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El Archivo del Trauma - Capítulo 85

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Capítulo 85: Capítulo 22: El Tercer Vector

Mis párpados pesaban como losas de metal y la fatiga empezaba a ganar la batalla. No podía dormir. No podía permitirme el lujo de la inconsciencia mientras Elian estuviera a merced de sujetos cuya lealtad era tan volátil como el aire del Dominio Null.

Habían pasado cuatro horas según el cronómetro del Cubo. Para el metabolismo de Elian, eso equivalía a cuatro días de descanso físico y mental forzado. Su cuerpo, alimentado por la energía del Archivo, se curaba a una velocidad que desafiaba la biología humana, pero aún le faltaba mucho para ser funcional.

Necesitaba que despertara. Ahora mismo, me sentía… al límite.

—Ten, es agua.

Nuevamente, Knox. Aparecía con suministros que yo no pedía, con una insistencia que bordeaba lo patológico.

Sinceramente, a estas alturas, ya me daba igual su presencia, siempre y cuando no interfiriera. Aun así, no iba a bajar la guardia: revisaba cada gota y cada bocado que me traía. No pensaba caer en su juego, fuera cual fuera.

Bebí un poco, sintiendo cómo el líquido refrescaba mi garganta seca y agrietada por la tensión. De pronto, Knox se inclinó sobre Elian y sujetó su cabeza con una mano, acercando una botella a sus labios entreabiertos.

—¿Qué haces? —mi voz sonó más afilada de lo que pretendía.

—Darle agua, por supuesto.

—No. No confío en ti —sentencié, poniéndome en pie con un esfuerzo que me hizo flaquear las rodillas.

—No le haré daño. Solo necesita hidratarse.

—Te dije que no.

El chico pareció rendirse por un segundo, pero su persistencia era agotadora. Se acercó a mí y me puso la botella en la mano con una mirada desafiante.

—Entonces hazlo tú. Ya sea con esta botella o la tuya, pero hazlo.

—¿Qué…?

—Apresúrate —añadió, retrocediendo un paso—. O morirá por deshidratación antes de que sus heridas cierren.

—Ahh… —solté un suspiro de frustración.

Tomé mi propia botella de agua y me arrodillé junto a Elian. Con una mano temblorosa por el cansancio, sostuve su nuca, elevando su cabeza con una delicadeza que me resultaba extraña. Debía poner el agua en su boca, asegurarme de que tragara sin asfixiarse, pero la cercanía de su rostro, tan pacífico en su inconsciencia, me paralizó un instante.

—Oye, ¿tanto te cuesta? —se burló Knox desde la distancia.

—¿Qué?

—No es tan difícil, Serenne. Es solo agua.

Había realizado maniobras de primeros auxilios en mi infancia y durante mi entrenamiento, pero hacerlo con él… resultaba vergonzoso por razones que mi lógica no lograba catalogar. Era molesto. Extremadamente molesto.

Sin más demora, vertí el agua con cuidado, permitiendo que Elian tragara por instinto. El líquido humedeció sus labios pálidos y recorrió su garganta en un movimiento rítmico que me obligó a contener la respiración.

—Uy… beso indirecto… —susurró Knox con una sonrisita ladeada.

—¿Qué? —lo miré sin comprender, con el ceño fruncido.

—Nada, nada. Jeje.

No sabía a qué se refería con ese término arcaico, pero no tenía energía para procesar sus acertijos humanos. Al menos, el trabajo estaba hecho.

—¿Estás agotada?

—¿Me dejarás en paz de una vez? —respondí, apretando los puños sobre mis rodillas.

—¿Tanto te molesto?

—No me importa si me molestas —solté un suspiro pesado, sintiendo cómo el aire me quemaba los pulmones—. Pero resulta agotador mantener este estado en este espacio y tiempo. No todo el mundo tiene tu energía sobrante.

—Entonces sí que estás agotada —concluyó él con una sonrisa de suficiencia.

Rayos. Hablé sin pensar. La fatiga estaba empezando a erosionar mis filtros lógicos y Knox había aprovechado la grieta con una facilidad insultante.

Solo quería cerrar los ojos, sentir el vacío del sueño por unos segundos, pero no lo haría. No podía. Solo debía resistir un poco más, hasta que el pulso de Elian se estabilizara.

—Mira esto, Serenne.

Lo observé por encima del hombro, esperando otra broma o algún gesto humano innecesario.

Pero lo que vi me obligó a enderezar la espalda. El chico, en medio del silencio del Cubo, fue capaz de estabilizar su frecuencia interna. No era una imitación burda, era una canalización real de energía del Archivo.

—¡Toma esto! —exclamó Knox.

Lanzó un golpe seco contra una de las salientes de roca del lugar. El impacto no fue el de un puño humano; el sonido fue el de una fractura estructural. La piedra se deshizo en fragmentos bajo su mano, liberando una pequeña onda de choque que disipó el polvo en el aire.

—Eso es… sorprendente —admití, incapaz de ocultar mi asombro.

—¡Lo logré!

Aparte de Elian y de mí, este chico era el tercero en lograr esa sincronía en este sector del Dominio Null. No estaba nada mal para alguien que hace unas horas solo se preocupaba por vendajes y raciones de comida.

—Oye, pero aún me cuesta mantener el flujo —dijo, acercándose de nuevo con esa mirada brillante—. Enséñame un poco más, por favor. Solo un par de consejos.

—Oye… estoy realmente cansada —murmuré, sintiendo que mi cabeza pesaba más de lo que mi cuello podía sostener.

—Jeje… lo sabía —soltó él con una risita suave.

—Eres un hablador.

Era irritante. Knox siempre lograba ponerme contra las cuerdas sin que yo me diera cuenta de que la pelea había empezado. El cansancio estaba por encima de mí, pero no permitiría que él viera cuánto me afectaba.

—Te enseñaré —cedí, más por terminar la conversación que por voluntad propia—. Te diré un truco y ya. Solo eso.

—Está bien, soy todo oídos.

Le expliqué los fundamentos de la misma forma que lo hice con Elian. Le hablé de la visualización geométrica, de cómo sentir el flujo en el torrente sanguíneo y cómo evitar que la frecuencia colapsara al contacto con la materia sólida. Knox escuchaba con una atención que rozaba la devoción, asintiendo a cada palabra.

Cuando terminó de procesar la información, se alejó unos metros para seguir practicando. Me quedé allí, sentada junto a un Elian inmóvil, observando cómo Knox golpeaba el aire y la roca una y otra vez.

Solo me quedaba observar cómo entrenaba y… esperar… esperar a que mi cuerpo no decidiera apagarse por su cuenta… esperar a no quedarme dormida…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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