Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 18
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18: Capítulo 17 18: Capítulo 17 —Gaara, ¿acaso pensaste que en verdad somos novios Sasuke y yo?
—bromeó Naruto.
—Escucha, mejor me iré.
He dejado mi aldea mucho tiempo y… —¿Por qué vas?
¡Quédate!
Esta aldea es escalofriante.
Gaara frunció el ceño.
—Pero Sasuke está contigo.
—Sí, pero no es lo mismo.
Contigo puedo hablar sin que me digas idiota o me trates como si estuviera retrasado, de veras—rio—.
Entiendes mi sentido del humor, o, al menos lo toleras.
—Quiero preguntarte una cosa, Naruto.
—Claro, dime.
—Si yo hubiera venido en lugar de Sasuke, ¿habrías dejado que compartiéramos un beso para no fallar en la misión?
Naruto no contestó inmediatamente.
Se quedó meditando unos segundos hasta que miró a los ojos a su amigo.
—Por supuesto, aunque ya he besado a Sasuke, sigo sin saber bien cómo hacerlo, pero tal vez los nervios me habrían ganado y te habría puesto incómodo, de veras—bromeó.
—¿Por qué sería incómodo?
—preguntó Gaara, perplejo.
—Porque seguramente no sería igual a cuando tú besas a las chicas y eso.
No tengo experiencia—se rascó la cabeza y bajó la mirada, ruborizado.
Gaara se mostró sorprendido.
¿Por qué Naruto pensaba que él besaba chicas?
Ni siquiera había dado su primer beso con nadie.
—¿Con chicas?
¿En serio eso piensas de mí?
—Ningún chico de diecisiete, casi dieciocho, puede estar sin haber besado a nadie, y si eso fuese así, sería muy triste y devastador para él, de veras.
—¿Y qué te hace pensar que yo ya besé a alguien?
—inquirió el pelirrojo con fastidio.
—Tienes toda la pinta de que incluso puedes elegir a quien besar y quien no—.
Respondió Naruto con certeza.
Gaara se llevó la palma de la mano a su frente, intentando soportar la idiotez de Naruto.
—Además, eres el Kazekage y tienes a muchas hermosas chicas tras de ti.
—¡Cállate ya, Naruto!
—le gritó Gaara.
El rubio estuvo a nada de perder el equilibrio por el susto y la arena de Gaara lo mantuvo en su sitio para que no cayera tres pisos hacia abajo.
—Gaara… ¿qué sucede?
—titubeó.
Pero el Kazekage no respondió, en vez de eso, tomó a Naruto con su arena y saltó al vacío, y empezó a levitar gracias a su arena en dirección a la salida de la aldea, bajo el escrutinio de los aldeanos que los observaron con curiosidad, pero no hicieron nada al respecto.
Naruto se mantuvo en silencio todo el rato hasta que estuvieron lo suficientemente alejados de la aldea.
Gaara depositó a su amigo sobre una rama de un árbol gigante y se quedó a unos pasos cerca de él.
El viento diurno movía con suavidad las hojas del enorme árbol.
La luz del sol atravesaba las ramas, dibujando sombras irregulares sobre ellos.
A lo lejos, la aldea seguía visible… silenciosa, como si los estuviera observando incluso desde esa distancia y Naruto lo miraba confundido.
—Gaara… ¿qué está pasando?
El pelirrojo no respondió.
Sus ojos claros permanecían fijos en él, tranquilos, pero intensos.
No había duda en su expresión… solo una decisión tomada.
—Te equivocas —dijo al fin.
—¿Eh?
—Naruto parpadeó, confundido.
—No he besado a nadie.
Ni a chicas ni a chicos.
Jamás.
El silencio cayó entre ellos, pesado, inesperado.
—¿En serio…?
—Naruto abrió un poco más los ojos, incrédulo.
Gaara asintió.
—Nunca he sentido la necesidad ni el deseo.
—Bueno… eso no tiene nada de malo, de veras.
Cada quien a su ritmo y tampoco es que sea obligatorio hacerlo, ignora lo que dije ese rato… —Naruto soltó una pequeña risa nerviosa, rascándose la cabeza.
—Pero ahora sí quiero; bueno, desde hace algunos días ese deseo apareció y no puedo ignorarlo como desearía—.
Murmuró Gaara.
Naruto se quedó completamente quieto.
El sonido del viento pareció desvanecerse por un segundo.
—¿Qué?
Gaara dio un paso hacia él.
La luz del sol iluminó su rostro con claridad.
No había sombra que ocultara lo que estaba a punto de hacer.
A pesar de que Naruto solía ser muy tonto para comprender, en esta ocasión fue listo en advertir lo que su amigo estaba tratando de decir.
—Quiero entender lo que se siente besar y ser besado.
Naruto tragó saliva, retrocediendo un par de pasos mientras el pelirrojo avanzaba hacia él.
—Oye, espera… —rió, incómodo—.
No tienes que probar eso conmigo solo porque soy tu amigo, de veras… No terminó de hablar.
La arena bajo sus pies se movió apenas, firme, impidiéndole retroceder más porque el tronco del árbol se encajó en sus omóplatos, dejándolo sin salida.
Gaara estaba frente a él ahora.
Demasiado cerca.
Y a pesar de ser más bajo de estatura que Naruto, se miraba imponente y con mucha seguridad en su acciones.
—No es solo por eso.
—Entonces… ¿por qué?
—Naruto sintió el calor subirle al rostro al sentir a Gaara a escasa distancia de él.
Hubo una pausa breve.
—Porque confío en ti.
Y sin más Gaara llevó una de las manos de Naruto a su mejilla y besó su palma, para después ponerse de puntillas y alcanzar los labios del rubio con los suyos.
El contacto fue directo.
Cálido.
Torpe en el primer segundo… como alguien que no sabe exactamente cómo hacerlo, pero que no piensa detenerse.
Naruto se tensó de inmediato y sus ojos se abrieron más de la cuenta al darse cuenta de que Gaara lo estaba besando.
El sol caía sobre ellos sin piedad, como si iluminara cada detalle del momento.
Gaara inclinó ligeramente la cabeza, ajustando el ángulo con lentitud, aprendiendo sobre la marcha.
Sus labios se movieron con más firmeza esta vez… más seguros.
Y entonces profundizó el beso.
Más de lo que Sasuke había hecho.
Naruto dejó escapar un pequeño sonido ahogado cuando sintió el cambio.
Su mente se quedó en blanco.
Demasiadas sensaciones al mismo tiempo.
El calor.
La cercanía.
La presión suave, pero insistente.
Sus manos se aferraron instintivamente a la ropa de Gaara.
Y sin darse cuenta… le correspondió sin saber tampoco cómo besar con lengua.
El beso se volvió más húmedo, más desordenado, más real.
Gaara no se apartó al sentir también la lengua del rubio responderle a la suya.
Se mantuvo ahí, concentrado, como si estuviera descifrando algo importante… algo que no podía aprender de otra forma.
Un segundo más.
Otro.
Hasta que finalmente se separó.
El aire entre ellos pareció más caliente que antes.
Naruto respiraba un poco agitado, completamente descolocado.
—Gaara… yo… —No sabía ni por dónde empezar.
—Ahora lo entiendo un poco mejor—Gaara lo observó con calma, pero por dentro su corazón latía a toda velocidad.
Naruto se quedó en blanco por unos segundos más hasta que las palabras de Gaara fueron comprensibles para él.
—¿¡ESO FUE UN EXPERIMENTO PARA TI!?
—exclamó, enrojecido de molestia y vergüenza.
—Sí—.
Gaara parpadeó ante su arrebato de cólera.
—¡¿SÍ?!
—Pero… —hizo una pequeña pausa— no fue desagradable.
Me gustó.
No pensé que también sabías besar así.
—¡ESO TAMPOCO AYUDA!
—Naruto se llevó las manos al rostro.
—Naruto—Gaara inclinó ligeramente la cabeza, pensativo.
—¿Qué?
—El rubio bajó las manos lentamente.
—Cuando besaste a Sasuke… —Comenzó a decir Gaara y se quedó en silencio unos segundos.
Naruto se congeló—¿Sentiste lo mismo?
¿Qué diablos está pasando aquí, Naruto?
¿Te acabas de besar con el mocoso del Kazekage?
Naruto dio un respingo al escuchar a Kurama, pero lo ignoró, a pesar de sentirse feliz de escucharlo nuevamente.
—Con Sasuke jamás nos besamos de esta manera.
De hecho—se llevó una mano a la mejilla y miró a otro lado—, puede decirse que también fue mi primera vez besando como es debido y no estuvo mal, de veras.
Y para ser sincero, me gustó.
No creí que se sentiría tan bien.
Me va a dar algo… ¿Qué demonios pasó mientras yo no podía despertar de mi sueño?
¿Estás enamorado del Kazekage?
¿Te volviste a besar con Sasuke Uchiha?
Dame respuestas, Naruto o voy a perder la cabeza.
Pero Naruto no estaba como para responderle a Kurama, ya que tenía que atender lo que acababa de suceder con Gaara.
Y se sentía extrañamente cohibido y no entendía por qué.
Sin embargo, dentro del palacio de mármol, Sasuke Uchiha tuvo una sensación extraña en su pecho y sintió como algo tiraba de él hacia el exterior.
¿Qué estaba pasando?
¿Por qué se sentía así?
Era como si algo desde adentro quisiera estrangularlo.
—¿Estás bien?
—le preguntó Tsukiya.
—Sí, es solo que… me estoy sofocando y no sé por qué… Pero cuando intentó levantarse, perdió el conocimiento y lo último que pensó fue en Naruto y en su sonrisa tonta mientras se iba caminando con Gaara, muy lejos de él.
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