El Alma que la Muerte Rechazó - Capítulo 11
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: El Gigante 11: El Gigante No alcanzaba a imaginar por qué aquella criatura me ignoró, ¿Soy tan pequeño que no valgo la pena?
Para mí eso está bien, así no tengo de que preocuparme.
De pronto sentí el suelo vibrar, era leve y poco a poco se intensificaba.
¿Qué podría ser?
¿Está habiendo un terremoto?
Cada vez era más intenso y se empezaron a escuchar sonidos de pisotones.
Me asomé por la dirección en la que venía el perro demonio, todo estaba oscuro y no podía ver bien, enfoqué la vista y divisé una silueta gigante a lo lejos.
Era muy grande como una casa que avanzaba rápidamente destrozando todo a su paso.
Justo venía hacia dónde estaba, ¡Me cago en todo!
Corrí y me escondí en unos arbustos, espero que no me detecte.
Los pasos se volvieron más fuertes y, cuando me di cuenta, esa cosa ya estaba frente a mí.
Me tapé la boca para evitar cualquier ruido y aguanté la respiración.
Pude verlo un poco: era gigante, tan grande como un edificio de dos plantas.
Solo eso alcancé a distinguir; la oscuridad era absoluta y dejaba el resto a la imaginación.
El bicho siguió su camino y no me vio, me tumbé en el suelo dejando escapar todo el miedo en un suspiro, mi respiración se puso pesada.
¿Qué demonios era ese monstruo?
¿Anda solo o hay más de él?
El olor a sangre que dejó era palpable y vomitivo, la destrucción era devastadora y, los árboles que a mí me parecían gigantes ahora estaban en el suelo por la fuerza de ese animal.
De inmediato pensé en mis padres ¿Quizás por eso no volvían?
¿Se los habrá comido?
Mi mente me decía que me escondiera pero ellos me preocupaban.
¿Qué carajos debería hacer?
¿Acaso tengo la obligación de ir?
¿Por qué me preocupan tanto estos padres si apenas los conozco?
Además soy apenas un bebé, no podría ni tocar a esa cosa.
Soy muy vulnerable.
Todas las dudas se esfumaron cuando las letras aparecieron en mi vista.
[Misión secundaria activa] [Encuentra el paradero de tus progenitores y sálvalos] [Recompensa: Se anulará la penalización actual] [Fracaso: Se aplicará una penalización adicional] ¿Qué mierda me están pidiendo?
Esto es demasiado para mí.
Mi mano empezó a temblar, supongo que es el estrés…..
O tal vez sea eso del instinto animal.
—Estoy jodido ¿Cómo me voy a enfrentar a esa cosa?
—dije mientras me sentaba.
Luego una voz siniestra se hizo presente directamente en mi cabeza.
—¿De verdad tienes tanto miedo?
Me tensé.
Otra voz me hablaba, pero no era la del Sistema; esta sonaba diferente, más profunda, casi humana.
—¿Quién eres?
¿Por qué hablas diferente?
—cuestioné, mirando a todas partes.
—Eso no importa.
¿Necesitas ayuda?
No podía confiar en otro ser misterioso.
—Quizás —respondí con cautela—, ¿pero qué pides a cambio?
Nada es gratis.
—Qué buena intuición tienes; no eres tan tonto.
Tienes razón, hay algo que necesito para ayudarte: UNA PARTE DE TU CUERPO.
—Esa última frase sonó cargada de estática, retumbando con una fuerza dolorosa.
Me quedé helado.
Sabía que necesitaba fuerza para cumplir la misión, pero no podía confiar en alguien que quería cobrarse mis propios órganos o miembros.
Carajo, tenía que haber otra manera.
No podía aceptar un trato a ciegas sin saber qué parte de mí perdería.
—Voy a declinar, pero gracias por la oferta —dije con firmeza.
—Tú te lo pierdes, Frido.
La voz se desvaneció, dejándome solo en la oscuridad con una misión imposible y un nuevo misterio en la cabeza.
Ese nombre…
hacía una vida que no lo escuchaba ¿Cómo podía ese ser saber quién era yo antes de ser esta masa de carne y pelo?
¿Cómo sabía quién era antes de ser Samuel?
Volví a la realidad y traté de poner en orden mi cabeza.
El Sistema nunca me había dado una misión imposible —aunque, técnicamente, apenas era la segunda que recibía—, pero no podía echarme a morir.
Si la misión estaba activa, era porque existía una posibilidad, por mínima que fuera.
Además si cumplo la penalización se va a ir.
Lo primero era localizar a mis padres.
Si ese monstruo venía de alguna parte, lo más probable es que se hubiera cruzado con ellos en su camino.
Tenía que ser extremadamente cauteloso; un solo error y terminaría muerto otra vez, y no estaba seguro de cuántas oportunidades más me daría este mundo.
Me levanté y procedí a caminar con los sentidos alerta, siguiendo el rastro que el animal había dejado a su paso.
Decidí ir en sentido contrario a su huida, siguiendo el camino por donde el gigante había aparecido.
Si mis padres estaban en problemas, estarían en algún punto de esa ruta.
El bosque se sentía más opresivo que nunca y cada cosa que escuchaba o veía me mantenía en alerta máxima.
Pero tengo que ser agradecido con las únicas criaturas que fueron buenas conmigo, tengo que salvarlos.
Con mucha hambre y aterrorizado hasta los huesos, emprendí mi camino.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com