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Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 15

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15: Capítulo 14 15: Capítulo 14 Al mediodía en punto, los dos aldeanos regresaron por ellos para dirigirlos al palacio en donde Tsukiya los esperaba.

Por cortesía de ella, les brindó ropa cómoda para poder usar el tiempo que ellos estuvieran en la aldea, así que ambos amigos se pusieron los kimonos negros con dibujos de la fase luna color plateado.

—Esta ropa es muy suave, de veras—, añadió Naruto, sonriendo al sentir la textura contra su piel mientras seguían a los dos aldeanos por las calles de la aldea, bajo el escrutinio de los citadinos.

Pero Sasuke estaba lo suficientemente ocupado observando a cada individuo, muy alerta de cualquier movimiento sospechoso, puesto que los aldeanos le prohibieron llevar su espada al encuentro y la única manera de mantenerlos alejados, si en caso planeaban algo, era meterlos en un genjutsu o activar el Amaterasu.

—No tienes nada de qué preocuparte, joven Uchiha.

La voz de Tsukiya los tomó por sorpresa, pero el pelinegro no demostró el susto en su lenguaje corporal, lo contrario a Naruto.

—Ay, madre… ¿sabe una cosa, gemela buena o mala de la abuela Kaguya, no le basta con tener esa apariencia aterradora y decide asustarnos de repente?

—balbuceó, con el corazón en la garganta.

—Naruto, cierra la boca—.

Siseó Sasuke, poniéndose discretamente delante de él por si ella decidía atacar por la falta de respeto, pero en vez de ello, la mujer sonrió con diversión.

—Adelante, pasen.

Los ancianos del consejo de la Aldea de la Sombra de la Luna los están esperando—.

Se movió a un lado para que ellos pasaran por una enorme puerta corrediza.

El palacio estaba hecho de mármol blanco con madera blanca para las puertas y ventanas.

No obstante, el suelo estaba resbaladizo y el rubio hizo su mayor esfuerzo por no caer, y Sasuke le ofreció la mano para ayudarlo.

—Muchas gracias, Sasuke—.

Agradeció Naruto, con una sonrisa brillante que desconcertó al pelinegro y tuvo que apartar la mirada.

Entraron tomados de la mano y se encontraron con alrededor de cinco pares de miradas del mismo color gris humo.

Eran cinco ancianos con las mismas características físicas que Tsukiya y el resto de los aldeanos, solamente que en vez de parecer ancianos sobrenaturales, parecían ser más simples mortales, pero Sasuke advirtió mucha vitalidad en sus ojos.

Todos vestían kimonos plateados con los mismos diseños, a excepción del que se encontraba en medio.

Portaba un kimono negro con las fases lunares impresas por todas partes, parecido a la vestimenta de Naruto y Sasuke.

El silencio dentro del salón era denso, pesado e incómodo.

Las miradas de los ancianos no se apartaban de ellos.

No había hostilidad evidente… pero tampoco calidez.

Sasuke entrecerró ligeramente los ojos.

—Antes de que continúen con lo que sea que quieran decir—.

Su voz fue firme, cortando el aire como una hoja—.

Quiero respuestas.

Naruto giró un poco la cabeza hacia él, sorprendido por el tono.

Tsukiya no pareció ofenderse.

Al contrario, su interés pareció intensificarse.

—Habla.

Sasuke no se movió.

—Dijiste mi apellido en cuanto viste mi dōjutsu—.

Sus ojos se afilaron—.

Uchiha.

—.

Un leve murmullo recorrió a los ancianos—.

Esta aldea ha permanecido aislada durante siglos—continuó—.

Así que explícame algo… —Su mirada se endureció —¿Cómo sabes qué es un Uchiha?

El anciano del centro fue el primero en reaccionar.

No habló de inmediato.

Observó a Sasuke como si lo estuviera midiendo.

Luego, lentamente, sonrió.

—Porque ustedes… dejaron de ser un secreto para el mundo hace mucho tiempo.

—¿Eh?

—Naruto frunció el ceño.

Tsukiya dio un paso al frente.

—Durante generaciones, la Aldea de la Sombra de la Luna se mantuvo en silencio… invisible.

Pero eso cambió—.

Sus ojos plateados brillaron levemente—.

Cuando el cielo se partió… y la luna descendió para observar la guerra de los hombres.

El ambiente se volvió aún más frío.

—¿La guerra…?

—Naruto abrió un poco los ojos.

—La Cuarta Gran Guerra Ninja—.

Respondió uno de los ancianos, su voz grave—.

Ese evento… alteró más que el destino de los shinobi.

—Habla claro—.

Sasuke no apartó la mirada.

—La energía liberada durante esa guerra—continuó el anciano—.

El chakra de las bestias con cola… el despertar de poderes antiguos… y la presencia de aquella mujer… —¿Kaguya…?

—Naruto tensó la mandíbula, azorado.

De solo recordar esa estúpida diosa y lo que les hizo pasar, le revolvió el estómago.

Tsukiya asintió apenas.

—Ese fue el momento en que el mundo dejó de poder ocultarse de nosotros… y nosotros dejamos de poder ignorarlo.

El silencio cayó como una losa.

—Desde entonces—añadió otro anciano—.

Observamos.

Sus miradas se posaron directamente en Sasuke.

—Observamos al portador del Sharingan… y al que carga con el poder del Kyūbi.

—¿Nos han estado… vigilando?

—Naruto tragó saliva.

—No solo a ustedes—corrigió Tsukiya suavemente—.

A todo aquello que alteró el equilibrio del mundo.

—Eso no explica cómo conoces los detalles de mi clan—.

Sasuke no pareció impresionado.

El anciano del centro inclinó ligeramente la cabeza.

—El Sharingan no es un simple dōjutsu y tampoco ha sido un secreto porque ha existido desde hace muchos siglos atrás—.

Su voz se volvió más baja—.

Es un ojo peligroso, ligado a emociones extremas… a pérdida… a evolución a través del dolor.

Sasuke no reaccionó externamente, pero su chakra se tensó apenas.

—Y cuando ese poder alcanzar su forma más elevada… —continuó el anciano— incluso la luna puede sentirlo.

—¿La luna… siente eso?

—Naruto parpadeó, perplejo.

Él no era muy bueno asimilando información.

—Siente el chakra—.

Respondió Tsukiya—.

Pero en casos raros… responde a él—.

Sus ojos se desviaron brevemente hacia Naruto—.

Como ocurrió anoche.

El rubio dio un paso al frente, ignorando la tensión.

—Entonces explíquenme algo ustedes—.

Su voz, aunque firme, tenía un matiz de molestia—.

¿Por qué demonios la luna aquí drena el chakra?

Casi muero por culpa de eso y siento que… me afectó demasiado internamente.

Los ancianos intercambiaron miradas.

—Porque esa es su función—respondió uno de ellos con naturalidad.

—¿Función?

¿De qué estás hablando?

—Naruto frunció el ceño.

Tsukiya lo observó con atención.

—La luna que ven… no es exactamente la misma que conocen.

Hubo un silencio sepulcral que puso nervioso a ambos jóvenes de Konoha.

—Hace siglos—continuó—, nuestra aldea estableció un vínculo con ella.

—¿Un vínculo?

—Naruto parpadeó—.

¿Cómo haces un vínculo con la luna?

Eso es imposible.

No es una persona, de veras.

—A través del chakra—respondió el anciano del centro—.

Un flujo constante.

Un intercambio.

—Absorben chakra… para alimentar algo—.

Sasuke entrecerró los ojos.

Nadie respondió de inmediato.

Y ese silencio… fue respuesta suficiente.

Naruto apretó los puños, con temor, puesto que no deseaba que nuevamente surgieran nuevos problemas cuando se suponía que se habían ido con la conclusión de la gran cuarta guerra ninja que él y Sasuke dieron fin hacía unos meses.

—Oigan… eso no suena nada bien.

Tsukiya sonrió levemente.

—Depende de cómo lo mires—.

Su mirada volvió a ambos—.

Durante siglos, la luna solo tomó—.

Hizo una pausa—.

Hasta que ustedes llegaron… y por primera vez… —Sus ojos brillaron con un interés casi inquietante—.

Respondió.

El aire parecía volverse más pesado a cada segundo.

—Y eso—murmuró uno de los ancianos—… no había ocurrido jamás.

El silencio cayó de golpe.

Naruto frunció el ceño.

—Oigan… eso suena como si… —No terminó la frase.

Su cuerpo se tensó de repente.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

—¿Naruto?

—La voz de Sasuke Uchiha fue baja, inmediata.

El rubio llevó una mano a su pecho.

—Espera… —Su respiración se volvió irregular—.

Otra vez… esa sensación… El suelo bajo sus pies pareció vibrar levemente.

No lo suficiente para ser visible… pero sí para sentirse.

Sasuke dio un paso al frente, colocándose entre Naruto y los ancianos casi por instinto.

—Aléjense.

Los ancianos no se movieron.

Tsukiya observaba con atención y fascinación.

—No lo toquen—añadió Sasuke, su voz más baja, más peligrosa.

Naruto apretó los dientes.

—No… no es eso… Sus dedos temblaron ligeramente.

El anillo en su mano comenzó a emitir un brillo tenue.

Plateado.

Igual que la luna.

—Sasuke… —murmuró, con el ceño fruncido—.

Está… jalando algo… En ese instante, la luz que entraba por las aberturas del palacio se intensificó.

No era natural.

Era demasiado… directa.

Como si el cielo se hubiera alineado únicamente con él.

Un hilo de luz descendió.

Invisible para ojos normales, pero no para Sasuke.

Sus pupilas se contrajeron.

Activó el Sharingan por instinto.

Y lo vio.

El chakra de Naruto… estaba siendo atraído hacia arriba.

No con violencia.

Sino con… reconocimiento.

Como si algo lo estuviera llamando.

—¡Naruto!

El rubio cayó de rodillas.

Un jadeo escapó de sus labios.

—¡Maldita sea…!

Intentó sostenerse con una mano, pero su cuerpo no respondía con normalidad.

—No… no puedo, yo… —balbuceó el rubio, desconcertado.

Su chakra fluctuó.

Por un segundo… Se mezcló.

Sasuke lo sintió.

Ese hilo invisible entre ellos volvió a tensarse.

Más fuerte que antes.

Más claro.

Más innegable.

Más real.

Sus ojos se abrieron apenas.

—…otra vez, no… Sin pensarlo, se agachó frente a él y lo sujetó del hombro.

—Concéntrate.

Naruto levantó la mirada, apenas consciente.

—No… es como… si algo me estuviera… mirando desde arriba… La luz se intensificó.

Los ancianos no intervinieron.

Observaban.

Como si estuvieran presenciando algo sagrado.

—Increíble… —susurró uno de ellos.

—Está ocurriendo de nuevo—añadió otro.

Sasuke apretó la mandíbula, sintiendo como la ira y la impotencia se iban apoderando de él poco a poco.

—¿Qué le están haciendo?

Tsukiya no respondió de inmediato.

Sus ojos estaban fijos en Naruto.

—No somos nosotros.

Sasuke la fulminó con la mirada.

—Entonces detenlo.

—No puedo—.

Hubo un silencio helado que tensó aun más al Uchiha—.

Porque esto—continuó ella, en voz baja—… ya no nos pertenece.

Naruto soltó un pequeño quejido.

Su cuerpo se inclinó hacia adelante.

—Sasuke… —Su voz era apenas un hilo—.

Siento… que algo quiere… llevarse todo mi chakra y ahora más que nunca… no siento a Kurama en lo absoluto… Eso fue suficiente para que la paciencia y la diplomacia del pelinegro se fuera al carajo.

El chakra de Sasuke se encendió: oscuro, ardiente y cortante.

—Ni lo intentes—murmuró, viendo cuando Tsukiya hizo el ademán de acercarse.

Y en un movimiento rápido, Sasuke, colocó su mano sobre el pecho de Naruto.

—Quédate aquí, conmigo y resiste lo que más que puedas, ¿sí?

No voy a dejarte solo—.

Le prometió.

El flujo de chakra cambió.

Se impuso.

No con suavidad, sino con fuerza, como una barrera.

A pesar de que era de día, el hilo que ascendía hacia la luna escondida… se tensó violentamente.

Por un instante, el aire vibró y la luz titiló.

Los ancianos contuvieron el aliento.

—Lo está… interrumpiendo… —susurró uno de ellos, incrédulo.

Tsukiya entrecerró los ojos.

—No… —Una leve sonrisa apareció en sus labios—.

Le está respondiendo.

—No te duermas—.

Sasuke no apartó la mirada de Naruto.

El rubio respiró con dificultad, pero poco a poco… la presión disminuyó.

La luz se suavizó.

El flujo se detuvo.

Y finalmente el silencio regresó.

Naruto cayó hacia adelante, apoyándose contra Sasuke, exhausto pero consciente.

—¿Qué demonios fue eso…?

—murmuró, aún agitado.

Su rostro estaba en el hueco que había entre el cuello y hombro de Sasuke y el pelinegro lo sostuvo con firmeza.

Sus ojos, aún activos, se elevaron lentamente hacia los ancianos.

Y luego hacia Tsukiya con frialdad y desprecio, pero ella y los ancianos percibieron algo más en su mirada.

El joven Uchiha tenía uno de los ojos más peligrosos del mundo y en aquel instante, la atención de él estaba en ellos, sin mencionar que también poseía el rinnegan.

—Ahora sí van a explicarlo o no querrán saber de lo que soy capaz de hacer con estos ojos—.

Aseveró, endureciendo su expresión con arrogancia—.

Mi nombre es Sasuke Uchiha y soy el único sobreviviente de mi clan, y es gracias a él—señaló a Naruto con la barbilla—, que no dejé que la oscuridad de mi alma causad por el dolor, me corroyera por completo—.

Hizo una pausa, sintiendo la respiración cálida del rubio en su cuello—.

Regresé al camino del bien gracias a Naruto Uzumaki, pero si intentan hacerle daño o arrebatármelo… les doy mi palabra de que se arrepentirán.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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