Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 4
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4: Capítulo 3 4: Capítulo 3 ¿Qué se creía ese imbécil de la arena?
¿Acaso pensaba que por ser Kazekage, podía tener más derecho sobre Naruto que él, que era su mejor amigo desde la infancia?
Sasuke Uchiha no paraba de darle vueltas a la presencia de Gaara del desierto y su estúpida calabaza llena de arena.
De alguna manera, lo detestaba y no solo por intentar asesinarlo cuando irrumpió en la junta de kages el año pasado, antes de comenzara la cuarta guerra, sino que sabía perfectamente que pretendía ganarse la confianza y aprecio absoluto de Naruto.
No sabía por qué, pero no iba a permitírselo.
¡Ni siquiera era de Konoha!
Era un maldito extranjero sin cejas y muy mediocre.
Y le resultaba abominable que Naruto lo considerara su amigo cuando también lo intentó asesinar en los exámenes chunnin cuando aún era jinchuriki de la bestia de una cola, Shukaku.
—Sasuke Uchiha.
Salió de sus pensamientos cuando Lady Tsunade apareció en su habitación, acompañada de Sakura Haruno, su vieja amiga, que estaba enamorada de él desde que eran muy niños y le fastidiaba.
Sus ojos oscuros se posaron en los verdes de Sakura por un segundo y luego en la de la antigua Hokage.
—Kakashi me comentó que te encomendó una misión muy delicada y que para que tengan el éxito previsto, necesitas tu prótesis lo antes posible, así que aceleré la construcción de tu brazo.
Sasuke no dijo nada, simplemente asintió.
—Ven conmigo.
Voy a hacer la primera prueba—continuó hablando—, si hay compatibilidad del ochenta por ciento, mañana mismo te lo trasplantó a tu hombro.
Él se deslizó afuera de la cama y Sakura se acercó para ayudarlo.
Únicamente porque necesitaba ayuda por la falta de su brazo, aceptó que ella lo tocara.
—Gracias, Sakura-ka.
—No me hables formal, Sasuke.
—Lo siento.
Ella esbozó una sonrisa y él parpadeó, haciendo el esfuerzo por levantarse por sí solo, pero Sakura ejerció bien su fuerza bruta para que no se esforzara tanto.
A pesar de que estaban en buenos términos, a Sasuke seguía disgustándole la cercanía que ella ejercía con tanta confianza en él.
Atravesaron el hospital hasta el área subterránea en donde probaban nuevos jutsus médicos en secreto y ahí era donde estaban fabricando el brazo prostético.
—Puedo pelear sin un brazo—.
Aseveró Sasuke una vez que lo obligaron a recostarse en una cama bajo el escrutinio de Lady Tsunade, Sakura y Shizune, los mejores tres ninjas médicos de la aldea.
—Y yo he decidido que vas a tener la prótesis—increpó Lady Tsunade con desdén, haciendo que Sasuke desistiera de hablar.
Por otro lado, cuando terminaron de comer ramen, Naruto acompañó a Gaara al hotel donde se estaba hospedando.
—Naruto.
El rubio volteó a verlo con la cabeza ladeada.
—La Aldea de la Sombra de la Luna no es como cualquier aldea que hayas conocido antes—le advirtió con severidad—.
Las personas de ahí son extrañas, sus pieles son casi similares a la diosa Kaguya que fácilmente podrían ser parte de ella, pero a excepción de sus ojos, ellos no poseen el Byakugan ni el Sharingan.
Naruto ladeó la cabeza, curioso.
—¿Cómo la descubriste?
Eso me intriga y emociona—dijo Naruto, sonriendo mientras caminaban con las manos detrás de la cabeza.
Gaara caminaba a su lado con su habitual tranquilidad.
Las calles de Konoha estaban más silenciosas que de costumbre a esa hora.
Algunas farolas ya comenzaban a encenderse, bañando el camino con una luz cálida.
—No fue una expedición planeada—respondió finalmente Gaara—.
Después de la guerra, envié patrullas para revisar zonas del desierto que habían sido afectadas por el chakra liberado durante el conflicto.
Naruto escuchaba con atención.
—Muchas regiones del País del Viento quedaron inestables.
Tormentas de arena mezcladas con residuos de chakra… lugares donde nadie podía acercarse antes.
Naruto silbó.
—Suena peligroso y arriesgado.
—Lo era, al menos al principio.
Gaara miró hacia el cielo un instante antes de continuar.
—Pero hace unos meses, esas anomalías desaparecieron.
Naruto levantó una ceja.
—¿De repente?
—Sí.
Doblaron una esquina mientras el hotel donde se hospedaba el Kazekage aparecía al final de la calle.
—Decidí investigar personalmente.
Naruto sonrió, con más curiosidad.
—Sabía que dirías eso.
Gaara ignoró el comentario porque realmente no sabía qué decir ante eso.
—Atravesamos una cadena montañosa que durante décadas había estado cubierta por tormentas de chakra.
Cuando llegamos al otro lado… Se detuvo un segundo.
Naruto lo miró expectante.
—Había un valle.
—¿Y la aldea?
—En el centro.
Naruto abrió los ojos con fascinación.
—¡Eso suena increíble!
Gaara lo miró con seriedad.
—No lo es.
Naruto parpadeó, sin entender.
—¿Eh?
—Los habitantes de esa aldea no confían en los shinobi—le recordó.
Naruto cruzó los brazos, con aire obstinado.
—Bueno… eso no es raro.
Mucha gente siempre ha desconfiado de otras aldeas.
De hecho, hasta hace poco, nosotros no confiábamos en ustedes, los de la aldea de la Arena y viceversa.
Gaara negó ligeramente con la cabeza.
—No es una desconfianza común, Naruto.
Es miedo.
El rubio frunció el ceño.
—¿Por qué?
Gaara tardó un momento en responder.
—Porque creen que las grandes naciones ninja son responsables de la mayoría de las guerras que han destruido el mundo.
Naruto se quedó callado, asimilando sus palabras.
—Han vivido aislados durante generaciones—continuó Gaara—.
Y han creado reglas muy estrictas para cualquier extranjero.
—Sí… Kakashi-sensei nos habló de eso—dijo Naruto, suspirando.
Gaara lo miró.
—¿De la regla de las parejas?
Naruto se rascó el cuello, un poco avergonzado.
—Sí… esa misma.
El silencio entre ambos duró unos segundos.
Entonces Gaara habló.
—Naruto.
El rubio lo miró.
—Ten cuidado.
Naruto inclinó la cabeza.
—¿Con la misión?
—Con Sasuke Uchiha.
Naruto parpadeó.
—¿Eh?
Gaara lo observó con la misma calma de siempre.
—Él no confía en mí.
Naruto soltó una pequeña risa.
—Bueno… Sasuke no confía en casi nadie.
Gaara no sonrió.
—No, pero contigo es diferente y no logro entender por qué.
Naruto bajó los brazos lentamente.
—¿Por qué dices eso?
Gaara respondió sin rodeos.
—Porque cada vez que menciono tu nombre… Sasuke me mira como si fuera su enemigo y percibo que incluso se prepara para atacarme en cualquier momento.
Naruto se quedó en silencio.
No sabía qué decir.
Gaara se detuvo frente al hotel.
—Solo quería advertirte, Naruto.
Yo tampoco confío en él, recuerda que quiso asesinarte y destruir Konoha.
Naruto frunció ligeramente el ceño.
—Gaara… Pero el Kazekage ya estaba entrando al edificio.
Naruto se quedó afuera unos segundos, mirando la puerta cerrarse.
Y por primera vez desde que Kakashi les había asignado la misión… Algo en su pecho se sintió extraño.
En ese mismo momento, pero en el área subterránea del hospital que estaba iluminado por lámparas blancas que colgaban del techo como pequeñas lunas artificiales, el aire olía a hierbas medicinales, alcohol y chakra concentrado.
Sasuke Uchiha permanecía recostado sobre la camilla, con la mirada fija en el techo de piedra.
Su hombro izquierdo, donde alguna vez había estado su brazo, estaba completamente expuesto.
Sakura ajustó cuidadosamente las vendas que rodeaban la zona mientras Shizune revisaba una serie de pergaminos médicos llenos de sellos de chakra.
Sobre una mesa cercana reposaba el brazo.
El brazo que había sido creado con células del legendario Hashirama Senju.
Parecía completamente humano.
Demasiado humano.
Sasuke lo observó de reojo.
—No me gusta—murmuró—.
No va conmigo.
Tsunade resopló con impaciencia mientras cruzaba los brazos.
—No es un adorno, Uchiha.
Es una prótesis funcional.
—Puedo pelear sin esa cosa.
—Sí, sí, ya lo dijiste—respondió ella con fastidio—.
Y también dijiste que podías derrotar a medio mundo tú solo… y mira cómo terminaste.
Sakura tosió nerviosamente.
—Lady Tsunade… La antigua Hokage levantó una mano.
—Estoy siendo suave.
—Solo haz la prueba—.
Siseó Sasuke y cerró los ojos con una leve mueca de irritación.
Tsunade sonrió con satisfacción.
—Eso pensé.
Shizune se acercó con un pequeño sello marcado en tinta roja.
—Primero verificaremos la compatibilidad de chakra—explicó—.
Este brazo responde al sistema nervioso y al flujo de chakra del usuario.
Si tu cuerpo lo rechaza… —Moriré—.
Afirmó el chico con dureza.
Sakura lo miró horrorizada.
—¡Sasuke!
Shizune negó rápidamente.
—No morirás.
Pero el brazo quedaría inutilizable.
—Ah.
Sasuke parecía completamente indiferente.
Tsunade rodó los ojos.
—Este chico tiene menos instinto de supervivencia que Naruto—murmuró la kunoichi médico de cabello rubio.
En ese momento, Sakura colocó una mano sobre el hombro de Sasuke.
—Voy a empezar a canalizar chakra médico para estabilizar la conexión.
Sasuke no respondió.
Sus ojos oscuros permanecían fijos en el brazo.
Durante un instante, algo pasó por su mente.
Naruto.
Ese idiota.
Sasuke frunció ligeramente el ceño.
Seguramente en ese momento estaba molestando a alguien… o comiendo ramen… o hablando con ese idiota del desierto.
Gaara.
La sola idea hizo que algo incómodo se moviera dentro de su pecho.
Tsunade lo observó con atención.
—Concéntrate, Uchiha.
Sasuke volvió a la realidad.
—Estoy concentrado—.
Dijo con frialdad.
Shizune colocó el sello sobre el hombro amputado.
—Activando conexión de chakra.
El símbolo brilló con una luz azul tenue.
Sakura comenzó a canalizar chakra médico.
El brazo sobre la mesa empezó a reaccionar.
Las marcas de sellado que recorrían su piel comenzaron a iluminarse lentamente.
Sasuke sintió un cosquilleo.
Luego un ardor.
Luego… Dolor.
Sus ojos se abrieron de golpe.
El dolor recorrió su hombro como si miles de agujas se clavaran al mismo tiempo.
—¡Está respondiendo!
—exclamó Sakura y apretó los dientes.
Shizune observó los sellos.
—Flujo de chakra estable… sesenta por ciento… Tsunade se inclinó hacia adelante.
—Sigue.
Sasuke respiró profundamente.
El dolor aumentó, pero no hizo ningún sonido.
—Setenta por ciento —anunció Shizune.
Las marcas del brazo comenzaron a brillar con más intensidad.
El chakra de Sasuke fluía dentro de él.
—Setenta y cinco… Sakura sonrió con emoción.
—¡Está funcionando!
Tsunade entrecerró los ojos.
—Aún no.
Sasuke apretó los dientes.
El dolor era brutal.
Como si su cuerpo estuviera tratando de recordar algo que había olvidado.
Como si ese brazo… estuviera despertando.
—Setenta y ocho… —Setenta y nueve… El laboratorio quedó en silencio.
Entonces el sello brilló con fuerza.
—¡Ochenta por ciento!
—exclamó Shizune.
Sakura soltó un suspiro de alivio.
Tsunade sonrió satisfecha.
—Perfecto.
Sasuke cerró los ojos, respirando lentamente mientras el dolor disminuía.
—Entonces mañana… Tsunade respondió antes de que terminara.
—Mañana te trasplanto el brazo.
Sasuke abrió un ojo.
Sakura se inclinó un poco hacia él.
—¿Te duele mucho?
Sasuke la miró un segundo.
—He sentido cosas peores.
Tsunade soltó una pequeña risa.
—Bien.
Porque cuando Naruto vea que vuelves a tener dos brazos… No va a dejar de presumir que “gracias a él” sigues vivo.
Sasuke frunció el ceño inmediatamente.
—Ese idiota… —Se va a alegrar muchísimo—.
Sakura sonrió.
Sasuke desvió la mirada.
—No me importa.
Pero en el fondo… Sabía que Naruto iba a aparecer en cuanto se enterara.
Con alguna excusa ridícula.
Como siempre.
Y a él no le molestaría en lo absoluto, aunque en el exterior demostrara que sí.
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