Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 14
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14: Capítulo 13 14: Capítulo 13 Después de una noche en vela, Sasuke se asomó por la ventana cuando el amanecer lanzó sus primeros rayos solares a través de las montañas del valle escondido y se sintió un poco más relajado que cuando la luna estaba en el cielo.
Esas personas dependían demasiado de ella y por eso no confiaba en su luz ni su presencia.
Y curiosamente la aldea entera estaba en total silencio, algo contrario a Konoha, ya que en cuanto amanecía, la gente comenzaba su día muy temprano.
Volteó a ver a Naruto que seguía durmiendo y sacudió la cabeza.
Se vistió lentamente sin dejar de observarlo dormir tan tranquilo, como si la noche anterior no hubiera estado a punto de morir por la extracción de chakra ocasionado por la luz de la luna.
Los anillos habían dejado de vibrar y de brillar porque ya había amanecido.
De pronto, llamaron a la puerta suavemente y Sasuke colocó su espada detrás de su espalda al momento de abrir un pequeño espacio para asomar la cabeza.
Era uno de los aldeanos.
Un hombre de edad madura y aspecto cansado de ojos grises.
—Su desayuno, joven Uchiha.
Sasuke arqueó una ceja y abrió completamente la puerta con desconfianza, y sin dejar de observar al hombre, cuidó cada uno de sus movimientos al momento de entrar con una bandeja de plata, acompañado de otro hombre similar a él.
El primero depositó la bandeja en la pequeña mesa del centro de la estancia y el segundo dejó a un lado una tetera caliente de té y dos tazas de porcelana.
—¿Y Tsukiya?
—preguntó antes de que se marcharan.
—Ella está en su casa—.
Respondió uno de ellos, inclinando la cabeza, listo para irse.
—Necesito reunirme con ella lo más pronto posible.
—En cuanto terminaran de desayunar, íbamos a informarles que la señorita Tsukiya los esperará en el palacio a eso del mediodía, nosotros vendremos por ustedes—dijo el segundo hombre, quien no inclinó la cabeza, pero irguió la espalda antes de tirar de la manga de su compañero y marcharse.
Aquella actitud le pareció más sospechosa a Sasuke, y aunque habría deseado seguirlos y torturarlos para sacarles información, no lo hizo.
De ninguna manera iba a dejar a Naruto solo, a merced de esos lunáticos.
—Naruto—.
Lo movió suavemente del hombro—.
Despierta, debemos desayunar y comenzar a averiguar sobre este lugar.
—Cinco minutos más, por favor… —murmuró en sueños, abrazando la almohada que había usado Sasuke.
—No hagas que te despierte a golpes—, gruñó, pero aun así, no lo golpeó, sino que volvió a moverlo con suavidad—.
Naruto.
De haber ido Sakura con ellos, probablemente le habría propiciado un puñetazo para despertarlo, usando su fuerza bruta.
Nunca lo había admitido, pero siempre la causó conflicto que ella tratara a Naruto de esa manera y él no se defendiera; por eso, a pesar de que Sasuke le pidió perdón a Sakura por todo, de lo único que no se arrepentía era de haberle lanzado ese genjutsu donde la atravesaba en el pecho cuando intentó suplicarle a base de lágrimas para que no peleara con Naruto en el Valle del Fin, dándole a entender que con el amor de ella todo se iba a solucionar.
Patética.
¡Y seguía siendo fastidiosa!
Dejó dormir a Naruto y se concentró en echar un vistazo a la comida.
Era salmón ahumado, y vegetales al vapor con Onigiri y semillas de sésamo encima.
Mientras comía, su mirada oscura estaba en el rubio.
¿Cómo podía estar tan tranquilo?
Su cabello rubio, casi dorado, estaba creciéndole considerablemente y su banda de Konoha estaba a nada de romperse porque era la que había usado en la cuarta guerra ninja y amaba llevarla puesta, como muestra de su heroísmo.
Quince minutos después, le lanzó su sandalia a la cara, haciéndolo despertar bruscamente con la frente enrojecida por el golpe.
—¡Auch!
—se quejó y abrió los ojos, y lo primero que vio fue a Sasuke bebiendo su taza de té con tranquilidad— ¿Qué te pasa, Sasuke?
¿por qué me lanzaste tu sandalia a la cara?
—No estamos en Konoha para que te despiertes al mediodía—.
Le recordó Sasuke con desdén—.
Levántate a desayunar porque tenemos que recopilar la mayor información de esta aldea y pedir quedarnos por unas semanas para completar la misión.
Naruto se estremeció.
Su amigo tenía razón.
Se levantó con bastante cansancio y se acercó a la ventana a observar el exterior.
Todavía no había movimiento en la aldea, pero ya nada podía sorprenderle.
—¿Y el baño?
—le preguntó a Sasuke.
—Está a dos habitaciones después de esta.
De regreso, el rubio se sentó junto a él en la mesa baja, verificando el desayuno que ya estaba frío, pero no se quejó, ya que dedujo que tal vez ya tenía bastante tiempo desde que les llevaron la comida y él no despertó temprano y por eso la insistencia de Sasuke.
A mitad de su bocado, alcanzó a divisar su chaqueta negra con naranja, que estaba muy deteriorada, puesto que en la cuarta guerra ninja, casi se hizo añicos y consiguió repararla, y no había tenido tiempo ni ganas de comprar ropa nueva.
—Gracias por traer mi chaqueta cuando la dejé en el bosque antes de ser capturado, Sasuke.
El pelinegro asintió.
Estuvieron en silencio varios minutos.
Solo se escuchaba el sonido de las mordidas de Naruto y algunas voces lejanas de los aldeanos.
—Naruto.
—¿Uhmm?
—Durante el tiempo que estemos aquí, quiero que no te apartes de mi lado en ningún momento.
No sabemos las verdaderas intenciones de estas personas y a juzgar por lo que ocurrió anoche con tu chakra, algo me dice que podría repetirse cuando vuelva a anochecer.
El rubio tragó con dificultad y asintió.
Desde que empezó a comer, había intentado comunicarse con Kurama, pero no lo sentía y tampoco podía acceder a él internamente.
Había una bruma que le impedía ver a su amigo de nueve colas, era como si estuviera atrapado en una burbuja de neblina.
—Sigo sin poder hablar con Kurama—confesó Naruto, abatido—.
No sé qué ocurre, pero todo en mi interior es nebuloso y apenas logro ver su silueta, y por más que le hablo, no me responde.
Sasuke se tensó, pero mantuvo el semblante serio para no alarmar a Naruto.
—Te dije que seguramente debió quedar exhausto—.
Le recordó—.
De todas maneras, no lo necesitas ahora.
Es mejor que estos aldeanos no tengan idea de que el Kyūbi está en tu interior y posees un enorme poder.
—Tienes razón.
Solo espero que… Kurama esté bien—.
Murmuró, agarrándose el estómago con fuerza—.
No sé qué haría sin él.
Es un amigo muy preciado para mí y voy a protegerlo.
El pelinegro esbozó una pequeña sonrisa que fue camuflada con una mueca cuando Naruto volteó a verlo.
—¿Qué haremos ahora?
¿Vamos a buscar a esa señora que parece la gemela buena de Kaguya o…?
—Vendrán a buscarnos al mediodía porque Tsukiya nos convocó a una reunión.
—Me parece extraño que sea ella la líder.
—Lo sé.
Kakashi había dicho que, según los informes de Gaara, esta aldea era liderada por ancianos.
—Ellos saben más de lo que aparentan—.
Afirmó Naruto, pensativo y después sonrió de oreja a oreja, retomando su humor alegre de siempre—.
Pero vamos a descubrirlo, de eso estoy seguro, de veras.
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