Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru
  3. Capítulo 7 - 7 Capítulo 6
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: Capítulo 6 7: Capítulo 6 Sasuke finalmente entró a la casa, cerrando la puerta detrás de él.

Su mirada inmediatamente se encontró con la de Gaara y Naruto, sin estar consciente de nada, se puso en medio del campo visual de ambos.

—Me alegra mucho que decidieras venir, Sasuke, de veras—dijo—.

Ven, siéntate.

—Pensé que era una reunión de compañeros shinobi de Konoha—arribó Sasuke con frialdad, volviendo a mirar a Gaara, pero esta vez con absoluto desprecio, que le fue correspondido de la misma manera, aunque más sutil.

—Todos aquí somos compañeros shinobi—.

Intervino Rock Lee—.

Peleamos juntos en la gran cuarta guerra ninja y hay paz entre las naciones.

Guy-sensei dice que fue gracias al poder de la juventud de ustedes dos, Naruto y Sasuke.

—El cejas de azotador-sensei exagera un poco, pero gracias—rio Naruto.

Minutos después, se acomodaron alrededor de la mesa y empezaron a cenar.

Naruto se sentó en medio de Gaara y Sasuke, y con Hinata al frente.

Curiosamente, ellos tres apenas cenaron porque estaban demasiado interesados en el rubio como para prestar atención a lo que los demás estaban hablando.

—Gaara—dijo Shikamaru desde el otro lado de la mesa, haciendo que el Kazekage parpadeara y volteara a verlo.

—Dime, Shikamaru.

—Temari no vino esta vez contigo, ¿no?

—No.

Ella se quedó en la aldea de la Arena con Kankuro para atender unos asuntos en mi ausencia—respondió—, ya que fui llamado con antelación por el Hokage para la misión de Naruto.

—¿Nos compartirán detalles de la misión?

—preguntó Chouji, llevándose a la boca un enorme trozo de carne.

Naruto y Sasuke intercambiaron miradas incómodas sin decir una sola palabra.

—Es información clasificada—repuso Gaara con amabilidad—.

Cuando el Hokage verifique que es seguro hablar de ello, lo haremos.

—Además, Chouji, es una simple misión, no te preocupes por ellos—dijo Rock Lee, emocionado—.

Naruto y Sasuke son los héroes de Konoha.

Lograron lidiar con una diosa, así que no hay ningún enemigo que pueda contra ustedes.

Naruto se rascó la mejilla, apenado y Sasuke ni siquiera se inmutó por el halago.

—Naruto-kun, ¿quieres más carne?

—le preguntó Hinata con las mejillas ruborizadas.

—¡Claro, Hinata, gracias!

—le acercó su plato y ella gustosamente le sirvió más.

Y todo eso fue observado por Sasuke y Gaara, para nada disimulados, especialmente el pelinegro, que deseó poder usar el Amaterasu contra la princesa del Byakugan, pero si quería que le otorgaran la amnistía, debía controlarse.

Tiempo después, terminaron de cenar sin dejar de conversar animadamente sobre las nuevas ideas para implementar más vigilancia o entrenamiento a los niños que aún no entraban a la academia y así ayudarles un poco a tener experiencia y ser los mejores shinobi de las nuevas generaciones.

Las chicas se encargaron de lavar los trastes y los chicos de recoger la basura, a excepción de Sasuke.

Él se mantuvo mirando por la ventana, cerca de la cama de Naruto.

Todavía era temprano como para que todos se fueran tan pronto y Rock Lee propuso jugar un rato.

—¡Les voy a ganar esta vez!

—sentenció, con los ojos llorosos por la euforia.

—Ni siquiera Neji podía contra nosotros—se burló Kiba y Shino asintió.

—Neji sabía que ustedes hacían trampa—objetó Shikamaru.

—Es demasiado aburrido jugar con hombres—.

Dijo Ino—.

No saben lo que es un verdadero juego.

—¿Quieres apostar, Ino?

—aguijoneó Chouji—.

Porque aún me queda espacio para el postre que vas a comprarme cuando pierdas.

—¡Ridículos!

—musitó Tenten.

—¿No vas a jugar, Hinata?

—Naruto se volvió a ella con una sonrisa.

—No, prefiero verlos jugar, Naruto-kun.

Sasuke hizo una mueca de fastidio que solamente Gaara advirtió, porque se había mantenido en silencio, mezclado entre los amigos de Naruto, pero con la vista puesta en el Uchiha.

El lenguaje corporal que transmitía era alarmante y se preguntó cómo es que era posible que todos no se dieran cuenta de que estaba mintiendo y conteniéndose de sacar su lado oscuro que casi asesinó a Naruto meses atrás y al resto de los shinobi.

A pesar de que Sasuke no se integró a jugar, tampoco se marchó.

Cuando dieron las diez con treinta minutos de la noche, los chicos comenzaron a despedirse y a desearle suerte a Naruto y a Sasuke en su misión.

El chico rubio los acompañó hasta el primer piso con una sonrisa, los únicos que se quedaron arriba fueron Gaara y Sasuke.

—Naruto-kun…  —¿Sí, Hinata?

—ladeó la cabeza, con diversión.

—¡Buena suerte en tu misión de mañana!

—exclamó, ruborizada.

Y antes de que él pudiera replicar, la pelinegra giró sobre sus talones y echó a correr detrás de sus amigos que la esperaban a una calle de distancia.

Naruto esbozó una sonrisa cálida hacia Hinata y se volvió hacia la escalera en donde se cruzó con Gaara.

—¿Quieres que te acompañe a tu hotel?

—se ofreció Naruto con preocupación—.

Ya es algo tarde, de veras.

—Descuida, me sé el camino—se negó el Kazekage con una leve sonrisa—.

Haber compartido esta cena contigo y tus amigos fue algo muy ameno, Naruto.

—¡Eres completamente bienvenido a cenar en mi casa cuando quieras, Gaara, de veras!

—dijo con entusiasmo—.

Mis amigos, son tus amigos—.

Le recordó, divertidamente.

Sin embargo, Gaara se atrevió a acortar la distancia prudente entre los dos e hizo algo que, para todo el mundo shinobi, no era bien visto y fue abrazar deliberadamente a Naruto Uzumaki, y no fue un abrazo normal, sino más íntimo, dejando en petrificado al rubio ante aquella cercanía excesiva de su amigo.

—Cuídate del Uchiha—le susurró Gaara en la oreja para que solamente él pudiera escucharlo.

De repente, el sonido característico del chidori, seguido de un resplandor eléctrico y una ráfaga de aire surcando el ambiente, provocó que Gaara se echara hacia atrás de manera defensiva, usando su arena como escudo para protegerse a sí mismo y a Naruto también.

—Sasuke, ¿qué demonios te pasa?

—increpó Naruto, sobresaltado ante el chidori que había lanzado su amigo en dirección a ellos.

—A mí no me importa que seas el Kazekage de la Aldea de la Arena—espetó Sasuke—, no me agradas y nunca lo harás.

Aléjate de Naruto y regresa a donde perteneces.

—Naruto es alguien muy importante para mí y prometí protegerlo de cualquiera que quiera dañarlo, y si tengo que asesinarte, lo haré sin pensarlo—replicó Gaara, frunciendo el ceño, pero manteniendo el control en sus palabras de manera elegante.

—Rayos, por favor, cálmense, ¿por qué no pueden llevarse bien?

—Cállate, Naruto, esto es entre Gaara y yo, no te metas—.

Siseó Sasuke, aun tenía el chidori envolviendo su brazo nuevo, listo para atacar de ser necesario.

—No pienso pelear contigo aquí.

Konoha tiene suficientes problemas para continuar causándole más—masculló Gaara, cruzándose de brazos y miró a Naruto—.

Te deseo mucha suerte, Naruto.

Si tienes problemas o necesitas ayuda, envíame a buscarme.

Acudiré a ti lo más rápido posible.

—Gracias, Gaara, pero… El Kazekage hizo un asentimiento de cabeza antes de echarse a andar rumbo a su hotel, dejando a Sasuke como un idiota.

—Sasuke, ¿qué pretendías hacer con el chidori?

—lo interrogó Naruto.

—Sal de tu escondite de una vez por todas, o me veré obligado a sacarte yo—.

Gruñó Sasuke, fastidiado.

—¿Qué?

—balbuceó Naruto.

De una esquina donde no llegaba del todo la luz de los faroles, se asomó Hinata Hyuga con el rostro ruborizado.

—Yo, lo siento…  —¡¿Hinata?!

¿Qué haces aquí?

Te vi claramente cuando te fuiste con los demás.

—Regresé para decirte una última cosa, pero después te vi con Gaara y… —miró con cierto recelo a Sasuke y bajó la mirada, temerosa.

El chidori de Sasuke se fue apagando poco a poco hasta que su brazo volvió a la normalidad.

Hinata se estremeció al sentir la mirada del pelinegro sobre ella, especialmente con su ojo que portaba el rinnegan, porque parecía que podía traspasar el alma.

—Me largo.

No te desveles o te quedarás dormido para irnos a la misión de mañana—siseó Sasuke, pasando junto a Hinata con arrogancia.

Naruto sacudió la cabeza, sacudiéndose del mal momento y miró a la chica de ojos blancos con matiz gris claro y exótico, haciéndola ruborizar más.

—Naruto-kun, no fue mi intención… —No te preocupes, Hinata—la tranquilizó—, recuerda que Sasuke siempre ha sido intimidante y como está intentando expiar sus pecados, parece ser que le está costando más de lo pensado.

—Ten mucho cuidado, por favor—dijo ella con pesar—.

No quiero que te vayas a lastimar y que Sasuke no te proteja.

Sus palabras cautivaron a Naruto y sonrió de oreja a oreja.

—No me pasará nada, de veras, es más, te prometo que volveré muy pronto.

—Gracias, Naruto-kun—.

Sonrió tímidamente.

—Por cierto, es muy tarde, vamos, te acompañaré a casa.

—No es necesario… —Vamos—ensanchó más su sonrisa y colocó sus brazos detrás de la cabeza con aire despreocupado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo