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Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 3

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3: Capítulo 2 3: Capítulo 2 El viento del desierto no era lo único que había llegado a Konoha esa tarde.

Desde la torre del Hokage, Kakashi Hatake observaba el portón principal de la aldea mientras pasaba una página de su libro.

—Llegó más rápido de lo que esperaba… —murmuró.

Detrás de él, alguien suspiró con impaciencia.

—¿Quién llegó?

Naruto estaba apoyado contra la ventana, mirando hacia afuera.

Se había quedado varias horas intentando practicar lo que Kakashi le pidió usando sus clones de sombra, pero lo encontraba vergonzoso.

Él no era romántico ni cursi, y tampoco pervertido.

Y deseó que el Sabio Pervertido estuviera ahí para ayudarlo.

Kakashi levantó la vista.

—El Kazekage.

Naruto giró inmediatamente.

—¿¡Gaara!?

Casi al mismo tiempo, la puerta de la oficina se abrió.

Y como si el momento estuviera perfectamente calculado, Gaara entró acompañado por dos guardias de la Arena.

El silencio que siguió fue breve, pero intenso.

Naruto sonrió primero.

—¡Gaara!

Gaara inclinó ligeramente la cabeza.

Sus ojos celestes se postraron en el rubio con mucho aprecio y apenas una pequeña sonrisa asomó a sus labios.

—Naruto.

Siempre había algo distinto en la forma en que pronunciaba su nombre.

No era entusiasmo.

Era algo más tranquilo.

Más profundo.

Los guardias de la Arena se quedaron cerca de la puerta mientras Gaara caminaba hacia el escritorio.

Kakashi cerró su libro.

—Kazekage-sama.

Bienvenido a Konoha.

—Hokage.

Gaara habló con su calma habitual.

—Recibí su mensaje sobre la misión en La Aldea de la Sombra de la Luna.

Naruto cruzó los brazos.

—¿Entonces tú descubriste esa aldea?

Gaara asintió.

—Durante una expedición después de la guerra.

Naruto parecía fascinado.

—¿Cómo es?

Gaara pensó un momento antes de responder.

—Silenciosa y muy observadora.

No me dan confianza.

Naruto inclinó la cabeza.

—¿Observadora?

—Los habitantes no confían en los shinobi.

Gaara miró hacia Kakashi.

—Por eso me sorprendió su decisión.

Naruto levantó la mano.

—¡Oye!

¡Yo soy confiable!

Nadie respondió a eso.

Entonces la puerta volvió a abrirse.

Sin tocar.

Sasuke Uchiha entró como si el lugar le perteneciera.

Gaara lo miró y Sasuke lo miró de vuelta.

El aire en la habitación cambió inmediatamente.

Naruto, completamente ajeno a la tensión, levantó la mano.

—¡Ah, Sasuke!

Justo hablábamos de la misión, me alegra que volvieras.

Gaara observó a Sasuke unos segundos.

—Entonces es cierto.

Naruto parpadeó.

—¿Qué cosa?

—Que ustedes dos fueron elegidos—.

Gaara respondió con total calma.

Naruto se rascó la nuca.

—Bueno… sí.

Aunque hay un pequeño detalle raro.

Gaara inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Raro?

Naruto soltó una risa nerviosa.

—Tenemos que ir como pareja.

Silencio.

Los guardias de la Arena se miraron entre ellos.

Gaara no reaccionó de inmediato, pero una fina capa de arena que descansaba en el suelo cerca de la ventana… se movió apenas.

—Entiendo.

Por eso yo pensaba acompañarte, pero Hokage intervino y decidió que te emparejaría con otro shinobi para no levantar sospechas al mezclar naciones.

Su voz seguía siendo tranquila.

Demasiado tranquila para el gusto de Sasuke.

Naruto sonrió con nervios.

—¡Pero es solo una misión!

Sasuke no dijo nada.

Gaara miró directamente a Sasuke.

—La Aldea de la Sombra de la Luna no es un lugar simple.

—Nada lo es—.

Repuso Sasuke con frialdad.

Naruto suspiró, perplejo.

—¿Por qué todos hacen que esto suene tan peligroso?

Gaara volvió a mirar a Naruto.

Y por un instante su expresión se suavizó apenas.

—Porque lo es.

Kakashi habló antes de que el silencio se volviera incómodo, especialmente porque Gaara y Sasuke se enviaban miradas furtivas.

—Por eso quería hablar contigo, Kazekage.

Gaara volvió su atención al Hokage.

—¿Sí?

—Me gustaría que permanecieras en Konoha unos días—dijo Kakashi—.

Para compartir cualquier información adicional sobre la aldea.

Gaara asintió.

—Lo haré.

Naruto sonrió de oreja a oreja.

—¡Genial!

Así podremos hablar más sobre el lugar.

Gaara lo observó unos segundos.

—Sí.

Entonces miró a Sasuke otra vez, pero con irritación.

—Y también sobre la misión.

Sasuke sostuvo la mirada sin pestañear.

Dos sombras.

Una quieta como el desierto.

La otra afilada como un rayo.

En medio de ambas… Naruto seguía sonriendo como si nada.

Desde detrás de su libro, Kakashi pensó algo que decidió no decir en voz alta.

Esta misión iba a ser mucho más complicada de lo que parecía.

—Pueden retirarse—sentenció Kakashi con cansancio.

Naruto se acercó a Gaara bajo el escrutinio de Sasuke y le palmeó el hombro.

—No he comido, ¿por qué no vamos por ramen de Ichiraku?

¡Yo invito!

—De acuerdo—dijo Gaara—, vamos.

Ambos comenzaron a caminar hacia la puerta y Naruto se detuvo frente a Sasuke que los observaba con una seriedad más profunda.

—Sasuke, ¿vienes?

—No.

Tengo cosas qué hacer—.

Respondió con hostilidad y salió primero de ahí.

Naruto, que estaba acostumbrado a los arranques violentos de su amigo, no se inmutó y le sonrió a Gaara, quien se había quedado con el ceño fruncido mirando por donde Sasuke se había marchado hecho un loco.

—No me agrada—.

Murmuró Gaara.

—Su genio siempre fue así, no te preocupes, mejor vamos a Ichiraku porque suele estar muy lleno de gente—le instó, muy emocionado de tener compañía a la hora de comer.

El abuelo Teuchi y su hija Ayame eran personas sumamente apreciadas para él, pero ellos se encargaban de atender a los clientes y no a comer a su lado, y siempre estaría en deuda con ellos porque fueron los primeros en reconocerlo y cuidar de él, dándole de comer cuando era pequeño y no tenía dinero.

Los dos atravesaron el pueblo, siendo presas de los ojos de las personas de la aldea que los saludaban tímidamente y una que otra chica se acercaba a hablarle a Gaara con vergüenza y a abrazar a Naruto porque le tenían más confianza por ser su salvador.

—A este paso que vas, muy pronto te convertirás en Hokage.

Naruto se sonrojó.

—Eso creo, pero aún me falta mucho para poder postularme como candidato a Hokage—admitió modestamente.

—Y lo lograrás—.

Afirmó Gaara con determinación, mirándolo con intensidad que Naruto sintió las mejillas calientes sin saber por qué.

—¡Eh, Naruto!

El rubio volvió la cabeza hacia el local de ramen en donde el abuelo Teuchi estaba afuera, mirándolo con una sonrisa mientras limpiaba la calle.

—¡Hola!

—Naruto se acercó corriendo con Gaara detrás.

—Tengo justamente espacio ahora, ¿quieres ramen?

—le ofreció Teuchi amablemente y miró a Gaara—.

Kazekage, también hay sitio para usted.

—Muchas gracias, de hecho, vinimos a comer juntos—agregó el pelirrojo de la arena.

—¡Adelante, tomen asiento!

—exclamó, brindándoles el paso.

El par de amigos entraron al pequeño local y se sentaron en los únicos dos asientos disponibles.

—Ayame, prepara dos tazones de ramen con carne de cerdo extra para Naruto y el Kazekage—le ordenó Teuchi a su hija, quien apareció detrás del mostrador con una gran sonrisa.

—Muy bien.

¡Hola, Naruto!

—lo saludó.

—Hola, me alegra mucho que por fin haya espacio.

Ayer había demasiadas personas y temí que hoy iba a ser igual—dijo con pesar—.

No puedo estar mucho tiempo sin comer ramen de Ichiraku.

—Ayer estuvieron shinobi de otras aldeas que acababan de terminar sus misiones y por eso no pude atender a la gente de Konoha en todo el día, Naruto—explicó Teuchi.

—Oh, ya veo.

Entonces sólo fue por un día, ¡Qué alivio!

—sonrió.

Luego de cinco minutos, Ayame deslizó el primer tazón hacia Naruto y después a Gaara.

—¡Muchas gracias!

—agradeció el rubio y miró a Gaara—.

¿Ya lo habías probado antes o es tu primera vez?

—Esta sería la segunda vez porque a Kankuro y a Temari se les antojó hace tiempo, pero es la primera vez contigo y eso es mucho mejor—respondió el Kazekage con una leve sonrisa que dejó perplejo a Naruto porque su amigo rara vez sonreía.

—Sí, claro—repuso Naruto sin entender bien a qué se debía esa sonrisa y le devolvió el gesto—.

Voy a comer porque muero de hambre.

Sin embargo, Gaara se tomó un breve momento para observar a Naruto y memorizar cada uno de sus movimientos al comer porque lo encontraba fascinante.

Naruto Uzumaki era todo lo que estaba bien en el mundo shinobi y Gaara había decidido protegerlo de cualquier que volviera intentar hacerle daño, incluido Sasuke Uchiha.

No le agradaba la idea de que Naruto fuese enviado con ese criminal a esa misión tan delicada y se le ocurrió ir con ellos en secreto, simplemente para salvaguardar la vida de su amigo sin que nadie más supiera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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