Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru
  3. Capítulo 25 - 25 Capítulo 24
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capítulo 24 25: Capítulo 24 Mientras Naruto sentía la energía recordarle el cuerpo de una manera deliciosa y placentera, Sasuke parecía querer desmayarse al sentir cada milímetro de su ser a punto de estallar.

Su Sharingan no podía dejar de girar y su Rinnegan quería activar el Susanoo sin ningún control.

—No luches contra el sol, Sasuke Uchiha o tu cuerpo lo lamentará—.

Le aconsejó Akane, detrás de él.

Pero el pelinegro se llevó las manos a los ojos, incapaz de controlar por completo su poder ocular.

—Si cedo a esto, destruiré la aldea—.

Masculló y cayó de rodillas al suelo.

—¡Sasuke!

—Naruto se volvió a él y corrió a ayudarlo, pero Akane lo interceptó—.

Apártate.

—Si te acercas a él, podría herirte de muerte.

Esto es lo opuesto a esa aldea de la luna, Naruto.

Hazle caso a esa chica.

El mocoso Uchiha tiene mucho chakra en su organismo en este momento, como si se hubiera sobrecargado.

Naruto se estremeció ante las palabras de Kurama, que, por lo contrario, a la aldea lunar, lo sentía más vivo y animado que nunca.

—¿Qué le pasará a Sasuke?

Él no puede estar así, ¡Necesita ayuda urgente!

—exclamó Naruto, asustado.

Jamás pensó ver tan vulnerable a Sasuke, especialmente por su propio poder.

—Él no pertenece aquí—.

Respondió la fémina con una leve sonrisa—.

Tú sí.

—¿Qué?

¿De qué hablas?

—Tú perteneces aquí, él no; así como tú no perteneces a la aldea lunar y él sí—.

Explicó con cautela, midiendo la reacción de Naruto.

—Creo que será mejor que nos vayamos de aquí.

Nosotros somos de la aldea de Konoha y simplemente estamos cumpliendo una misión—.

Objetó Naruto con una sonrisa forzada y se acercó a Sasuke, rodeando amigablemente a la chica—.

Prometemos volver otro día, de veras.

Sasuke sintió su cercanía y por un momento, se sintió seguro.

Naruto estaba de su lado y no iba a dejarlo agonizar de cansancio por el exceso de autocontrol en sus ojos para no desbordar su poder y lastimar a los demás.

—Vamos, amigo, es hora de irnos a casa… Naruto lo tomó del brazo y se lo colocó alrededor del cuello para que Sasuke se levantara.

—No pueden irse, o al menos tú, Naruto—.

Repuso Akane—.

Sasuke Uchiha puede marcharse, pero tú no tienes por qué hacerlo.

Acabas de llegar y no has conocido la aldea y a nuestro líder.

—Escucha, Akane, no quiero ser grosero, pero no me gusta para nada todo esto.

¿Qué clase de personas son ustedes y los de la aldea lunar que ejercen su autoridad basándose en el sol o la luna?

¿Acaso están dementes?

—ladró Naruto, temblando de coraje.

Cálmate.

Naruto dio un respingo al escuchar a Sasuke en su cabeza.

Si nos vamos ahora mismo, tendremos la información a medias y Kakashi no podrá determinar bien los peligros que representan estas personas.

El rubio resopló indignado y apretó los dientes.

¿Y qué hay de ti?

No puedes estar todo el día controlando el poder del Sharingan y el Rinnegan para evitar lastimar a todos, Sasuke.

Terminarás agotado y perderás la vista fácilmente.

—¿Cómo pueden ayudarme para no sentirme mal y controlar mis ojos sin desgastarme?

—preguntó Sasuke en voz alta, cubriendo únicamente el Rinnegan porque ni teniendo el ojo cerrado podía controlarlo bien.

—Deja de someterte a la oscuridad de tu alma, Sasuke Uchiha, y solo así, lograrás sentir el poder del sol y no te vas a sobrecargar, como Naruto—.

Replicó Akane, moviéndose con determinación hasta donde Sasuke estaba, quedando frente a él.

Naruto le envió una mirada desdeñosa a la chica, muy a la defensiva.

—¿Qué haces?

—espetó el rubio cuando Akane se situó detrás de ellos y alzó las manos hacia el pelinegro.

—Voy a ponerle un pañuelo especial con un sello que le absorberá el chakra extra que se concentra en sus ojos.

No podrá ver, pero al menos no va a desmayarse por el agotamiento, tú serás sus ojos, Naruto.

Sasuke apretó la mandíbula cuando sintió la suavidad de la tela alrededor de sus ojos y las manos cálidas de esa chica, que emanaban demasiado calor para su gusto.

De pronto, comenzó a sentir menos agotamiento y sus piernas recuperaron las fuerzas para ya no darle todo su peso a Naruto, pero, aun así, ninguno de los dos se separó, continuaron abrazados el uno al otro.

Los ojos azules de Naruto no dejaban de escudriñar ese pañuelo con un sello similar al símbolo de esa aldea y frunció el ceño.

—¿No le hará daño a largo plazo?

—quiso saber Naruto.

—El Uchiha tiene dos días para abandonar la oscuridad de su alma para que el pañuelo con el sello pueda ser retirado y el sol le dé la bienvenida, de lo contrario… —¿De lo contrario qué?

—exigió Naruto, desesperado.

—De lo contrario, el sello colapsará y le va a quitar absolutamente todo el chakra hasta dejarlo sin nada.

—¿Qué?

¡Entonces quítaselo!

—vociferó Naruto, e intentó quitárselo él mismo, pero Sasuke se apartó de un empujón—.

Sasuke, ¿que no entiendes?

Morirás en dos días si no… —¿En serio crees que no podré dominar la oscuridad que yace en mí?

—siseó Sasuke con arrogancia—.

Pareciera que no me conoces de nada, yo puedo dominar lo que me propongo, Usuratonkachi… Cuando Naruto escuchó ese apodo en específico, comprendió que Sasuke estaba de acuerdo con ese plazo y se sintió aliviado.

—De acuerdo.

¿Y qué tiene que hacer exactamente Sasuke para dominar la oscuridad dentro de él?

—preguntó Naruto.

—Eso lo tendrá que descubrir por sí mismo y lo hará con ayuda de nuestro líder de la aldea al que quiero que conozcan en este momento—.

Dijo Akane, con una sonrisa radiante.

El sol, que caía sobre ellos, pareció centrarse sólo en ella y sus ojos ambarinos brillaron.

Naruto parpadeó porque pensó que estaba alucinando, pero no.

Todos los aldeanos tenían ese toque especial cuando el sol les llegaba encima, así como los de la aldea lunar y sus ojos grises y piel pálida bajo la luna.

—Síganme—.

Convino ella, comenzando a caminar en dirección a donde se hallaba el líder.

Naruto giró hacia Sasuke y lo vio con mucha convicción, intentando caminar sin su ayuda, con los brazos estirados y dando pequeños pasos, que le causaron risa.

—Déjame ayudarte, Sasuke.

Se acercó a él y en un movimiento rápido, en vez de sostenerlo como ese rato, tomó al pelinegro en sus brazos y lo cargó.

—¿Qué haces?

—preguntó Sasuke, desconcertado y más porque no podía ver nada.

—Ahorrándote el esfuerzo—rio Naruto y sin más, echó a correr detrás de Akane, siendo presa de las miradas curiosas de los aldeanos.

Sasuke se mordió el interior de las mejillas, tratando de no ruborizarse para que Naruto no se diera cuenta, puesto que sentía la respiración del rubio muy cerca de su rostro y aunque el pelinegro estaba tentado a besarlo, no quería ser parte de un espectáculo.

Si quería besar a Naruto otra vez, buscaría la manera en la que fuese a solas y no con público.

Naruto, por su lado, a pesar del nerviosismo que sentía tener a Sasuke muy cerca, se contuvo y corrió detrás de la chica hasta una casa de tres pisos, la única diferente a las demás y dedujo que ahí era el sitio donde residía el líder de la aldea.

Colocó a Sasuke sobre sus pies y el pelinegro buscó su mano instintivamente para sostenerse.

—Hay cinco escalones adelante, Sasuke—.

Le advirtió Naruto y Sasuke subió lentamente con su ayuda.

—Gracias.

—No te preocupes, yo seré tus ojos.

—Sigues haciendo muchas cosas por mí, espero pronto devolverte el favor—.

Murmuró Sasuke entre dientes, pero Naruto no lo escuchó porque su atención estaba puesta en el que, sin lugar a dudas, era el líder.

Akane estaba al lado de un hombre que debía medir unos dos metros de altura, fornido, de piel caramelo y ojos amarillos.

Tenía el cabello color arena y unos músculos descomunales, en los que el Raikage y Killer Bee quedaban como un par de debiluchos en comparación.

Y lo que más le sorprendió fue verle el mismo tatuaje que Akane tenía en el estómago, pero él lo tenía en el centro del pecho y aprovechó a echar un vistazo a algunos aldeanos y advirtió que ellos poseían también el mismo tatuaje.

El hombre imponía con su sola presencia, especialmente porque sus ojos estaban fijos en los dos jóvenes forasteros, y Naruto sintió envidia por Sasuke porque él no podía ver al líder y su mirada fría y peligrosa.

Akane esbozó una sonrisa divertida cuando Naruto tragó saliva y abrazó al sujeto con mucha confianza.

—Naruto Uzumaki, Sasuke Uchiha—.

Dijo ella con voz suave y cantarina, que rebosaba de orgullo—.

Les presento a mi padre… el líder de la Aldea del Crepúsculo Ardiente… Enma Taiyō.

Durante un largo lapso de dos minutos de absoluto silencio, Sasuke se aclaró la garganta sin comprender porque Naruto se había quedado callado.

El nombre de ese hombre significaba literalmente Demonio del Sol.

Y su apariencia contrastaba con su nombre.

Vaya casualidad.

—Lamentamos la intromisión a su aldea, pero estamos en una misión impuesta por el Hokage de Konoha—.

Informó Sasuke con seriedad y respeto.

Él percibía demasiado chakra, pero no estaba seguro porque su habilidad sensorial estaba algo mal gracias al sol.

—¿Ustedes conocen al Raikage de la aldea de la lluvia?

—preguntó Naruto, aún anonadado.

Akane soltó una risita.

—No, pero he oído hablar de él—.

Respondió Enma Taiyō.

Su voz era trémula, y no sólo imponía respeto, sino temor.

—Usted parece un pariente suyo, a excepción del cabello y que es mucho más grande y musculoso que él, de veras.

Y eso provocó en Akane un ataque de risa y su padre se ruborizó brevemente.

—No están aquí para hablar del Raikage, ¿verdad?

—Enma cortó de tajo las risas y gruñó.

—No, eh… —balbuceó Naruto.

—Mi hija los ha estado observando desde que llegaron y fueron arrastrados a La Aldea de la Sombra de la Luna justo cuando comenzaba la temporada de drenación de chakra para sacrificios y sucumbieron al poder que ejerce la luna sobre ellos sin poder defenderse siquiera—.

Comenzó a decir Enma Taiyō con recelo y giró sobre sus talones.

Hizo una seña para que lo siguieran—.

Hablaremos dentro.

Naruto asintió y agarró a Sasuke de la mano para orientarlo.

Esta vez, el pelinegro optó por entrelazar sus dedos con los suyos y tener mayor seguridad en sus pasos.

La residencia era simple, pero superior al resto de las casas, tanto por dentro como por fuera.

Akane los siguió muy de cerca con una sonrisa que puso nervioso a Naruto.

La chica era hermosa, pero no sentía nada más que simpatía por ella.

Caminaron detrás de Enma Taiyō hasta que este se detuvo y los guio por otro pasillo en donde había enormes sillones situados alrededor de la estancia y una enorme mesa en el centro.

Él se sentó en la cabecera de la mesa y Naruto y Sasuke del lado opuesto, quedando Akane en medio.

Había muchas ventanas en donde los rayos del sol se colaban, muy similar a la aldea lunar.

—¿A qué se refiere con temporada de drenación de chakra para sacrificios?

—Sasuke fue el primero en cortar el silencio.

—Así que tú eres el afectado aquí y asumo que el afectado en la aldea lunar es el rubio—.

Observó Enma al par de jóvenes con ojos críticos—.

Interesante… —¿Sabe?

En ambas aldeas nos han dicho que somos interesantes y estoy comenzando a aburrirme de esa palabra, de veras.

Tsukiya y esos ancianos extraños dijeron que tal vez éramos parte de una profecía de la luna, pero no les creí ni una sola palabra.

Fui el niño de la profecía del gran jefe sapo y tanto Sasuke y yo, evitamos la extinción del mundo al detener la cuarta guerra ninja hace meses, así que, por favor, eviten volver a decir que somos interesantes y que somos parte de alguna profecía barata del sol—.

Masculló Naruto sin detenerse y tuvo que hacer una pausa para respirar.

De pronto, sintió la mano de Sasuke buscar la suya por debajo de la mesa y se tranquilizó cuando el pelinegro le dio un leve apretón.

Pero lejos de que el hombre se enfadara, ladeó la cabeza sin dejar de observarlo.

—Tú eres el que posee al Kyūbi en su interior, ¿no es así?

Y el pelinegro es el último de los Uchiha con un Sharingan y el Rinnegan.

—Sí, mi nombre es Naruto Uzumaki y pronto seré Hokage, de veras, además, cuando eso ocurra, haré lo posible porque estas aldeas dejen de esconderse de los demás y vivan menos a la defensiva—.

Prometió Naruto, esbozando una sonrisa de oreja a oreja.

—¿Por qué habríamos de bajar nuestra guardia al mundo exterior?

Si casi hacen que muramos todos al revivir a ese ser demoníaco con cuerpo femenino de Kaguya Ōtsutsuki—.

Ladró, encolerizado, haciendo que Naruto se sobresaltara.

—Padre, por favor—.

Intervino Akane—.

Él simplemente quiere ayudar a que haya paz.

—¿Paz?

Teníamos paz antes de que se desatara esa maldita guerra que nos dejó expuestos a nuestros enemigos naturales, los de la aldea lunar.

—¿Nos podrían explicar por qué son enemigos naturales y por qué se rigen con el sol y la luna, respectivamente?

—preguntó Sasuke, quien, a pesar de no participar visualmente, lo hizo verbal.

—No confío en nadie que no sea de mi aldea—.

Bramó el sujeto, cruzando los brazos y Naruto advirtió sus músculos tensarse—.

Y parece que no te das cuenta que mi hija ha tenido que ponerte un pañuelo alrededor de los ojos con un sello para que someta tu chakra y no te haga perecer al estar aquí con nosotros, pero… —Lo sé, si no domino mi oscuridad en dos días, moriré.

Su hija fue clara con eso.

—En efecto.

¿Y no te asusta?

Porque ni, aunque salgas de la aldea, podrás recuperarte si el sello llega a absorberte el noventa por ciento de tu chakra.

El corazón de Naruto comenzó a latir con demasiada fuerza y frunció el ceño al ver a Sasuke muy tranquilo.

—Usted no sabe por lo que he pasado a lo largo de mi vida—.

Repuso Sasuke.

Era extraño verlo ser respetuoso con los demás, pero tal vez era parte de abandonar la oscuridad de su alma al ser sincero—.

Y la mera idea de que mi vida esté en peligro no es algo nuevo para mí.

Yo fui un criminal de guerra por el cual todas las naciones habían puesto un precio por mi cabeza, pero gracias a Naruto—volteó la cabeza en dirección al rubio—, fui perdonado y me administraron la amnistía.

—Sasuke…  —Y yo sé que voy a dominar la oscuridad que yace todavía en mí—.

Aclaró el pelinegro—.

Y según su hija, comentó que usted podría ayudarme.

Enseguida, el líder de la aldea volteó a ver a Akane y esta sonrió tímidamente y se encogió de hombros.

—No te garantizo que vayas a tener éxito, pero haré lo posible para que elimines la oscuridad de tu alma, Sasuke Uchiha—.

Prometió Enma Taiyō con el fantasma de una sonrisa en sus labios.

—Naruto—dijo Akane.

El recién mencionado volteó a verla.

—¿Qué tan cercano eres a Sasuke y viceversa?

—preguntó la chica con curiosidad.

A su lado, Naruto sintió la tensión de Sasuke.

Dile que eres mi pareja.

Naruto tragó saliva.

¿Quieres que sigamos fingiendo?

Pensé que solamente era para la aldea lunar, Sasuke.

Hubo un breve silencio en el que Naruto pensó que Sasuke había cortado la comunicación mental, pero dio un respingo al escucharlo hablar otra vez.

Yo jamás he fingido, y creo que ahora sabes a lo que me refiero.

No me hagas pasar por el momento incómodo de tener que explicártelo con manzanas o a besos y sobre todo frente a estas personas.

Naruto humedeció sus labios para responderle por fin a Akane, que los miraba con atención y notó que también el padre de ella.

El sudor perló su frente rápidamente por el hostigamiento de los tres, incluyendo a Sasuke.

Sin embargo, el pelinegro, que aun sostenía la mano de Naruto, la afianzó a la suya y la levantó por encima de la mesa, en donde ambos tenían el anillo que Kakashi les había dado.

—Aunque no lo parezca, somos pareja—.

Contestó Sasuke con firmeza e incluso tuvo la osadía de esbozar una sonrisa torcida que dejó sin aire a Naruto.

Sasuke pocas veces sonreía y cuando lo hacía, eclipsaba el ambiente.

Su maldito atractivo se multiplicaba al simplemente sonreír.

¡Sasuke, deja de sonreír de esa manera!

Entonces ocurrió algo mucho peor para Naruto.

Sasuke se echó a reír.

¿Acaso te enamoras más de mí cuando río, Usuratonkachi?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo