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Dos Sombras y Un Sol -Fanfic SasuNaru - Capítulo 8

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8: Capítulo 7 8: Capítulo 7 Cuando regresó de ir a dejar a Hinata hasta su casa, empezó a ordenar su mochila para la misión; pero su cerebro le hacía evocar el mismo recuerdo una y otra vez del enfrentamiento de Sasuke y Gaara.

¿Por qué los dos reaccionaron de esa manera?

No era necesario caerse bien, pero al menos tolerarse entre sí.

Y no quería darle la reacción a Gaara de desconfiar de la actitud de Sasuke, pero el pelinegro no ayudaba, sino al contrario, lo empeoraba.

Se puso el pijama, apagó las luces y se acostó.

Durante bastante tiempo se quedó mirando el techo sin dejar de darle vueltas al asunto de su mejor amigo y el Kazekage.

La única manera de parar esa riña era hacer que se convirtieran en amigos.

No había otra opción.

Naruto no quería estar en medio de ambos y que después le exigieran decidir por cuál de las amistades quedarse porque elegiría a los dos.

Cerró los ojos y poco a poco se abandonó al sueño en medio de tantos pensamientos negativos.

Despertó horas después porque tenía que madrugar para el encuentro con Sasuke y partir hacia La Aldea de la Sombra de la Luna.

En medio del bostezo, se estiró y se deslizó fuera de la cama para ir al baño, pero cuando dio un paso, su pie chocó con algo grande y fuerte en el suelo y cayó de bruces, dándose en la cara contra la dura superficie de la pared más cercana.

—¡Auch!

—gimió en la oscuridad y la luz se encendió.

Naruto entornó los ojos al vislumbrar a su mejor amigo de pie, junto a su cama, con la mano en el interruptor.

—¿Qué estás haciendo aquí, Sasuke?

—No quería que te levantaras tarde y hace un par de horas entré por tu ventana para asegurarme de levantarte temprano—respondió como si entrar a casas ajenas fuera de lo más normal.

Solo hasta ese momento, Naruto advirtió que Sasuke ya estaba preparado para partir en cuanto comenzara a amanecer.

Su mochila, espada y demás, estaban en un rincón de la habitación, junto a las cosas que Naruto había preparado antes de dormir.

—A veces me llega a irritar tu falta de confianza en mí, Sasuke, de veras—bostezó con cansancio y se quitó el gorro de dormir—.

Voy a alistarme.

Sasuke no objetó nada y se acercó a la cocina para preparar té.

Gracias a los chicos, la casa de Naruto había quedado habitable e internamente se alegró por él, porque esa ayuda extra no le cayó nada mal.

Veinte minutos más tarde, se hallaban en dirección a la entrada de la aldea.

Todavía estaba oscuro, pero debían esperar a los primeros rayos del sol para partir.

—¿Te aprendiste el mapa que te dio Kakashi-sensei?

—le preguntó Naruto mientras esperaban.

—Sí.

Esa aldea está a una semana de aquí, así que debemos darnos prisa en llegar.

—Más te vale tener en mente que vamos a descansar, Sasuke, porque no pienso correr día y noche—le advirtió.

Sasuke abrió la boca para regañarlo, pero la presencia de alguien más los puso a la defensiva.

—Hola, buenos días, tal parece que están ansiosos por irse—.

Era Kakashi.

Había aparecido de repente con su habitual capa de Hokage, pero parecía estar muy cansado.

—Estamos esperando los primeros rayos del amanecer para marcharnos—.

Le informó Naruto, sonriendo animadamente.

—Me encanta ese optimismo—comentó Kakashi—.

Quiero que cuando se aproximen a esa aldea, se pongan esto en el dedo anular de la mano izquierda.

Les lanzó a cada uno algo en el aire y lo atraparon con éxito.

—¿Anillos?

—preguntó Sasuke, sorprendido, pero logró disimular bastante bien.

—Sí.

Ustedes se van a presentar ahí como una pareja de novios comprometidos.

Si solo van en plan de noviazgo, será poco creíble—explicó el Hokage con seriedad—.

Como les dije, son gente sumamente desconfiada y más que fingir, deben adoptar ese papel de enamorados como suyo.

Naruto asintió, avergonzado y se guardó el anillo en su mochila, mientras que Sasuke optó por ponérselo de una vez.

En cuanto el sol comenzó a salir entre las montañas lejanas, tanto Naruto y Sasuke emprendieron el viaje en dirección a aquella aldea misteriosa.

Comenzaron a correr y saltar por encima de las ramas de los árboles.

Sasuke encabezaba el trayecto mientras que Naruto se mantenía alerta a su alrededor.

Naruto.

—¿Qué pasa, Kurama?

—le respondió en un susurro sin dejar de correr detrás de Sasuke que le llevaba tres metros de ventaja.

No me da confianza el descubrimiento de esa nueva aldea.

—Lo sé, a mí tampoco, pero tenemos que reunir información.

Me parece obsceno que el mocoso de Kakashi te haya asignado a esa misión con Sasuke Uchiha.

Si vuelven a besarse, avísame para cerrar los ojos y no presenciar el tercer beso entre ustedes.

En menos de un segundo, el rostro de Naruto enrojeció de vergüenza.

—¡Kurama!

La risa del Kyūbi irritó a Naruto.

Escucha, cuando estés cerca de esa aldea, voy a esconder mi chakra para que no sea detectado, por si en caso esas personas cuentan con algún misterioso poder que pueda ver a través de ti, como el Byakugan.

—Entonces es verdad que nadie tenía idea acerca de esa aldea, eh.

Estuvo oculta durante mucho tiempo y supongo que, al no ser detectada, pulieron sus propias habilidades, lejos del resto de las aldeas, lo cual los hace enemigos misteriosos y muy peligrosos, Naruto.

Ten cuidado.

—Tranquilo, Kurama.

Tú y yo hacemos un buen equipo, de veras—dijo Naruto con alegría—.

Nadie puede contra nosotros.

No subestimes al enemigo, idiota.

De todas maneras, estaré cuidándote las espaldas y listo para atacar si es necesario.

El camino siguió siendo muy tranquilo y Naruto se concentró en alcanzar a Sasuke que ya le llevaba una enorme distancia de casi un kilómetro sin detenerse.

La adrenalina y las ganas de igualar su ritmo provocó que pronto estuviera pisándole los talones.

Sasuke percibió la presencia del rubio detrás de él y esbozó una leve sonrisa torcida, apresurando más el paso para que comprendiera que había aminorado para que le diera alcance, no porque en realidad lo había alcanzado fácilmente.

—¡Oye, Sasuke!

—se quejó Naruto dramáticamente, como era su manía—.

¡No es justo, estaba alcanzándote!

—Deja de perder el tiempo hablando con el nueve colas, Usuratonkachi—.

Siseó Sasuke, fastidiado y se alejó más.

—¡Escuchar conversaciones ajenas es de mala educación!

—le gritó Naruto.

Pero Sasuke lo ignoró, volviendo a sonreír levemente porque le encantaba molestarlo y hacerle perder el control.

Después de algunas horas, encontraron un pequeño lugar en donde detenerse a comer.

Era un claro en el bosque, cerca de un manantial de agua cristalina para volver a llenar sus cantimploras.

Naruto aprovechó a beber el agua que le quedaba y llenó su recipiente mientras que Sasuke desenvolvía el almuerzo para los dos sobre una manta sobre el césped.

—Come—.

Le ordenó Sasuke, dándole un mordisco a su Onigiri de Okaka, que consistía de arroz en forma triángulo con algas secas con relleno de pescado y tomate.

—Vaya, ¡muchas gracias!

También traje ramen instantáneo por si quieres.

Sasuke negó con la cabeza y entrecerró los ojos mientras masticaba la comida.

—Me haré cargo de alimentarnos porque no pienso comer ramen todos los días—repuso con frialdad—.

No es sano ni sabe bien.

—El ramen es para lo único que me ajusta con el dinero que tengo—dijo Naruto sin prestarle mucha atención, puesto que se había quedado maravillado degustando aquel manjar que Sasuke le había preparado.

Sasuke tragó el bocado que tenía en su boca y frunció el ceño.

Se quedó mirando al rubio comer muy feliz aquellos Onigiris y por un momento, volvió a sentirse mal por él.

Después de saber con profundidad todo lo que Naruto Uzumaki había tenido que pasar con el desprecio de la aldea, cuando su padre había sido el héroe de dicho lugar, le entraron ganas de llorar y lo hizo.

Lloró porque, a pesar de que sufrió muchísimo, jamás dejó de sonreír ni sus pensamientos se volvieron negativos para querer hacerles daño a los mismos que le causaron dolor.

Admiraba mucho a ese tonto y le dolía darse cuenta de que, aunque él también salvó a Konoha dos veces, todavía no contaba con el dinero suficiente para solventarse bien económicamente.

A Sasuke le tocó ser mantenido de buena manera cuando era niño porque su hermano Itachi Uchiha sentenció y amenazó al tercer Hokage para que lo hiciera, ya que de otra manera, hubiera sido tratado como a Naruto, puesto que él no contaba ya con nadie que lo respaldara de manera externa.

—Oye, te propongo algo para que ya no comas tanto ramen instantáneo—dijo Sasuke después de unos minutos de silencio.

—¿Qué cosa…?

—preguntó Naruto, con la boca llena, viéndose adorable.

Sasuke hizo una mueca y desvió la mirada, evitando que sus mejillas se ruborizaran.

—Te enseñaré a cocinar y vas a acompañarme a comprar vegetales y frutas cuando sea necesario.

Así vas a dejar de ser tan inconsciente y comenzarás a comer mejor.

—Oh, vamos, Sasuke, el ramen instantáneo es delicioso y económico, de veras.

¡No lo cambiaría por nada!

—Usuratonkachi—.

Carraspeó Sasuke y se estremeció cuando Naruto rompió a reír.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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