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El Archivo del Trauma - Capítulo 86

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Capítulo 86: Capítulo 23: Piezas en Discordia

(PUNTO DE VISTA DE VALIETH VEILMOOR)

Me acerqué a mis dos compañeros, quienes terminaban de asegurar las correas de sus suministros con movimientos mecánicos y precisos. Comida, raciones de agua, kits médicos de emergencia… Todo estaba listo para nuestra incursión. El aire en el refugio se sentía pesado, cargado con la despedida silenciosa de quienes se quedaban atrás.

—Tranquilos, volveré. No se preocupen, ¿sí? —dijo mi amiga, intentando forzar una calma que sus ojos no reflejaban.

—Así es. Ella es muy fuerte —añadió el otro, asintiendo hacia la figura que lideraba nuestra pequeña comunidad.

Observé cómo se despedían de los más pequeños. Los niños los miraban con una tristeza que parecía llenar cada rincón de este segundo refugio.

Para ellos, ver partir a la chica que mantenía este lugar en pie era como ver cómo se apagaba la última luz del lugar. Mi otro compañero también se sumaba a la expedición, otra baja emocional para los que permanecían en las sombras.

—Valieth, ¿al menos tienes una idea de por dónde empezar? —me preguntó mi compañero, acercándose con paso firme.

—La última vez que lo vi fue en el centro comercial —respondí, ajustando el agarre de mi equipo—. Lo busqué por el norte y por el oeste. Peiné los alrededores de nuestro refugio en círculos concéntricos, pero no hubo rastro de él. Solo quedan dos opciones.

—Este y Sur.

—Sí. Debemos buscar por ahí.

Mi amiga y líder de este refugio se acercó.

—Mmm, también existe la posibilidad de que esté muerto.

—Esa posibilidad no existe para mí.

—¿Tan importante es ese chico? ¿De verdad crees que él es…?

—Sí. Estoy segura —la interrumpí, sosteniéndole la mirada—. Elian Vane es la persona que mi Maestra me dijo que debía proteger a toda costa.

—¿Cómo puedes estar tan segura? —insistió él, con una mezcla de respeto y sospecha—. El Archivo está lleno de muertos y espejismos. Puede que te hayas equivocado de sujeto.

—No. Su personalidad, su nombre y su aspecto encajan con la descripción exacta. Además, actuó de la forma precisa que mi Maestra predijo. Los patrones no mienten, debe ser él. Estoy completamente segura de que Elian está ahí fuera.

Vi cómo la capitana del refugio suspiraba y, con un movimiento fluido, prendía el poder de su espada. Un aura poderosa, cargada de una frecuencia vibrante, rodeó el lugar, haciendo que el aire zumbara con una energía antigua.

—Entonces hay que rescatarlo —dijo ella, con una resolución renovada—. Si de verdad es como dijo tu maestra, ese chico no puede permitirse el lujo de morir, ¿verdad?

—Así es.

Comenzamos con nuestra partida. Nos alejamos del refugio a una velocidad inhumana, dejando atrás las luces mortecinas de nuestra base en un parpadeo. Cada segundo contaba. Ya de por sí habíamos perdido demasiado tiempo, no permitiría que derrocháramos ni un segundo más.

—¿Por dónde empezamos? —preguntó mi compañero, cuya voz apenas llegaba a mis oídos debido al zumbido del aire cortado por nuestra velocidad.

—El Sur. Si después de profundizar en la búsqueda no encontramos rastro de él, viraremos hacia el Este.

—Entendido.

Así empezó nuestra cacería. No era una simple misión de rescate, era una carrera contra la entropía. Estábamos buscando al chico que poseía la clave para que yo pudiera encontrar a mi Maestra de nuevo. Sin él, el hilo que me conectaba con mi pasado y mi propósito se cortaría para siempre.

Él era mi única esperanza para, por fin, poder salir de este mundo de datos corruptos y ceniza. Elian Vane no tenía permitido morir, no mientras yo tuviera aliento para reclamar su destino.

(PUNTO DE VISTA DE AUREL MORWYN)

Dejé a la chica encerrada en la celda, cumpliendo con la orden directa del Administrador. El metal de los barrotes vibraba con una frecuencia de supresión que la mantenía débil, sin fuerzas para invocar su propia energía.

Se veía quebrantada, tenía los hombros hundidos y sus dedos temblaban contra el cemento. Sabía, por experiencia, que su situación solo empeoraría cuando él llegara.

—Niro, tú también tienes parte de la responsabilidad al dejarte usar por él.

—No es cierto. Confié en él, eso es todo —respondió una voz cargada de una culpa inútil.

—¡Ya no importa! ¡Haz que hable de una vez! —el grito de Malrec rasgó la penumbra del bloque de detención. Su paciencia se estaba agotando, y un Malrec impaciente era sinónimo de escombros y sangre.

Fijé mi mirada en ella. Estaba sentada en el suelo frío, con la espalda encorvada y el cabello cubriéndole el rostro. Un aspecto frágil que, en este lugar, era una invitación a la crueldad.

—No recuerdo tu nombre. ¿Cuál era? —pregunté, tratando de mantener un tono neutral.

—¿De verdad crees que te lo diré? —su voz era un susurro ronco, pero cargado de un rastro de desafío que aún no se apagaba.

—¿Quieres seguir viviendo?

—Tsk… —desvió la mirada, apretando los puños.

Este lugar era oscuro, aislado y diseñado meticulosamente para la tortura psicológica y física. Sin embargo, había algo en su expediente que me inquietaba. Algo que no encajaba con una simple desertora.

—Según el Administrador, pertenecías al grupo cinco que fue enviado a la ciudad del sur —proseguí, dando un paso hacia la luz mortecina de la celda—. Si perteneces a nuestras filas, es porque posees una habilidad bastante decente. Una que el Administrador no quiere desperdiciar.

—¿Y? ¿Qué quieren de mí ahora?

—Habla —ordené—. Dime cuál es tu habilidad, cuál es tu nombre real y, sobre todo, tus razones para querer escapar de nuestra jurisdicción. ¿Qué viste en el sur?

—No te diré nada…

—Es tu última oportunidad —me incliné hacia los barrotes, bajando la voz—. Si hablas conmigo, la muerte es una posibilidad baja. Pero con él, estarás condenada a un ciclo de dolor que tu procesador biológico no podrá soportar.

Malrec, incapaz de contenerse más tiempo ante la testarudez de la mujer, golpeó la celda con una fuerza bruta.

El estruendo metálico resonó en el pasillo como un disparo, haciendo que la chica retrocediera del susto hasta golpear la pared del fondo. El terror, finalmente, empezó a ganar terreno en su mirada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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