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El Alma que la Muerte Rechazó - Capítulo 34

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  3. Capítulo 34 - 34 Silencio en el Consejo
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34: Silencio en el Consejo 34: Silencio en el Consejo Ha pasado una semana más y ya puedo caminar.

Gracias a la terapia de la vieja Mona y a los cuidados de los demás, estoy como nuevo.

Durante este tiempo inactivo no estuve solo descansando; aproveché para idear algo.

Quizás no funcione, pero no hay nada que perder con intentarlo.

Según el relato de Janeth, ese Augusto tiene un poder de regeneración que lo hace prácticamente inmortal; también puede ser que esto mismo esté conectado con la espada siniestra que portaba y a Madre Karlota.

En mi mundo existen muchos personajes de ficción con esa clase de poder y siempre se llega a la conclusión de que, para acabar con ellos, hay que pulverizar cada uno de sus átomos.

Eso es sumamente difícil sin la radiación nuclear.

Tendría que hacer una bomba atómica y eso es imposible: no sé cómo hacerlo ni tengo lo necesario.

Entonces queda otra opción: hay que encontrar el origen de ese poder.

Tengo varias pistas.

Algo tuvo que haber pasado luego de la supuesta muerte del “patrón” en la guerra, y tiene que ver con esos hilos rojos que salían de su cuerpo.

Supongo que debe ser algo maligno y prohibido; siempre se usa ese cliché en las historias.

Los autores deberían esforzarse un poco más.

El supuesto dios que rechacé también tiene algo que ver; él mismo dijo que sus “marionetas” iban a arrasar con todo.

Tal vez él les dio poder o algo así.

Si quiero encontrar una manera de vencer, tengo que saber qué tipo de deidad es.

Siempre hay dioses de la lluvia, el agua o el fuego; por lo que la gigantona describió, puedo deducir que tiene algo que ver con la sangre y la carne.

Será algo oscuro y horripilante, algo así como un Dios de los Muertos.

Aunque el ser que se hace llamar el dios más fuerte, DyTPo, dijo que era una entidad menor.

Si el tipo dijo “marionetas” y el hermano del rey tiene hilos que lo regeneran…

¡Ahora todo tiene sentido!

Debo conseguir la forma de romper el vínculo entre esos dos para que podamos vencer.

La cosa es: ¿cómo se hace eso?

No se me ocurre cómo intervenir en el plano de los dioses.

Ellos siempre se acercan a mí, mas no yo a ellos.

Aunque yo tengo una ventaja: el sistema.

Quizás a través de él pueda encontrar la manera o contactar con alguien que me brinde su ayuda.

Aunque no creo que quiera hacer eso; siempre es muy burlón conmigo.

—¡Sistema!

—grité sentado en mi cama.

[El usuario me ha llamado] [¿Qué desea el usuario?] Las letras azul eléctrico aparecieron en mi visión.

Me pareció muy raro que esta vez haya aparecido tan rápido; siempre le tengo que rogar para que me haga caso.

—¿Tienes información sobre alguien llamado Diva?

—recordé el nombre que me dijo DyTPo antes de sacarme de su espacio.

[Buscando información…] [Información encontrada] [La entidad llamada Diva es la diosa del amor y la fertilidad.

También es conocida como ‽‽‽‽] Su otro nombre apareció con estática y borroso.

Recuerdo que la voz de la choza en el lugar blanco me dijo su nombre y también escuché estática.

¿Tal vez soy muy inferior para conocer esos nombres?

[Nota: esta diosa fue la que le dio la misión principal al usuario] ¿Qué?

¿La voz de la choza es esa tal Diva?

¿Entonces por qué ese niño me dijo que tenga cuidado con ella?

Esto se ha puesto feo.

¿Eso quiere decir que no debo matar al Leviatán?

¿O será que más adelante me tengo que cuidar de ella?

Aunque no tiene sentido; solo me queda un año de vida.

No comprendo nada, me duele la cabeza.

También podría ser que DyTPo esté mintiendo.

¿Por qué debería confiar en él?

No puedo confiar en ninguno.

[El usuario se ve muy pensativo] [¿El usuario desea hacer otra pregunta?

¿O ya terminó?] Por ahora debo enfocarme en lo que tengo de frente; debo conseguir información sobre Augusto y ese dios misterioso.

—Tengo otra pregunta.

¿Sabes algo acerca de la entidad que está ayudando a un demonio llamado Augusto?

—le pregunté al sistema.

[Buscando información…] [Información bloqueada] [Solo se puede leer que hay una conexión entre el demonio Augusto y una entidad oscura] ¡Bingo!

Tenía razón, aunque quisiera saber más.

Al menos tengo más pistas.

—Tengo una última pregunta.

¿Se puede intervenir en el vínculo de un dios con un ser mortal?

[Buscando información…] [Se puede intervenir, pero solo si lo hace una entidad más poderosa] ¡Mierda!

Eso quiere decir que yo no puedo hacer nada.

Tendré que pedir ayuda.

[Las preguntas diarias que puede hacer el usuario se han terminado] [Hasta luego] No quisiera tener que contar con dioses que no son de confianza.

El último que me ofreció un pacto ahora está haciendo este berrinche.

¿Habrá otra cosa que pueda hacer?

Allí recordé algo que estaba pasando por alto.

Tengo un amigo muy poderoso, tanto que ningún animal monstruoso se le querría acercar: ¡Uuk!

Mi compañero pseudo dragón.

No lo veo desde que mataron a mis padres Liva y me secuestraron.

¿Dónde estará?

Sé dónde está su hogar; podría ser que haya regresado.

También sé que le gustaba dormir en las montañas.

Debo ir a buscarlo; voy a hablar con Janeth y los demás sobre mi plan.

Solo puedo hablar con los de confianza; no sé si hay infiltrados por aquí.

Me levanté de mi cama y me dispuse a salir de la choza en la que me metieron; hacía mucho tiempo que no veía el exterior.

Moví la cortina que tapaba el marco de la puerta y la luz me cegó por un momento.

Cuando pude mirar bien, vi lo bello del paisaje de Bigue.

Este pueblo en la costa es hermoso.

—Oigan, el Liva púrpura salió de su casa —susurró una voz.

—Ya era hora.

Es muy tierno; parece un demonio metido en el cuerpo de una mascota —susurró otra voz femenina.

—¡Qué no soy una mascota!

—grité mientras señalaba a las personas que andaban cuchicheando.

—Es muy lindo —solo se rieron.

No quise pelear más con estas personas, así que comencé a caminar.

Sentía la arena suave en la planta de mis patas; quemaba un poco, pero era agradable.

Llevo un mes acá, pero aún no he podido disfrutar de las maravillas de la playa.

Luego haré eso; por ahora debo encontrar a los demás.

Las chicas hermosas de aquí me saludaban mientras caminaba; los hombres, por otro lado, me veían mal.

Normal, es que les voy a quitar a sus novias; aunque ellas solo me ven como un animal adorable.

No es como si me importara.

Anduve un rato hasta que vi a las gemelas jugando en la orilla.

Me acerqué.

—Hola, niñas —saludé amablemente.

—¡Oye, es el cucaracho pervertido!

—gritó Petra un poco asombrada.

Apenas me vio, se acercó corriendo.

—¿Qué hace aquí?

¿Usted no debería estar descansando?

—me preguntó Anastasia mientras venía detrás de Petra.

—Ya estoy mejor —dije tranquilo—.

¿Saben dónde están Janeth y la anciana?

—Fueron al consejo —anunció Anastasia.

—Sí, dijeron algo sobre planear la ofensiva.

Llevan un mes en eso y nada que se ponen de acuerdo —terminó la frase Petra.

—¿Ok, me dicen dónde es?

Las mocosas me agarraron la mano y me llevaron al lugar.

Mientras íbamos, me di cuenta de que esta villa parece un laberinto: hay callejones estrechos entre las casas y un montón de callecitas.

Hasta me mareé de tantas vueltas que dimos.

En un parpadeo llegamos al lugar; era un edificio grande construido encima del agua.

Tenía paredes de una fibra similar al bambú y el techo era puntiagudo como las demás casas.

—¡Es aquí!

Pase usted solo, a nosotras no nos dejan —dijo Anastasia, mientras las dos se sentaban en una banca al lado de la entrada.

“Ok, solo debo entrar y buscar a la anciana y a la gigantona”, pensé mientras movía la cortina de la puerta y entraba.

Antes de pasar, se escuchaba a gente conversando dentro, pero cuando entré, todo el mundo volteó a verme y se quedaron en silencio.

“¿Ahora por qué tanta atención?”.

—¿Nunca han visto a un Liva que habla?

—hice una pequeña broma para romper la tensión.

—¡¿De verdad existe?!

—gritó alguien desde el fondo.

—Creí que era mentira que un Liva parlanchín y púrpura había llegado desde la capital —exclamó otra voz.

—La jefa no nos daba permiso de verlo —anunció una tercera voz.

De pronto, todos se acercaron a mí; estaban a mi alrededor, mirándome como si fuese una atracción de feria.

—¡Calma todo el mundo!

—exclamó la voz de la señora que nos recibió en el pueblo—.

Estamos aquí para hablar de asuntos serios; luego vean a la mascota de Janeth.

—Lo sentimos, jefa —respondieron todos mientras volvían a sus asientos.

Vi a Janeth y a Mona sentadas al lado de la jefa de la aldea.

Me acerqué a ellas.

Janeth, sin avisar, movió sus tentáculos de cabello y me sentó en su regazo.

¿Desde cuándo es así conmigo?

—¡Es muy lindo!

—gritó una chica que estaba sentada frente a nosotros.

—¡Cálmate, Antonella!

—le ordenó la jefa.

—Lo siento —murmuró la joven.

—¡Bueno!

Ahora prosigamos con lo que estábamos hablando.

Un hombre mayor y musculoso levantó la mano para pedir la palabra.

—Yo propongo ir de frente a vengar a nuestro rey.

Ese “patrón” verá que con su majestad nadie se mete —dijo con una voz grave e imponente.

—¡Ese no es un buen plan!

Atacar de frente es un suicidio.

¿Acaso no entendiste que ese tipo derrotó al rey y a Lady Janeth de una manera sencilla?

Debemos ir con un mejor plan —una mujer un poco mayor lo interrumpió.

—¡Debemos atacar de frente como verdaderos guerreros!

—replicó el tipo musculoso.

—¡Qué no!

Tenemos que idear una estrategia diferente —le contestó la mujer.

De la nada, todos se alteraron y empezaron a gritar.

La vieja Mona alzó la mano y todos se quedaron en silencio.

—Como la madre de su majestad, creo que lo siguiente será lo mejor —se calló un momento y se dirigió hacia donde yo estaba—.

¡Miren a este animalito tierno de aquí!

—me señaló—.

¡Es un enviado!

Todos en la sala se quedaron de piedra y me miraron con asombro.

¡Esa maldita!

Sabía que había descubierto mi secreto, pero no creí que lo iba a revelar delante de todos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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