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Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 26

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26: Capítulo 25 26: Capítulo 25 ¿Quién era ese chico y qué le había hecho al verdadero Sasuke Uchiha?

Sasuke no era así de coqueto y mucho menos daba pauta a reír de manera juguetona.

Naruto quedó lívido, sin palabras y solamente se quedaron mirando con intensidad.

Aquel intercambio de miradas dejó en confusión total a Akane y a su padre.

—¿Pareja romántica?

—preguntó la joven, estupefacta y volteó a ver al líder de la aldea que logró camuflar muy bien su expresión.

—Sí, ¿tienes algún problema con ello?

—repuso Sasuke sin sonar arrogante, aun con la mano de Naruto con la suya.

—Eh, no… ninguno, es solo que… —Akane—.

Bramó su padre con dureza—.

Ese tema no es de tu incumbencia.

—Lo sé, pero yo solo quería saber… —Basta—.

Vociferó Enma Taiyō con fiereza.

Y los cuadros que adornaban las paredes vibraron levemente al igual que la mesa.

Akane bajó la mirada, ruborizada y un poco afectada por el regaño de su padre y miró de soslayo a Naruto.

Le gustas a la chica y estoy seguro que cuando Sasuke se dé cuenta, intentará pelear con ella, así como con el mocoso de la arena.

Naruto hizo una mueca.

Kurama nunca había estado tan divertido como en ese momento.

¿Estás loco?

Luego vas a decirme que el líder de la aldea también está enamorado de mí o algo parecido y ahí te voy a tener que encerrar nuevamente con el sello de los sapos, eh.

¡Así que no juegues así conmigo, Kurama!

Kurama soltó una carcajada y Naruto sintió vértigo de solo imaginar a ese enorme hombre haciéndole ojitos de enamorado.

Perturbado, sacudió la cabeza y suspiró.

—¿Te sientes bien, Naruto Uzumaki?

—el rubio se sobresaltó cuando Enma Taiyō se dirigió a él y sintió escalofríos—.

Te has puesto pálido.

—Creo que es porque… tengo hambre, sí eso.

Tengo hambre y dejamos nuestras cosas en la aldea lunar—.

Naruto habló atropelladamente.

—Él tiene razón.

Nosotros dejamos nuestras cosas en ese lugar y no podemos dejarlas ahí—.

Acotó Sasuke.

—El único que puede entrar a esa aldea sin sufrir ningún daño eres tú, Sasuke—.

Dijo Akane.

—Los dos vamos a ir por nuestras cosas—, sentenció Naruto—.

Ninguno de los dos irá solo.

—Tienen dos opciones—terció Enma Taiyō—, la primera es que Sasuke vaya solo y la segunda es que se olviden de sus pertenencias.

No es seguro que vuelvan allá.

—Nos tienen aquí para ayudarnos, ¿no?

—murmuró Naruto.

Akane asintió—.

Y eso quiere decir que nos van a contar absolutamente todo, desde el principio, con todo eso de la enemistad con la aldea lunar y la procedencia de ustedes, ¿verdad?

Porque solamente así, vamos a obedecer sus órdenes, de lo contrario, nos marcharemos ahora mismo.

Tras un silencio incómodo, el líder de la aldea, asintió con lentitud.

—Va a ser esta noche—.

Manifestó con severidad—.

Y ahí van a presenciar lo que ocurre en la aldea cuando nuestro preciado sol se oculta para darle paso a la maldita luna.

—¿Tienen algún mecanismo de protección?

—preguntó Naruto.

—Lo verán en la noche—repitió Enma Taiyō—.

Y por el momento, les serviremos comida para que tengan energía suficiente, especialmente tú, Uchiha, que el entrenamiento que tendrás será después de que presencies el anochecer.

—¿Me podré quitar la venda de los ojos?

—De noche el sol no puede afectarte—.

Le explicó Akane.

Naruto le apretó la mano, emocionado.

—Al menos sabemos que de noche estás a salvo aquí, Sasuke.

—Pero al que sí le podría afectar es a ti, Naruto—puntualizó Akane.

—No.

Yo le otorgué parte de mi chakra cuando estuvo a punto de perderlo todo ayer y solo así fue capaz de soportar a la luna—.

Informó Sasuke.

—¿De qué hablas?

¿Cómo fue qué hiciste eso?

—quiso saber Enma, perplejo y al mismo tiempo, intrigado.

—Sí, Sasuke, ¿cómo lo hiciste?

Ni siquiera yo sé cómo fue que me salvaste—.

Inquirió Naruto.

Sasuke chasqueó la lengua, incómodo.

—Tampoco lo sé, solamente seguí las indicaciones de Tsukiya y como estaba muy angustiado por Naruto, no presté demasiada atención, solo lo hice y ya—.

Se encogió de hombros y agradeció tener ese pañuelo en los ojos para no tener que evadir las miradas que estaban sobre él porque era verdad.

Ni él mismo entendía cómo había ayudado a Naruto.

Tras ese momento de sinceridad, el líder de la aldea se levantó de la mesa y aplaudió, lo suficientemente fuerte para hacer que varios empleados se acercaron corriendo.

—Traigan de comer a nuestros invitados—.

Ordenó—.

Y cuando terminen, muéstrenles su habitación.

Akane, por su parte, observó con una sonrisa dulce a Naruto, quien le devolvió el gesto con nerviosismo.

—Akane, acompáñame—.

La llamó su padre.

La joven suspiró y obedeció, dejándolos solos en aquel sitio.

—Ojalá pudieras quitarte eso de los ojos para que pudieras ver todo esto, Sasuke, especialmente la vista tan impresionante a través de las ventanas.

—Podrías describirlo para mí.

—Es muy colorido, cálido y vibrante.

Es como si estuvieras tan cerca del sol como para quemarte, pero al mismo tiempo sientes un alivio tibio en el cuerpo, de veras.

No obstante, Sasuke soltó a Naruto y se quitó con una rapidez impresionante el pañuelo de los ojos.

—¡Sasuke!

¡Póntelo o vas a sobrecargarte!

La desesperación del rubio fue tanta que le arrebató el pañuelo con la intención de ponérselo.

—Estoy bien, Naruto—.

Sentenció Sasuke—.

Mírame, por favor.

Naruto se quedó quieto al escucharlo hablar y buscó su mirada.

El Sharingan no estaba y el Rinnegan no parecía estar a punto de desbordar poder y hacer un desastre.

El ojo oscuro de Sasuke y el Rinnegan calmado miraron a Naruto con una extraña emoción que Naruto no pudo descifrar, e incluso alcanzó a percibir un brillo nuevo.

—Pero todavía no oscurece, ¿cómo es posible eso?

—titubeó el rubio.

—No tengo idea, pero desde que estoy controlando mi arrogancia y egocentrismo, sentí que podía quitarme el pañuelo y ver lo que me describiste—.

Su voz sonaba suave y profunda.

Sus ojos escrutaron a su alrededor y se estremeció—.

Es más cálido de lo que pensé.

—¿Y si el entrenamiento para quitar la oscuridad que aún tienes en tu interior, es dejar de pensar con arrogancia, egocentrismo y presunción?

—Es probable.

En estos momentos mi mente está libre de eso y puedo estar sin el sello solar—.

Admitió, y esbozó una leve sonrisa cuando se encontró con la mirada de Naruto—.

¿Sabes?

De alguna manera, no siento la necesidad de mentir en una cosa que ya sabes perfectamente, pero que me cuesta seguir reconociendo.

—Sasuke—.

Lo paró Naruto en seco—.

Ahora mismo estamos solos y sí, me gustaría aclarar absolutamente todo lo que hemos estado pasando desde que vinimos a esta misión.

Sasuke suspiró y recargó la mejilla sobre el puño, que había recargado el brazo entero sobre la mesa, con la vista en Naruto.

—Esta aldea tiene, quiero creer, el poder de sacar la oscuridad de tu alma para poder hablar de forma sincera—explicó el pelinegro—.

Así que voy a aprovechar su estímulo al máximo.

Pregunta todo lo que quieras, Naruto, no pienso huir.

Naruto bajó la mirada y Sasuke logró admirar las pestañas rubias del chico y acariciar sus mejillas al parpadear.

—Por favor, dime la verdad, ¿estás enamorado de mí?

Y si es así, ¿desde cuándo?

—volteó a verlo con vergüenza—.

Porque no quiero que todo solo sea fingido, tal como pidió Kakashi-sensei y yo termine como idiota, creyéndolo.

Sasuke permaneció en aquella pose durante varios segundos sin dejar de observarlo con devoción.

Pero cuando iba a responder, llegaron los empleados con charolas de comida y bebidas.

Ambos guardaron silencio y esperaron a que se retiraran para continuar hablando, o al menos, comenzar a comer.

Naruto, a pesar de que quería una respuesta clara, su estómago lo delató y comenzó a servirse de aquel manjar, que era comida occidental, que él solamente había visto en comerciales y no las había probado personalmente.

—He estado enamorado de ti desde que me besaste en la academia—.

Fue la respuesta de Sasuke al momento de servirse un poco de té, sin dejar de mirar a Naruto a los ojos.

El rubio casi se atragantó con el spaghetti.

—¿Todavía recuerdas aquel beso?

—Por supuesto, cada momento del día porque es el primer acercamiento que tuve contigo, o bueno, que tú tuviste conmigo.

—Es que ese beso no fue intencional, a mí me empujaron y caí sobre ti… Sasuke parpadeó.

—¿Te refieres a que no quisiste besarme?

—Sasuke, fue un accidente, de veras.

—Bueno, sea como sea, eso incentivó a que comenzará a obsesionarme contigo—se encogió de hombros.

Naruto comió otro bocado y apuntó a Sasuke con los palillos.

—¿Y qué hay de Sakura-chan y también de esa pelirroja toda rara con la que estuviste cuando estabas buscando venganza por Itachi?

Creo que su nombre es Karin.

—¿Qué quieres saber de ellas?

—¿No sientes nada por ellas?

¿O por Sakura-chan?

Sasuke lo miró como si le hubiera salido un tercer ojo en la frente.

—Intenté asesinarlas varias veces, ¿eso no te da una respuesta clara?

—inquirió, aguantando la risa.

—También a mí—.

Le recordó el rubio con los ojos estrechados.

—A ellas quise asesinarlas porque eran un estorbo y a ti porque eras el único vínculo más importante que necesitaba perder para tener más poder, aunque en el fondo me dolía esa idea de perderte porque… —¿Qué, Sasuke?

—Por mi enamoramiento.

—Te juro que jamás vi ninguna señal de eso, en verdad.

—Es porque no está tan bien visto que haya parejas del mismo sexo y como tienes merodeándote a Hinata Hyuga y a Gaara, no le veía sentido decirte algo al respecto.

—Y tú no te quedas atrás—replicó Naruto, ruborizado—.

A mí me gustaba Sakura-chan y ella jamás dejó de amarte, y también Ino y la pelirroja, Karin.

Sasuke no respondió y Naruto volteó a verlo.

—¿Y al menos no sentiste un poco de celos?

—Sí, pero no celos románticos, sino que me sentía celoso de que Sakura-chan te idolatraba sin que tú te esforzaras.

—Yo me esforzaba para que tú me notaras en el ámbito romántico—le regaló una sonrisa torcida—.

Y continuaste estando ciego hasta ahora.

Naruto se rascó la mejilla, consternado.

—No sé qué tan bueno sea que el estímulo te haya dado sinceridad, Sasuke, porque no sé qué decir, de veras.

—Solo promete que no vas a evitarme cuando regresemos a Konoha.

Eres la única razón por la cual me redimí y si te alejas de mí, estaré verdaderamente solo ahí, porque nadie de la aldea es tan importante como para quedarme, a menos que seas tú.

—Creo que extraño al Sasuke arrogante—.

Bromeó Naruto.

—Al menos en esta aldea, no puedo serlo y en cambio, seré sincero y más expresivo con mis sentimientos—.

Se encogió de hombros—.

Aunque me gustaría saber si el sentimiento de enamoramiento es mutuo.

—Todavía no puedo responder a eso, Sasuke.

Dame tiempo.

Sasuke forzó una sonrisa y asintió, para después dejar de sonreír y quedarse pensativo, con las mandíbulas apretadas.

Cuando terminaron de comer, los empleados retiraron los platos y los dirigieron a la habitación que iban a compartir.

Ambos tuvieron que admitir que era mejor que la recámara de la aldea lunar, especialmente porque había una cama muy amplia en donde había el sitio suficiente para dormir.

Sasuke entró con aire dubitativo mientras que Naruto husmeaba cada rincón y se sintió feliz de ver que había un baño ahí dentro.

El pelinegro se sentó al borde de la cama un momento con la vista a la ventana donde aún se colaban algunos rayos del sol.

—Oye, Sasuke, ¿ya viste el acabado de las paredes…?

Un sonido sordo sonó cuando Sasuke se desvaneció sobre la cama sin miramientos.

—¡Sasuke!

Naruto atravesó el dormitorio y lo levantó, colocando su cabeza encima de su regazo.

Tenía los ojos cerrados y estaba muy pálido.

Se alcanzaba a percibir que su chakra estaba volviendo a desbordarse sin control.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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