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El Alma que la Muerte Rechazó - Capítulo 30

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  3. Capítulo 30 - 30 Ochenta y Nueve Mil Segundos
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30: Ochenta y Nueve Mil Segundos 30: Ochenta y Nueve Mil Segundos [Advertencia: El usuario ha perdido mucha sangre] [Advertencia: Se han dañado varios órganos del usuario] [Advertencia: El usuario presenta traumatismos graves en diferentes partes del cuerpo] [Advertencia: Si el usuario no es atendido pronto, su muerte será inminente] —¿Te estás muriendo?

—Una voz primordial me habló; era la misma de cuando me perseguía aquel Shockpinfinder—.

Pobre Samuel…

eso te pasa por humillar a algo más grande que tú.

Debes morir como el perro que eres.

De verdad que ese tipo está resentido conmigo; no puedo creer que los dioses sean tan inmaduros.

Solo le negué una petición; además, él quería controlar una parte de mi cuerpo.

Bueno, ya qué más da, estoy crucificado en una piedra con un dolor infernal.

Por momentos mi visión se nubla y pierdo el conocimiento; la sensación de la sangre seca en mi boca es horrible.

Siento cómo mis labios están partidos y mis entrañas palpitan.

Tal vez este sea el lugar donde muera definitivamente.

Vaya mierda de vidas: muero en la Tierra de cáncer, luego, por alguna extraña razón, reencarno como una piedra para después convertirme en un Liva, muero otra vez y vuelvo como un Liva bebé…

¿Qué soy?

¿Por qué no simplemente todo acabó cuando fallecí en la Tierra?

¡Dios!

No me puedo ni quejar, ya no me quedan fuerzas para nada más que agonizar.

—Pronto mis títeres destruirán todo ese reino gracias a mi ayuda —anunció la voz del dios—.

Espero que sufras aún más en el Inframundo.

Fuiste un mal enviado.

¡Esa maldita palabra!

¿Qué significa exactamente?

¿Qué soy un enviado?

Entonces si que estoy en una de esas historias de reencarnación donde el protagonista es súper fuerte y tines 5 mujeres tetonas y conquista el mundo.

Al menos es así en la ficción, a mí no me dieron poderes ni nada.

Solo un sistema burlón y dioses que dan misiones suicidas.

Tal vez ese tipo que parecía un agujero negro fue el que me trajo aquí; al fin y al cabo dijo que era dios.

Ese maldito debe ser maligno.

Siempre dicen que Dios es benevolente y ayuda a las personas buenas…

¡Que se vayan a la mierda todos los discursos religiosos!

Estoy muriendo de la peor forma y nadie me ayuda.

[Los signos vitales del usuario están en estado crítico] [El usuario morirá en breve] Supongo que este será mi último aliento; no pude terminar la misión de matar al Leviatán..

—Oigan…

Aquí…

Está…

El…

Señor…

Samu…

—Mientras mi visión se tornaba oscura y vacía, escuché gritos a lo lejos.

Gracias por preocuparse, pero ya estoy muerto.

[El usuario ha muerto] No sé por qué creí que esta vez sería diferente.

[Recalculando…] [El usuario ha sido llevado a otro plano] ¡Glup!

Sentí el sonido de una gota cayendo en agua.

Mi visión volvió de la nada.

Estaba en…

¿Dónde estoy?

Veo un cielo entre azul y rosa.

Hay hojas de árboles…

Ya recordé dónde estoy.

Este es el mismo paisaje de cuando reencarné como aquella piedra.

¿Viajé en el tiempo?

¡No me jodas que voy a tener que repetir todo!

¿Volví a ser una roca?

Traté de moverme, pero nada pasó; solo mi visión logró moverse.

Todo era idéntico: el musgo a mi lado y…

¿los huesos?

Estos son mis antiguos amigos, Freddy y Jacob.

Recuerdo que estuve mucho tiempo solo, perdido en mis pensamientos, tanto que aluciné con que mi exjefe era ese musgo.

Qué locura; al menos en esa época no tenía preocupaciones ni misiones raras.

Bueno, ¿qué hago ahora?

¿Tendré que esperar a que Viktor me venga a buscar?

¿Esta vez aparecerá?

No estoy seguro de si viajé al pasado o si esto es otra cosa.

Tengo que quedarme aquí.

¿Será que el sistema está por estos lares?

“¡Sistema!”, traté de gritar, pero se me había olvidado el pequeño detalle de que ya no tengo boca.

Qué frustrante.

—”Se puede ver a una piedra, un musgo y un par de huesos tirados al lado de un árbol.

Parecen basura putrefacta”.

¡Era la voz del sistema!

Pude llamarlo.

“Oye, ¿me escuchas?”, pregunté con mis pensamientos.

—”Un pequeño susurro se sintió en el ambiente”.

Eso quiere decir que sí me escucha.

“¿Sabes qué pasó?

¿Por qué soy una piedra?” [No tienes acceso a esa información] Otra vez con eso.

Al parecer, nunca tengo información de nada.

“¿Al menos sabes dónde estoy?” [El usuario se encuentra en un espacio fuera de Priya] ¿Qué?

¿Cómo que fuera de Priya?

Eso quiere decir que algo me trajo hasta acá.

“¿Puedo saber si morí?” [No tienes acceso a esa información] Supongo que no puedo hacer nada.

Voy a ponerme a contar segundos como lo hacía antes.

“Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

¡Ochenta y nueve mil quinientos cincuenta y tres, ochenta y nueve mil quinientos cincuenta y cuatro!”.

Ahora debo sacar la cuenta de cuánto es eso.

Si sesenta segundos es un minuto, entonces lo tengo que dividir por ese número.

Eso quiere decir que llevo aquí sin hacer nada más o menos mil cuatrocientos noventa y dos minutos, que en horas son unas 24.

¡Qué genial!

Llevo un día aquí.

¡Sáquenme de aquí!

Estoy aburrido.

¡No sé cómo pude estar así más de un año!

No quiero seguir sacando más cálculos, aunque soy bastante bueno en eso.

—Oye…

Despier…

ta…

Señor…

Samuel…

—otra vez ese susurro.

Creo que es la voz de una de las gemelas.

¿Por qué la puedo escuchar?

Si puedo hacer eso, quiere decir que sigo conectado a mi cuerpo de alguna manera.

—Señor…

cucaracho…

pervertido…

—Definitivamente son las gemelas.

[El usuario puede volver a su envase] ¡Bien!

Ya puedo irme de este maldito lugar.

Ser una piedra es horrible.

—¡Ya cállate!

Cansas —otra voz habló.

Era muy distinta a las demás—.

¡Ya vete!

Apenas dijo eso, me dormí de inmediato.

Sentí una luz en mi cara, también el vibrar del suelo y un sonido de algo rodando.

Cuando pude abrir los ojos, vi a las dos mocosas sentadas a mi lado llorando.

Cuando no andan en modo asesino son muy tiernas.

Miré hacia arriba y había un techo de madera muy bajo, como el de una carreta.

Me di cuenta que estaba siendo transportado.

—¿Qué ocurre?

—dije con voz muy baja; me dolía un poco hablar.

—¡El señor Samuel despertó!

—gritó Anastasia.

—Bien, el cucaracho pervertido no murió —dijo Petra con su frialdad habitual.

—¡Qué bien que está vivo, señor Samuel!

—Anastasia se me lanzó encima llorando.

Luego le siguió la otra.

¿Desde cuándo me agarraron cariño?

—¿La alimaña despertó?

—preguntó una voz familiar.

El carro paró.

Abrieron la puerta y, cuando la luz dejó de cegarme, vi a Janeth.

—Eres más resistente de lo que creía; ya veo por qué pudiste aguantar varios golpes del Rey.

—Obviamente soy muy fuerte —traté de sentarme, pero un dolor punzante en el abdomen me echó hacia atrás—.

¡Cof, cof!

—tosí un poco y salió sangre; todavía estaba muy mal.

—Será mejor que no te muevas, porque vas a morir de verdad —me advirtió la gigantona.

—¿Qué fue lo que pasó?

¿Qué hicieron con Madre Karlota?

—pregunté un poco angustiado.

—Sobre eso…

—Janeth se montó en la carreta con cara de preocupación—.

Llevas dos meses durmiendo y pasaron muchas cosas —tomó una pausa—.

Ese tal Patrón tomó el castillo ese día; además, el Rey fue aprisionado.

No sabemos su paradero y nosotros tuvimos que huir.

¿Tomaron el palacio?

Esto es peor de lo que pensé.

Qué raro que las gemelas hayan venido conmigo y no se hayan ido con su jefe.

—No pude proteger a su majestad…

¡Ah…

h-ah…!

—Ella estaba a punto de llorar—.

Él se sacrificó para que pudiéramos irnos.

Prometo que volveré.

Nunca había visto a Janeth así; eso quiere decir que la situación era muy grave.

—¡Juro que mataré a ese maldito y a todo su grupo!

—exclamó con mucha furia.

Me quedé en silencio.

—¡Lo bueno es que el cucaracho pervertido despertó!

—exclamó Petra.

—¿Cómo es que sigo vivo?

—pregunté con un atisbo de incredulidad.

—La anciana te ayudó.

La madre del Rey es muy buena sanando personas —reveló Anastasia.

—¿Así que la vieja me curó?

Cuando la vea se lo agradeceré.

—Agradéceme ahora mismo, entonces —Mona apareció.

—Muchas gracias por salvarme, señora Mona —agradecí de corazón.

—Bueno, después hablamos.

Debemos seguir nuestro camino y ni sé te ocurra moverte.

Estás muy mal después de lo que te hizo esa loca —dijo la anciana malhumorada y dió una señal al conductor .

El carruaje arrancó.

Janeth, las mocosas y yo estábamos dentro.

—¿A dónde nos dirigimos?

—pregunté.

—Vamos a Bigue —respondió Janeth.

Así que, después de tanto drama, terminaría pisando ese lugar de todas formas.

Si me hubieran avisado antes, me habría ahorrado el esfuerzo de diseñar y construir aquel yakhchal; menuda pérdida de tiempo y recursos.

Al parecer, el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido conmigo.

—Llegaremos en unos días —añadió Janeth, rompiendo el hilo de mis pensamientos—.

Así que descansa, alimaña.

Lo vas a necesitar.

No me lo tuvo que decir dos veces.

Con el cuerpo todavía sintiéndose como si un camión me hubiera pasado por encima, me acomodé como pude en el suelo de la carreta.

Emprendimos el camino hacia la aldea costera, dejando atrás las cenizas de lo que conocía.

No tengo idea de qué nos deparará el destino en ese puerto, pero después de morir dos veces y reencarnar como una piedra, solo espero que lo que venga sea, al menos, un poco menos catastrófico.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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