Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 27
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
27: Capítulo 26 27: Capítulo 26 Horas atrás… Le dolía el pecho, justo en la zona del corazón y desde hacía demasiados años, no le había dolido tanto como en ese momento.
Desde que nació, el dolor siempre lo acompañó, pero era una sensación muy diferente a la que estaba sintiendo actualmente.
Gaara, el Kazekage de la arena, nunca pensó que enamorarse de una persona pudiera dolerle más que ser rechazado por toda su aldea.
¿Por qué no podía sentirse atraído por las chicas?
Él había pensado que tal vez no había visto a la chica ideal todavía y como estaba ocupado deseando el cariño de los demás, dejó a un lado ese tema, siendo sustituido por la rabia e ira que le provocaba el desprecio y tener en su interior a Shukaku, a la bestia de una cola que solo lo atormentaba, volviéndolo sádico y demente con el resto de personas.
Pero cuando en su camino se cruzó Naruto Uzumaki, un jinchuriki como él, que tenía al Kyūbi en su interior, es decir, a la bestia de nueve colas y le hizo recapacitar después de enfrentarse a muerte con él, y lo vio llorar porque entendía su situación de ser despreciado y rechazado por su propia aldea, no pensó que ese rubio tonto se convertiría en una persona sumamente especial.
Y tras haber tomado esa decisión precipitada de besarlo bajo una mentira, comprendió que lo que sentía por Naruto era más profundo y real de lo que imaginó, pero lo duro de eso, no es tanto que el rubio no le correspondiera, sino que había alguien más que peleaba por su corazón, y esa persona era Sasuke Uchiha, el mejor amigo de Naruto, que parecía más su enemigo que alguien de confianza.
Después de la riña, trató de seguir a Naruto cuando huyó de ellos, pero al final, tras no hallarlo, desistió, puesto que estaba claro que no quería ser encontrado y ya había mancillado demasiado su orgullo persiguiéndolo.
El pelirrojo se detuvo sobre tierra firme, después de estar saltando de rama en rama o levitando con su arena.
Estaba exhausto y deprimido.
Además, su visión estaba borrosa y cuando intentó limpiarse los ojos, advirtió que había humedad.
Parpadeó, confundido al notar que eran lágrimas.
Sí, luego de años, también estaba llorando y ni siquiera se había dado cuenta.
Le temblaron las manos al ver sus lágrimas rodando por sus mejillas.
¿Por qué le dolía?
¿Por qué se sentía sofocado?
No tenía ganas de nada, solo de estar en su casa, con sus hermanos, pero estaba demasiado lejos y también de Konoha.
Miró a su alrededor, buscando donde recostarse y encontró un sitio perfecto para descansar para poder seguir viajando por la noche.
Estaba lo suficientemente lejos de la aldea lunar y sabía perfectamente que la luna no podía afectarle si no estaba cerca de esos aldeanos.
Sacó su cantimplora y bebió un trago de agua para refrescarse.
De pronto, escuchó la presencia de muchos pasos acercarse, como si se tratara de un grupo mediano viajando.
Se levantó y guardó sus cosas para estar a la defensiva porque no sabía de quiénes se trataba.
Y antes de poder verlos, advirtió una figura hecha de tinta abrirse paso y reconoció el estilo de dibujo.
Segundos después, divisó a Sai sobrevolando por encima de su cabeza y saltó por encima de las ramas para captar su atención.
—¡Lord Kazekage!
La voz de Yamato le hizo voltear en la dirección opuesta.
—¿Yamato, Sai?
—preguntó Gaara.
El resto de los shinobi que iban con ellos se detuvieron al verlo.
Sai aterrizó junto a él con su bestia de tinta, la cual desapareció al instante que rozó el suelo.
—Gaara, ¿qué haces aquí?
—preguntó Sai, frunciendo el ceño.
—Más respeto con el Kazekage, Sai—.
Lo reprendió el Capitán Yamato.
—No hay cuidado.
Pueden decirme Gaara—.
Convino el pelirrojo con cansancio.
—Pero ¿qué hace aquí?
—inquirió el Capitán.
—Me estoy regresando a Konoha.
Estuve con Naruto y Sasuke en la misión que el Hokage les dio, pensé que necesitaban ayuda, pero vi que ellos pueden encargarse solos—.
Se encogió de hombros y se cruzó de brazos.
—Vaya, nosotros también nos cruzamos con ellos, pero no nos dijeron nada que tú habías estado ahí—.
Comentó Sai, pensativo.
—¿Entonces se dirige a Konoha?
—preguntó el Capitán.
—Sí, pero estoy algo cansado y planeaba dormir un rato antes de avanzar de noche.
El Capitán Yamato volteó a ver su grupo y los observó que seguían afectados con el ataque desprevenido de Sasuke de hacía unas horas y ya que estaban muy lejos de esa aldea misteriosa, podían quedarse a dormir un rato y viajar de noche.
—Nosotros también vamos a dormir un rato, si quiere puede unirse a nuestro grupo y regresar juntos a Konoha—.
Ofreció el Capitán—.
Vamos a cuidarlo entre todos, Kazekage.
Gaara observó a Sai y a Yamato, y los otros shinobi que parecían cómodos con su presencia, y asintió.
—De acuerdo, acepto.
Entonces Yamato hizo señas a todos para que buscaran un sitio cómodo donde alojarse para poder descansar hasta la noche y enseguida los shinobi se dispersaron un poco, buscando la mejor sombra y Sai fue el que se encargó de buscar leña para la fogata.
El chico de ojos claros halló espacio en el árbol que había elegido y se recostó, respirando hondo la delicia y frescura del bosque a pesar de que el sol brillaba demasiado sobre él.
—Sigo siendo un poco torpe para interpretar las emociones de los demás—, le oyó decir a Sai, que se acercó a donde él estaba sin ningún tipo de timidez, pero sonreía amablemente—.
Pero puedo jurar que no estás bien, ¿ocurrió algo con Naruto y Sasuke?
Porque si es así, puedes hablar conmigo.
Sé lo difícil que es tratar con Sasuke Uchiha.
Naruto, Sakura y Kakashi-sensei son los únicos que pueden lidiar con él sin desear romperle la cara.
Aquel último comentario hizo sonreír a Gaara y Sai ensanchó más su sonrisa.
—Jamás me va a agradar Sasuke Uchiha—.
Afirmó Gaara, arrastrando las palabras.
—Ni yo.
Solamente lo tolero porque sé que es importante para Naruto—, repuso Sai—.
Si a él no el agradara, ni siquiera lo toleraría.
Gaara se acomodó para poder mirarlo a los ojos.
—¿Qué tanto te agrada Naruto?
Es decir, ¿Qué significa él para ti?
—quiso saber el pelirrojo, siendo cuidadoso de no sonar tan interesado, puesto que no iba a poder lidiar con otro pretendiente del rubio con quien competir.
—Naruto es como un hermano para mí.
Jamás dejaría que nadie le hiciera daño porque si eso sucediera, haría pedazos a esa persona sin miramientos, ¿por qué?
—respondió Sai, ladeando la cabeza, tratando de leer su lenguaje corporal, pero como Gaara era muy reservado, no dejaba nada para investigar porque era un muro de arena sin poder derribarlo.
—Simple curiosidad.
Me alegra ver que Naruto siga cosechando buenas amistades.
Durante unos segundos de silencio, el Capitán Yamato se acercó a ambos jóvenes con una ración de comida.
—Aquí hay más por si gustan—.
Dijo, dándoles un cuenco a cada quien de sopa de arroz con trocitos de carne.
—Gracias—.
Agradecieron al unísono.
Gaara comenzó a comer en silencio, siendo observado por Sai y cada que cruzaban miradas, el chico de piel pálida le sonreía y el Kazekage le devolvía el gesto sin mucho ánimo.
—¿También te preocupa que Naruto esté con Sasuke?
—¿Por qué piensas eso?
—Al Capitán Yamato y a mí, tampoco nos hizo gracia que Naruto hubiera sido enviado a solas con Sasuke en esa misión extraña, pero si Kakashi-sensei vio prudente hacerlo, debe ser porque confía ciegamente en que nada ocurrirá.
—Yo habría querido ser el acompañante de Naruto en esa misión.
—Esa misión es secreta, según nos dijeron ellos, pero ¿tú podrías decirme de qué trata?
No voy a estar tranquilo hasta saberlo.
Gaara masticó más despacio antes de responder.
—Lamentablemente tampoco puedo dar detalles sobre esa misión clasificada porque el Hokage pidió máxima discreción.
—¿Ni porque Naruto pudiera estar en peligro?
El pelirrojo se tensó.
—Si ese fuese el caso, se rompería el silencio de la misión y enviarían a varios pelotones de los mejores shinobi para ir a rescatarlo—.
Acotó.
Sai asintió, y empezó a comer con más ánimo.
Pero a Gaara se le fue por completo el apetito.
Kakashi Hatake conocía perfectamente a Naruto y a Sasuke, pero no al actual, sino al que tenía doce y trece años, no al joven de casi dieciocho años en el que se había convertido.
Aunque Naruto no era débil físicamente, lo era emocionalmente con él.
—¿Hay algo más que quieras contarme?
Después de todo, somos amigos ahora—.
Insistió Sai con una leve sonrisa.
Por un momento, Gaara estuvo a punto de negarle con la cabeza, pero luego se le ocurrió intentar preguntarle algo sobre Naruto, ya que Sai había estado muy cerca de él durante un tiempo.
—¿Crees que la relación entre Naruto y Sasuke sea como hermanos?
El chico pálido frunció el ceño, dejando de sonreír.
—¿A qué viene esa pregunta tan extraña?
—La cercanía que tienen ellos dos no me parece normal, especialmente porque ambos se han besado varias veces y… —Espera, ¿qué estás diciendo?
¿besado dónde?
¿en los labios?
—Sai no era muy expresivo tampoco, pero en ese momento su rostro había adquirido color gracias al rubor que le subió por todo el cuello hasta las orejas.
Gaara le señaló sus propios labios.
—¿Qué te hace pensar que se han besado?
—El propio Naruto me lo contó… Entonces Sai entornó los ojos.
—¿Así que a Naruto le gustan los chicos?
Esa podría ser la respuesta a todos esos años de desesperación por buscar y traer de vuelta a Sasuke a la aldea.
—¿Y crees que Sasuke piensa de la misma manera?
Es decir, ¿que podría gustarle Naruto?
Sai se rascó la mejilla, dubitativo.
—Algo me dice que hay algo más que no me has contado y si no lo haces, no podré responderte, Gaara.
El Kazekage se revolvió incómodo y un poco de rubor adornó sus mejillas, haciendo que Sai lo observara con más curiosidad.
—¿Sabes… guardar secretos?
—la voz de Gaara se volvió dura y bajó el tono para que solamente Sai escuchara.
—Si tú me pides guardar el secreto, lo haré—.
Prometió.
—Bien, eso me tranquiliza un poco—.
Objetó el pelirrojo y suspiró, intentando encontrar las palabras porque jamás le había abierto el corazón a nadie, y mucho menos a un antiguo cazador ANBU de raíz de la aldea de Konoha.
—Sé que mi forma de ser ahuyenta a las personas, pero si algo te perturba y puedo ayudarte, lo haré.
Gaara asintió, complacido.
—Resulta que… —se mordió los labios con nerviosismo porque los ojos oscuros de Sai estaban fijos en los suyos— …estoy enamorado de Naruto Uzumaki y en mi desesperación, lo besé en la boca a base de engaños porque no pude soportar ver a Sasuke Uchiha besarlo en mi presencia en esa aldea lunar, que forma parte de la misión.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com