Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru
  3. Capítulo 16 - 16 Capítulo 15
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Capítulo 15 16: Capítulo 15 Antes de que alguno de esos ancianos decrépitos o la propia Tsukiya hablara al respecto ante la insistencia de Sasuke, las puertas y ventanas del palacio de mármol se abrieron por completo gracias a unas ráfagas de aire mezcladas con… arena.

Sasuke activó el Sharingan, listo para atacar si era necesario.

—Espera, Sasuke—.

Susurró Naruto, sentándose por sus propios méritos—.

Creo que es… Gaara.

Esta arena solo puede ser suya.

—La persona que se ha ganado el derecho de acceder a nuestra aldea sin que la luna le afecte es Lord Kazekage—intervino Tsukiya con una sonrisa—.

Solamente a él le tenemos permitido entrar sin ser anunciado.

—¿Por qué a él no le afecta la luna y a nosotros sí?

—preguntó Naruto, recuperando poco a poco las fuerzas.

—Solamente a ti te afecta—.

Le informó Sasuke.

—¿Qué?

—Naruto parpadeó, perplejo—.

¿De qué hablas?

Pero Sasuke no le respondió, ya que estaba concentrado en percibir el chakra del Kazekage en aquella misteriosa arena.

—Nos impresiona que seas capaz de percibir el chakra del Kazekage a través de su arena—.

Repuso al anciano del centro con la atención puesta en el rubio.

—Somos amigos y conozco muy bien su arena—replicó Naruto, animado, aunque un poco mareado—.

Pero ¿por qué envió su arena hasta acá?

¿Él vendrá o ya está aquí?

Sasuke advirtió demasiada emoción en la voz de Naruto al mencionar a ese pelirrojo delineado e hizo una mueca.

¿Por qué le entusiasmaba tanto verlo?

—Se encuentra aquí—.

Informó Tsukiya—.

Y de alguna manera está escondiéndose, pero envió esta pequeña tormenta de arena para que supiéramos que se encuentra cerca.

—¿Por qué se ocultaría?

—preguntó Naruto y se puso de pie, tambaleante.

Tsukiya se encogió de hombros.

—Ustedes son muy cercanos, ¿no?

—le preguntó ella al rubio.

—¡Sí!

—exclamó Naruto, sonriendo de oreja a oreja.

—No—.

Masculló Sasuke con amargura.

Naruto frunció el ceño y lo miró como si se hubiera vuelto loco.

—Oye, ¿qué te pasa?

¡Gaara y yo somos muy cercanos, de veras!

El pelinegro puso los ojos en blanco y se cruzó de brazos, irascible.

De repente, un aldeano entró a la estancia y se acercó a hablarle a Tsukiya a la oreja y la fémina sonrió, arqueando una ceja y sin dejar de observar a Naruto y Sasuke; y con un asentimiento de cabeza, dejó que el sujeto se marchara.

—¿Cuál es el tipo de relación tienes con Lord Kazekage, Naruto Uzumaki?

—preguntó Tsukiya de pronto.

A pesar de que al que le habían hecho la pregunta fue Naruto, Sasuke volteó a ver a la mujer con un desprecio tan palpable que le resultó incómodo a ella sostenerle la mirada durante un segundo.

—Tengo muchos amigos, ahora, de veras—respondió Naruto, con su típica sonrisa—.

Pero después de Sasuke, Shikamaru y Gaara son de mis amigos más preciados que tengo.

Ellos fueron los primeros en brindarme su amistad sincera.

—Comprendo, pero ¿y Gaara?

¿Qué tan especial es para ti?

—insistió Tsukiya.

—Muy especial—.

Contestó Naruto, un poco desconcertado.

—Por lo que sabemos, fuiste capaz de enfrentarte a la organización Akatsuki con tal de salvarlo, ¿verdad?

—agregó ella.

Él asintió—.

¿Serías capaz de dar la vida por él?

—Por supuesto—.

Afirmó Naruto sin titubear y apretó los puños—.

Yo jamás dejaría que un amigo sea lastimado, de veras.

Ni siquiera soy capaz de ver a un desconocido sufrir y mucho dejaría que eso le sucediera a un camarada.

Incluso haría lo posible por salvarlos a ustedes si estuvieran en peligro.

—Interesante… —susurró Tsukiya.

Al lado de Naruto, Sasuke no podía seguir aguantando las ganas de calcinar a esa aldea entera y volver a Konoha.

—El vínculo entre ustedes no está del todo fortalecido y ahora sabemos por qué—dijo el anciano de en medio con petulancia.

—¿A qué se refiere, abuelo?

¿De qué está hablando?

—inquirió Naruto con la cabeza ladeada.

Y como si hubiera sido llamado o fuese el mejor momento, otra ráfaga de aire mezclado con arena se cernió en la estancia y la puerta principal se abrió de par en par, dejando entrar más arena.

Cada grano se fue juntando hasta comenzar a materializarse una silueta humana que Naruto reconoció al instante y Sasuke chasqueó la lengua, molesto.

—¿Gaara?

—Naruto estaba sorprendido, especialmente cuando por fin el rostro de su amigo se hizo más nítido—.

¡Gaara!

La emoción en la voz de Naruto volvió a perturbar al pelinegro y lo agarró del hombro cuando el rubio hizo el ademán de acercarse a Gaara mientras terminaba de materializarse por completo.

Esa acción fue escudriñada por los ancianos y Tsukiya, que estaban fascinados con la escena.

—Lamento irrumpir sin invitación a su aldea—.

La voz profunda, calmada y masculina de Gaara resonó en el lugar, causando que la tensión fuese más palpable, al menos para Sasuke—.

Pero me temo que no puedo dejar a mi amigo Naruto Uzumaki mucho tiempo sin mi protección.

Él es el héroe del mundo shinobi y debo protegerlo.

—Eres el Kazekage de la Aldea de la Arena—dijo Sasuke con voz filosa y fría.

Ambos jóvenes se miraron a los ojos con desprecio—.

Y debes hacerte cargo de tu aldea y no entrometerte en asuntos de otra aldea y mucho menos mezclarte con nosotros.

—Naruto es mi prioridad—.

Fue la respuesta de Gaara y miró a Tsukiya—.

Pido disculpas nuevamente por mi interrupción.

—Lord Kazekage, sabe que usted tiene las puertas abiertas de nuestra aldea—.

Agregó Tsukiya con una sonrisa coqueta.

—Gaara, me alegra verte, no lo tomes a mal, pero ¿qué haces aquí?

—terció Naruto, rascándose la cabeza.

—El Hokage decidió que el más apto para cuidarte en las misiones soy yo—.

Le respondió con calidez y su rostro que había estado serio, se suavizó al ver al rubio—.

Planeaba esperar a que terminaran la otra misión, pero me di cuenta que estaban tardando más de lo normal, así que rastreé tu rastro y me trajo hasta aquí.

Gaara era igual o más listo que Sasuke al hablar con tanta tranquilidad sobre una mentira en cara de esos aldeanos sin demostrar nerviosismo.

—¿Kakashi-sensei?

—Sí.

—Qué extraño… —¿Qué quieres decir con que tú eres el más apto para cuidar de Naruto?

—gruñó Sasuke, a la defensiva—.

No eres de nuestra aldea ni eres compañero de equipo.

Su temperamento frío, silencioso y analítico estaba muy lejos de ser así en ese momento y era porque ese pelirrojo le hacía perder el control.

Le irritaba demasiado su presencia, especialmente cerca de Naruto.

—Lo sé, pero soy el Kazekage y tengo poder para hacer lo que quiera y lo que me parezca lo más sensato—.

La respuesta de Gaara fue igual de filosa, pero con mayor elegancia.

—No tienes nada de qué preocuparte, Gaara, de veras—lo tranquilizó Naruto, acercándose a él y le depositó una mano en el hombro con una sonrisa.

Sasuke miró de soslayo la mano de Naruto que descansaba sobre el hombro de ese idiota y apretó los puños.

—Naruto está bien, ahora lárgate—.

Siseó Sasuke, moviéndose a propósito en medio de ambos para sacar la mano de Naruto, pero cuando el rubio retrocedió, Gaara estiró la mano y lo acercó nuevamente.

Sasuke volteó a verlo bruscamente y Naruto se tambaleó, pero Gaara lo agarró suavemente de la cintura y espalda para mantenerlo de pie.

—¿Estás bien, Naruto?

—le preguntó Gaara, pero su atención estaba en Sasuke.

—Eso creo, ¿qué estás haciendo, Gaara?

—quiso saber Naruto, mirándolo muy de cerca.

Y sin previo aviso, Sasuke intensificó su chakra y el rubio sintió que su interior se encendía de esa sensación oscura y monstruosa, pero que, de alguna manera, lo hizo sentir a la defensiva.

¡Más le vale apartar sus malditas manos de Naruto en dos segundos o de lo contrario, lo haré desear estar muerto!

Naruto entornó los ojos al escuchar la voz de Sasuke dentro de su cabeza.

Miró al pelinegro y este tenía activado el Sharingan, mientras que cabello oscilaba por el chakra emanando de sus poros.

Gaara, por su parte, tenía lista su arena defensiva, manteniendo a Naruto dentro de su protección.

—Sasuke, Gaara no va a hacerme daño—.

Le informó Naruto, perplejo.

Solo quiere separarnos y no voy a permitirlo.

Entonces Naruto probó a responderle también en su mente, esperando que él lo escuchara de la misma manera.

Eres mi mejor amigo, Sasuke.

Nadie me va a separar de ti.

El pelinegro volvió el rostro al rubio y se quedó paralizado por un momento.

¿Puedes…?

¿Escucharme?

Claro que sí.

No sé por qué, pero puedo hacerlo y ahora tú también puedes escucharme.

Eso es raro.

Antes solamente sabía lo que había en tu corazón a través de tus recuerdos, y jamás pudimos hablar en nuestras mentes.

—¿Qué ocurre?

¿Por qué están mirándose fijo?

—preguntó Gaara, desconcertado.

Ambos se habían quedado mirando con fijeza y con el rostro pálido.

—El chakra de ambos está mezclado—.

Le explicó Tsukiya—.

Sasuke le brindó su chakra a Naruto cuando la luna comenzó a drenarlo.

—¿Qué?

—El Kazekage por primera vez en mucho tiempo hizo una mueca de miedo.

—Sabe perfectamente el mecanismo de nuestra aldea, Lord Kazekage.

Jamás había ocurrido esto.

Ellos son parte de una leyenda o, mejor dicho, profecía lunar de nuestros antepasados.

—¿Esto es una broma?

—interrumpió Naruto—.

Fui el niño de la profecía del jefe sapo y detuve la cuarta guerra ninja, pero me rehúso a formar parte de otra cosa escrita hace siglos.

—¿De qué profecía habla?

—preguntó Gaara.

—La luna ha drenado muchos chakras de parejas que no tenían un vínculo fuerte, y a pesar de intentar compartir sus propios chakras para salvar a sus amados, nunca surtió efecto, hasta que ayer Sasuke Uchiha demostró que Naruto Uzumaki es la persona que hemos estado esperando desde el principio de los tiempos.

—¿Yo?

¿por qué?

—balbuceó Naruto, asustado.

Gaara se acercó un par de pasos a Naruto, pero Sasuke se adelantó y le cerró el camino con su cuerpo.

—Aléjate de él—.

Ladró Sasuke.

—Esta es una equivocación—repuso Gaara, con nerviosismo—.

Y voy a decir la verdad en este momento y espero puedan perdonarnos.

—¿A qué se refiere, Lord Kazekage?

—preguntó uno de los ancianos con el ceño fruncido.

Gaara va a delatarnos.

La misión será un fracaso.

Naruto se humedeció los labios al escuchar nuevamente a Sasuke en su cabeza.

¿Y qué hacemos?

Si nos echan, no podremos recabar la información que Kakashi-sensei necesita.

Tengo idea.

¿Cuál?

Hubo un lapso de silencio.

Gaara se acomodó en el suelo para comenzar a delatarnos, cuando Sasuke volvió a hablar, dejando mudo al rubio.

Debemos besarnos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo