquete.
Sasuke sujetó el brazo del rubio antes de que cayera.
—Naruto.
Esta vez su voz sonó más grave.
Los habitantes comenzaron a rodearlos.
Silenciosos.
Pacientes.
Como si supieran que tarde o temprano… Naruto caería.
Sasuke se sobresaltó al ver la silueta debilitada y distorsionada del Kyūbi emerger de la espalda de Naruto.
¡Mocoso, ayuda a Naruto!
No puedo liberar mi chakra para ayudarlo porque la luz de la luna va a drenármelo también, por favor, sálvalo… Y de la misma manera que el Kyūbi apareció, se desintegró.
Sasuke apretó la mandíbula, dándose cuenta de que en serio esa aldea estaba maldita y recibían ayuda de la luna.
Ya no era una suposición que esas personas eran descendientes de la diosa coneja.
Kaguya Ōtsutsuk logró dejar su semilla nuevamente, pero esta vez él iba a detenerla antes de que volviera a llevar al mundo a la ruina con su psicopatía.
No tuvo otra opción más que activar su Sharingan.
—Intenten tocarlo otra vez… —El chakra oscuro de Sasuke comenzó a expandirse lentamente— …y los mataré a todos.
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