El Alma que la Muerte Rechazó - Capítulo 20
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
20: Estado Crítico 20: Estado Crítico Estando más tranquilo pude procesar mejor todo.
¿Qué clase de bestias desalmadas y sádicas le harían eso a unos pobres animales?
Mis padres murieron de la peor forma; aún tengo esa imagen clavada en la cabeza.
Vuelvo a estar solo en este mundo.
Bueno, no del todo, por ahí todavía está Uuk.
Aunque haya desaparecido, sé que no me ha traicionado; al menos, eso espero.
Comencé a observar mejor el lugar donde estaba, era asqueroso y el olor no se soportaba; y más ahora que mi olfato mejoró.
La sensación de pisar carne en descomposición es totalmente desagradable, no sé cómo describirlo; diría que es como pisar gelatina muy viscosa y pegajosa.
Miré hacia arriba y el pozo parecía no tener fin; apenas se filtraba un poco de luz.
—¿Debe haber otra salida, no?
—me pregunté tratando de darme esperanza—.
Estos tipos deben tener alguna manera de deshacerse de los desechos.
A veces maldigo mi capacidad de anticipación; mis dudas fueron respondidas demasiado rápido.
Empecé a escuchar cómo algo se acercaba arrastrándose, pero no lograba verlo por ningún lado.
De pronto, la pila de basura sobre la que estaba parado comenzó a sacudirse.
—¿Ahora con qué me van a salir?
—rapidamente cogí un fémur astillado del suelo, ya estaba familiarizado con este tipo de armas improvisadas; así que me voy a defender hasta la muerte contra lo que sea.
El suelo bajo mis pies cedió de golpe.
No tuve tiempo ni de gritar antes de que el vacío me tragara.
Caí de espaldas y, en cuestión de segundos, la montaña de cadáveres se desplomó sobre mí.
El peso era sofocante; sentía la carne fría y chiclosa aplastándome contra el fondo del foso mientras el olor a muerte se volvía una presencia física que me impedía respirar.
Sentí cómo algo atravesó mi musl—¡Aaaaaah!
¡Debo salir de aquí!
—Traté de nadar en ese foso, pero la presión de los cuerpos era asfixiante; si no lograba salir, iba a morir ahogado bajo el peso de los muertos.
Como pude, logré ponerme de pie y aparté la putrefacción de mi cara, dejando un espacio con algo de aire.
¡ZZZZZZZZZZZ!
El chirrido metálico de una cinta transportadora se hizo presente mientras el piso comenzaba a desplazarse.
—¡Ah, me duele mucho la pierna!
Debo sacarme lo que sea que se clavó ahí —bramé de dolor mientras viajaba hacia un destino incierto.
Después de un rato, la pila de desechos a mi izquierda se hacía menos densa, como si se estuviera desparramando.
Y, efectivamente, eso era lo que pasaba.
Empecé a sentir un calor sofocante.
—No me jodas que tienen un horno o algo así…
—La claustrofobia de estar atrapado me hizo hiperventilar—.
No aguanto más, siento que me voy a desmayar —dije, sintiendo cómo perdía la conciencia mientras el resplandor naranja aumentaba.
De pronto, el lugar donde estaba parado desapareció y comencé a caer hacia un vacío naranja.
Casi desmayándome, pude divisar una viga a unos pocos pasos; si hacía un esfuerzo sobrehumano, podría llegar.
Con la poca fuerza que me quedaba, me impulsé y logré aferrarme al metal.
—¡AAAAAAH!
—grité, dando todo de mí para poder trepar a esa cosa y colgando.
Tras una lucha desesperada, lo logré.
Me dejé caer sobre la viga, boca arriba, y suspiré con fuerza.
—¿Cuántas…
(suspiro)…
cosas…
(suspiro)…
me…
(suspiro)…
van…
(suspiro)…
a…
(suspiro)…
pasar?
—me pregunté, con el corazón martilleando contra mis costillas.
Miré hacia mi muslo y vi a un maldito gusano aferrado a mi carne.
—¡Hijo de perra chupasangre!
—bramé.
Lo sujeté con fuerza y lo arranqué de mi piel, sintiendo un tirón doloroso, y luego arrojé al bastardo hacia el calor del vacío.
Allí me quedé un rato tendido sobre el metal, tratando de recuperar el aliento.
Me asomé un poco por el borde de la viga y pude vislumbrar un pozo gigante de lava ardiendo metros más abajo.
Alrededor de él, varios de esos demonios patrullaban la zona; supongo que estaban supervisando que todo se incinerara correctamente.
[El usuario está presentando síntomas de una infección] [Se recomienda al usuario tratar la herida] [De lo contrario podría morir] El sistema tenía razón.
Mi cuerpo se calentaba poco a poco; al principio pensé que era por el pozo de lava de abajo, pero ahora entiendo que es una fiebre galopante.
—Jajaja…
¡Lo que me faltaba!
—reí para no llorar.
Me preguntaba de dónde mierda iba a sacar algo para tratarme en este basurero.
Aquí no hay antibióticos ni medicinas.
¿Tal vez con calor?
Si lograba cauterizar la herida, quizás detendría la infección antes de que me matara.
Comenzaba a ver borroso y la viga, antes ardiente, ahora me parecía fría.
Me puse de pie como pude; debía haber algo caliente por aquí para tratar la herida.
Abajo encontraría la solución.
Busqué a mi alrededor una forma de descender y, al final de la estructura metálica donde me encontraba, vi que se abría un agujero en la pared.
Esa sería mi salida de momento.
Me aproximé con rapidez.
Al entrar en el hueco, descubrí un pasillo extenso con una pendiente hacia abajo.
“¡Bingo, esto es!”, celebré en mi cabeza.
Me deslicé por allí y, cuando menos me di cuenta, ya estaba en el nivel inferior.
Lo malo era que no estaba solo: tres demonios patrullaban justo a la salida del pasillo.
Por suerte, aún no me habían visto.
Debía idear un plan rápido para deshacerme de ellos y conseguir fuego antes de que la infección me hiciera perder el conocimiento.
Se me ocurrieron varias cosas.
La primera: correr como un loco hacia algo ardiendo, curar mi herida y luego luchar.
Dos: usar sigilo para tirarlos a la lava ardiente y después curarme.
Tres: luchar a muerte solo con mis puños.
La mejor opción, por mucho, era el sigilo, ya que debido a la fiebre solo veía manchas borrosas.
Además, los estúpidos estaban mirando la lava, casi hipnotizados.
Me levanté y puse en marcha mi plan.
Me acerqué con cautela al primero y lo empujé; el imbécil cayó al vacío sin emitir un sonido.
Lo malo fue que los otros dos se dieron cuenta.
Se acercaron a mi posición con rapidez, pero le di una patada certera al segundo, haciéndolo caer también.
Ya solo quedaba uno.
Este, tras ver todo el “circo”, se abalanzó hacia mí con fuerza.
De verdad que no se saben otro movimiento; me agaché y le propiné un golpe contundente en el vientre, justo donde tienen ese brillo raro.
Y así, el último también cayó.
—Si estuviese en una peli de acción, sería un agente secreto —dije, orgulloso de mi hazaña.
Seguidamente, agarré una antorcha que estaba anclada cerca.
—Esto va a doler mucho, prepárate —me advertí a mí mismo.
Me puse un trozo de madera entre los dientes para morderlo y acerqué la llama directamente a la herida abierta.
—¡Mmmmmmph!
¡Mmmmmmph!
¡Aaaaaaaaah!
Escupí el pedazo de madera cuando terminé.
El olor a carne quemada me revolvió el estómago.
—Ah…
esto es horrible…
—La saliva se me escapaba de la boca por el dolor agónico que acababa de presenciar.
Mi visión se oscureció por completo y me desmayé.
Casi al instante, la consciencia regresó a mí como un latigazo, mi mente estaba en un estado crítico pero no podía quedarme a la deriva en un lugar tan arriesgado.
[La infección fue contenida] [El usuario presenta serios síntomas de fatiga y cansancio] [Se recomienda al usuario descansar] [De lo contrario colapsará] —Sí, sí, ya te escuché.
¿Desde cuándo te preocupas tanto por mí?
—mascullé mientras me ponía de pie con las piernas temblorosas—.
Debo hallar un lugar para poder dormir un poco; he pasado por mucho en muy poco tiempo.
Con la herida sellada por el fuego y el cuerpo pidiéndome clemencia, seguí aventurándome por aquellos lares inciertos, buscando un rincón donde la muerte no me encontrara durmiendo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com