Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 5
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
5: Capítulo 4 5: Capítulo 4 Naruto, despierta.
No me hagas despertarte por la fuerza.
Kurama, que la mayor parte del tiempo se la pasaba durmiendo en el interior de Naruto, se hallaba desesperado intentando despertarlo, ya que alguien estaba afuera de su casa golpeando la puerta y él no lograba salir del coma de sueño en el que se había sumido.
Naruto.
Silencio.
Naruto.
Nada.
Naruto, juro que si no despiertas voy a sacudir tu sistema de chakra.
Un ronquido respondió desde la cama.
Kurama cerró lentamente uno de sus enormes ojos dentro del sello.
Increíble.
La puerta volvió a retumbar.
¡Naruto!
Kurama gruñó.
Si ese idiota sigue golpeando así, va a tirar la casa.
Naruto finalmente se removió entre las sábanas.
—Mmm… Por fin.
El rubio abrió un ojo a medias.
—Cinco minutos más… Kurama perdió la paciencia.
Un pequeño pulso de chakra recorrió el cuerpo de Naruto.
El efecto fue inmediato.
—¡AH!
Naruto se incorporó de golpe en la cama, con el cabello más desordenado que de costumbre.
—¡Kurama!
¡¿Qué demonios fue eso?!
Te desperté.
—¡Casi me matas!
Te lo advertí.
La puerta volvió a sonar.
Naruto parpadeó varias veces.
—¿Eh?
Miró hacia la ventana.
La luz del sol ya iluminaba el cuarto.
—¿Qué hora es?
Kurama respondió con sequedad.
La hora en la que alguien lleva diez minutos intentando derribar tu puerta.
Naruto se quedó congelado.
—¿¡QUÉ!?
Saltó de la cama.
Tropezó con una pila de ropa.
Se estrelló contra una silla.
—¡Auch!
Eres patético, murmuró Kurama.
—¡Cállate!
Naruto corrió hacia la puerta mientras intentaba acomodarse la camiseta.
—¡YA VOY!
Cuando abrió… Se encontró cara a cara con Sasuke Uchiha.
Naruto parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
Sasuke lo miraba con expresión completamente muerta.
—Buenos días, o mejor dicho, buenas tardes.
Naruto frunció el ceño.
—¡¿Qué haces aquí tan temprano?!
Sasuke cruzó los brazos.
—Es mediodía.
Supuse que al menos ya te habrías despertado, pero eres un completo desastre.
Naruto se quedó en silencio.
Kurama soltó una risa profunda dentro de su mente.
Te lo dije.
Naruto ignoró completamente eso.
Entonces notó algo.
Sus ojos se abrieron más de la cuenta y esbozó una sonrisa enorme que perturbó a Sasuke.
—Espera… Miró el hombro de Sasuke.
—¿Ese es…?
Sasuke levantó ligeramente su nuevo brazo.
La prótesis creada con células de Hashirama Senju se movió con naturalidad.
Naruto se quedó boquiabierto.
—¡TIENES BRAZO!
Sasuke frunció el ceño.
—No grites.
Pero Naruto ya estaba brillando como un sol recién cargado.
—¡ES INCREÍBLE!
Sin pensarlo dos veces, lo abrazó, pegando demasiado su cuerpo al suyo.
Sasuke se quedó rígido, percibiendo el aroma de Naruto que era una mezcla de condimentos del ramen de Ichiraku y leche.
—¡Sabía que la abuela Tsunade lo lograría!
—canturreó Naruto con una sonrisa enorme—.
¡Ahora podemos pelear otra vez!
Sasuke lo apartó con una mano.
—Idiota.
Pero no parecía realmente molesto y eso Naruto lo sabía.
Simplemente Sasuke era un hígado desde su concepción y ya había aprendido a lidiar con ello.
—Vine porque Kakashi quiere vernos.
Naruto ladeó la cabeza, dejando de sonreír.
—¿Otra vez?
—Sí.
Sasuke lo miró con fastidio.
—Y será mejor que te apures porque vamos a ir a esa aldea extraña que descubrió Gaara.
Naruto sonrió de inmediato.
—¡La Aldea de la Sombra de la Luna!
Sasuke entrecerró los ojos.
—Oye, ¿no se supone que en tres días partiríamos hacia allá?
—Se supone, tal vez lo adelantaron porque lograron tener éxito con mi brazo.
Naruto se encogió de hombros y luego señaló hacia el interior de su casa.
—¡Pasa!
¡Te invito ramen!
Sasuke lo miró como si hubiera dicho algo completamente estúpido.
—Son las doce del día.
Naruto sonrió.
—¡Exacto!
Kurama suspiró dentro del sello.
Estos dos van a destruir esa aldea.
Sasuke miró el interior de la casa de Naruto con evidente desconfianza.
—No pienso entrar.
Naruto frunció el ceño.
—¡¿Por qué no?!
—Porque huele a ramen viejo.
Naruto se llevó una mano al pecho, ofendido.
—¡Eso es aroma de hogar!
Sasuke no respondió.
Simplemente entró.
El interior estaba exactamente como Sasuke esperaba: un desastre absoluto.
Tazones vacíos, ropa tirada y pergaminos mezclados con envolturas de ramen instantáneo.
Sasuke suspiró.
—Eres un desastre.
Naruto ya estaba en la cocina.
—¡Siéntate!
—No.
—¡Sasuke, siéntate!
Sasuke rodó los ojos, pero terminó apoyándose contra la mesa mientras Naruto calentaba agua con una velocidad sospechosamente experta.
—¿Cuántas veces comes esto al día?
—preguntó Sasuke, preocupado.
—Depende.
—¿De qué?
—De si tengo dinero.
Sasuke cerró los ojos un momento.
—Es increíble que seas el héroe de la guerra.
Naruto sonrió.
—¡Oye!
También soy el mejor cliente de Ichiraku.
—Comer esto todos los días te va a enfermar en un futuro, idiota.
—Moriré feliz, no hay duda.
Minutos después, Naruto colocó dos tazones humeantes sobre la mesa.
—¡Listo!
Sasuke observó el ramen.
Luego a Naruto y nuevamente el ramen.
—No está envenenado, ¿verdad?
Naruto levantó los palillos, indignado.
—¡Claro que no!
—Conociéndote, podría ser un accidente.
Naruto ya estaba comiendo.
—Mmmm… está buenísimo.
Sasuke tomó los palillos.
Probó un poco.
Silencio.
Naruto lo miró expectante.
—¿Y?
Sasuke siguió comiendo.
Naruto sonrió.
—¡Sabía que te gustaría!
—No dije eso.
Pero no dejó de comer, de hecho, hasta le gustó un poco el sabor y comprendió levemente la razón por la cual su amigo amaba esa comida instantánea.
Unos minutos después, Naruto se levantó de golpe.
—¡Cierto!
¡Kakashi-sensei!
Sasuke suspiró.
—Por eso vine.
Naruto agarró su chaqueta, se colocó la banda en su frente y se peinó con los dedos..
—¡Vamos!
Salieron de la casa y comenzaron a caminar por las calles de Konoha.
El sol estaba en su mejor punto y las personas iban y venían de un lado a otro.
Cuando doblaron hacia la avenida principal… Se encontraron con un pequeño grupo de shinobi médicos reunidos cerca de la puerta de la aldea.
Entre ellos estaban Sakura Haruno y Tsunade Senju.
Naruto levantó una mano y Sasuke suspiró con molestia.
Si por él hubiera sido, habría agarrado a Naruto del brazo y obligado a seguir su camino rumbo a la oficina del Hokage.
—¡Sakura-chan!
Sakura volteó inmediatamente.
—¡Naruto!
—dijo, caminando hacia ellos con una sonrisa.
—Estaba segura de que vendrías a despedirte.
Naruto ladeó la cabeza.
—¿Despedirme?
Sakura parpadeó, irritado.
—¿No sabías?
Naruto miró a Sasuke y este levantó una ceja.
—No me mires, yo pensé que sabías que se irían a una misión.
Tsunade se acercó con los brazos cruzados.
—Vamos a salir en cuanto Lady Tsunade nos dé la orden.
Naruto abrió los ojos.
—¿Hoy?
Sakura asintió.
—Varias aldeas pequeñas todavía están en malas condiciones después de la guerra.
Vamos a ayudar con jutsus médicos avanzados.
Naruto sonrió, emocionado y feliz por esa noticia.
—¡Eso es genial!
Tsunade miró a Sasuke.
—¿Y tú?
Sasuke levantó ligeramente su nuevo brazo.
—Funcionando.
Tsunade sonrió con orgullo.
—Lo sabía.
Sakura lo observó con atención.
—¿Te duele, Sasuke-kun?
—No.
Naruto señaló el brazo emocionado.
—¡Lo mueve súper bien!
¡Hasta vino a despertarme a mi casa para mostrármelo!
Sasuke frunció el ceño, sintiendo sus mejillas calientes por la vergüenza.
—No fui a despertarte.
—¡Golpeaste mi puerta como loco!
—Porque no respondías.
Naruto sonrió con malicia.
—¿Estabas preocupado por mí?
Sasuke lo miró con frialdad absoluta.
—No.
Tsunade soltó una pequeña risa.
—Qué pareja tan problemática.
Naruto se atragantó con su propia saliva y tosió.
—¡No somos pareja!
—logró decir.
Sakura parpadeó, perpleja.
—¿Eh?
¿Me estoy perdiendo de algo, Naruto?
Tsunade levantó una ceja divertida.
—¿Kakashi todavía no les explicó?
Naruto señaló a Sasuke.
—¡Sí sabemos!
—exclamaron al unísono.
Sakura inclinó la cabeza.
—¿De qué están hablando?
Naruto cruzó los brazos con orgullo.
—¡Vamos a infiltrarnos en una aldea misteriosa que descubrió Gaara!
—¿En serio?
—Sakura se sorprendió.
Sasuke suspiró.
—Y tenemos que fingir ser pareja.
Entonces un silencio incómodo los invadió a los tres y luego Sakura comenzó a reír.
—Oh… Esto va a ser un desastre, me habría encantado acompañarlos.
—Probablemente—.
Tsunade sonrió con evidente diversión, después miró a Naruto con seriedad—.
Pero es una misión importante, no lo olviden.
—Lo sé—.
Naruto asintió.
Sakura dio un paso atrás hacia el grupo de médicos.
—Nosotros partimos en unos minutos.
—¡Cuídense!
—Naruto levantó el pulgar.
Sakura sonrió con cariño.
—Ustedes también—.
Pero su mirada iba dirigida únicamente a Sasuke—.
No dejes que Naruto arruine la misión.
Sasuke respondió sin dudar.
—Haré lo posible.
—¡Oigan!
—Naruto protestó.
Tsunade ya se estaba alejando cuando habló por encima del hombro.
—Será mejor que se apuren.
Naruto ladeó la cabeza.
—¿Eh?
Tsunade sonrió ligeramente.
—Porque Kakashi decidió adelantar su misión.
Naruto y Sasuke se miraron al mismo tiempo y fue el rubio el que habló primero.
—¿Adelantar?
—Lo sabía—Sasuke entrecerró los ojos y negó con la cabeza—.
Vamos, Naruto.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com